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Después de 20 años de matrimonio, mi mujer decidió que no quería seguir así y se marchó. Sencillamente como suena, se fue dejándome compuesto y sin nadie con quién follar.
Me decidí a no darme respiro y, para ello, comencé a colocar anuncios en los tablones de las grandes superficies pidiendo señora o señorita para hacerse cargo de la casa. A mis demandas me fueron llamando distintas mujeres. Estas son algunas de las cosas que me pasaron.
1.- El ama de casa.
La primera que llamó a mi teléfono fue un ama de casa de unos 30 años. Era una mujer menuda, de buen ver. Su marido estaba pasando un mal momento y necesitaba dinero para ayudar en el hogar. No parecía un comienzo prometedor, pero decidía aceptar su oferta.
Cada semana, los lunes y jueves acudía a casa para la limpieza. Esos eran los días que yo no tenía que acudir a la oficina (teletrabajo) y, pensaba poder hacermela o intentarlo. dejé que pasarán un par de semanas, de manera que se acostumbrase a ver allí.
Ella era morena, con un pecho pequeño, pese a haber amamantado a dos chicos, un culo respingón y unas piernas que llamaban la atención por sus formas.
Mi primera idea era dejarme ver ligero de ropa por ella. La 4ª semana que fue a casa la recibí con el albornoz un tanto entreabierto, dejando ver mi calzoncillos. Me fijé en su mirada, pues sería un indicio de su predisposición. Y su mirada fue furtiva pero precisa. Me fui a mi habitación y me tendí en ropa interior sobre la cama. Le había dicho que tenía sueño por haber trabajado hasta alta horas el día anterior. Ello me sirvió de excusa para dejar la puesta entreabierta. Cuando ella terminó el resto de la casa solo le quedaba mi cuarto. Golpeó la puerta y yo no contesté, golpeó de nuevo y empujó la puerta entrando en la habitación. Yo me había puesto de forma que pudiera ver mi paquete (que estaba bastante gordo y duro por la experiencia). Además tengo un circuito cerrado de TV que lo graba todo.
Concha, que así se llama, se acercó a la cama y comenzó ha hacer su tarea. Luego en el vídeo comprobé que no quitaba ojo a mi paquete. Finalizada su tarea se marchó dejandome una nota sobre la mesa "Le he dejado dormir, hasta el jueves, Concha".
El jueves siguiente repetí la jugada, pero esta vez no llevaba calzoncillos cuando entró en mi habitación. En el vídeo se observaba cómo se quedó parada cuando vio mi pene duro y largo (no lo tengo corto). Mientras limpiaba la habitación no dejó de mirarme.
Esta jugada la repetí varias veces, hasta que un día Concha se acercó a mi y observó mi polla muy, muy de cerca. Yo aguanté como pude sin moverme, lo interesante comenzaría el siguiente lunes. Cuando llegó a casa yo la esperaba vestido con camiseta y calzón de deporte..................
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Llevaba trabajando en la misma empresa de publicidad cinco años.
Mi compañero Jimbo y yo formábamos un gran equipo y estábamos contentos con el trabajo que realizábamos, lo único que peor llevábamos era que nuestro jefe era una mujer, y no por el hecho de que fuera mujer, sino porque era más joven que nosotros (28 años) y además era increíblemente atractiva, tanto que más de uno habría ofrecido su empleo solo con la condición de follársela. Era una joven alta y esbelta, con caderas anchas y cintura breve, una larga melena rubia, labios carnosos de los que deseas besar, y unos ojos verdes que cuando te miran parece que te desnudan. Sus pechos son grandes pero proporcionados con el resto del cuerpo, erguidos firmes y duros. Cuando lleva vestidos escotados tu vista se escapa por el canalillo que forman al estar apretados por su sujetador. Su voz cálida y aniñada suena como si estuviera a punto de correrse y eso te deja completamente excitado.
Un día estábamos Jimbo y yo discutiendo en nuestra mesa sobre diferentes proyectos de publicidad cuando ella entró en la oficina y se dirigió hacia donde nos encontrábamos. Llevaba una blusa blanca que dejaba ver su sujetador, una minifalda negra estrecha que casi no la dejaba andar por el peligro de que se le subiera, unas medias negras y zapatos de tacón alto.
- Hola chicos. ¿Cómo lleváis la campaña de publicidad sobre ropa interior femenina?
- Estamos en ello- dije yo - aunque estamos faltos de ideas.
- Bien, entonces os espero hoy a las 19:00 en la sala de juntas. Traed todo el papeleo, vamos a intentar solucionarlo entre todos,...y no hay escusas, quiero veros allí...
Dijo esto mientras se alejaba contoneándose y moviendo su trasero al tiempo que su larga melena rubia se levantaba al girar su cabeza. No era la primera vez que nos reuníamos todos los de la oficina para trabajar sobre algún tema. Normalmente cada uno exponía sus ideas y entre todos se sacaba la solución a cualquier problema. Pero lo extraño de esta cita era que solo nos lo había dicho a nosotros y además las siete de la tarde era una hora poco habitual para una reunión.
A las siete en punto Jimbo y yo estábamos en la sala de juntas, era una habitación pequeña con dos ventanas y una gran mesa rectangular rodeada de sillones en el centro. En uno de los extremos de la habitación había una pequeña pizarra llena de garabatos y palabras que sacadas fuera de contexto no decían nada. Poco después entró Tara, que así se llamaba nuestra jefa, iba vestida igual que por la mañana excepto que llevaba una chaqueta negra que se quitó al entrar. Se sentó en un extremo de la mesa de espaldas a la pizarra, mientras que nosotros lo hicimos a izquierda y derecha de ella en las esquinas de la mesa.
- Comencemos - dijo ella.................
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Cuando se casó su cuñada, Pedro quedó solo de nuevo
Su mujer Rosalía se trasladó a casa de su madre, dejando a Pedro al cargo de la hacienda. El no sintió su marcha, dado que no mantenía convivencia marital con ella desde el parto y no la había necesitado cuando convirtió a su cuñada Pilar en su amante.
De todas formas no era hombre que estuviera sin mujer con la que fornicar mucho tiempo. Por aquella época, las monjas de clausura le llamaron. La madre superiora le atendió por el torno y le dijo : "Su señor padre trajo aquí a una chiquilla de 7 años, Pedroa, para que la educásemos en la santidad de esta casa. No nos dio instrucciones sobre que hacer con ella cuando creciese. Lo cierto es que, ahora, ya tiene 17 años y es necesario tomar una decisión. No vemos en ella madera de monja de clausura, pese que ha sido criada al margen del mundo. De todas formas debe Vd. elegir entre dejar para que profese o sacarla del convento y que entre a trabajar en alguna casa." Pedro quedó pensativo, recordó la promesa de su padre de hacerle un regalo después de muerto. Había acordado criar a Pedroa fuera de toda relación con el mundo y los hombres y entregarsela cuando hubieran pasado años para que se convirtiera en mujer. "¿Cuales han sido las condiciones de su educación?", pregunto, "Se la ha criado en el convento del que no ha salido desde que llegó hace 10 años. Le hemos ensañ! ! ado a cocinar y limpiar una casa y a ser obediente con sus superiores. Por lo demás es una inocente en todo lo relacionado con las relaciones con otras personas y con los hombres. En relación a ese tema solo ha tenido relación con el padre Juan que es nuestros confesor". Pedro sabía quién era el padre Juan, un anciano de 70 años muy afable.
Tenía que tomar una decisión y le pidió a la superiora unos días para meditarlo. Lo que necesitaba era poner en orden su cabeza. Recordaba a Pedroa como una chiquilla mocosa y desnutrida. Pero la posibilidad de tener entre sus manos una hembra inocente a la que enseñar toda relación con los hombres le atraía demasiado. Tomo una decisión, se traería a Pedroa a la finca y la dejaría en la casa de la laguna que había estado casi cerrada desde la enfermedad de Rosalía. Allí se encargaría personalmente de su educación sexual. Así se lo dijo a la superiora.
Dos días después acudió en su propio coche a recoger a Pedroa. La puerta del convento se abrió y dejaron en la calle a una muchacha desarrollada y de largo pelo moreno. Él había bajado del coche y le preguntó "¿Eres Pedroa?, Si respondió ella bajando la mirada. Yo soy don Pedro, tu protector, acompañame al coche". Ella le siguió dócilmente y Pedro se dio cuenta que, al rato miraba todo al rededor con.................
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A la muerte de su padre Pedro hubo de regresar a sus tierras.
La última voluntad de don Juan
había sido que Pedro se casase con Rosalía, la hija de un rico hacendado de una localidad cercana, con menos tierras que Pedro, y que le daría unos hijos sanos y robustos.
Rosalía era una muchacha de 22 años, que hizo todo lo que se esperaba de una esposa. Se dejó seducir por Pedro que la disfrutó durante unos meses después del matrimonio, hasta que ella quedó embarazada del que sería su único hijo.
En aquella época era normal que una hermana menor de la futura madre, la acompañase los meses previos al parto. Rosalía tenía una hermana menor, Pilar, de 15 años que se mudó a la casa de Pedro. Pilar era una chiquilla morena, con largas trenzas y un busto que empezaba a desarrollarse, tenía bonitos labios y un cuerpecito que prometía ser el de una hermosa mujer. Cuando Pedro vio a Pilar en su casa se dio cuenta que le atraían sus formas de niña. En su mente se fue formando la idea de tocar esa piel en esos sitios que debían estar en flor dentro de Pilar.
Como todas las mujeres de su familia Pilar había sido educada para servir a los hombres y hacerse cargo de las tareas de la casa. Como Rosalía estaba delicada por su embarazo ella dirigía a los criados. Cada noche se retiraba adormir rendida. Pedro pensó como podría hacer para acercarse a Pilar y se le ocurrió dejar la puerta del despacho abierta para saber cuando se retiraba ella. Una noche, hacia las 10, cuando ya todos se habían acostado, Pilar paso frente a la puerta del despacho Pedro, que estaba atento le llamó. "¿Has terminado? Si dijo ella, ¿Quieres pasar y sentarte junto a mí?" La niña paso al despacho, lo cierto es que el sofá quedaba muy lejos de la mesa y Pedro comenzó una charla sobre las mariposa, que sabía era un tema que a ella le gustaba.
"¿Has visto el libro de mariposas que he comprado?". Ella se levantó del sofá y se acercó a Pedro. Como la mesa quedaba muy lejos Pedro separó el sillón de la mesa y dejo que la niña se colocara entre sus piernas y la mesa. Su polla estaba dura y se acercó al culito de Pilar, dejando que su pene, rozara el culo de ella. El se había quedado en bata, para quitar toda la ropa que impidiese el rozamiento. Un rato después Pilar le dijo que estaba cansada. "Sien tate en mis rodillas y estarás mas cómoda". La niña se sentó sobre las piernas de Pedro. La polla de este estaba a punto de estallar.
Para que Pilar estuviera mas cómoda paso sus manos por la cintura de la niña y la acercó a su regazo, dejó la mano izquierda que la sostuviese y con la derecha pasó las.................
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Después de sus aventuras con Benita, Pedro y su padre se quedaron solos por la muerte de su madre y esposa.
No se habían recuperado de esto cuando les avisaron de la muerte de uno de los guardeses. Este hombre se había casado recientemente en segundas nupcias. De su primer matrimonio quedaban dos niñas de 18 y 7 años respectivamente. La noticia se la comunicó una de las criadas. De la viuda del guardes no sabían nada, al haberse casado recientemente. Lo primero que pensaron fue en conocer a la hija mayor y ver en que podían ayudarla.
Para ello se presentaron en la casa del guardes, unos días después de su muerte. Salió a recibirles la hija mayor, Justina. Era una muchacha no muy agraciada pero con un cuerpo rotundo. Se la veía sana y, don Juan, le dijo a su hijo que esa era el tipo de hembra que mas le gustaba. Tenía cara de no ser muy inteligente pero, precisamente eso era lo que él buscaba, alguien que le calentase la cama.
Entraron en la casa y se encontraron con la hija pequeña (Pedroa) y la madrastra (Juana). La niña era una mocosa bonita y agraciada. Juana era una mujer delgada, de unos 30 años, dotada de unos buenos pectorales. "Buenos días señoritos, no sabía que vendrían". "Solo queremos decirte que puedes contar con nosotros para lo que precises", le dijo don Juan. "Hemos pensado en dar trabajo a tu hija Justina, en la casa. Para ti veremos que encontramos." La mujer se mostró agradecida y se despidieron quedando que, el día siguiente Justina iría a la casa.
El padre de Pedro le dijo cuando se marcharon "Mira, creo que hemos encontrado lo que precisamos. Tu te marchas dentro de unos días a Salamanca a estudiar medicina y necesitarás una mujer que te cuide. Me atrevería a decir que Juana puede servirte. Además te calentará la cama y te permitirá estudiar su anatomía. "A Pedro le pareció una circunstancia apetecible, Juana le había parecido una hembra acogedora y su situación la hacía indefensa a sus libidinosos deseos. "¿Que haremos de Pedroa?" preguntó Pedro. "Ella será un regalo que te haré después de muerto. Verás, las monjas la educaran aislada de todo contacto con le exterior. Me encargaré que tu seas el único hombre que vea en su vida, hasta que termines tu carrera. En ese momento la sacarás del hogar y podrás explorarla como precises, Cuando la disfrutes piensa en mí que no estaré aquí para verlo. Ya me hago viejo y entonces lo seré mas".
Con esa perspectiva, cuado Pedro se marchó a Salamanca, le acompañó Juana, don Juan consiguió que las monjas aceptasen a Pedroa y, Justina, entró a servir en la casa. Para ella don Juan preparó la casa de la laguna, pensaba apartarla del resto de la servidumbre y tenerla solo para él. Cuando le anticipó a ella donde serviría le explicó que él sería en único habitante.................
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