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 Gay: ¿Cómo fue?
Enviado por webmaster el Lunes, 01 Noviembre, 2004
Relatos gay

Todo pasó en un segundo... una distracción, un automovil frenando bruscamente y yo volando por los aires viendo transcurrir toda mi vida hasta el momento de sentir mi cuerpo chocando con el concreto eso había pasado, lo demás es confuso personas rodeandome, pidiendo un doctor, el auto que se escapa... llegué a una clínica y me preparé para ser atendido.

Un suave sopor me fue invadiendo por completo... haciendo que me olvidara del dolor que estaba sufriendo, fue entonces cuando lo miré entrar a mi habitación, era él, un joven vestido de blanco de piel morena, ojos expresivos, no muy alto de estatura, de cuerpo atlético más bien grueso y algo velludo que con sonrisa franca me preguntaba si me sentía mejor, yo entre atontado y fascinado no sabía ni que responder por lo que susurré que me sentía bien, el pareció no escucharme y acercando su cara a la mía volvió a preguntar como me sentía?, al contestar suavemente mis labios rozaron su mejilla haciendo que el volteara y mis labios rozaran los suyos, el por su parte colocó una de sus manos detrás de mi cuello y con su carnosa lengua se apoderó de la mía aceptando el beso con agrado, al momento sentí como su otra mano acariciaba mi pecho con movimientos suaves y bajando lenta y cariñosamente sin detener su boca candente que me embriagaba de placer. Las delicadas manos de el levantaron la bata azul que me cubría e introdujo su extremidad tomandome el sexo que para entonces estaba más que erecto, creo que fue por los camarones con pulpo que había comido antes, con movimientos cortos pero firmes comenzó a masturbarme y yo simplemente me dejé hacer deseaba reconfortarme un poco de lo que había sucedido un rato atrás... No opuse ningún tipo de resistencia cuando separó su boca de la mía y con ternura desconocida para mi se apoderó de mi falo succionando goloso el glande que generoso le regalaba una gota de liquido preseminal, yo mientras tanto acariciaba su trasero que en suave vaiven se movía aceptando la caricia que le brindaba. Sus labios se posarón en mis testículos y comenzó a devorarlos de tal manera que parecía por momentos que quería comer mis pelotas que para entonces se movían locas de exitación. Fue hasta ese momento que pude fijarme que estaba con una férula y con unas bolsas de hielo cerca de mi tobillo que inflamado sólo imploraba un poco de descanso, el jóven levantó mi bata por el torso y jugueteando con mi ombligo su lengua recorrió mi abdomen hasta llegar a mis tetillas y tomando la derecha con sus dientes comenzó a mordisquearla suave pero firmemente al tiempo que con sus manos acariciaba mi cuerpo por completo. Para entonces, yo me encontraba con mi tranca completamente erecta por lo que tomandolo por la barbilla le dije que me gustaría lamer su culito, el con una sonrisa pícara solo atinó a deshabrochar su pantalón y acto seguido quitárselo.................

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 Sauna: Baño de semen en la sauna
Enviado por webmaster el Lunes, 01 Noviembre, 2004
Relatos gay

Me encontraba aburrido en el trabajo y era un día de verano, eso si estaba excitado y tenía que ver como calmar las ganas que tenía de unos ricos y grandes penes. Decidí irme a un sauna para calmar mis ansias, así que entré y estaba relativamente lleno, me encanta usar un terno de baño de licra que es diminuto e incluso corte parte de la tela que cubre la parte delantera de tal manera que se me vea transparente mi pene y mis testículos.
El sauna mas bien es pequeño, tiene tres vestidores separados apenas por una pared que llega a poca altura y se puede ver al compañero de alado cuando se cambia, claro que esto me encanta y les veo desnudos y ellos también a mí.
Al frente de los vestidores están las duchas, yo salía de cambiarme y estaba un chico rico bañándose desnudo y con la puerta abierta, al verle sentí que comenzaba a excitarme y me quedé parado en el vestidor viéndole, al darse cuenta que le veía el comenzó también a excitarse y a menearse el paquete, yo también hacía lo mismo y ya me había bajado mi diminuto terno de baño y mi pene salió disparado, nos masturbamos cada uno en un silencio cómplice hasta que nos corrimos y derramamos nuestras leches en el piso.
Esto si va a estar bueno dije, me metí a ducharme y luego salí hacia el sauna, había varios chicos jóvenes y también algunos de mayor edad.
En el sauna de vapor había un negro y otro señor mayor que se sacaron los ternos de baño, el señor mayor comenzó a masturbarse y el negro mostraba su tremendo paquete que iba creciendo, yo también comencé a masturbarme y sobre todo le veía al negro, el cual se dió cuenta y se acercó a mí, me dió un poco de recelo pero mi excitación era mayor, me cogió el pene y comenzó a menearlo, yo ya estaba totalmente desnudo, yo también cogí su tremendo aparato que debe haber medido unos 20 cm por lo menos, me tomó la cabeza y me bajó a que se la mame, casi no me entraba ese mastil negro en mi boca pero hice lo mejor que pude, el comenzó a culearme en la boca delante de los que estaban ahí que a esas alturas ya estaban en pelotas y masturbándose al ver que le mamaba la verga al negro, despúes de un rato sentí como se iba a venir el negro, sacó la verga de mi boca y comenzó a explotar leche en mi cuerpo en mi cara, en mi boca, me baño de semen, yo me acosté y vinieron cinco chicos que estaban ahí masturbándose y comenzaron a acabar de uno en uno, bañándome de semen lechoso por todo mi cuerpo, yo me refregaba por todo mi cuerpo y comía el delicioso nectar, me quedé un rato dormido para descansar un poco.
Mientras dormía tuve sueños eróticos por que al.................

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 Amistad: Amistad prometida
Enviado por webmaster el Lunes, 01 Noviembre, 2004
Relatos gay

Yo y mi amigo Pablo somos los protagonistas de esta historia (somos ambos bien parecidos ), entones en aquel tiempo el tenia 18 años y yo igual , eramos realmente muy buenos amigos
pero desde que lo conoci solo deceaba estar con el y no lo dejaba solo en ningun momento, y eso a el no le molestaba para nada, sin saber que dentro de mi habia una voz diciendo que lo unico que deceaba era tenerlo entre mis brasos y sentir su cuerpo junto al mio.

un dia cuando yo trabajaba para los padres de el , ellos me invitaron a pasear al sur de nuestro pais, con lo cual yo accedi con gusto a la peticion, por el solo hecho que el tambien iria con nosotros.

llego el dia aquel que partimos al sur ,el no sabia que el me interesaba y yo de ninguna manera se lo daria a conocer (hasta mas lueguito) pues si lo daba a demostrar corria el risgo de que se quedara en la capital con sus familiares. llegamos al sur de nuestro pais , a la casa de sus abuelos en pleno campo , donde no hay luz, ni agua potable , solo de rio o vertiente.nos dispusieron una habitacion a cada uno de los nuevos paseantes que llegamos a este hogar, pero de arrepente (para la suerte mia), llegaron otros familiares a quedarse en casa por lo cual ya no quedaban habitaciones vacias, por lo que opte yo y mi amigo Pablo



en dormir juntos en la misma cama y habitacion, de poco a poco yo le fui demostrando indirectamente que el me atraia , pero sin caer en el error de decirselo de arrepente , despues de dempacar nuestras pertenecias , nos fuimos a bañar a un rio los dos solos, llevamos toallas y nuestros trajes de baño, los cuales nos tuvimos que colocar en el mismo rio, tiramos al cara y sello quien era el que se cambiaba primero , yo fui el que perdio a si que tuve que desnudarme frente a el por primera vez, senti que me miraba pero no lo tome en cuenta (por el temor que se enterara que me atraia), luego le toco a el y yo de reojo lo miraba, ese cuerpo atractivo, escultural , juvenil y hermoso.En aquel rio jugamos como niños con lo cual yo estaba feliz.

al anochecer nos tuvimos que acostar despues de darles la despediada atodos quienes estaban junto a nosotros, entramos a nuestra habitacion y nos quitamos todas nuestras ropas , solo nos quedamos con nuesras sungas o slips, nos tapamos y combersamos de mil cosas , entre ellas de sexo, nos acomodamos para dormir, el dado vuelta para el rincon y yo para la orilla, cuando senti que el se durmio me di vuelta casi rosando mis sungas a las suyas, me di valor y acaricie como pude ese cuerpo que hace bastante tiempo.................

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 Gay: Adorables colegiales
Enviado por webmaster el Lunes, 01 Noviembre, 2004
Relatos gay

Os contaré mi historia. Me llamo Paul, y tengo 16 años. Estoy en un buen colegio, en la ciudad de M..., y hace poco descubrí mi auténtica sexualidad. Hasta ahora yo me había hecho algunas pajas con revistas de tías, pero la verdad es que no me producía un gran placer que digamos. Sin embargo, hace un mes estaba yo en el servicio del cole, dentro de uno de los reservados, cuando, de repente, escuché algo raro en el compartimento de al lado. Parecía como si alguien chupara algo; bueno, supuse que un compañero estaba comiéndose un chupachups. Pero el caso es que oí entonces una voz, muy baja, casi un susurro, que decía "Así, así, chúpala así, no pares". Me quedé intrigadísimo, porque además enseguida reconocí la voz, que era la del profesor de gimnasia, un hombre como de 25 años que había llegado este año nuevo al cole. Era alto y espigado, guapo, y era sabido que las chicas del colegio se pirraban por él. Así que lo primero que se me ocurrió era que el profe estaba a un metro de mí, tras la pared, con una de las alumnas que se había rendido a sus pies (nunca mejor dicho...). Pero me extrañaba que hubiera escogido los servicios de hombres. Bueno, pues el caso es que enseguida el profesor elevó un poco sus jadeos, aunque se notaba que se los aguantaba como podía, y poco después le oí decir: "Me ha gustado muchísimo, lo repetiremos cuando tú quieras". Unos momentos después se abrió la puerta del servicio donde estaba el profesor y su acompañante, y yo, lleno de curiosidad, me asomé por encima de la puerta.
Y, en efecto, era el profesor de gimnasia, pero la chica resultó ser un chico, concretamente MAriano, uno de los más listos de mi clase, rubito y bastante guapo. No sé cómo no me caí para atrás. El corazón empezó a latirme con fuerza y no sé si me creeréis, pero se me puso la polla dura como una piedra. El caso es que estaba tan excitado que me hice una paja, y fue la mejor que me había hecho nunca, imaginando aquel chico rubito con su boquita de piñón llena de polla.
A partir de ese día me dediqué a vigilarlos a los dos. Me di cuenta entonces de cosas tales como que en la clase de gimnasia el profe aprovechaba cualquier ocasión para dar un cachete en el culo a los chicos, como apoyándolos cuando hacían algo bien o para confortarlos cuando no les salía tan bien. Con MAriano la cosa era casi descarada, si uno sabía lo que yo sabía: siempre lo utilizaba a él para hacer el ejemplo del ejercicio que fuera, y se ponía detrás para corregirle la posición, y me di cuenta de que se le pegaba al culo y le refregaba disimuladamente la polla por las cachas... Todo esto a mí me ponía cachondo, y en cuanto podía me iba al servicio.................

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 Paja: Aquellas pajas
Enviado por webmaster el Lunes, 01 Noviembre, 2004
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Aún me hago pajas cuando recuerdo todas las cosas que me ocurrieron durante aquel mes de Agosto, cuando tenía doce años. En realidad todo empezó el verano anterior. Mis tíos me habían invitado a pasar un día en su casa de campo. Después de comer se fueron a dar un paseo y me quedé sólo con mi prima, que entonces tenía 17 años y mi primo de 16. Al poco de salir sus padres, mis primos se fueron a una de las dos habitaciones que tenía la casa y cerraron la puerta con cerrojo. Yo llamé con los nudillos y les pedí que me dejaran pasar, pero ellos me dijeron que fuera a ver la televisión. Al cabo de un rato, muerto de curiosidad, salí fuera de la casa (que solo tenía planta baja), la rodeé y fuí a la ventana de la habitación donde ellos estaban. Las ventanas de la casa no tenían persianas y aunque ellos habían cerrado las cortinas, habían dejado las ventanas abiertas por el calor que hacía. Con mucho cuidado aparté un poco la cortina por un lado y lo que vi me aceleró el pulso. La cabecera de la cama estaba justo debajo de la ventana. Mi primo estaba tumbado boca arriba mirando una revista porno. Tenía los pantalones y los calzoncillos bajados hasta las rodillas. Su hermana, sentada en la cama a su lado, le estaba haciendo una paja. Al cabo de un rato de menearsela mi primo dejó a un lado la revista y dijo "¿me enseñas las tetas?". Ella respondió quitándose la camiseta y el sujetador. (Aquí hay que decir que mi prima estaba y está buenísima y tiene un par de tetas de ensueño). El alargó un brazo y se puso a sobarle las tetas mientras ella continuaba subiendo y bajando la mano frenéticamente sobre su polla, sacando y metiendo el brillante y morado capullo en cada sacudida. Yo no estaba ni aun metro de distancia de ellos, así que vi con toda claridad cómo se había formado una gotita blanca en la punta de la polla. Mi primo suplicó "¿me dejas que te toque el culo mientras me corro?", a lo que ella respondió "está bien, pero no te acostumbres". (No hace falta decir quién llevaba las riendas en este juego). Ella se puso de rodillas sobre la cama, se recogió la falda hasta la cintura y tirando un poco de los elásticos de las bragas le miró a la cara con una sonrisa pícara y le preguntó con voz lasciva "¿no hace falta que me baje las bragas, verdad?". El respondió inmediátamente "¡sí porfavor!¡bájatelas!". Ella se giró poniendo el culo en dirección a la cabecera de la cama para que él lo viera bien (yo, por supuesto, compartí aquel regalo) e inclinándose un poco se bajó las bragas lentamente. Después volvió a cogerle la polla y continuó meneándosela. El, al principio con mano temblorosa, se puso a sobarle el culo. Un par de minutos después mi primo.................

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