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 Angel: Angel, revelación I
Enviado por webmaster el Martes, 02 Noviembre, 2004
Relatos Sado

Aun me duelen las tetillas, estan duras y erectas al igual que todos los viernes en la mañana
Menuna costumbre la de ella, aunque esa es la noche mas excitante de la semana. Esta vez si que estoy caliente no creo que pueda esperar hasta las 18:30 para volver a casa, ya va ver esta con quien se metio, va a ver aquien a dejado caliente durante todo un dia, ya va ver ya va ver...

La imagino hacercandose lenta y decididamente a mi, solo en ropa interior negra mas unas exquisitas medias, que le dan ese toque siniestro, de depredadora o acaso sera su mira fija, su guante en la mano izquierda que se posa en su cintura tal cual modelo que se siente dueña de la situacion. Una inclinacion lenta y cautivadora que pone en evidencia sus pechos que no alcanzan a caer, sujetados por aquellos sostenes que dejan ver mas bien imaginar el ya erecto pezon. Sus cabello caoba sus labios inimaginables y comienza...

Estoy de pie...detras, nuestra cama, mientras se incorpora dice:

ELLA: Ya estas listo

Se ha fijado en mi ereccion, el pantalon no puede disimularla su mirada lo decubre todo.

Posa su mano en mi pecho, donde comienza el cuello, y empuja, se detiene caricias... continua empuja. Voy desde el comienzo hasta el fin de la cama, sube su mano y me presiona lentamente el cuello jalandome suavemente , pero con firmeza hasta la altura de su menton, veo sus senos, que no me rozan, no veo sus ojos que me vijilan.

Su mano en mi nuca, mi rostro en su cuello -lo beso-, mi camisa en mi espalda vuelve a cerrarse, mis brazos estan firmes en la espalda casi inmoviles,- buena tactica la de esa noche no lo vi venir y no lo imagine -, sobre mis brazos apollado en la cama la observo, su mirada su manos se posan en sus hombros, se contonea lentamente, letamente sus manos bajan hasta sus bragas recorriendolas por su borde superior, acariciando sus senos, dibujando su silueta.

Fuerza... me levanto quedando casi a su altura casi en sus labios su guante negro se posa en mi frente deteniendome, se hacerca casi me besa, lame mis labios, y yo recuerdo - NO, no lo hare, no dejare que muerdas mi lengua, no me gusta - su mano en mi nuca y beso, no me apasiono, pero si lo disfruto, mis labios, dolor, sangre, beso y amor en la herida y amor beso, dolor, sangre ahora en el labio superior..

ELLA: Vamos besame con pasion -contra la cama vuelve a besarme, dolor y sangre- ¿te gusta mas que te muerda los labios?. Pues no seguire, recuerda hoy es la noche de todos mis caprichos la tuya ya paso...

Beso y porfin lo consigue, me duele y molesta, a ella le encanta, muerde y retira lentamente haciendo presion -eso si me gusta- , pero muerde nuevamente, al cabo.................

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 Ama: Ama y esclava IV
Enviado por webmaster el Martes, 02 Noviembre, 2004
Relatos Sado

Primavera: llegó el buen tiempo. Para completar la educación de mi esclava, de cuyos progresos me sentía realmente satisfecho, me apeteció dedicarle una sesión al aire libre, así que decidí llevarmela a una antigua casa de campo donde sabía que podíamos estar tranquilos. Hizo el viaje en la parte trasera del auto donde la introduje completamente desnuda y donde quedó inmovilizada pues uní con ataduras sus muñecas y sus tobillos. Luego la cubrí con una manta, como si de un bulto se tratase. Tenía ordenes de mantenerse en silencio durante el trayecto pero mas de una vez pregunté en volz alta, ¿hay alguna perra por ahí? Ella me respondía ladrando -guau, guau, guau...- como pàra demostrarme que estaba perfectamente metida en su rol. Además, sabía que cuando la veía tan sumi Al llegar a nuestro destino, después de mas de media hora de viaje, la abandoné en la parte trasera del auto mientras fui a prepararme para la ocasión. Aquel día me apeteció enfundarme en cuero negro para aumentar la sensación de dominio, así que me calcé unas botas militares y me puse unos pant alones ajustados con los que marcaba un gran paquete, además de unas correas cruzadas sobre el pecho, muñequeras que cubrían todo el antebrazo, guantes, y una caperuza que ocultaba mi rostro
Cuando levanté la manta que la cubría y vio mi aspecto, se sorprendió y me dijo. Hoy mi lengua no tendrá el infinito placer de lamer tu piel, mi amo y señor, pero lameré el cuero que la enfunda con las mismas ganas de satisfacerte con que lo hice otras veces. Tu indumentaria de hoy hace que parez cas un verdugo y sé que yo, tu esclava, tu puta y tu perra, voy a ser la víctima. No se lo que piensas hacer conmigo, pero lo unico que humildemente deseo es sentir tu absoluto dominio sobre mi, percibir que anula
Luego agachó la cabeza y después de permanecer unos momentos en silencio reanudó su monólogo: lo siento, mi amo, suplico tu perdón por hablar más de la cuenta. Ya se que una mísera esclava como yo ni siquiera puede hablar a su dueño, como tampoco tiene derecho a aguantarle la mirada, pero... La interrumpí subitamente agarrandola por el pelo y dandole un fuerte tirón para obligarla a levantar la cabeza. Entonces pasé alrededor de su cuello un collar de perra ancho y con grandes remaches metálicos que cerré tan fuerte como era posible. Luego hice que se calzase sus botas altas de char ol negro, cuyos tacones finísimos y afilados producían una sensación de vértigo sumamente excitante.
Ahora vas a ser domada como un animal, le dije, y uní a su collar de perra una correa larguísima. Al poco rato ella, mi esclava, estaba girando y dando vueltas a mi alrededor en una esplanada tapizada de cesped que se encontraba cerca de la casa de campo. De vez en cuando descargaba sobre ella algun latigazo al que debía responder relinchando, tal como.................

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 Ama: Ama y esclava III
Enviado por webmaster el Martes, 02 Noviembre, 2004
Relatos Sado

Después del primer encuentro cara a cara con mi esclava, ella -una compañera de trabajo- me confesó

Había probado a mi esclava humillándola y estaba satisfecho del grado de sumisión que había conseguido de ella. Pero deseaba someterla a la prueba de fuego, verificar su capacidad de resistencia al dolor. Es así que se diferencian los verdaderos esclavos de los simples sumisos, los que de verdad practican el sado de los que simplemente se recrean con su estética fetichista de cuero, correas y látigos.
Se trataba de un reto que quise preparar concienzudamente. Para que mi esclava se mentalizara, le di una cita y al mismo tiempo deslicé en un cajón de su mesa de trabajo unas pinzas de aquellas que están unidas por cadenas
Cuando se presentó ante mi el día convenido , se arrodilló, se descubrió el pecho y me sorprendió mostrandome sus tetas hermosas y enrojecidas, atrapadas por aquellas pinzas. Ella misma se las había colocado
Me las he puesto para complacer a mi señor
Muy bien , esclava. Veo que entiendes perfectamente lo que tu amo espera de ti. Ahora te desnudarás completamente, te calzarás aquellas botas altas, altísimas, que tanto me excitan y te colocarás a cuatro patas en el suelo de la habitación, aguardando mi llegada. Quiero verte como una perra.
Estaba excitado. Al verla la polla me había dado un fuerte tirón y cuando fui a buscarla a la habitación y la encontré tal como le había ordenado, a cuatro patas sobre el suelo, la cabeza baja, su precioso culo al aire, la tentación fue irresistible.
Sin poderme contener, le separé las nalgas con mis manos y se la metí dentro, muy adentro, con un par de golpes certeros.
Aaaggg! Le dolió, pero rápidamente controló su reacción.
Que polla tan enorme, mi amo. Mi culo es pequeño para ella.
Pues te la meteré toda, y tan adentro que casi te saldrá por la boca
Aaaggg! Gimió una y otra vez a causa de mis embestidas, que ni yo mismo podía controlar
Me corrí rápidamente, absolutamente electrizado. Luego hice que me limpiara la polla chupandola y se la restregué por la cara mientras ella, que empezaba a conocer bien mis gustos, se relamía buscando con la punta de la lengua los restos de mi semen.
Soy tu perra y sólo deseo ser amamantada con tu leche, mi amo. Damela siempre que lo desees y la degustaré como el manjar mas exquisito.
Lo tendrás siempre que lo merezcas, perra, y ahora quiero que pruebes mis meadas, que serán para tí la mas dulce de las bebidas.
Dicho esto empecé a mear sobre su cara y vi como abría la boca esforzándose por tragar algo mientras el líquido dorado resbalaba sobre su cuerpo hasta llegar al suelo. Al final, la esclava quedó en el centro de un gran charco, completamente remojada.
No sé si lo habeis experimentado, pero en cualquier caso no os resultará dificil imaginar que una lluvia dorada es una.................

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 Ama: Ama y esclava II
Enviado por webmaster el Martes, 02 Noviembre, 2004
Relatos Sado

Después del primer encuentro cara a cara con mi esclava, ella -una compañera de trabajo- me confesó que se excitaba imaginando las fantasías sadomasoquistas que ibamos a desarrollar en nuestras próximas citas. Estaba muy claro que su primera experiencia como sumisa le había resultado placentera porque desde aquel día lució un variado muestrario de zapatos de tacón de aguja. Sabía que me excitaban y de algun modo eran una invitación explicíta a .entrar de nuevo en el juego.
Yo también me moría de ganas por esclavizarla, así que dejé una nota sobre su mesa de trabajo: a las 7 en casa. Ven preparada. No olvides tus botas. Cumplió mis deseos y se presentó puntualmente. Cuando le abrí la puerta se me acercó para besarme pero la aparté con firmeza y la fulminé con la mirada. Debía quedar muy claro que no iba a haber prólogos ni distensiones y que si en el trabajo nos tratábamos como amigos, cuando entrábamos en el j uego del sado ella no era mas que una esclava que ni siquiera tenía derecho a mirarme a los ojos.
Le dije, sigueme. Y la conduje hasta una habitación. Le ordené que se desnudara y que se calzara aquellas botas altas con las que ella se sentía tan a gusto y que a mí me resultaban excitantes. Luego debía esperarme de pie, en silencio, con la cabeza agachada.
La hice esperar un rato. Mientras, yo también me preparé y puse a punto todos los utensilios que tenía preparados para la ocasión. Estaba dispuesto a gozar a tope de esta nueva esclava que acababa de cazar. Cuando me acerqué a ella la noté un poco nerviosa. Para tranquilizarla, y sin decirle nada, masajee todo su cuerpo con mis manos y me detuve un rato en su coño y en sus pezones, que pellizqué suavemente para ver como se tensaban Ella hacía esfuerzos para contenerse y permanecer quieta, como sabí a que deseaba. La besé lascivamente en el cuello y la contemplé. Realmente, era una chica muy atractiva.
A continuación, lo primero que hice fue colocarle con firmeza su collar de perra mientras le obligaba a ladrar y a repetir soy tu perra, soy tu puta, soy tu esclava, soy tu perra, soy tu puta, soy tu esclava... Tenlo grabado en tu mente, insistí, porque cuando estés ante mi deberás anular por completo tu voluntad y tus deseos. Tu unica voluntad y tus unicos deseos serán los de tu amo. Harás todo lo que te ordene diciendo siempre, si mi amo. Y cuando me apetezca o hagas algo que no me guste serás castig ada, para que aprendas. No esperes que tenga compasión de ti.
Muy pronto sabrás lo que son el dolor, el asco y la angustia. Pero a tu amo le gustará ver tu carita asustada y su satisfacción será la tuya. Aprenderás a encontrar placer en tu dolor y llegará un día, ya lo verás ,en que tu misma desearás llegar mas lejos, poner a prueba.................

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 Ama: Ama y esclava (I)
Enviado por webmaster el Martes, 02 Noviembre, 2004
Relatos Sado

Ella es una compañera de trabajo Una chica morena y atractiva que sabe vestir con elegancia y un interesante toque sexy. No sé muy bien por que razón, pero desde el principio intuí que le gustaba el tema del sado. A lo mejor eran su porte altivo y sus gustos refinados. O esos fetiches con que a menudo se adornaba, prendas y complementos de cuero negro, siempre ajustados. O esos zapatos finos de tacón alto que c alzaba a veces, y especialmente aquellas botas de caña alta que tanto me calentaban.
Algunas veces la había imaginado en mis fantasías, postrada a mis pies, domesticada, convertida en una complaciente esclava que, revestida de cuero negro, satisfacía silenciosamente todos mis caprichos y aceptaba con gusto mis ordenes y mis castigos, incluso los mas severos.
Le tenía ganas y puedo aseguraros que había iniciado el ataque varias veces, aunque siempre encontré respuestas evasivas.
Un día se presentó una ocasión propicia: debíamos preparar unos informes durante el fin de semana, y con la excusa de ajustar nuestros criterios me lo apañé para presentarme en su casa.
Aquel día fui preparado. Me puse un slip de cuero negro y cargué en mi cartera un collar de perra y una fusta, decidido a probarlos sobre su piel.
Al principio todo fue como siempre. Ella muy en su sitio, algo distante, y yo esperando la ocasión propicia, que no llegaba.
Te apetece algo, me preguntó.
Si lo supieras, pensé para mi. Pero le dije: si, una coca-cola, gracias.
Fue a buscarla, y mientras la aguardaba pensaba: cuando vuelva, aprovechando la distensión, ataco. Pero llegué tarde. Al verla asomar por la puerta las tripas me dieron un vuelco.
Estaba allí, vestida con un corsé ajustado y una falda de cuero negro. El pelo recogido y encaramada en lo alto de los interminables y afilados tacones de unas botas altas, altísimas, de charol negro.
Uauuuu ¡
Mientras, agitaba en sus manos un látigo de tiras y me decía: ¿jugamos?
Por suerte, tuve reflejos y paré el golpe: ¿a qué?, le devolví haciendome el tonto Desarmada, la obligué a explicarse.. "Te huelo. Estás caliente y despertaste en mi las ganas de desarrollar mis fantasías ocultas. Me excita someter a los hombres fuertes como tu. Poseerlos. Poner a prueba mis habilidades y gozar consiguendo que se conviertan en dóciles perritos capaces de hac er por mi cualquier cosa que me apetezca. Y tu no escaparás, vas a ser el próximo, estoy segura. Con solo verte la cara se que te estás muriendo de ganas de lamer mis botas. Hazlo. Adelante."
No se equivocaba, pero contrataqué: lo siento, pero te has equivocado. Yo no me inclino ante nadie y menos ante ti. Debo reconocer que estás preciosa con tus botas altas y enfundada en este traje de cuero negro. Pero a mi no me gusta recibir ordenes. No se cual es tu experiencia en el mundo del fetichismo y del sado, pero la mía es larga. O sea, que.................

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