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 Juego: Mis juegos con Tatiana II
Enviado por webmaster el Jueves, 04 Noviembre, 2004
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Estaba nerviosa, tenía el corazón acelerado, y veía que ella aun más, le temblaban la voz y las manos.
Me sentó en la cama y se agacho ante mí. Abrió la caja y me mostró un aplicador, me explico un poco lo que era, que debía fijar bien el tampón dentro de mi cuerpo. Le introdujo el tampón. Ella tenía los ojos en mi vagina, la vista la estaba excitando mucho. Me dijo que debía abrir un poco más las piernas y cogiendome de las rodillas las separo. Luego, que debía inclinarme un poco hacia delante. Con el aplicador en una mano acerco ambas a mi coño. En el último momento se paro. "Como eres virgen y es la primera vez puede que le cueste entrar. Lo mejor es relajar la zona. Si te acaricio un poco no le costara entrar." Eso era lo que estaba esperando, dejo caer el aplicador y se llevo las manos a la boca mojandolas con su saliva. Empezó acariciandome toda la zona con sus dulces manos, luego paso a mi rajita. Me separaba los labios e introducía dos dedos en medio. Arriba y abajo. Luego con esos dedos empezó a trazar círculos alrededor de la entrada de mi vagina. Yo me sentía húmeda, como deseosa de orinar. El placer era muy suave y dulce. Notaba como el pequeño agujero de mi vagina se ampliaba y se acercaba el momento culminante. "Si vamos a introducir un tampón en tu vagina es mejor meterle algo para que se adapte, como un dedo"."Sí, sí", respondí, mis deseos iban a realizarse. Mi hermana paro un momento el movimiento de sus dedos, después sentí como uno de sus dedos invadía mi cuerpo. Fue una sensación nueva y extraña. Mi cuerpo apenas lo dejo pasar, pero mi hermana lo saco y volvió a penetrarme. Lo note más fuerte dentro de mi. Y mi hermana comenzó a retirarlo y penetrarme, mi nuevo placer electrificaba mi cuerpo. Poco a poco aprendí a dejarme llegar por él y mi placer aumento. Fueron minutos de gloría, deseando complacer a mi hermana la llame, "Mayra", cuando ella miró hacía arriba yo baje mi boca y la bese. Fue unos de esos besos largos, húmedos y profundos que tanto le gustaban. Nuestras lenguas se encontraron en su boca y en la mía. A ella le encanto y a mi mucho más, pues conforme seguía el beso aceleraba su dedo. Comencé a gemir, no podía impedirlo ante la avalancha de placer que recibía. Y sentí un nuevo orgasmo más fuerte, intenso y profundo que ningún otro. Durante unos momentos fui incapaz de pensar. Mi hermana cesó sus movimientos y cuando baje los ojos la descubrí chupando el dedo con el que me había penetrado. Ella me descubrió, yo debía de mirarla como una loca por hacer esa guarrería. Ella sonrió, "Esta muy sabroso, ¿Quieres probarlo?" y me lo ofreció. Yo, que aún conservaba su saliva en la boca, me negué. En aquellos momentos yo.................

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 Juego: Mis juegos con Tatiana I
Enviado por webmaster el Jueves, 04 Noviembre, 2004
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Aquel día, recién acabado los exámenes iba a ver a mi ex-novia.
Quizás debería haber ido a cualquier otro sitio en busca de una compañía más cálida, pero deseaba volver a verla. Creo que es normal que uno busque recuperar a una antigua novia. Ella me encantaba y tenía un cuerpo fenomenal, pero era un poco rara y al final ella quiso cortar. Decía que ella no quería ir tan rápida, que gracia, ahora que lo pienso.
Tenía un presentimiento de que algo iba a fallar y no iba a poder hablar con ella. Como temía algo paso, pero, curiosamente, fue algo muy distinto y maravilloso. Cuando me abrieron la puerta apareció Tatiana, su hermana. Debía de hacer mucho tiempo que no la veía pues me parecía que se había desarrollado bastante, de ser una niña chica molesta ahora requería toda mi atención. El mayor cambio era su busto, ahora mayor que el de su hermana. También había crecido en altura y su cara había perdido niñez para ganar belleza. No alcanzaba la belleza serena de su hermana, pero en conjunto es una chica muy atractiva y que moviliza a los chicos. Su color de pelo y de piel son más oscuros que los de su hermana, de color nata y rosadas mejillas y su pelo castaño-rubio.
Me dijo que su hermana se estaba duchando, pero que pasara y esperara. Le pegue una voz a su hermana y me respondió con un: "Espera cinco minutos". Bueno, ya me había acostumbrado a esperarla. La casa de mi chica, que se llama Mayra, era uno de esos pisos grandes del centro, viejos y cargados de objetos, con la poca iluminación que se filtraba a través de unas persianas. Siempre había estado ese piso a oscuras.
Tatiana me invito a sentarme en el sillón, delante del televisor. Había puesto uno de esos morbosos programas de testimonios presuntamente reales, nada interesante. Fue a su cuarto y volvió con una cinta de video en la mano.- Es una película que estaba viendo, no te importa que la ponga, ¿no?.- Creo que debí asentir, pero ella ya había introducido la cinta en el video y cogiendo el mando a distancia la puso a correr. Se acerco a mí y miramos a la pantalla. En el televisor tras un par de segundos de espera apareció una escena en la que dos chicas vestidas de cuero rodeaban a una tercera, acariciándola y despojandola de su ropa. Le habían desabrochado los últimos botones de su blusa y tras quitársela empezaban a manosearle los senos a través del sostén.
-Voy a sentarme.- Dijo Tatiana con voz temblorosa. Pero fue a sentarse sobre mis piernas y adentrando su trasero fue a ponerlo sobre mi entrepierna. Rápidamente intuí lo que se proponía, pero era tan increíble que no sabía como responder. Pero ella, en su último acto antes de que yo tomara el mando, empezó a moverse adelante y atrás. Mi miembro, que ya estaba excitadísimo, empezó a protestar.................

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 Relato: Romina
Enviado por webmaster el Jueves, 04 Noviembre, 2004
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La primera vez que ví a Romina fue hace tres años y medio. Llevaba puesto un vestido floreado transparente y con el sol le podía ver una minúscula tanga que destacaba sus formas bien redondeadas. Sus piernas bronceadas estaban bien a la vista dado que tenía dos cortes hasta la parte alta de sus muslos. Inmediatamente me acerqué y le pregunté si hablaba francés, me dijo que si y la invité a beber algo, dado que eran las tres de la tarde y hacía un calor insoportable.
Nos dirigimos a un bar próximo y comenzamos a hablar de todo y nada. Yo no podía dejar de apreciar el volúmen de sus pechos y cuando cruzó las piernas, le pude ver sus muslos magníficos. Supe enseguida que haría el amor con ella. En sus gestos y palabras podía descubrir toda una lubricidad latente. Me la imaginé desnuda en mi cama. La imagen era insoportable. Tenía que tocar y acariciar esa piel o me volvería loco. Le propuse encontrarnos al otro día para ir a la piscina. Mi idea era verla en traje de baño y poder apreciar su cuerpo.
Al otro día nos dirigimos a una piscina del barrio y cuando salió del vestuario me quede sin aliento : tenía puesta una tanga pequeñísima. Sus senos apenas cubiertos por una porción de tela brillante. La parte de abajo de su traje de baño, cuando se dió vuelta para extender su lona, me quedó tan cerca que tuve la tentación de besarle sus nalgas. Me ofrecí para pasarle la crema bronceadora y al hacerlo le acaricié su espalda hasta el límite de la parte baja de su traje de baño. Le extendi la crema por sus piernas y ella cerró los ojos ..., mientras, mil imágenes se formaban en mi mente. Nos quedamos hasta las ocho y decidímos ir a cenar a un restaurante cercano. Durante la cena admiré sus ojos azules y su cabello dorado, bebimos un buen vino y partimos hacia una discoteca. Allí nos quedamos hasta la una de la mañana. Al salir, la tomé de la mano y casi sin darnos cuenta nos encontramos en la puerta de un hotel céntrico. Entramos y pedí una habitación. Una vez adentro, me acerqué y la tomé por la cintura y la besé apasionadamente. Mis manos comenzaron a descubrir ese territorio desconocido tan deseado y la desnudé lentamente, saboreando cada segundo. Que cuerpo mi Dios !, su vello pubiano dorado dejaba adivinar un sexo rosado y lubricado, me agaché y le separé las piernas. Le pasé la lengua por el clítoris, ella puso sus dos manos sobre mi cabeza y me hundió en su sexo. Se dejó caer en la cama, levantó las piernas y las pasó detrás de mi cuello. En esa posición, su sexo estaba bien abierto y mi lengua se hundió profundamente entre sus labios. Su flujo me cubrió el rostro, le levanté más las caderas y su traser magnífico se ofreció a mis caricias..................

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 Confecion: Las confesiones de un hombre que fue invisible II
Enviado por webmaster el Jueves, 04 Noviembre, 2004
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Me soliviantó que hubiera detectado mi inexperencia hasta el punto de explicarme qué era el clítoris, pues la verdad siempre incomoda. En fin, separando los apretados labios de su vulva con los dedos metí mi lengua en su membranosa caverna como un intrépido espeleólogo y tanteé con la sin hueso en busca del apéndice en cuestión: un pene en miniatura. Una vez lo hube encontrado lo sacudí con la lengua como si fuera una campanilla que fuera a tintinear de un momento a otro. La maciza concubina, por su parte, parecía estar hiperventilándose con objeto de zambullirse en una piscina y aguantar un rato sumergida. Persistí con mayor rapidez y la aparente hiperventilación se tornó en unos gritos agudos y cortantes de soprano ajustando el tono de su voz. Percibí el gusto acre de sus jugos vaginales gracias a las papilas gustativas de mi lengua y noté como parte de su néctar se deslizaba por las comisuras de mis lascivos labios, con los que libaba con la desmedida ansiedad del que ve llegar el fin del mundo en la forma de un gigantesco asteroide.
Al rato me decidí a cambiar de pareja de baile y para ello me escabullí de sopetón (no me apeteció invertir más tiempo en la mujer cuadrada) y me puse a curiosear por todas las estancias de la planta en la que me hallaba hasta que descubrí un lujoso baño atestado de gente. Al principio, las piernas me flaqueaban a causa del desgaste al que me había sometido la culturista, sin embargo, no me concedí ni un breve descanso.
Me apeteció hacer de voyeur para ver en detalle en qué se entretenían concretamente los demás. En el interior de un burbujeante jacuzzi (ya sé que lo mío es fijación, pero el burbujeo me hizo evocar otra vez las calderas del infierno) había una pareja fornicando enérgicamente en horizontal. Uno de los componentes estaba obligado a sumergirse por completo en el agua, lo que le forzaba a aguantar la respiración. Se turnaban cada minuto alterando su postura, con el fin de que el de abajo pudiera tomar generosas bocanadas de aire en el momento en que no le correspondía estar inmerso en el medio líquido. Aprecié la desbordante originalidad de su cópula acuática y les habría concedido una medallita a cada uno si yo hubiera sido un juez y lo que se llevaban entre manos, un concurso.
Sentada sobre el lavabo había una meretriz negra (que sólo llevaba puestos unas medias blancas y unos zapatos de aguja) cuyo abultado culo ocupaba prácticamente toda la cavidad del lavabo. Las oscuras aureolas que rodeaban sus pezones eran aún más grandes que las de mi inolvidable Julia. Tenía el potorro bien depilado y unos senos desmadejados que temblaban con cada acometida del afortunado con quien se apareaba, que estaba de pie y exhibía un culo tan fofo como las inconsistentes glándulas mamarias de su accidental acompañante. Los juguetones dedos de la sensual mujer de color, que eran como las.................

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 La historia de Clarita IV
Enviado por webmaster el Jueves, 04 Noviembre, 2004
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No habían acabado de desnudarse cuando Sonia entró en la alcoba, y dijo perdonen pero solo venía a untarme un poco de crema y tomando el pote tomó en su dedo un poco y se lubricó el ano mientras decía: "a ustedes como les va ?". sin esperar respuesta continuó diciendo creó que la fiesta está llegando a su fin, los muchachos están siendo drenados totalmente, así que en un rato vendremos acompañarlos si no tienen algún inconveniente.
 Por mi parte no hay ninguno pero creó que Tito no comparta nuestra liberalidad, así que por favor procura que nadie entre a molestarnos hasta que nosotros salgamos; sobre todo los chicos.
 Tranquilo Papito, nadie los molestará, pero tu sabes que Ana, Clara, Clara y yo quisiéramos presenciar la felicidad de su encuentro.
 En otra oportunidad, verdad Tito.
El muchacho todo azarado, no sabía bien que decir ni como ocultar su desnudez y cuando Sonia iba a volver a salir se arrimó a él y dándole un rápido beso, le dijo: --tranquilo amor, estamos acostumbrados a estos placeres, con ninguno de nosotros debes sentirte apenado, pero tranquilo que ya me voy y nadie los molestara, les deseo un feliz encuentro.
Tito le dijo tímidamente, "gracias señora", y cuando ella salió le dijo a Oscar; --creó que el momento mágico se ha perdido, si quieres vuelvo otro día o en otro momento.
 No te preocupes, solo dime; tienes reparos de que se sepa tus gustos bizarros, sobre todo por parte del grupo de jóvenes que te acompañan ?.
 Si tal vez es eso, solo uno de ellos conoce mis caprichos, los otros creen que seré cura, por cuanto siempre les he sacado el cuerpo a secundar todas sus locuras con chicas.
 Con el chico que conoce tus gustos, has tenido alguna vez alguna aventura ?.
 Sí, pero no es del ambiente, lo que pasa con él es que es tan ardiente que se le mide a todo, pero en forma activa, no creo que jamás haya probado en forma pasiva.
 Me puedes decir cual de todos es el chico ?.
--Es Efrén, pero se caracteriza por ser muy brusco, no le importa los sentimientos de nadie, solo su satisfacción egoísta, llevó años enamorado de él y él abusa de mis sentimientos.
 Pero ven acuéstate aquí a mi lado y seguimos hablando.
 No crees que sea mejor que nos vistamos y salgamos, si como dice tu esposa, están por terminar la orgía, lo más probable es que todos se despidan y se notará mi ausencia.
 Pero ellos pueden creer que tu te fuiste.
 No ellos vieron que venía contigo para acá, por lo que considero que mejor me retiro y cuando salgamos, regreso en una media hora, mientras me despido, claro está si tú lo deseas ?.
 Te deseo como no te imaginas, quiero compensar con mi dedicación todas tus frustradas experiencias.
 Gracias Oscar, me agradas, eres una persona.................

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