Relatos eroticos
Registrate
Los mejores relatos
Envia Relatos
El buscador
Admin
 
Menu principal
· Inicio

Secciones
· AvantGo
· Descargas
· FAQ
· Lista de miembros
· Noticias
· Recomiendanos
· Articulos
· Buscar
· Secciones
· Estadisticas
· Enviar relatos
· Temas
· Lo mas visto
· Enlaces

Lo mas erotico

Visitantes
Actualmente hay 7 invitados y 2 miembros en línea.

Actualmente es un usuario anónimo. Puede registrarse aquí.


 La historia de Clarita III
Enviado por webmaster el Jueves, 04 Noviembre, 2004
Relatos eroticos

Soy bisexual, lo mismo gozo con un hombre que con una mujer, Oscar también lo es. Oscar, también ?.
 Si, el placer no tiene limites, hemos probado de todo menos con animales.
 Sientes igual con otro hombre, quiero decir....como lo haces.
 Lo hago todo, me entrego totalmente a gozar, como hombre o como sea.
 Como así ?.
 Quiero decir, que gozo con el papel activo y con el pasivo, aunque más me gusta el pasivo.
 Te gusta.....más que......te....
 Que me lo metan por el culo, quieres preguntar ?.
 Sí, eso era, no me lo imagino como puede ser y... tú Sonia, como lo haces ?.
 Como lo hice contigo; pero también me gusta más ser pasiva, es decir que me lo hagan a mi.
 Esta conversación me tiene a mil, dijo toda arrebolada.
Oscar aprovechó el momento y retiró la toalla, que la cubría, mientras decía: te voy acariciar un poquito, si estas de acuerdo ?.
 Yo solo lo hice una vez y a la ligera, no sé como debo actuar.
 Solo disfruta, no tienes sino que seguir tus deseos; mientras decía esto puso sus manos la una en el sexo y la otra copó un seno de la joven. Pero continua con tus preguntas, eso te tranquilizara.
 No hay peligro de que quede embarazada ?.
 No, linda para gozar no se necesita quedar embarazada; cuéntanos como lo hiciste con tu primo.
 Fue en la terraza de mi casa, aprovechó que todos los demás estaban ocupados y me llevó allá, comenzó a besarme y luego me quitó los pantys, mientras me besaba, el saco su miembro y lo fue introduciendo, me dolió muchísimo, pero no podía gritar, el continuó y rápidamente me lo sacó derramándose entre mis piernas; luego me pidió que me organizara y que bajara yo primero; y eso fue todo, antes de irse tuvimos oportunidad de estar solos, pero yo lo rehuí.
 Nunca más te has acariciado con otro hombre ?.
 Una vez tuve un novio, y comenzamos acariciarnos, pero cuando el puso su mano en mi sexo, me acordé de que no era virgen, y me aterroricé; no le permití que continuara, y peleamos, a pesar de que estaba bien enamorada.
Oscar, continuó acariciando suavemente a la joven, y sus caricias las intensificaba a medida de la respuesta de ella.
 Con que te masturbas, con la mano o con algún aparato.
 Lo hago con la mano, solo una vez trate de hacerlo con una vela, pero tuve que suspender porque casi me sorprende mi madre.
 Tu mamá ha influido mucho en tu modo de ser ?.
 Sí, sobretodo desde que nos dejó mi papá, hace cinco años.
 Tú sabes por qué las abandonó.
 No, no lo sé, pero creó que mamá fue la responsable, porque desde entonces se volvió más estricta en mi educación, y me recalca que una mujer debe.................

¿comentarios?

Leer más...  Enviar esta historia a un amigo Versión imprimible 
 La historia de Clarita II
Enviado por webmaster el Jueves, 04 Noviembre, 2004
Relatos eroticos

Te gustaría o no ?.

 Una vez un amigo, quiso hacerlo y no me gustó.

No te preocupes, si Oscar te lo hace, ten la seguridad que te va a gustar.
 Como sabes que me va a gustar ?.
 Cuéntale Ximena, lo rico que se siente.
 Anoche cuando tu me lo metiste, sentí la gloria, tal vez más rico que cuando me lo metiste por primera vez en mi Cofrecito.
 Te das cuenta; espera a ver que pasa con Oscar.
 Pero no quiero ser marica.
 Quién te ha dicho que por eso se vuelve marica.
 Entonces a quienes se llaman maricas ?.
 Por lo que sé, maricas son los que actúan como mujeres, en todas las actividades de la vida.
 Quién te dijo eso ?.
 Sonia y Oscar, además mira la definición de un diccionario.
 Entonces no hay mujeres maricas, aseveró Ximena.
 No, las mujeres afortunadamente, podemos actuar como nos dé la gana, que nadie nos va a insultar de maricas.
 Pero a las que hacen el amor con otras mujeres, como se les dice?.
 En la intimidad entre las mujeres, normalmente nadie se mete, hay siempre un manto de silencio.
 Pero cuando se descubre que se puede gozar más con una mujer, que con un hombre, una siempre piensa que es marica.
 Tu gozaste conmigo y con Sonia, importa mucho el que te sientas marica o no; creo que no, además gozaste igualmente demasiado con Oscar, así que te puede preocupar ?.
 Deseó aceptar todo lo que me pidan las amigas que alguna vez, me han insinuado algo, pero me da temor, porque al fin y al cabo, me tendré que seguir viendo con ellas por muchos años. eso pensé anoche después de que me había besado contigo.
 Eres puta sola en vacaciones.
 Cuando me insultas, siento un corrientazo de placer, como cuando me insultó y me pegó Sonia.
 Miren Papá y Oscar vienen para acá, nademos a su encuentro, dijo Julián.
Los muchachos nadaron al encuentro de los dos hombres, se encontraron y con risas, juegos, estuvieron con ellos un rato, hasta que fueron llamados por la mamá, que ordenaba que salieran porque ya habían estado mucho en el agua.
Afuera se secaron con amplias toallas, y ante la orden de su madre, se despidieron y se dirigieron al edificio donde vivían, mientras Oscar, Sonia, Clara y el matrimonio, continuaron un rato más conversando.
Cuando se despidieron agradecieron el encuentro, y el favor de cuidar sus hijos al día siguiente, mientras ellos viajaban a Barranquilla en plan de negocios.
Cuando estuvieron a solas, Oscar y Sonia, le comentaron a Clara que había valido el sacrificio de soportar toda la pesada conversación con gente tan arcaica, toda vez que al día siguiente les dejarían a sus aClarados hijos a su cuidado por todo el día y quién sabe sí por la noche también.<br.................

¿comentarios?

Leer más...  Enviar esta historia a un amigo Versión imprimible 
 La historia de Clarita I
Enviado por webmaster el Jueves, 04 Noviembre, 2004
Relatos eroticos

LA DELICIOSA HISTORIA QUE NOS NARRO CLARITA; EN LA REUNION DE TODOS LOS AMIGOS CONOCIDOS EN LA ISLA DEL SOL. Vivía con mis padres en la finca de Valle Hondo; cuando tenía como cuatro años, mi padre murió en una emboscada que le tendieron al padre de Sonia; según se supo posteriormente, querían secuestrarlo; a raíz de ese suceso; la finca fue vendida, y mi madre, dos hermanos y yo, viajamos a Bogotá, y vivíamos en casa de los padres de Sonia, como si fuéramos de la familia.
Yo estudié en los mejores colegios, hasta que no quise seguir estudiando más; Flor, mi madre, falleció cuando yo tenía siete años, nosotros seguimos viviendo con los padres de Sonia; hasta que decidí irme a vivir del todo con Sonia y con Oscar.
Desde pequeña, he tenido una gran precocidad sexual, a los ocho años, aprovechaba que dormía con Oscar y con Sonia, y los excitaba, besándolos cuando estaban dormidos; ya yo había visto hacer el amor de ellos, en todas las formas, así que, por las noches, yo repetía todo el repertorio de lo que había visto, con los cuerpos de ellos.
 Empecé hacerlo con Sonia, sin que ella se diera cuenta, le chupaba los senos, le metía los dedos por el sexo, y en varias oportunidades, me colocaba entre sus piernas, y la besaba en el sexo, y le chupaba el gallito, varias veces se alcanzó a desarrollar en orgasmos deliciosos, y en múltiples oportunidades, en el momento en que su explosión era demasiado intensa, se despertaba; y entonces, veía como buscaba afanada a Oscar; para que completara lo que yo había empezado.
 Recuerdo que lo que me obsesionaba en esa época, era saborear la leche que expelía la verga de Oscar; para mí era lo máximo, poder ver, cuando Sonia, lo ordeñaba con la boca, luego de que él la había cabalgado por mucho rato, y la había hecho venir, en múltiples orgasmos; yo me saboreaba, pensando en las delicias de los jugos de Sonia, escurriendo por esa verga toda parada, y verla a ella, como lentamente se la lamía toda, y luego se la chupaba por un rato, hasta que él le explotaba en su boca.
 Entonces, mi cerebro explotaba también, y mi cuerpo se sacudía al sentir como toda la cama temblaba con las convulsiones de Oscar.
 Todo eso que desde niña, yo había visto; lo anhelaba para mí, y en una oportunidad, en que ellos acababan de hacer el amor; cuando el se derrumbó desgonzado satisfecho, yo me apropié de la verga aún palpitante; que toda húmeda de los jugos de ella, y de los restos de la leche de él; y se la chupé, dándome gusto en lo que más había querido, por tanto tiempo.
 Que pasó entonces ?.
 Sonia, ya un poco recuperada, del placer que acababa de sentir, sintió los movimientos de mi cabeza subiendo y bajando, al chuparle la verga a Oscar, y con un.................

¿comentarios?

Leer más...  Enviar esta historia a un amigo Versión imprimible 
 Doncella: La doncella y la señora II
Enviado por webmaster el Jueves, 04 Noviembre, 2004
Relatos eroticos

Y la jaló ya desnuda. La abrazó con ternura, le acarició la espalda y luego las nalgas, pero con suavidad, haciéndola sentir las yemas de sus dedos.
Como que la experiencia tenida le daba una cierta intuición para acariciar. Luego metió uno de los dedos entre las nalgas y buscó, para su propia sorpresa, el culito de la mujer. Lo encontró y Tencha hasta se retorcía de placer, y decía a cada piquete del dedo, "así mi niña, así, mételo si es que puedes". Y Lucía hizo intentos, pero su dedo tenía, en esa posición, poco alcance. Por eso, siguió acariciando las nalgas y con la otra mano volteó el rostro de la mujer y la besó, repitiendo la intensidad de los besos dados y recibidos con la patrona. Tencha estaba fuera de sí. Además de sorprendida. Pensó que la muchacha ya tenía experiencia, y acertaba, pero cuando le preguntó, Lucía lo negó rotundamente:
- Lo que pasa es que... pos como tú dijiste, pa qué queremos a los viejos, y como yo sé que los viejos besan a las viejas, pos.... por eso yo te beso - Y luego empezó a mamarle las chichis sin dejar de acariciarle las nalgas y ya con el enorme deseo de meterle los dedos en el culo. Y Tencha movió sus manos para acariciarla en la pucha, metió los dedos y recordó dónde había que presionar y acariciar. Entonces le quitó casi a la fuerza el vestido. La cargó para depyorla con suavidad en la cama. Sin esperar más, metió su cabeza entre los muslos de Lucía y empezó a mamarle la pucha. Lucía se sorprendió, pero de inmediato sintió el placer, mucho muy superior al que le produjeron durante la mañana, los dedos de la patrona y los suyos propios. No tardó en gritar el orgasmo. Lo hizo sin miedo, sin tener ya ninguna prevención. Tencha, complacida, fue a besarla. Entonces Lucía supo a lo que sabía su puchita a esa hora de la tarde y después de andar escurriendo durante todo el día pues las dos, en cuanto tenían oportunidad, se tocaban las chichis, o las nalgas, e incluso llegaron a meterse los dedos en las puchas respectivas. Y quiso a su vez saber el sabor de la pucha de la matrona. Y se dio la vuelta para quedar entre los muslos de la mayor. Tencha, complacida, siguió mamando, e intensificó sus propias lamidas. Lucía sintió renacer el deseo de meter los dedos en la pucha de la matrona, lo hizo con mucho placer, pero ella lo que realmente quería experimentar era meter los dedos en el culo de la morena esplendorosa. Y buscó el culo. Y lo encontró. Tencha, primero, tal vez sorprendida, puso algo de resistencia, pero después aflojó el culo y los dedos de la muchacha pudieron entrar, primero uno, luego dos y al terminar era casi tres dedos los que estaban metidos casi hasta los nudillos. Y Tencha recordó a la hermana que le.................

¿comentarios?

Leer más...  Enviar esta historia a un amigo Versión imprimible 
 Doncella: La doncella y la señora
Enviado por webmaster el Jueves, 04 Noviembre, 2004
Relatos eroticos

Llegó muy cansada. Jazmín vio que Tencha no estaba en la cocina Tencha era la sirvienta; una mujer de unos treinta y cinco años, esbelta, un tanto fea pero simpática, de un moreno costeño totalmente mórbido y un cuerpo bien formado, sobre todo tetas y nalgas, atractivas para los hombres, tal vez también para las mujeres. Se sirvió un vaso de agua y luego, con calma, la fue tomando. Pensaba en los altibajos que había tenido durante el desayuno de trabajo. Y también, casi sin proponérselo, revivió el altercado de la noche anterior con su marido: ella tenía enorme deseo de ser acariciada, él de dormir. La discusión en voz muy alta fue cancelada por abandono de José que puso la cabeza bajo la almohada para no decir ni escuchar nada. En realidad José no quería sufrir de nuevo la experiencia de no poder llegar a la erección; no se lo explicaba, pero su libido había desaparecido, aunque, por otro lado, le inquietaba que se excitaba sexualmente cuando veía a los jóvenes que laboraban a su lado en la compañía. Jazmín, furiosa, se fue a otra recámara. La ira de Jazmín regresaba en ese instante de la evocación. Sin embargo, se dijo que no soportaría más esa situación y que iba a satisfacer su fogosidad erótica, que ya era demasiada, de alguna manera. Tenía calor. Se fue a su recámara. Encendió el televisor. Sentada en cómodo sillón, no veía ni escuchaba lo que sucedía en el aparato. Se quitó con enfado los zapatos, luego empezó a desabotonarse la blusa. Estaba en parálisis mental. No pensaba ni sentía nada. Sus movimientos eran automáticos, sin reflexión. Se sorprendió por un ruido no esperado en el casi sepulcral silencio de la casa. Entonces se percató de la ausencia de audio en el televisor. Sonrió pensando en la tontería de ensimismarse por algo que al fin y al cabo, tenía solución. El ruido venía del baño. Aguzó el oído; identificó el ruido: era la regadera. ¿Dejé abierta la llave?, se preguntó sabiendo de antemano que eso no había pasado. Al levantarse, la blusa se abrió dejando casi al aire sus hermosos senos. Llegó al baño. Abrir la puerta y chocar con una densa nube de vapor, la hizo sorprenderse aún más. Dio un paso adentro. A través del cristal del cubículo de la regadera se podía ver el perfil de un cuerpo femenino que no se podía identificar. ¿Quién está ahí?, preguntó un tanto recelosa. La casi sombra detrás del cristal, hizo movimientos que comparó con el sobresalto. No hubo respuesta. Repitiendo la pregunta, hizo que sus pasos la acercaran al cubículo cerrado. Entonces, una lucecita se prendió en su cerebro; debía ser la muchacha que apenas unos días antes vino del pueblo para ayudarle en las tareas domésticas. No obstante su molestia porque la niña usaba su baño, sonrió. Abrió la puerta de cristal. "¿Qué haces...?", dijo, sin poder continuar con la que tenía pensado decir. El cuerpo juvenil desnudo, moreno, esplendoroso,.................

¿comentarios?

Leer más...  Enviar esta historia a un amigo Versión imprimible 

 


Relatos hispanos, tu web de relatos eroticos
Esta pagina esta optimizada para ser vista bajo una resoluccion de 1024x768 o 1280x1024.
eXTReMe Tracker
Page created in 1.20803999901 seconds.
botname Other