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 Mujer: Fantasías de Mujer
Enviado por webmaster el Lunes, 08 Noviembre, 2004
Relatos de lesbianas

Luisa se sentó en la mesa del bar, un poco nerviosa Había demorado bastante en decidir qué estilo de ropa debía ponerse para esa ocasión, ya que éste no era un encuentro cualquiera. Por fin, eligió una blusa roja que dejaba ver sus hombros y resaltaba su elegante y largo cuello, y la combinó con una pollera negra, corta y ajustada, que había comprado para lucir sólo en la cómoda intimidad de su dormitorio, con su fantasioso marido. Unos zapatos rojos de tacones altos, maquillaje y perfume, resaltaban la sensualidad de esta mujer que por fin se había decidido a cumplir sus fantasías más ocultas.

De tanto en tanto, miraba disimuladamente la puerta principal de aquel bar, mientras revolvía monótonamente y por enésima vez su taza de café. A pesar de sus 36 años le había costado tanto decidirse, había postergado tanto esta cita ( ni ella entendía por qué secreta razón) que no podía concebir la idea de que su amiga le fallara, después de haber invertido tantas horas y días y meses en el chat.
Su amiga, Luzmar, era una adolescente ingenua como su nombre, pero audaz y quizás un poco inconsciente, tal vez por sus cortos 18 años y por su falta de experiencia en el amor y el sexo; y estaba decidida a probar de todo y a disfrutar de cuanto la vida le presente en frente. Transitaba sus días sin prejuicios ni tabúes, pero no se daba cuenta de que ciertos juegos, a esa edad, podrían llegar a tornarse peligrosos...

Cuando Luisa vio a la adolescente atravesar la puerta como un huracán y dirigirse directamente hacia ella, el corazón parecía salírsele del pecho; tal vez de alegría, o tal vez de excitación....Por primera vez vio el cuerpo atlético de esa pendeja atrevida con la que se había ratoneado tantas veces..... y le gustó lo que vio.

Luzmar había llegado apurada porque se había retrasado por su clase de gimnasia, y todavía llevaba puesta su ropa deportiva: su diminuto short de lycra color verde parecía adherirse gustoso a ese pubis y a esas nalgas fibrosas y redondeadas. La remera blanca, húmeda todavía por la transpiración, dejaba traslucir un corpiño de encaje también verde sobre unos pechos deliciosamente contorneados. Todavía llevaba su mochila al hombro, tal vez por venir directamente del gimnasio.

—Hola, Luisa.¿Cómo estás?—Le dio un beso en la mejilla y se dejó caer en la silla, mientras acomodaba su mochila en el espaldar con una mano y, con la otra, tomaba un sorbo de la soda que Luisa había dejado sin probar. Luego, respiró profundamente para calmar su agitación, esperó unos segundos, y mirando a Luisa a los ojos, le dijo: -Eres una mujer muy interesante, quisiera que me enseñes lo que sabes.....y ya tengo el lugar adecuado para eso.

Luisa no lo podía creer. Se sentía exitada y desconcertada al mismo tiempo. Tal vez la fantasías con su marido habían llegado demasiado lejos, y la inhibía.................

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 Primeriza: Primeriza a domicilio
Enviado por webmaster el Lunes, 08 Noviembre, 2004
Relatos de lesbianas

Lo que voy a contar me sucedió a la edad de 18 años, es decir hace 4 años. Fue mi primera experiencia de sexo lésbico y les aseguro que ha sido la experiencia sexual más enriquecedora, intensa y deliciosa que he tenido en mi vida.


Hola, mi nombre es Mariana, soy venezolana, de 22 años y estudiante universitaria. Soy trigueña, muy bonita, delgadita, de estatura media, cabello negro lacio largo, con tetas grandes y con muy buen cuerpo (modestia aparte). Siempre había tenido una actitud sexual totalmente heterosexual, jamás me habían interesado las mujeres, ni había fantaseado con ellas.

Ese año, por las vacaciones y para mantenerme ocupada y ganar algo de dinero, acepté trabajar como encargada en la pizzería de un tío. Debía encargarme de la caja y de vigilar que todo funcionara correctamente en el área de atención al público. En ese trabajo conocía y veía a muchas personas, muchas de las cuales olvidaba a los pocos minutos. Pero no me ocurrió así con Corina, una mujer de 38 años, rubia, de ojos verdes espectaculares, de estatura media, muy voluptuosa y preciosa. Por donde pasaba levantaba comentarios de admiración de todos los hombres. No había momento en que no le dijeran piropos.

Corina era cliente fija de la pizzería, por lo que la veía muy a menudo. Entre nosotras solo había amabilidad, pero yo sentía algo muy extraño cada vez que la veía y sentía que sus hermosos ojos verdes se posaban en mí. Era algo tan fuerte y raro que me descomponía toda, me sacaba de concentración y control, me erizaba la piel y hasta me hacía sudar. Pero no era algo malo, solo era extraño, parecido a cuando me gustaba un chico. Decidí no darle importancia y logré estar tranquila durante varias semanas en las que, además, casi ni la vi.

Una tarde en la que salía temprano había que hacer una entrega a domicilio, a nombre de una Sra. Valdivieso, y no se encontraba ninguno de los repartidores por estar ocupados en otras entregas, por lo que me ofrecí a entregarla yo, ya que la dirección me quedaba en el camino. Al llegar al edificio indicado, toqué el intercomunicador y una voz de mujer me indicó que subiera, lo que no me agradó mucho pues estaba un poco apurada. Mi sorpresa fue grandísima cuando al llamar a la puerta del departamento, quién abrió fue la Sra. Corina, la bella mujer que había visto en la pizzería. El corazón empezó a latirme rápidamente y comencé a sudar como una fuente, lo que me perturbaba ya que no entendía que me pasaba. Ella también se sorprendió, pero inmediatamente se compuso y volvió a ser la misma mujer segura y de aspecto dominante que tanto me perturbaba.

Me saludó con la misma cordialidad de siempre. Nerviosamente le expliqué que me había tocado hacer la entrega porque no había ningún repartidor, a lo que ella respondió con una sonrisa (mezcla.................

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 LEsbico: Joana
Enviado por webmaster el Lunes, 08 Noviembre, 2004
Relatos de lesbianas

Empezaré diciendo que me llamo Joana y lo que cuento no es ficción sino parte de mi propia vida. Tengo 40 años.No soy una belleza, al menos no me considero tal, pero tengo una cara y un cuerpo que aún provocan miradas, silbidos y hasta palabras más o menos obscenas cuando voy sola por la calle. Mido 1,64-165.Tengo una cara ovalada pero no demasiado. Mis ojos son grandes, almendrados y de color castaño claro,igual que mi pelo. Mi piel es color miel, ni demasiado clara ni oscura y se pone color bronce cuando tomo el sol.Peso entre 56-57 kg. Tengo unos pechos no inmensos pero quizás sí un poco grandes para mis medidas lo que me trajo problemas ya desde pequeña porque eran el centro de atención de casi todo el mundo. Mi trasero es casi perfecto ,de forma de media naranja perfecta. Quizás ,con los pechos,lo que más llama la atención de la gente son mis piernas y muslos que, aunque no demasiado largas por mi estatura, sí están perfectamente torneados y los muslos son duros, llenos y rotundos.Me olvidaba: mi nariz es pequeña y clásica, mis labios muy llenos y sensuales.

Lo que voy a empezar a contar se remonta a hace unos 30 años.

Por razones lógicas he cambiado los nombres de las personas pues la mayoría,sino todas,aún viven y no es mi intención descubrir la vida privada ni la intimidad de nadie.

Desde muy pequeñita –seis, siete años- noté que mi sensualidad y sexualidad estaba muy desarrollada para mi edad. Hasta el punto que sorprendía a mis amigas y amigos.En una palabra: era demasiado precoz. Esto me llevó a que, ya desde entonces, me gustasen los contactos aunque fueran accidentales con mis amigas y amigos y, sobre todo, los "toqueteos" intencionales con mis amigas e,incluso, con algunos niños de nuestra edad. En esos años y hasta los 10, llegué a hacer exploraciones "más profundas" de nuestros cuerpos con quienes eran mis amigas más "íntimas" y aprendí a masturbarme teniendo desde esa edad consiguiendo satisfacciones que me resultaban muy agradables trasladandome a otro mundo y que llegué a practicar mutuamente con algunas amigas de mi edad que también habían descubierto ese maravilloso mundo.

Recuerdo mis dos experiencias más profundas en éste sentido y las circunstancias en que se produjeron. La primera vez fue cuando vino a jugar a casa como otras tantas veces una amiga llamada Dolores, Lolita para todo.Era por la tarde y mis hermanos pequeños estaban con nosotras.Después de cansarnos y hasta de aburrirnos de jugar a las cincuenta cosas de siempre decidimos jugar a "papás y mamás".Lolita y yo seríamos los "papás" y mis hermanos pequeños nuestros hijos. Estábamos en una salita de estar que empleábamos para jugar. Escogimos un sofá como cama y buscamos algo con que taparnos "mientras dormíamos". La niñera que cuidaba de nosotros –más bien de mis hermanos- al ver lo pacíficos que estába-mos nos facilitó encantada una vieja manta.Bajamos las persiJoanas parcialmente, dejando.................

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 Vesta: Vesta
Enviado por webmaster el Lunes, 08 Noviembre, 2004
Relatos de lesbianas

Corrió la sábana de seda suavemente y se levantó, completamente desnuda de ropas y sabores exóticos... al apoyar el pie derecho un leve dolor en la pantorrilla hizo que frunciera su apetecible boca aún dormida y laxa.
Eso la hizo sonreír con encanto. Fue a sentarse en la silla frente al gran ventanal de la habitación, daba a la incansable ciudad de Buenos Aires.
Sin saber que eran las 4 de la mañana prendió un cigarrillo limpiando una mancha imaginaria en la impecable mesa de fórmica gris oscuro... salió de las estructuras... jamás fumaba un cigarrillo a la madrugada, porque fumar sin tener algo en el estómago le caía mal... Salió de las estructuras... tampoco esa pequeña mesa redonda había estado ocupada con absolutamente nada por más de media hora... Largó el humo con suavidad a las sombras... y hacía más de 4 horas estaba ocupada por ropas desordenadas y pueriles, medias blancas con tiernas flores adornando, ropa interior blanquecina de suave sabor a virgen...
"Vesta" murmuraron sus labios por milésima vez, pero ya no a oídos candentes, sí al espacio entre la ventana llena de luces y sus labios..

"Vestales, jóvenes doncellas vírgenes, elegidas para el cuidado y la protección del Fuego Sagrado, hasta tal vez el fin de sus días..."

Recordé cuando en la clase de historia mencioné aquel tema que tanto me apasiona. Y todo comenzó...
Me recibí de profesora de historia a los 25 años, hacía un año que ejercía, y esta era mi segunda escuela, en un papel mucho más importante, yo no era suplente, ahora quería pelear por ser titular. Pero siempre me apasionó la mitología, y exacerbaba a mis alumnos de entre 16 y 18 años con relatos fantásticos de pasiones desgarradas y tormentos de amor... el que más me atraía era el de la diosa Vesta y su perdurable inocencia, como llamaba a la abnegación de las pasiones, y la contención de los sentimientos más íntimos.
Cuando la vi de repente, en el momento en que la narración afloraba de mis labios como manjares predilectos, sus ojos fueron a los míos con extraña insistencia; yo pude ver como sus pálidas mejillas se colorearon sutilmente....
Me desvié de sus ojos grises a instante, ojos fríos que de repente habían enviado un calor inquietante.
Soy una mujer que básicamente sigo estructuras y cálculos, nada se me dio fácil y así me acostumbré. No demasiado sexual ni mucho menos acreedora de las prohibidas artes lésbicas, dos novios con contadas experiencias sexuales y luego mi carrera, con ella si me iba a dormir entre sábanas de seda oscuras....
Bueno, es que aún nada sabía...
Era una niña, una jovencita de 16 o 17 años a la cual no había visto nunca.
__Cambio de colegio repentino__ dijo la directora cuando se lo comenté a la mañana siguiente, hace exactamente dos semanas atrás__ El.................

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 Experiencia: La experiencia más deliciosa
Enviado por webmaster el Lunes, 08 Noviembre, 2004
Relatos de lesbianas

Siempre he sido muy curiosa y con ganas de experimentar sobre todo a los 18 años. Esa edad fue increíble porque probé muchas cosas Tenía un amigo gay, su nombre, Esteban. Al andar con él todo el tiempo, empecé a ir a los clubes gay de mi ciudad, son increíbles y antes de ir con alguna intención, iba por la música: a bailar toda la noche. Sin embargo, ese ambiente era embriagador. Me encantaba ver a dos mujeres bonitas bailando tan cerca, pero nunca tuve intenciones de caerle a alguna chica. Todas mis parejas habían sido hombres. Hasta que se me metió en la cabeza que quería experimentar con una mujer. Obviamente le dije a Esteban que me ayudara y me consiguió una cita.
 
Su nombre, Susan. Era muy atractiva, blanca, de mediana estatura, buen cuerpo, cabello largo y ojos negros. Tendría 19 años. Me fue a buscar en su carro y yo estaba entre excitada y nerviosa. Nunca la había visto antes. Congeniamos de inmediato y empezamos a dar vueltas, nada era seguro que fuera a pasar algo. Para esa noche el plan era bailar y fuimos a buscar a dos amigas de ella. Llegamos primero al apartamento donde Susan vivía (vivía sola) y luego de hablar decidimos quedarnos, las dos amigas se fueron para un cuarto y nosotras al de ella. No tenía idea que iba a hacer. Pero quería probarla. Quería sentirla.
 
Nos acostamos a ver televisión y ella me pregunta “te gustan las mujeres?” Yo me quedé en cero, le respondí “Nunca he estado con una”. Ella me pregunta “Y te gustaría?” a lo que le respondí “Después que esté buena”. Ella solo reía.
 
Seguimos viendo televisión a lo que Susan colocó su mano en mi pierna y empieza a rozarme a sobarme suavemente. Eso me puso a mil. Yo quería caerle encima a esos senos preciosos, debía ser talla 36. Me encantan los senos grandes. Yo le correspondí y empiezo a acariciarla también, a lo que ella se me acerca y me besa. Que beso tan espectacular. Fue excitante, tan suave y a la vez tan apasionado. Nos sentamos en la cama y empezamos a tocarnos por encima de la ropa. Por fin llego a sus senos y los toco y los beso, los mordisqueo, que delicia!!!!
 
Nos quitamos las camisetas y los jeans quedando en ropa interior, esos senos son una locura. Le quito el brassiere y empiezo a chuparlos, a besarlos, a besarlos. Que rico!!! Me encantan, están calientitos y suaves, no quiero parar de chuparlos, que delicia. Ella me quita el resto de ropa y quedo desnuda, ella está en tanga, estoy totalmente excitada, me encanta lo que me está haciendo, la forma en que me besa, es delicioso. Se acuesta encima de mi y empezamos a restregarnos, sintiendo como nuestros senos se frotan, es una locura, pienso en lo que estoy haciendo, me encanta y no quiero parar.
 
Susan empieza a besarme los senos (los.................

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