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 Cura: Cura antiestress II
Enviado por webmaster el Lunes, 08 Noviembre, 2004
Control mental

Antes de someter a Evangelina, Ramón ya tenia un plan bien trazado para ir incorporando nuevas "seguidoras". Así que al día siguiente de convertir a Evangelina la llamo. Hola Evangelina.
- Hola Ramón, te iba a llamar ahora. He quedado con unas amigas para ir al cine, si te parece bien nos vemos cuando termine la película.
Él necesitaba tiempo para enseñarle a manejar el aparato antiestres y para los otros planes que tenia para esa tarde.
- Evangelina, me gustaría que quedásemos a las 6 en mi casa.
- De acuerdo, les diré a mis amigas que no voy a ir al cine. - Ella no dudó un minuto en cambiar sus planes.
Esa tarde Evangelina llegó puntualmente a las 6. Según entro, Ramón le pregunto que si había tenido tiempo de hacer algo de lo que le ordeno. Ella respondió
- Sí. Aprovechando que estoy sola en casa fui a un videoclub y alquile algunas películas porno. He estado aprendiendo a chuparla practicando con un plátano.
- Vaya, veo que eres muy diligente. Veamos lo que sabes.
Ella se arrodilló frente a él y comenzó a lamerle lentamente la polla. Cuando la tuvo dura, la introdujo en su boca y empezó a chuparla, moviendo la cabeza adelante y atrás. Se la veía mucho mas suelta que el día anterior. Le dijo que se fueran a su cuarto y allí le ordeno que se pusiese a cuatro patas en la cama. Ella obedeció.
- Evangelina, ¿te han dado alguna vez por el culo?. - Sabia de sobras la respuesta, no, y seguro que no le gustaba.
- No.
- ¿Por que?.
- No creo que me gustase.
- Cuando yo te de por el culo veras como te gusta, ¿te apetece que lo haga ahora?
- Sí.
Metió su polla por el culo de Evangelina y empezó a darle. Ella empezó a jadear y a disfrutar mientras él metía y sacaba su polla de su culo. Los jadeos se fueron haciendo más y más continuos hasta que Evangelina y Ramón se corrieron. El se corrió sobre su espalda y ella se tendió en la cama exhausta. Estuvieron descansando y luego se dieron una ducha. Ramón le enseño el aparato antiestress y le dijo como usarlo, como debía ir cambiando las cintas y como cerciorase de que el sujeto estaba respondiendo adecuadamente al proceso.
- ¿Cuándo vuelve tu hermana Ana?.
- Mis padres y ella vuelven dentro de tres días.
- Bien, quiero que aproveches cualquier oportunidad para usar con ella el aparato antiestress.
- Lo haré.
Una semana después sonó el teléfono de Ramón. Descolgó y era Evangelina.
- Hola Ramón.
- Hola Evangelina.
- ¿Te parece bien que quedemos esta tarde para que te devuelva lo que me dejaste?. A mi hermana le ha encantado.
Esa era la frase convenida. Eso.................

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 Cura: Cura antiestress I
Enviado por webmaster el Lunes, 08 Noviembre, 2004
Control mental

Ramón llevaba algo mas de tres meses saliendo con Evangelina y cada vez estaba mas convencido de que se trataba de un error. Tras la primera semana la cosa empezó a decaer y pronto se dio cuenta de que lo de Eva no iba a funcionar. Ella era una chica de 25 años, corriente en todos los aspectos, sobre todo en el físico. No era ni guapa ni fea, estatura media, pelo corto, pechos no demasiado grandes, en fin, nada fuera de lo común. Su carácter era algo arisco y en cuanto al sexo se la podría calificar de estrecha. Por todo esto, decidió usar con ella su invento. Se trataba de unas gafas que emitían destellos sincronizados con música que sonaba por unos auriculares instalados en las patillas. Inicialmente debían servir para aliviar el estrés y conseguir que el sujeto se relajase, pero Ramón descubrió que podían servir para algo más. El proceso era largo y necesitaría una tarde a solas con Evangelina.
Ella acababa de terminar los exámenes y estaba bastante alterada, así que decidió usar eso como excusa para invitarla a su casa a merendar. Cuando llEvangelinaban un rato merendando Evangelina le contó lo estresada que estaba y Ramón aprovecho para contarle que había comprado un aparato que a él le había ayudado bastante para recuperarse del estrés. Ella acepto rápidamente la propuesta de Ramón de que probase el invento. Se coloco las gafas y el activo una cinta con la música, dando comienzo a la primera de las tres fases del proceso. La primera tenia como objeto relajar al sujeto y transmitirle una sensación de paz y tranquilidad. Una vez completamente relajada, Ramón cambiaría la cinta por otra muy parecida pero que llEvangelinaba mensajes que harían que Evangelina fuese bajando su resistencia hasta que, por fin, con la tercera cinta ella seria programada como quería Ramón.
Durante todo el proceso, Ramón permaneció tranquilamente viendo un partido de fútbol que termino 5 minutos antes de que la tercera cinta terminase de hacer su trabajo. Cuando la cinta termino, desconecto las gafas y vio como Evangelina parpadeaba y lo miraba.
- ¿Que te ha parecido? . - Preguntó él
- Me encuentro estupendamente, muy relajada. Es un gran invento este.
- Me gustaría que no le hablases de él a nadie.
- De acuerdo.
- Prométemelo
- Lo prometo. No le hablare de él a nadie.
- A menos que yo te lo diga.
- Por supuesto.
La cosa parecía funcionar porque a estas alturas era muy raro que Evangelina no le hubiera preguntado el por que de tanto secreto. Decidió ir algo mas lejos, si salía mal no pasaría nada porque de todas formas pensaba romper con ella. Decidió probar con algo que sabia que a Evangelina le resultaría difícil hacer.
- Tenemos que celebrar que hemos terminado los exámenes, hagamos algo distinto. ¿Por que no te fumas un cigarrillo?. - Dijo Ramón.................

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 Compañera: Mi compañera
Enviado por webmaster el Lunes, 08 Noviembre, 2004
Control mental

Mi nombre es Juan y soy un estudiante de química, trabajo en el departamento de Orgánica y elegí esta carrera porque me encanta el trabajo de laboratorio, me sirve de terapia para escaparme de las presiones que tenemos todo estudiante entre los trabajos, las practicas, los exámenes... ojalá pudiéramos clonar el tiempo. Pero me gusta relajarme en el laboratorio, diluir, extraer, filtrar, depurar y obtener un bonito cristal de color verde esmeralda a partir de una disolución negra y espesa. Lastima que a Nuria no le parezca tan relajante.
 
Nuria, tan buena estudiante como guapa. Algo mas baja que yo, pelo rubio y unos ojos azul verdosos capaces de enamorar con una sola mirada. Me pasaba noches enteras soñando con sus voluptuosas curvas. Y en una de esas noches febriles me vino la inspiración.
 
Me encontraba en el departamento, trabajando en una síntesis cuando sonó el teléfono del laboratorio. "Juan, soy Nuria" dijo su melosa voz al otro lado del hilo "Estoy cansada. ¿Te apetece un café?" "Espera un momento que ahora bajo" Nuria también era alumna interna como yo solo que ella estaba en el departamento de Analítica, un par de pisos mas abajo. Deje todo bien tapado y baje por las escaleras deseando que la primera parte del plan hubiera funcionado. Allí estaba ella, con su bata blanca, el pelo recogido en coleta y unos auriculares de walkman alrededor del cuello. "¿Te han gustado las cintas que te deje, ojazos?" pregunte. "Si, son geniales. ¿Cómo dices que se llama?" "New Age", conteste. "¿Qué te pasa? Pareces agotada" "Estresada es la palabra" "Me hago a la idea." Dije mientras me sentaba en uno de los taburetes "Tienes que relajarte. ¿Has probado con la hipnosis?" "¡¿Qué?! Es una broma, ¿no? ¿No creerás en esas tonterías?" Me espeto. "Oh sí, realmente funciona, hace maravillas en la gente" "Me sigue sonando a fraude. Y te quiero decir que nunca funcionaría conmigo." "No estés tan segura. Creo que yo podría hacerlo" Le conteste. Nuria me miro con dubitativamente con esos ojazos antes de asentir "¿Por qué no? Me reiré un poco, y eso también quita el estrés"
 
Mi excitación crecía por momentos mientras íbamos hacia los sillones del vestíbulo del departamento. Nos sentamos uno enfrente de otro. "Bien, respira profundamente" comencé "Solo ponte cómoda y a gusto. Ahora, mírame a los ojos. Solamente mira. Fija tu mirada en la mía y trata de limpiar tus pensamientos. Solamente sigue mirando profundamente a mis ojos. Profundamente, Nuria. Sigue respirando dentro y fuera, y mirando profundamente a mis ojos. Bloquea todos tus pensamientos ajenos, concéntrate en mi mirada y en mi voz. Sigue mirándome a los ojos, más y más profundamente, Nuria, estas cayendo en la profundidad de mis ojos mientras miras más y más profundamente." Mientras hablaba iba desplazando mi mirada lentamente, para ver como Nuria balanceaba su cabeza para mantener su mirada fija en la mía.
 
Los mensajes subliminales de las cintas habían hecho bien su trabajo,.................

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 Premeditadamente: Premeditadamente
Enviado por webmaster el Lunes, 08 Noviembre, 2004
Control mental

Lis, deseaba poseer a Marian, había planeado hacerlo de mucho antes y al fin se decidió a someterla de manera pacífica Eran las 7 de la noche, Lis estaba en casa, sola, pensando en MArian, en hacerla suya, leía aquel libro viejo, sin forros, sin pasta, desgastado.

Cogió el teléfono, marcó, contestó su amiga de siempre, le dijo que le tenía que mostrar algo que era parte de un experimento que quería compartir con ella. MArian aceptó, confirmando que llegaría en media hora. Lis siempre había tenido inclinación hacia las chicas y era MArian a quien más deseaba.

Preparó todo, un par de velas negras, un jaspe dorado engarzado a una cadena de oro brillante, tenues luces multicolores, una cena sencilla.

Al llegar MArian la hizo pasar, hablaron un poco mientras comían; después de la cena fue al grano.

-Quisiera que me ayudes en un experimento.

-Claro, sabes que cuentas conmigo.

-Antes que nada, siéntate en el sofá y acomódate.

Diciendo esto apagó las luces normales, encendió las multicolores, prendió las velas, puso una música suave y monótona; luego que se sentó cogió el jaspe dorado, se lo acercó, le decía con voz tenue y monótona.

-Consiste en algo sencillo, tienes que mirar el jaspe brillar con las luces multicolores, cómo resplandece, cómo brilla cambiando de color, mezclando los colores reflejando cada matiz en tus ojos, en tu rostro, relájate, esto ayudará mucho.

-Sí, respondió suavemente.

-Bien, eso es, relájate, mira el jaspe brillar, deja que tu mirada se pose libremente sobre él, y escucha la música al igual que mi voz. Solo puedes mirar el jaspe y escuchar mi voz y la música.

-Sí.

-Deja que tu cuerpo se relaje, deja que tus pensamientos se desvanezcan, deja que tu mente se ponga en blanco, deja que tu voluntad vaya muriendo poco a poco, MArian, todo eso poco a poco.

-Sí, poco a poco.

-Así es, te sientes bien al estar así, muy bien, sin pensamientos, sin nada en tu mente, sin voluntad propia, te sientes bien, verdad.

-Sí muy bien.

-¿Cómo están tus pensamientos?

-Desvanecidos.

-¿Cómo está tu mente?

-En blanco.

-¿Y tu voluntad?

-Muerta.

-Ahora, MArian, pon atención a todo lo que te diga, te sientes muy bien en este estado, déjate llevar por mí, déjate envolver por mí, déjame entrar en tus pensamientos, déjame entrar en tu mente, déjame tomar tu voluntad.

-Sí, estoy a ti disposición.

-Ahora te daré un beso, te entregarás a mi beso, corresponderás con una mezcla de ternura y pasión y conforme vaya pasando el tiempo, mientras dure ese beso, te sentirás más absorbida por mí, sentirás que me apodero de tu mente, de tus pensamientos y de tu voluntad más y más y cuando termine ese beso despertarás y solo recordarás que hablábamos, pero de ahora en adelante, siempre harás todo lo que te diga, no será necesario hipnotizarte de nuevo, tú harás todo aquello que te indique sin dudar, entendido, MArian.

-Sí, entiendo.

Se acercó a ella, la tomó de la barbilla, puso sus labios en los suyos y se enfrascaron en un largo beso, duró varios minutos.

Terminado ese beso, MArian regresaba de ese trance de a pocos, no comprendía bien, Lis le dijo que se quedó dormida mientras charlaban, le dijo que era hora de dormir, que fuera a su casa y que regrese a l anoche siguiente.

Al despedirse nuevamente la besó en los labios, le dijo, esto se repetirá cuando regrese.

Desde ese día empezó a jugar con MArian a su antojo sin que MArian pudiera evitarlo ni cuestionarse el porqué estaba como sometida a Lis



, pero se sentía tranquila de vivir así. A todo eso, regresaría a la noche siguiente


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 Meri: Dominando a Meri II
Enviado por webmaster el Lunes, 08 Noviembre, 2004
Control mental

Después de haber hipnotizado a Meri aquella tarde de Domingo, había planeado la manera de someterla completamente a mí tal como lo hice con mi hermana.


Mi hermana se encargó de traérmela nuevamente un Jueves por la tarde, estuvimos conversando algo. Entramos al tema del estrés y esas cosas, aprovechando de eso, yo hablé de la Hipnoterapia y propuse hipnotizarlas a ambas a la vez, cosa que accedieron sin ningún inconveniente.

Puse una música suave y monótona, les sugerí entrar en relajamiento de a pocos.

-Relájense, desean estar relajadas, escuchen la música y mi voz, escuchen con profunda atención, dejen que mi voz se incruste en sus mentes déjense inundar completamente por mi voz que les llena de paz y de tranquilidad.

Ellas solamnete asintieron con un gesto de aprobación. Luego empecé a hablar con mayos énfasis usando el singular en vez del plural para que surja mayor efecto en cada una, especialmente en Meri, pues a mi hermaa ya la tenía dominada y no era necesario mucho trabajo con ella, cosa contraria con Meri a quien debía programar lentamente.

-Ahora te sientes en paz, en calma y deseas estar así, siempre así, en esta paz que te causa la música y mi voz, quieres sumergirte en el relajamiento, lo deseas, lo anhelas, quieres caer profundamente en el relajamiento, en la hipnosis. Por tanto, déjate sumergir por mí.

-Sí. Dijeron las dos de manera tétrica y pausada.

-Te sientes bien y no quieres dejar este estado de calma, de paz, adoras este estado hipnótico en el que te encuentras y deseas hacer lo que te diga con el fin de permanecer así, en paz, en calma. Verdad que sí.

-Sí, lo deseo, haré lo que digas por que así lo quiero. Al unísono dijeron las dos, cosa que me sorprendió un poco.

-Ahora, deja que tu voluntad te abandone, siente cómo tu voluntad te deja y se va muriendo. Contaré de 10 a 0 sentirás, con cada número que diga, que pierdes tu voluntad propia por que así lo quieres, deseas perder tu voluntad.

-Sí. Repitió cada una.

Hice el conteo regresivo, al llegar a cero continué.

-Ahora, tu voluntad no te pertenece, no tienes voluntad propia, se ha muerto y te ha abandonado. Ahora deja que mi voluntad cubra el lugar que dejó tu voluntad, déjame tomar el control de tu persona, lo deseas, queires que yo te controle, deseas que te mi voluntad asuma tu voluntad, lo anhelas, lo deseas.

-Sí, o deso, lo quiero, toma el control de mi ser. Decían las dos pausadamente.

-Contaré hasta 5, así como vaya contando, sentirás que mi voluntad va asumiendo el control de tu mente y de tu ser, porque así lo deseas. Cuando diga 5 dejarás caer tu cabeza hacia atrás y harás cuanto yo te diga, entendido.

-Sí, entiendo.

Así fue, empecé a contar, al llegar a 5, la cabeza de ambas se hizo hacia atrás. Seguidamente me acerqué a mi hermana, la desperté de su trance y le pedí me deje a solas con Meri, entonces ella salió de casa.

-Escucha Meri con atención y sigue mis instrucciones.

-Sí, oigo y actúo.

-Dame cuanto traigas de dinero.

Me entregó algunos billetes, los guardé en mi bolsillo.

-Ahora, Meri, despertarás cuando te toque la frente, pero cada vez que yo te diga "MiMeridominio", caerás en este profundo trance hipnótico, entendido.

-Entiendo.

Le toqué la frente, ella parpadeó un poco, estaba algo contrariada y confusa, no le dí tiempo a reaccionar, y dije "MiMeri



dominio". Ella quedó estática como inerte. Y comencé a hablarle, le di sugerencias que iban modelando su ser a mi manera, empecé a sugestionarla reduciendo sus inhibiciones poco a poco. Le tuve casi 5 horas hipnotizándola.

Luego de ello salimos juntos ya de noche, caminando, de cuando en cuando, nos parábamos en algún lugar y nos besábamos, nos acaricíabamos como si fuéramos una pareja normal, pero yo le pasaba mis manos por todo su cuerpo y por momentos le tocaba sus partes más íntima por encima de sus ropas, cosa que a ella le gustaba, pues notaba un gesto placentero en su rostro. Faltaba ultimar los detalles para convertirla en mi mujer, en mi amante, en mi esclava sexual.


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