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 Aventura
Enviado por webmaster el Viernes, 24 Septiembre, 2004
Relatos eroticos

Era un viaje de rutina entre la casa de mis padres y la de una de mis tías, con la que acostumbraba a pasar mis vacaciones durante mi tiempo libre. Aquel día decidí viajar en tren y no en bus como habitual en mi. Yo tenia apenas 17 años, y jamas había sido una chica alocada, por el contrario, era muy reservada y tranquila, es quizás por eso que jamas mis padres decían nada cuando yo decidía ir a alguna parte sola.

Aquel día no quise tomar el bus rumbo a la ciudad de Búfalo, al norte del estado de New York, quería hacer un viaje mas relajado y tranquilo en el Metro tren, así que me fui hasta el Gran Central en pleno centro de Manhattan y compre un ticket. Espere casi 45 minutos hasta que avisaron que debía abordar. Subí tranquilamente con mi ticket en la mano, busque el bagon de privados, y encontré el numero que yo tenia, lentamente entre y vi que estaba vacío, mire en todas partes y deje mi bolso de viaje frente a mí en el otro asiento. Abrí la ventana para mirar hacia afuera y veía como la gente subía y bajaba de los bagones en los andenes... Pense que podría dormir durante esas 8 horas de viaje. Mire mi reloj y vi que eran las 11.15 de la noche, por lo tanto, sabia que llegaría cerca de las 7 de la mañana. Me relaje y comencé a sacarme la chaqueta, me senté tranquilamente y cerré los ojos para descansar hasta que partiera el tren.
Cuando abrí los ojos íbamos por una zona donde solo se distinguía las luces de la cuidad, al parecer dormí mas de la cuenta y el tren ya iba rumbo a su destino. En ese momento alguien golpeo la puerta de mi privado, le abrí lentamente mientras intentaba abrir por completo mis ojos adormilados. Vi a un señor mayor de traje azul que me decía; "buenas noches señorita, su ticket por favor" busque el trocito de papel sobre uno de los asientos y lo vi en un costado apunto de caer al suelo, seguro que lo solté de mi mano cuando dormía y ahora estaba abandonado en una orilla. Se lo entregue de inmediato y él lo perforo haciéndole 2 hoyitos con una maquinita, después solo dijo; "Gracias, que tenga buen viaje" y desapareció cuando cerré mi puerta me volví a sentar, pero antes saque de uno de los pequeños estantes una manta y dos almohadas, luego me acomode suavemente y me cobije con ella, pensaba dormir el resto del viaje, así que no saque el libro que había comprado en la calle 17 en Barnes&Noble, recuerdo que me lo recomendó una amiga, el libro se llamaba "PAULA" de Isabel Allende, pero pense que mejor lo leí tranquilamente en la casa de mi tía y no ahí además, estaba empezando a sentir el letargo de todo viajero, así que no lo pense 2 veces.................

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 Valentina
Enviado por webmaster el Viernes, 24 Septiembre, 2004
Relatos genericos

Tenía mas o menos unos 17 años, mi madre tiene una estética en la cual da tratamientos faciales a muchas mujeres, una de ellas Valentina, una mujer delgada como de unos 24 años, senos pequeños, de cara agradable no un forro como suelen ser en estas historias, pero eso si con una calentura barbara. Un día despues de haber llegado de un entrenamiento de Fut-bol, entre a bañarme, y al hacerlo me fui al cuarto de televisión con una vestimenta de shorts y una camiseta, estaba muy tranquilo viendo la tele acostado en un sofa cama, cuando escuche que abrian la puerta principal de la casa, era Valentina, diciendome que venía para hacer una llamada, le dije que estaba bien, yo seguia viendo la tele sin tomarle importanicia, ya que siempre que hiba hacer llamadas me avisaba las hacia y se retiraba, pero esa tarde fue diferente, ya que empezo a llover bastante fuerte y ella no se podia ir a la estetica que estaba fuera de la casa, entonces termino de hacer su llamada, y fue al cuarto donde estaba para decirme:¡¡¡hijole esta lloviendo muy fuerte y no me puedo ir!!!!

Le dije que se sentara en un sillon para que esperara a que bajara un poco la lluvia, ella acepto pero en vez de sentarse en el otro sillon, se sento a en la orilla del sofa cama en donde estaba acostado, me empezo hacer la plática, de como hiba en la escuela y de que habia hecho hoy, fue entonces cuando acerco su mano por encima de mi short, y empezo a sobar mi pene por afuera, yo me quede, como fuera de si, ya que no esperaba de ella algo así, y al constante masajeo de su mano, mi pene se endurecio, se acerco a mi cara y me planto un beso corto pero apasionado en la boca, me miro a los ojos y me dijo ¡¡Hay chiquito veo que estas bien eh!!! yo me sonroje a lo que dijo y fue entonces cuando metio la mano dentro de mis shorts y saco mi miembro para verlo más de cerca, mientras tanto yo seguia como un imbecíl sin saber que hacer, y de repente siento un calor muy grato en mi pene y me percato que se lo había metido a la boca, eso me puso no a cien si no a mil por hora, ya que ella se lo metia todo en su interior, degustandolo de una manera, que nunca nadie hasta ahora me hecho sentir, yo bibraba a cada lenguetazo y sorbida que ella hacia, era delicioso, fue entonces cuando por fin me cayo el veinte, y empece a moverme y a cojerle la boca sosteniendola con la boca, ella entre lamida y lamida me decia que rico estas papi, y seguia dandome ese tratamiento, me incorpore y jale su blusa para quitarsela, ella se separo de mi falo, y lavantando las manos me ayudo a quitarle su.................

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 Gatas de bata
Enviado por webmaster el Jueves, 23 Septiembre, 2004
Relatos de transexuales

Con los tacos, medía como uno noventa. Estaba en un grupo de tres o cuatro y me miró con muchas ganas cuando pasé por su esquina. Tenía las tetas enormes y las mostraba para afuera de la malla negra de gasa. Cuando doblé le quedé mirando ese culo de fiesta que tenía y no pude evitar sacar la pija y empezar a tocarme. Se acercó y después de unos manoseos me invitó a su casa. Nos estuvimos metiendo mano en el taxi hasta que llegamos a la pensión, donde subió delante mío las escaleras, mientras yo le tocaba y le besaba el ojete por sobre el apretadísimo hot pant de cuero.
Ya en la habitación nos desnudamos rápidamente y nos estuvimos chupando largo rato, especialmente mi pija y sus tetas. Hizo que se la metiera un rato, pero después quiso cambiar. Me lubricó bien el agujero y después me la fue metiendo toda. Fue la primera vez que me senté arriba. Recuerdo que me miré en el espejo y pensé: "¡cómo me están cogiendo!"Después que acabó, nos quedamos conversando de todo un poco y como salió el tema de las fantasías, le conté que algo que siempre había querido hacerlo por los dos lados al mismo tiempo. Que me cogieran mientras yo también la ponía.

Ya caliente de nuevo, le propuse que fuera a buscar a una amiga y para mi sorpresa se levantó, se puso una bata, me dijo que la esperara un ratito y salió, dejándome solo y desnudo en su cama.No pasó mucho tiempo hasta que la puerta volvió a abrirse, para dar paso a otro travesti que vino a sentarse al lado mío en la cama.

Me dijo que se llamaba Rita y que Jessica le había dicho que yo la precisaba. Le dije que necesitaba a las dos al mismo tiempo, pero no esperé a que viniera la otra.Le saqué la bata y le empecé a chupar las tetas y apretarle las nalgas. Ya estaba caliente, pero la puse peor, porque me agarró de la cabeza y me bajó hasta su entrepierna, para metérmela toda en la boca. La verga era más corta y angosta que la que había estado chupando quince minutos atrás, pero no me importó nada, la chupé toda, tragándomela hasta el fondo, lamiéndola de punta a punta.

Me dio vuelta y me chupó el culo. Después se puso un forro y me la mandó guardar. Acabó bastante rápido. Me hubiese gustado que aguantara un poco más (hay que pensar que yo no había acabado con Jessica) o que me echara otro polvo, pero enseguida que terminó se vistió, me dio un piquito y salió por donde había entrado.
Por suerte Jessica no tardó y pude sacarme el resto de las ganas.





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 Oscar
Enviado por webmaster el Jueves, 23 Septiembre, 2004
Relatos interraciales

Oscar sintió temblar sus piernas.

El muchacho miraba instintivamente a un lado y otro, por encima de sus hombros, por que sabía que en cualquier momento iba a ser penetrado con violencia. Los dos negros mas jóvenes le seguían sujetando fuertemente los brazos mientras el más mayor trabajaba con grandes lengüetazos el agujero rosado y virgen de su culito, preparando la follada que le iba a transportar al séptimo cielo y que hacía correr grandes gotas de sudor perlado por la frente del joven adolescente. Su mayor fantasía se iba a convertir en realidad pero no por ello descendía el miedo terrible a la penetración.

Oscar ya había sido penetrado en varias ocasiones pero por compañeros de clase que hacían bajar sus calenturas dándose gusto unos a otros. Ahora era muy distinto. Su miedo le hacía dudar de si había hecho lo correcto al contestar a aquel anuncio en la prensa en la que se solicitaba joven dispuesto a probar "nuevas experiencias" de placer. Pero claro, ya era tarde para volverse atrás. Oscar había intentado resistirse, haciendo creer que no sabía que es lo que estaba ocurriendo y que es lo que iba a ocurrir inmediatamente. Pero sabía muy bien que no debía propasarse en sus quejas si no quería perderse el festín. Un festín que realmente prometía. La lengua del negro adulto seguía trabajando incansablemente el agujero de su culo , introduciendo la lengua más y más, casi completamente, lo que hacía recorrer descargas de energía desde los pies hasta el pelo de Oscar. Los dos negritos adolescentes que lo sujetaban con firmeza sintieron como Oscar aflojaba en su resistencia y, cada vez más, se dejaba hacer. Observaron como la expresión de miedo inicial en su cara estaba cambiando a una de un placer indescriptible.
Esto les hizo comprender que, al menos uno de ellos, podía dejar su función de severo guardián y pasar a otras funciones más placenteras. El negrito de su derecha le soltó el brazo lentamente, algo que prácticamente pasó inadvertido para Oscar, absorto como seguía, sintiendo únicamente el placer en su cuerpo. El chico de color se arrodilló frente a él y pudo comprobar que delante de sus ojos, y bajo la tela del pantalón vaquero y su cremallera, había un pedazo de carne ansiosa por salir, por escapar de la prisión que la oprimía. Muy despacio desabrochó el botón, bajó la cremallera y obligó al pantalón a descender hasta los tobillos. Frente a él un ajustado slip marcaba toda la virilidad del jovencito blanco. Sin dudarlo dos veces pasó la lengua por encima de aquel bulto de carne que suplicaba salir al exterior y disfrutar. Oscar se estremeció y se percató de lo próximo que iba a ocurrir.

El negrito seguía jugando con su lengua por encima del slip, recorriendo toda la polla que aparecía perfectamente marcada. Para Oscar aquello mas que un placer era una.................

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 El hombre de las dos pollas
Enviado por webmaster el Jueves, 23 Septiembre, 2004
Relatos eroticos

La naturaleza a veces es perversa y conmigo la verdad es que se cebó con saña, mi constitucíon física no es digamos la de un fauno, sino más bien la de un chico l, tirando a feo, y con cierta tendencia a la gordura. Esto no hubiera sido del todo malo, si no me hubiera dotado la naturaleza de dos órganos, que han sido hasta hora toda una desgracia, a pesar de los deseos imaginarios, de los que solo tienen uno y les gustaría tener dos. El nacer en un pueblo rural hizo que mis padres, fui parido en casa, guardasen con celo tal desgracia y no fuera tratado medicamente.
Durante años sufrí pues todas las consecuencias de ello, primero guardándome de que se viera mi defecto, luego teniendo que aguantar las chanzas de los que habían descubierto mi duplicidad. Intenté incluso, irme con alguna puta, para satisfacer mi dura abstinencia, pues hasta menearmela tenía sus complicaciones, y cuando bajaba los calzoncillos las putas salían disparadas.
Al final me hice un poco eunuco e hice un íntimo voto de castidad casi obligatorio y huyendo a la vez de mi pueblo, creí solucionarlo todo, me refugié en una pequeña ciudad, dónde empecé a trabajar en una ladrillera, las cosas iban más o menos bién, hasta que por casualidad se descubrió mi duplicidad, ósea dos pollas, una grande y hermosa, tal vez algo grande y otra sin descapullar y pequeña debajo de la primera a modo de espolón, que daba al conjunto un aspecto cómico o temible según el estado en que se encontraran ambas pollas, pues a veces andaban cada una a su aire, para mi que respondían a criterios y estímulos diferentes...
Tan popular se hizo mi defecto, que me vi obligado a enseñarlo en todo momento y lugar a mis compañeros, que a su vez traían a sus conocidos, para convencerles del fenómeno o para ganar sus apuestas, e incluso hasta trajeron a alguna de sus esposas para que le enseñara tal simpático aparato, aunque nunca me invitaron a enseñarle lo que se podía hacer con él, aunque tampoco sabría muy bien como podía satisfacer a las mujeres con aquel artefacto de polla que tenía.
Tan crueles fueron las chanzas y las bromas, que un día opté por toma un montón de pastillas y pasar a mejor vida, quiso tambien la providencia que ello no se lograra y en cambio me envió a un ángel de la guarda personificado en la dueña de la empresa ladrillera en la que trabajaba.
Y allí se presentó en el hospital, mi patrona de unos 50 años, más bien rechonchilla, de hermosos labios, y con una grupa que podía uno montarse en ella, cuando caminaba.
- Me han comentado tus compañeros, que has intentado quitarte la vida, por un defectillo que creo tienes entre las piernas, vengo pues para ver la naturaleza de tal defecto y a proponerte en todo caso un nuevo trabajo, que no te haga victima de chanzas,.................

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