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Su mano acaricia su caida polla. 9 pajas parece ser que son el límite diario de Pipo, el pajero indomable
Pero esta vez desea batir su propio record.
Su imaginación está confusa y en su mente impera el deseo de empalmarse de nuevo para una nueva paja. Tras un rato de confusión el deseo de autosuperación le hace empalmarse de nuevo.
Ahora ya es todo pan comido.
Con el crecimiento de su polla las ideas se aclaran y en su cabeza ya se forma la imágen de su chica preferida, Marina.
Mientras se coge la polla ya piensa en su larga y rubia cabellera que le llega hasta el final de la espalda, donde se forma un precioso y redondito culo. Imagina que ese culo se mueve sugerente mientras ella anda hacia casa, se imagina a si mismo siguiendola, observándola en su camino hacia casa como hace todos los dias.
Comienzan las vibraciones.
Marina llega a su casa y se dispone a abrir, cuando él la coge de las caderas y le da un salvaje beso en los labios, que ella en principio rechaza. Su resistencia disminuye hasta que su estado es de cooperación total. Hay un leve frotamiento entre la polla y el culo de Marina que le pone a tono, ella comienza a jadear un poco y él se pone muy cachondo, le baja los pantalones y entonces se da cuenta de que no usa bragas.
El ritmo aumenta un poco.
Marina tambien despoja a Pipo de sus pantalones, le quita los calzones y su polla respira al fin, liberada de toda opresión. Ahora se encuentran ya en su cama, Pipo está debajo de Marina y esta lo cavalga salvajemente hincándose su polla hasta las entrañas. El rostro de Marina refleja fielmente el placer que la polla de Pipo le produce, sus gemidos y gestos provocan en Pipo un enorme placer.
Ahora el ritmo ya es frenético.
Marina sigue saltando encima de Pipo, este grita de placer y dolor, una mezcla que le excita más de lo que Marina ya lo hace por si sola, Pipo nota que ya va a eyacular y entonces Marina se retira de encima de él y se mete su polla en la boca. Ésta ( la polla ), tras un intenso minuto de lametazos por parte de la hábil lengua de Marina, se convulsiona y arroja un par de chorros de semen que impactan con gran furia en la cara de Marina. Ésta los relame con cara de salida y una insinuante y pícara sonrisa...
Pipo abre los ojos. Las imágenes se desvanecen por completo y Pipo regresa a la realidad. En lugar de Marina
y su sonrisa maliciosa se encuentra su escritorio. Tras unos segundos de confusión ( síndrome post-pajero ), observa los lefotazos que resbalan por el monitor de su ordenador, producto de la décima paja del dia.
Ahora habrá que hacer una pequeña limpieza, pero es algo a lo que ya está acostumbrado Pipo, el pajero indomable.
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No recuerdo exactamente cuando comenzo todo. Yo deberia de tener unos 16 años. Mi descubrimiento de sexo, de mi propio sexo ya habia comenzado, aunque no con mucha fuerza. Pero EL fue quien acelero todo el proceso. Y quien es EL?. EL es el novio de mi hermana mayor.
Somos tres hermanas, yo soy la mediana y mi hermana mayor me saca 4 años y yo saco 2 a la pequeña. Vivimos en un barrio medio de Madrid. Mi juventud ha sido normal, estudios, amigos, quizas he salido poco y no he visto demasiado mundo, pero esa es otra historia. Hasta que le conoci a él, los chicos me habian interesado más bien poco y del sexo sabia lo justo lo que lees por ahí y lo que te cuentan, es decir poco y mal.
Mi cuerpo si que lo habia descubierto ya, como creo que pasa a todas las adolescentes. De manera casual poco a poco vas sintiendo curiosidad por tus partes intimas, en la ducha y sobre todo en la cama. Casi como por casualidad me empeze a acariciar y viendo lo bien que estaba eso, seguia y seguia, hasta que tuve mi primer orgasmo. Esto seria aproximadamente a los 14 años y fue un poco fuerte porque yo dormia con mi hermana pequeña y la primera vez pegue un buen grito y me hermana se desperto.
Sin embargo tampoco me tocaba a menudo, a lo mejor en una dia lo hacia un par de veces, como que pasaban semanas y no lo hacia. Poco a poco fui descubriendo mi cuerpo, las parte de él que más placer se producian, como acelerar el orgasmo, como retrasarlo. La verdad es que a veces me pasaba horas acariciandome, pero es casi más por conocer hasta donde podia llegar que por el placer en si mismo. Sin embargo solo me tocaba mis partes, es decir los labios, el clitoris, la entrada de la vagina, pero nunca llegue a meterme un dedo ni nada por el estilo, eso era demasiado.
En estas circunstancias fue cuando le conoci a EL. Recuerdo perfectamente cuando le conoci. Fue en la estacion de Cercanias de Renfe. Yo venia de comprarme ropa del centro y me encontre a mi hermana y su novio sentados en una banco de la Renfe. Cuando me dio un beso en la mejilla, senti un escalofrio por todo el cuerpo. Estuvimos hablando un poco, me parecio simpatico y guapo, pero yo habia sentido algo más. No se que era en ese momento, pero esa noche en la cama, pensando en él me excite mucho, me moje las braguitas enteras y por primera vez me toque pensando en él.
A partir de entonces le veia más, en la Renfe, en el portal de mi casa, por el barrio, siempre con mi hermana. Mi pasión, mi obsesión con él seguia creciendo. No sabia porque, pero me sentia atraida hacia él, pero ademas en el sentido más sexual de la atracción. Me masturbaba.................
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Bitt y Tino estaban jugando con Pesin en su cuarto,la mamá de Pesin era el único adulto en la casa y los vigiló hasta las 12:00 del día, entonces les dijo :"bueno a no hacer travesuras,los dejo aqui jugando",los encerró y se fue a ver su telenovela en la planta baja. Apenas se fue Pesin grito "Yupi" y corrio a su ventana, Bitt y Tino se acercaron a preguntarle que pasaba pero no fue necesario,desde esa ventana en el segundo piso podian ver a la vecina en su patio tendida en un toallon de playa con las tetas al sol, luego de un rato con la falsa seguridad de estar sola se volteo y se quito el calzoncito para broncear su estupendo culo,despues se volvio a voltear para borrar ese triangulito alrededor de su sabroso coño.
Cuando la vecina termino de asolearse cogio sus cosas y se metio a su casa.Los chicos se pusieron a comentar lo bien formada que estaba la vecina que las tetas eran enormes,que el culo estaba prieto,... en eso Bitt le pregunto a Pesin "que era ese bulto en sus pantalones?",Pesin sonrio, se bajo los pantalones mostrandole su pene erecto y le respondio "acaso nunca lo has visto parado?nunca te la manoseas?", Bitt se puso rojo, el Pesin continuo "mira se hace asi" y con sus manitas comenzo a mover su prepucio de arriba a abajo,lentamente una vez y otra vez.Tino exclamo:"Yo tambien sé!, Yo tambien sé!".
Tino se sentó desnudo sobre un cojin, con las piernas abiertas, con su mano izquierda sobaba sus testiculos, mientras con su ensalilivada mano derecha llevaba su prepucio de arriba a abajo.Mientras estaba en esa tarea con sus ojos entrecerrados pensaba en su hermana mayor,una universitaria que no ponia cerrojo cuando se duchaba, en su extasis Tino musitaba "Hmmm...ese culo blanquito y duro...la teta...la teta, Oh!...pero que buena que está...".Ese espectaculo ya habia calentado a Pesin quien se clavó un payasito de goma en su diminito ano y apuró el ritmo de su masturbacion.Tino eyaculo arrojando su "juguito" en las piernas y pene de su jovén anfitrión, ese liquido caliente provoco que Pesin se vaciara casi en el acto.
El Tino y el Pesin se echaron en el suelo un rato.Bitt estaba pasmado jamás había visto algo como eso, estaba muy excitado cuando el Tino le dijo "vamos quitate la ropa y unete al juego",Bitt obedeció y comenzo a sobarse todo el cuerpo,Pesin dijó:"Ya ahora echate y menea tu palito",con Bitt en el suelo sus amigos se arrastraron hasta estar cara con su imberbe pene,"Bien asi vamos,más rápido,más,mira como sonrie,no te detengas"exclamaban hasta que el Bitt arrojó su semen como nunca antes lo habia hecho a sus caras, bocas y gargantas.Estaban tan felices que se
abrazaron en el suelo y comenzaron a juguetear sin temor a tocarse las suaves pieles y rozar sus ahora flacidos penes, mientras murmuraban que buen sabor tiene tu juguito Bitt, tu pene es bien grande Pesin,que bien la menea Tino.
Unos pasos se sintieron en la escalera y corrieron a vestirse.La mamá de Pesin los encontró jugando con unos muñequitos, los vio tan tranquilos que invito a Tino y Bitt quedarse en la casa en la noche...por supuesto que dijeron "Claro señora!"
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Los caminos del sexo suelen ser, en ocasiones, confusos o al menos curiosos, donde juegan posturas y elecciones personales, axiomas culturales y, en general, se acciona el vapuleado "librepensamiento", utilizado o no según individuos y circunstancias.
El autoerotismo constituye una posibilidad más de las muchas que nos ofrece el ejercicio de nuestra sexualidad, en libertad y con las satisfacciones que nos sea dado lograr. No es mi intención realizar una apología del autoamor -no debí utilizar esa palabra, suena demasiado egoísta: "la paja" es un término entrañablemente cotidiano- sino simplemente contar y compartir, ya con 40 años y especialmente con aquellos que sientan afinidad con mi punto de vista al respecto, una de las tantas experiencias vividas en mis casi 28 años de actividad masturbatoria y que fue altamente gratificante.
Quienes adherimos al placer de Onán -sé que no puedo hablar por todo los masturbadores, pero seguramente no me hallo solo en este sentido- apelamos a estimulaciones externas que nos conducen gradualmente hacia el clímax anhelado: imágenes, sonidos, olores, sabores y texturas -junto a nuestra rica "imaginería" personal- son auténticos y genuinos auxiliares a la hora del goce solitario. Al respecto y como sabrán mis lectores, el disfrute a través de prendas y objetos del ser amado o idealizado se llama fetichismo -práctica no muy habitual en mí pero que no desecho en aras de una copiosa eyaculación- ligado, en mi caso personal, a cierta bisexualidad que se ha acentuado con el paso del tiempo y que me lleva a admirar una buena hembra o un magnífico macho como poderosos estimulantes eróticos. Hace algunos años me calenté endemoniadamente con un pendejo -argentinismo por adolescente, púber- que vive aún en las cercanías de mi casa, un estudiante muy joven al cual evocaba permanentemente desde el baño, a piernas abiertas y masturbándome hora tras hora, día por día. Sabía que insinuar algo era sencillamente demencial, fuera de toda posibilidad, pero también intuía que necesitaba algo, cualquier cosa -en realidad no sabía a ciencia cierta qué elemento- que me uniera a él, que fuera portadora viva de su presencia. Pensé en uno de sus slips pero no podía acceder a ellos y, por ende, a ninguna de sus cosas íntimas, hasta que una noche de un verano ya remoto su mamita tiró a la basura un par de zapatillas totalmente rotas que el nene utilizara en sus prácticas deportivas. Fue toda una alegría para mí y me excité tremendamente, hasta pensé en llevármelas a mi hogar, calzarme con ellas y matarme a pajas, mis pies donde habían estado los suyos, pero opté, ante la imposibilidad de resguardarlas en un lugar seguro, por quedarme con los cordones e inventar algún jueguito fuera de los común y secreto con ellos, morir de placer poniéndolos en contacto con las partes más íntimas de mi cuerpo: mi sexo, mis bolas, mi ano. Recuerdo que me expuse demasiado para lograr quedarme con mi ansiado tesoro, a pesar de la noche, que cubría mis furtivos pasos,.................
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Aída había llegado casi al final de su camino y eso me lo había manifestado tanto con sus acciones como con las palabras que ahora sí, ya salían de su boca, a veces en forma atropellada. Era así, seguramente porque habían estado demasiado tiempo contenidas.
Ella se desplazaba ahora por la casa con alegría y soltura, se veía mas joven y más tersa, más ágil y por supuesto más hermosa.
Habíamos planificado, a insinuación de ella, que iríamos al lago. Ella parecía haber seleccionado ese lugar para el acto más importante de su llegada al sexo.
Al parecer quería revestir todo, de las características de una verdadera ceremonia, en medio de la naturaleza, pero ceremonia al fin.
Quizás si habiendo vivido tantos años en las penumbras de sus represiones y habiéndose asomado poco a poco, con mi ayuda, a su nuevo universo, quería disfrutar plenamente de sus logros. Yo la entendía perfectamente y le ayudaba con alegría en todos los preparativos que aparecían ser, para la servidumbre como un habitual paseo campestre, pero que para nosotros dos estaba lleno de símbolos e insinuaciones excitantes que disfrutábamos plenamente.
Había elegido una delicada falda verde agua que la cubría hasta las rodillas lo que resaltaba muy bien su grupa perturbadora y permitía al mismo tiempo admirar sus hermosas pantorrillas. En un momento, su cuarto, levanto la falda para pedir mi aprobación acerca de los pequeños calzones blancos. Giró ante mis ojos para que pudiera yo admirar como la pequeña prenda se introducía profundamente entre sus nalgas. Estaba perfecta,
Solamente dos pañuelos cruzados semejaban una blusa conteniendo aquellos pechos que seguramente se me entregarían generosos esa tarde.
Al mediodía todo estuvo dispuesto y nuestro pequeño automóvil rodaba lentamente por el camino que orillaba el lago en busca del mejor lugar para quedarnos.
Al final lo encontramos. Ella descendió del automóvil para dar una mirada escrutadora y luego me hizo señas para indicarme que le había dado su aprobación. Entones comencé a bajar las cosas del auto sintiéndome como el maestro de ceremonias de un rito de iniciación que por supuesto me tenía muy anhelante.
El lugar era hermoso y entendía que ella lo hubiese elegido, parecía en realidad una especie de templo natural en el cual seguramente se sentiría la reina y sacerdotisa que voluntariamente entregaría su tesoro largamente guardado. Ese tesoro precioso que yo había reconocido en día anterior en toda su dimensión sin mancillarlo. Ese hermoso tesoro rosado, húmedo y brillante que sus piernas habían guardado en forma tan celosa y que en este mismo momento estaría palpitante en espera del momento supremo.
Ella extendió las hermosas toallas que el día anterior había comprado en la cuidad y junto a ellas puso dos copar mientras yo descorchaba una botella de vino. Únicamente se escuchaba el golpeteo suave de las pequeñas olas en la orilla. Corría una brisa suave.
Nos sentamos sobre la arena mirando hacia.................
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