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 La sorpresa: La sorpresa
Enviado por webmaster el Viernes, 07 Enero, 2005
Relatos Sado

La llamada me dejó intranquilo, "Querido, cuando llegues a casa. prepárate para una sorpresa", me dijo.


Aunque ya estaba bastante acostumbrado a sus "sorpresas", nunca dejaban de inquietarme.

Continué trabajando hasta tarde y cuando deje la oficina ya me había
olvidado del tema. Casi antes de llegar, lo recordé, me detuve en un
puesto de flores y elegí un ramo de rosas muy rojas. Luego en un market
y me lleve un buen Chardonnay y muy contento conmigo mismo, seguí camino
a casa.
Al llegar, abrí sigilosamente la puerta, mire en el living: nadie. Muy
despacio seguí a la cocina: vacía y a oscuras. Puse el Chardonnay
a enfriar. Revise toda la casa y no estaba. Desilusionado volví a la
cocina prendí la luz y entonces vi la nota:

- He salido. Quiero que me esperes en el sótano, desnudo y con los ojos
vendados. A las 10 en punto. – firmado . ¡Yo!

- ¡Pues mira con la Señora! – me dije – bien, veamos
que me tiene preparado.

Me tome mi tiempo, faltaba una hora. Me prepare lentamente, tome una cerveza,
y cuando se acercaban las 22, baje al sótano y cumplí con su
pedido. Me desnude, me puse el pañuelo vendando mis ojos y así en
total oscuridad, me senté en una silla a esperar. Sentí ruido
en la cerradura y sonido de pasos arriba. Los tacos iban y venían
y mi inquietud comenzaba a crecer, se tardaba demasiado. Pasaron largos minutos,
hasta que finalmente los tacos dejaron de escucharse. Pero aun así,
no bajaba. Un roce de manos en mi rostro me sobresalto, ni cuenta me había
dado de su presencia ... claro, estaba descalza.

Willy
------------------------------------------------------------------------
Llegue a casa, poco antes de las 10 de la noche, estaba muy nerviosa, no sabia
si él había llegado, pero ambos nos conocíamos muy bien,
y seguramente estaría esperando en el sótano, nuestro refugio.
Aunque no se por que se me ocurrió decirle que bajara al sótano,
ya que estábamos solos ese fin de semana, debe ser por que hacía
mucho que no bajábamos, lo que me hacia añorar aquel lugar, mudo
testigo de nuestras fantasías hechas realidad, de nuestro amor, y por
sobre todo, nuestro secreto, la afición por el spanking.

Me aligeré de ropas, baje con algo muy sensual, muy seductor, esperando
que le gustara, lo había comprado esa tarde, pensando en su cara al
.................

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 sado: Los desahogos de mi vecina
Enviado por webmaster el Viernes, 07 Enero, 2005
Relatos Sado

Preámbulos

De que mi vecina Angelines sentía placer cuando azotaba a los niños con una zapatilla, ya no había duda.

No estoy muy seguro de que su marido la maltratara, pero no se llevaba bien con él y después de cualquier discusión, buscaba la forma de provocar situaciones en las que los niños hicieran travesuras, para luego poder desahogarse con ellos, procurando estar
ella sola para no ser observada. De esa manera podía desarrollar sus instintos
y desviaciones sexuales, a costa de los más pequeños.

Hubo una temporada, a comienzos del verano, en la que mi madre debía
ausentarse dos veces en semana, para acudir al médico y recibir un tratamiento
especial para sus dolencias. Durante su ausencia, siempre nos dejó bajo
el cuidado de nuestra vecina, lo que ésta aceptaba de muy buen grado.

Mi vecina, según contaba ella, dedicaba su tiempo de ocio a realizar
trabajos manuales de macramé, pero necesitaba estar sola, sin que nadie
la molestara, motivo por el que muchas de aquellas tardes, enviaba a sus tres
hijos a nuestra casa, para que todos durmiéramos la siesta, juntos.
Puede que en un principio fuera así, aunque ya se sabe que si se tienta
al diablo... Como es de suponer, todos estábamos encantados por el hecho
de tener compañeros distintos de juego y a nadie se le escapa la idea
de que tantos niños juntos, solos en una casa, sin que alguien les contenga,
lo único que harán será divertirse ideando nuevas travesuras.
Y eso era lo que sucedía. De ahí mi duda ante los verdaderos
motivos que tenía mi vecina para juntarnos.

El tratamiento de mi madre sólo duró un mes, pero fue uno de
los más extrañamente deliciosos que recuerde. Dos veces por semana,
se me presentaba la oportunidad de ser testigo y receptor de alguna azotaina
con la zapatilla de mi vecina y el solo hecho de pensarlo, me excitaba. Su
técnica era siempre la misma, cuando se marchaba mi madre, ella se quedaba
un rato con nosotros, hasta que nos despojábamos de la ropa y nos metíamos
en la cama, en ropa interior. Una vez hecho esto, desde el umbral de la puerta
de la habitación, la señora Angelines, se quitaba una zapatilla
y con la suela de ésta hacia arriba, la blandía en el aire, haciendo
un gesto rotativo, amenazante, con la mano que la sostenía.

- ¿La veis? Ya sabéis la que os espera si no os dormís
enseguida ¿verdad?

- ¡Síii! -Contestábamos todos al unísono-.

- ¡Bueno! Pues si no queréis.................

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 sado: Mi Primera Novia Oficial
Enviado por webmaster el Viernes, 07 Enero, 2005
Relatos Sado

Terminados mis estudios de aquel año, decidí no salir de vacaciones con mis padres y quedarme solo en casa. Tenía diecisiete años y no me apetecía nada pasar todo el verano con el aburrimiento rutinario de la playa, sin mis amigos.

Por esta razón, y para sacarme algún dinero, acepté trabajar durante el mes de agosto, supliendo al conserje de unas viviendas,
que a su vez era el padre de uno de estos amigos míos.

El trabajo en sí no implicaba la menor complicación y resultaba
ser francamente atractivo. Debía encargarme de los jardines, de los
contenedores de basura, y de poco más. De la limpieza de los cinco portales,
se encargaban unas señoras que estaban contratadas aparte. Además,
el sueldo que iba a ganar era francamente importante, pues fueron sesenta mil
pesetas de las de hace veinticinco años.

A las mujeres que vivían allí, la idea les encantó. No
así a sus maridos. Yo era un joven francamente atractivo, a juzgar por
los comentarios que escuché en muchas ocasiones de boca de aquellas
mujeres. Con esa edad, ya medía un metro y ochenta y dos centímetros,
pesaba unos ochenta kilos y practicaba mucho deporte que, sin ser de alta competición,
mantenía mi cuerpo en perfecta forma física; supongo que por
estas razones, se produjeron aquellos enfrentamientos entre matrimonios.

Pero se dio la circunstancia de que una joven andaluza, de la misma edad que
yo, se vino a vivir al piso de su hermano, durante el verano, para cuidar
de su sobrino, que tenía unos cinco o seis años. Enseguida
entablamos amistad y se pasaba las horas conmigo mientras su sobrinito jugaba
en la calle. Aquella circunstancia hizo que comenzáramos a salir juntos,
convirtiéndose en mi primera novia oficial.

Era natural de Huelva y aunque llevaba muchos años en Madrid, todavía
conservaba ese acento tan gracioso. Su rostro se parecía mucho al de
la actriz italiana Sofía Loren, medía como un metro y setenta
centímetros, su piel era morena, casi como las mulatas, con las piernas
largas muy bien contoneadas que finalizaban en unos pies prácticamente
perfectos. Sus pechos eran redonditos, de tamaño medio, levantados y
firmes. Su cabello largo, ondulado y negro como el carbón.
Cuando caminaba, parecía que lo hacía bailando, con una gracia
y un salero especiales, típicos de las mujeres andaluzas, enviando las
nalgas hacia uno y otro lado, según daba cada paso, con un culito empinado
y ligeramente sobresaliente. Los labios eran suavemente carnosos y sus ojos,
marrón oscuro, de una mirada penetrante,.................

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 sado: Señorita Stratton
Enviado por webmaster el Viernes, 07 Enero, 2005
Relatos Sado

Daniela era recepcionista en un hotel, el cual se decia habia sido comprado por un importante empresario hotelero, y temía que su puesto corriera peligro con esta nueva administración.

También se decia que el nuevo dueño tenia por costumbre, cada vez que adquiría un nuevo hotel, alojarse allí de incógnito para ver como trabajaban los empleados, antes de hacerse cargo de la administración del hotel.

Daniela estaba decidida a descubrir cuál de sus huéspedes era
el misterioso nuevo dueño. Su lista de sospechosos estaba encabezada
por Jamie Rivera, un tenista famoso.

En poco tiempo se le dio la oportunidad que buscaba para encontrar las pruebas
que necesitaba. El Sr. Rivera solicitaba que le llevaran la comida a su habitación,
y allí fue Dani con el carrito a ver si averiguaba algo.

La puerta se abrió pocos segundos después, y Dani se quedo de
piedra. De pie en el quicio estaba el famoso tenista, casi desnudo. Solo lo
cubría una pequeña toalla con las iniciales del hotel.


¡Esto si que es un servicio rápido! Pense que tendría tiempo
de darme una ducha y vestirme antes de que llegara.

Dani, recelosa, se pregunto si aquello era una especie de desafío.


¿Quiere que me quede y le sirva la comida, señor ? –le pregunto,
sintiéndose menos segura.


Eh, ¿por qué tan formal ? –bromeó Jamie.

Comenzó a acercarse, pero se detuvo de repente: se le habia resbalado
la pequeña toalla. Atleta o no, sus reflejos no eran demasiado rápidos,
y el improvisado taparrabos cayó.. Jamie alcanzó a cogerla y
se cubrió los genitales, pero su bien formado y bronceado trasero quedó totalmente
al descubierto.


¡Vaya!– protestó Jamie con aire travieso, pero Dani observó que
no hacía nada para cubrirse–. Será mejor que me vista. ¿Por
qué no prepara entretanto los cocteles? –Tras decir esto, se marchó sin
ninguna prisa, las firmes nalgas al descubierto.

«
Todos los hombres son iguales», penso Dani apretando los dientes. «Cree
que todo lo que tiene que hacer para que yo caiga rendida a sus pies, es mostrarme
su bonito culo»

El problema era que la visión del espléndido y viril trasero
de Jamie la habia afectado. Eso, y la manera como se le marcaban los músculos
cuando caminaba.

Era una comida sencilla y muy saludable, y solo le llevo un instante servirla.
Cuando todo estuvo listo Dani decidió que era hora de investigar un
.................

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 Jovenes: La mejor amiga de mi hermana
Enviado por webmaster el Viernes, 07 Enero, 2005
Relatos de jovenes

Yo soy Alberto, mi hermana se llama Estrella y acaba de graduarse de la preparatoria, al ser una de las más populares de la escuela en la que estudió, tiene muchas amigas

La escuela es particular, así que asistían hijas de empresarios, empleados de gobierno o simplemente con dinero. Al estar
entre los 17 y 19 años, la mayoría de ellas son lindas y con un
cuerpo hermoso. Así es mi hermana y sus amigas, incluyendo a Ana Gabriela,
su mejor amiga.

En la familia somos los únicos hijos, pero yo desde hace dos años
vivo en otra ciudad por motivos de trabajo. Tengo 25 años, hace uno
terminé mi carrera, tengo un excelente puesto en la empresa donde trabajo,
deportista y con una casa y auto propios (gracias a la empresa donde trabajo).
Eso les encantaba a las amigas de mi hermana, con quienes siempre me he llevado
muy bien. Muchas veces me las encontraba en casa de mi padres y trataba de
convivir con ellas. Ellas me ven como el hermana perfecto, además de
que están en la edad en que les llama la atención las personas
maduras. De Ana Gabriela siempre he tenido un trato especial, pues por lo general,
ella y mi hermana pasan mucho tiempo juntas y en vacaciones, cuando estoy en
casa de mi padres, bromeamos mucho y la llevamos bien.

Hace dos meses, mis padres salieron fuera del país, así que como
era época de vacaciones, me pidieron que me hiciera cargo de mi hermana.
Como yo no podía faltar al trabajo, le pedí que se fuera conmigo.
Ella aceptó, pero me pidió que le diera permiso de incitar a
algunas de sus amigas, así no se aburriría. Invitó a 3
amigas, entre ellas Ana, quien siempre me había llamado la atención
por su hermoso cuerpo: su largas piernas, pechos redondos y una carita de ángel.
Le dije que no habría ningún problema, así que partimos
al día siguiente. Al llegar a mi casa, les dije que dormirían
en mi cuarto, ya que era el más grande. Les llevé unas colchonetas
que tenía para ese tipo de casos. En la misma casa vive mi mejor amigo,
pero por ser época de vacaciones, fue a pasarla a casa de sus padres,
por eso aproveché y yo dormía en su cuarto. Varias veces, me
tocaba verlas en bata o pijama, ya que llegaba tarde del trabajo.

En una ocasión, me sentí un poco mal, así que preferí irme
temprano a casa. Mi hermana y sus amigas música a todo volumen, así que
no escucharon cuando llegué. Subí las escaleras para.................

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