Relatos eroticos
Registrate
Los mejores relatos
Envia Relatos
El buscador
Admin
 
Menu principal
· Inicio

Secciones
· AvantGo
· Descargas
· FAQ
· Lista de miembros
· Noticias
· Recomiendanos
· Articulos
· Buscar
· Secciones
· Estadisticas
· Enviar relatos
· Temas
· Lo mas visto
· Enlaces

Lo mas erotico

Visitantes
Actualmente hay 5 invitados y 0 miembros en línea.

Actualmente es un usuario anónimo. Puede registrarse aquí.


 Gay: Agárrate como puedas
Enviado por webmaster el Jueves, 04 Noviembre, 2004
Relatos gay

A veces se producen casualidades casi increíbles que producen situaciones insospechadas Este verano pasado me ocurrió una de esas extrañas casualidades que dio lugar a unos momentos realmente excitantes, por muchos motivos.
Me presentaré: soy universitario, tengo 19 años, y este verano, para sacarme unas pelas, me coloqué en la playa en una de estas embarcaciones que arrastran parapentes hasta hacerlos planear durante un rato.
El primer día, sin embargo, yo estaba bastante nervioso. Me llevé a mi primo pequeño, que tiene 14 años, para que me ayudara en mis tareas. Mi primo es más bien torpe, ésa es la verdad, aunque yo entonces aún no lo sabía. El caso es que llegó el primer cliente, un guapo chaval de pelo castaño, como de 16 años, con un tanga en el que se le marcaba un paquete de consideración; si hubiéramos estado en otra circunstancia, le habría tirado los tejos, porque, como decía Tony Curtis a Laurence Olivier en "Espartaco", "prefiero los caracoles a las almejas"...
El caso es que mi primo estaba en el tablero de los mandos de la lancha, toqueteando en los controles para ver qué hacía cada uno, mientras yo me afanaba en colocar el arnés en el cuerpo del chico. Éste no las tenía todas consigo; iba faroleando con unos amigos apostando que se montaba, pero una vez que éstos estuvieron a cierta distancia, le castañeteaban los dientes... con lo cual, dicho sea de paso, el paquete le temblaba ligeramente y a mí se me hacía más difícil colocar aquel arnés, que era la primera vez que lo hacía. El caso es que mi primo, tocando donde no debía, le dio a la palanca de marcha y la lancha se puso, pues eso, en marcha, arrastrándonos al chico y a mí. Yo, cuando vi que el arnés, que ya estaba prácticamente enganchado, me arrastraba hacia el mar, junto con el chico, me agarré como pude a la cintura del muchacho. Pocos segundos después, ambos levantábamos el vuelo lentamente, mientras en la lancha mi primo no sabía a qué botón darle para que aquello se parara.
Al muchacho al que iba agarrado, de nombre Andrés, como después supe, le debió dar un desmayo al ver lo que ocurría, porque la cabeza se le cayó hacia atrás. Yo, agarrado como podía al arnés a la altura de su cintura, me di cuenta de que me resbalaba por el contacto con el cuero del arnés. Me agarré entonces, con las palmas de las manos que se me resbalaban, al tanga del chico, que cedió de inmediato, mostrándome un panorama impresionante: a diez centímetros de mi boca se desparramó un pedazo de verga de no menos de 18 centímetros, en estado de semierección; se ve que, con la excitación del momento, al chico se le había puesto medio tiesa. ¿Cómo iba a rechazar un regalo como aquél? Además, tenía que agarrarme como pudiera, con las manos o con lo que fuera... Así que emboqué.................

¿comentarios?

Leer más...  Enviar esta historia a un amigo Versión imprimible 
 Gay: A rienda suelta
Enviado por webmaster el Jueves, 04 Noviembre, 2004
Relatos gay

Antes que nada debo decir que tengo 17 años, vivo en una ciudad de mediano tamaño de España, y sé desde hace tiempo que soy gay.
Hace un mes me sucedió una experiencia que nunca pensé me podría ocurrir. En mi ciudad hay un hipódromo y me gustan bastante las carreras de caballos, como a mi familia (somos de lo que se suele decir "gente bien"). Fuimos el domingo a las carreras y antes de que los caballos las iniciaran me paseé entre ellos. Todos eran muy bonitos, pero uno de ellos especialmente era bellísimo: negro como el azabache, de largas patas, brillante... un sueño hecho caballo. Lo p almeé extasiado. El jockei, un joven delgado, apuesto y rubio, se dio cuenta de mi fascinación y me guiñó un ojo.
--Si quieres, puedes venir después a verlo en las cuadras. Pregunta por Ariel. --Gracias-le dije, al tiempo que advertía que ese guiño no era del todo inocente.El corcel, llamado premonitariamente "Stallion", ganó la carrera de calle, como esperaba. En la entrega de trofeos me acerqué y vi de nuevo al jockei que, sudoroso, me guiñaba un ojo y me hacía un gesto como ofrecién dome la copa. Lo que pocos pudieron ver es que, simultáneamente, como si se estuviera rascándose disimuladamente, se masajeaba el paquete, por cierto bastante abultado. A la media hora, como me dijo, me pasé por las cuadras. Su nombre me franqueó el paso y pronto llegué hasta donde Ariel acariciaba a "Stallion". Me guiñó de nuevo un ojo, picarón, y me preguntó si me gustaba "la monta". Entendí el doble sentido de la expresión y le dije que sí, mientras me pasaba , discretamente, la lengua por los labios. Aquello debió ponerlo a cien, porque enseguida me dijo:
--Tengo que darme una ducha, ¿me acompañas al vestuario? Ya debe estar solo y podremos... charlar un rato. Lo seguí, notando que aquel bulto de sus pantalones de jockei había crecido apreciablemente. Cuando llegó a los vestuarios, efectivamente no había nadie. Se quitó la ropa delante mía; cuando se quedó en los suspensores, observé que, con la erección, la punta del rabo le sobresalía por un lado. Pícaramente, como si fuera un juego, me acerqué. --Ariel, creo que el rabo del caballo quiere salirse de su sitio. --¿Por qué no lo ayudas tú?Me arrodillé ante él y, sin usar las manos, me metí aquella punta en la boca. Estaba húmeda y caliente. Sólo con mis labios y mi lengua la fui extrayendo de su celda, hasta que todo aquel hermoso rabo y los dos grandes huevos estuvieron fuera de los suspensores. Entonce s usé ya las manos para acariciar aquel gran aparato, aquellos no menos de 25 centímetros que parecían aún más dada la baja estatura de Ariel (como todos los jockeis). La chupaba con regusto, saboreando los líquidos preseminales que continuamente fluían de aquel ojete delicioso, saboreando el vás tago ardiente, los labios del prepucio, rojos de sangre, el glande enhiesto y vigoroso. Con suavidad,.................

¿comentarios?

Leer más...  Enviar esta historia a un amigo Versión imprimible 
 Divorcio: El Divorciado (IV).
Enviado por webmaster el Jueves, 04 Noviembre, 2004
Dominacion

Esta es una historia que pudo ser Hace algunos años que mi mujer pidió el divorcio. Lo cierto es que me quedé en una mala situación económica, sin casa y casi sin ingresos. La única solución que me quedó fue volver a casa de mis padres y allí aconteció los que os cuento.
Los vecinos de ellos son un matrimonio joven con una hija. Esta era en aquella época una pequeña ninfa de 15 años recién cumplidos, que los padres vestían como si tuviera 18 años. Normalmente llevaba una falda corta que dejaba ver unas piernas bien formadas, aunque era una niña tenía un cuerpo que auguraba mejores tiempos.
Lo cierto es que yo, cuando la vi a poco de llegar a casa de mis padres, sentí un cierto comezón, como cuando ves una fruta prohibida.
Hacía un par de meses que estaba allí cuando llegó el verano y mi familia se trasladó a un pueblo de la playa, donde veraneaban desde hacía muchos años. Yo me quedé solo en la casa.
Cierta tarde que regresaba del trabajo coincidí con Ana (así se llama ella) en la escalera. Iba vestida con un traje gris, faldita corta u calcetines blancos, el pelo era largo y lo peinaba sobre los hombros.
¿Qué haces aquí sola ?. pregunté. "Me he dejado las llaves dentro de la casa y mis papis no llegarán hasta tarde, pues vienen de viaje". Inmediatamente pasó por mi mente la posibilidad de follarme a esta niña. "¿quieres venir a mi casa hasta que regresen?" a lo que ella accedió.
Rápidamente pensé qué podría hacer para entrar en contacto con ella. "¿Te gusta bailar?, Si, me encanta, contestó y me pidió música de grupos que lo desconocía. "Solo tengo música lenta, ¿Bailas?". Ella confesó que no lo había hecho nunca (Yo pensé ¡Ni lo que quiero hacer yo contigo!). De manera que se abrazó a mi y comenzamos a bailar.
Hablamos de cosas sin importancia y mi deseo creció en pocos minutos. Decidí jugarmela y, dejándola sola un momento le preparé un refersco al que añadí unas gotas de un relajante.
Ella lo bebió sin tomar precauciones y , al rato comenzó a sentir los efectos del narcótico. Seguimos bailando y yo, para comprobar si seguía siendo ella misma, le apreté con mi mano el culo, para ver si respondía y por que me atreví hacerlo. Lo cierto es que ella apenas hizo ademan. Seguimos bailando y mi polla comenzó a crecer bajo mis pantalones .
Puse mi mano directamente sobre su culo y apreté hacia mi polla. Su cuerpo era cálido y me dio mas calor del que yo quería. Eso hizo que me volviese mas atrevido y, con mi mano la subí por su espalda hasta su hombro.
He de decir que su vestido era escotado y por ello no me costó trabajo bajarle la hombrera derecha, dejando su hombro y parte de su pecho al aire. Ella me miro a los ojos y yo.................

¿comentarios?

Leer más...  Enviar esta historia a un amigo Versión imprimible 
 Divorcio: El Divorciado (III).
Enviado por webmaster el Jueves, 04 Noviembre, 2004
Dominacion

Hace unos meses, cuando entraba al garaje de mi casa me encontré con Paquita Es una chica de 20 años, que yo había visto en otras ocasiones embarazada. Ahora llevaba un bebe de unos 3 meses y toda la compra. Lo cierto es que la ví muy azorada pues se la habían caído varios paquetes y trataba de sostener al pequeñín. Le pregunté si podía ayudarla y acepto. "Soy Antonio, tu vecino de 2º, te había visto varias veces, pero no sabía que habías sido madre". Ella me contestó que había sido 3 meses antes. "¿Tu marido no te ayuda?. "Vivo sola" me contestó. "Debe ser difícil". Entonces ella se hecho a llorar. Me dijo que no podía con todo y no tenía ayuda de nadie. En esto llegamos a su casa y entramos. Estaba decorada con sencillez, pero bien puesta. Le ayudé a colocar las cosas en la cocina y entonces el pequeño se puso a llorar, tenía hambre. Paquita también lloraba y yo tenía al bebé en brazos. "Tendrás que darle de comer". Ella se descubrió un pecho y yo le puse al bebé. Me fije en el pecho, no era muy grande para ser una madre lactante. "¿Cuantos años tienes?". 20 dijo ella y siguió dandole de mamar. Yo me acorde de un relato que había leído en El Rincón de Fidonet, un relato sobre un Tutor (Dominación) que chupaba la leche de una joven madre. Se me ocurrió que yo también podría hacerlo.
Paquita terminó de dar de mamar al pequeño y lo acostó, Ella regresó a la cocina en un estado lamentable. "Tengo ganas de hablar con alguien. Desde hace un mes no ha venido nadie a visitarme." Me decía esto presentando un estado que hizo que mi polla se pusiera dura. Paquita mide 1,70, su piel es morena, su culo, pese a su embarazo es redondo y prieto. Su cintura es estrecha para una madre reciente y sus tetitas pequeñas, pero capaces de amamantar a un crío.
Su teta izquierda había quedado poco cubierta por es sostén y quedaba a la vista. Yo me acerqué a ella y le pase la mano por la espalda. "Vamos, tranquilizate, no será para tanto". Ella se hecho a llorar y se apoyó en mi hombro. Con una mano rodee su cintura y al acerqué a mi. Con la otra acaricie su carita. Ella me miró y yo no pude hacer otra cosa que besarla en la boca. Me respondió a los besos y mi mano la acarició el hombro, bajando hacia su pecho. Puse el pulgar sobre el pezón y ella miró que hacía. Baje la boca y la coloqué sobre su pezón comenzando a chupar. Salió una leche dulce y agradable. Continué chupandola durante un buen rato u obtuve una ración generosa. Mientras la ordeñaba mi mano bajó a su coño (que tenía poco pelo porque se lo rapan en la maternidad) y acaricié su clítoris.
Paquita abrió las piernas y me dejó enseñorearme.................

¿comentarios?

Leer más...  Enviar esta historia a un amigo Versión imprimible 
 Divorcio: El Divorciado (II).
Enviado por webmaster el Jueves, 04 Noviembre, 2004
Dominacion

Poco tiempo después, Concha, decidió independizarse. Se alquiló un apartamento, donde recibía a sus amigos (los míos y otros que le presentaron). En su casa la llegada del dinero se achacó al mucho trabajo que realizaba. Ella se cuidó de no llevar mas que lo razonable para una asistenta.
A mí siguió atendiendome y me consiguió una amiga suya para la limpieza de la casa.
Yo mantenía desde siempre un apartamento alquilad, de los de renta antigua, que no dejen ni en mis años de matrimonio. Decidí darle un destino adecuado. Para ello decidí llevar allí a mis conquistas mas jóvenes. La forma de conseguirlas era esperar a que saliesen de las discotecas de los alrededores y recogerlas en auto-stop.
Decidido a ello comencé a pasar frente a una discoteca situada en un pueblo cercano. La primera chica que me hizo auto-stop era una muchachita morena, no muy llamativa y vestida de forma sencilla. Le pregunté qué dirección llevaba e hice como que era la mía. Me fijé en ella, camiseta de tirantes, falda corta y zapatos altos. Comencé una conversación sobre las discotecas situadas tan lejos de la ciudad y me confesó que no iba muy a menudo, pero había terminado los estudios de esteticien y lo habían ido a celebrar las compañeras. "No se muy bien que hacen las esteticien" le comenté y ella comenzó a explicarmelo.
Rápidamente me di cuenta que podría atraerla a mi apartamento con ese motivo. "¿Tienes que regresar a casa a una hora determinada?" le pregunté. "No, lo cierto es que en mi casas piensan que dormiré en casa de una amiga". Me gustaría que me enseñases que conocimientos tienes para mejorar mi aspecto". Ella se sintió halagada y accedió a acompañarme.
Cuando llegamos al apartamento Comenzó a hablarme de cómo podría mejorar mi imagen. Yo le seguía dando carrete, mientras le servia una copa de vino frío con gaseosa (eso dijo que bebía). Mientras me hablaba me fije mejor en ella. Melena corta, nariz respingona, pecho no muy grande (me gustan de pechos pequeños) y caderas que prometían ser buenas folladoras. Decidí hacermela.
Para ello le puse en la siguiente copa un poco de una sustancia que me había dado un amigo químico y que produce excitación. Al poco rato me dí cuenta que le había hecho efecto. "¿bailamos?" le dije y accedió. Puse música lenta y la atraje hacia mi. Al instante la atraje hacia mí y se pegó a mi como una lapa. Mi polla estaba dura y comencé a restregarsela por el vientre, mientras me movía lentamente.
Ella dejó reposar su cabeza sobre mi pecho y se dedicó a sentir mis roces. "¿Estás bien?" le pregunté a lo que dijo que si. Puse mis manos con cierta soltura sobre su culo y comencé a apretarla contra mi. Ella resopló como si le faltase aire. Poco a poco comencé a separa sus muslos para ponerlos al rededor de mis caderas y, cuando tuvo bien separadas las.................

¿comentarios?

Leer más...  Enviar esta historia a un amigo Versión imprimible 

 


Relatos hispanos, tu web de relatos eroticos
Esta pagina esta optimizada para ser vista bajo una resoluccion de 1024x768 o 1280x1024.
eXTReMe Tracker
Page created in 1.09762716293 seconds.
botname Other