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 Incesto: Mi hija está dormida
Enviado por webmaster el Martes, 04 Enero, 2005
Relatos de amor filial

Nadie pensaria al verme las atrocidades que soy capaz de imaginar. Yo soy un hombre respetable, de 54 años, casado hace ya 26, incapáz de traicionar a mi mujer con otra. Nuestro felíz matrimonio dió como fruto a una hermosa mujercita, Romina, que ha cumplito ya 17 años. De ella es de quien quiero hablarles.

Se trata de una hermosa jovencita, delgada, que acostumbra a andar descalza por
la casa. Tiene muy buenas formas, tal vez un poco flaca (a mi siempre me gustaron
rellenitas). Usa el cabello negro muy corto, y su piel es blanca, blanquísima,
y contrasta con su pelo y con sus ojos negros. Esta llena de vida y juventud
y se le nota. Ha terminado la escuela hace muy poco y por eso la dejamos disfrutar
de sus merecidas vacaciones, hasta que comience con la universidad.
Lo que voy a contarles sucedió anoche. Hace ya una semana que mi esposa
falta en casa, pues emprendió un viaje de 15 días con unas amigas
suyas, de placer, y desde entonces Romina y yo estamos solos en la casa. Debo
decir que ella prácticamente no esta nunca aquí, como tada adolescente
usa su hogar como lugar de paso, esta siempre con amigas y solo viene a dormir
y a cenar.
Desde hace años albergo una fantasia inconfesable. He querido ver a
mi hija desnuda desde que sus formas empezaron a delatar a la mujer que ya
es, o que ya comienza a ser, y decidí aprovechar la ausencia de mi esposa
para concretar mi fantasia, sin recurrir a ninguna accion que llegue a hacerle
daño a la familia ni muy especialmente a Romina. He decidido dormirla,
sedarla, doparla para poder asi disfrutar de la vista de su cuerpo desnudo.
El mismo día en que mi esposa se marchó a sus vacaciones, fui
a lo de un gran amigo medico, y mediante una triquiñuela (inventé un
insomnio desmesurado, que me impedia dormir durante varias noches) obtuve suficiente
cantidad de somniferos como para dormir a un elefante. Toda una semana estuve
juntando valor, luchando contra el remordimiento, y por fin anoche junté el
valor para dárselos a mi hija. Preparé una cena fantastica, tarta
de verduras, jugo de naranjas, budín, todo cargado de grandes cantidades
de somniferos. Cuando ella llegó, al fin, entró en la cocina,
embrujada por el delicios aroma de los manjares.
—¡Mmmmhh! Que delicia es este olorcitoooo... ¡¿que
cocinaste, papi?

Ya ves, tu tarta preferida, y un budin para el postre.
—¡
Fantastico! ¡Que cena que nos vamos a dar!

No, Romi, vas a cenar vos sola, yo estoy cansadisimo, y me voy a dormir temprano.
—¿
En serio? ¿Te sentís bien?
—<br.................

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 Incesto: Mi hijo mi amor... mi dolor
Enviado por webmaster el Martes, 04 Enero, 2005
Relatos de amor filial

Me dirijo a Vds., con gran angustia y desesperación, porque veo que tocan el tema que a mi me atormenta el ¡INCESTO!. No se que hacer, estoy confusa; me gustaría que dieran una orientación. Tengo 40 años y dicen que no estoy mal, soy rubia y unas buenas curvas. El caso es que me
quede viuda hace dos años, y como la pensión era pequeña,
a la vez que tenia un hijo en edad escolar (Carlitos que ya tiene 18 años
y esta para entrar en la Universidad) tuve que sopesar la posibilidad de ponerme
a trabajar, así que hice de la necesidad virtud, y lo que tuve mas a mano
fue ofrecerme de masajista, que era lo que había hecho de soltera, trabajando
en un salón de belleza.
Al principio para coger practica y seguridad atendí a vecinas y amigas
etc.,luego fui abriendo las posibilidades poniendo un anuncio.... primero a
mujeres pero luego lo amplié a servicio mixto recibiendo a caballeros,
porque los ingresos eran insuficientes. Aquí dieron comienzo mis problemas.
Porque soy joven y siempre he sido muy ardiente sexualmente, mi marido me
satisfacía no todo lo que yo quería. Así que cuando atendía
a hombres jóvenes y no tanto y los veía excitados me ponía
malísima, y tenia que apagar estas calenturas con duchas y frías
y muchos tocamientos solitarios y sórdidos. No obstante lo peor estaba
por venir. Y ocurrió cuando Carlitos llego un día a casa diciendo
que jugando al baloncesto, le habían dado un golpe en los riñones,
y que le dolía mucho, como solución no se me ocurrió otra
cosa, que darle un masaje, para aliviarle ese dolor agudo que tenia.
El caso es que al entrar en el gabinete que tengo habilitado para dar los
masajes, me note rara y excitada al ver a mi hijo como se desnudaba delante
de mi, solo se quedo con el slip, como era de tejido fino se le marcaba totalmente
la polla....¡ oh Dios, que polla! su padre no la tenia igual ni cuando
la tenia en erección. Cielo, túmbate en la camilla boca abajo,
le dije, haciendo un gran esfuerzo para que mi voz no se quebrase y notase
mi estado de animo. Le di un intenso masaje por la zona dorsal , y al finalizar
le pregunte:¿ Has notado alivio mi amor? Si mama... acompañó la
afirmación con un beso muy poco casto, casi me beso en los labios, cosa
que no solía hacer....a la vez que se pegaba a mi cuerpo restregándome
esa polla que se le había excitado dentro del slip por mi zona puvica....aquel
día me tuve que masturbar mas de una vez. Al medio día siguiente,
al regresar de clase de nuevo,.................

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 Incesto: Abriendo las piernas por primera vez
Enviado por webmaster el Martes, 04 Enero, 2005
Relatos de amor filial

Esto sucedió cuando tenia 15 años. Siempre fui una niña muy caliente, no se porque, aunque las maestras en el colegio dijeran siempre que no era de nuestra edad, que nos cuidáramos de los chicos, etc. a mis tempranos quince años, todo en lo que yo podía pensar, era en acostarme con alguien. Soñaba muchas veces en mi clases de ingles, que el profesor me retenía después de clase para cogerme, podía imaginarme como me abría para meterme su verga bien grande hasta lo mas profundo, era tanta mi afición a tener sexo que incluso me le insinué a varios profesores con los que apenas llegué a tener algún encuentro furtivo, me tocaban pero parecía que ninguno se atrevía a metermela. Nunca se me hubiera cruzado por la mente lo que después ocurriría.
Un día estaba viendo tele con mi papi, estábamos los dos solos.
Desde pequeña he tenido la costumbre de sentarme en sus piernas para
ver tele pues el siempre fue muy cariñoso conmigo. Ese día me
senté con el, yo llevaba aun puesto mi uniforme que consistía
en una falda amplia a cuadros y camisa blanca. Debo decir que ese día
me sorprendí de sentirme que con solo estar encima de mi papi, estaba
mojada y entonces empecé a excitarme una vez mas con la idea de tener
sexo. Pero, con papa? Sería posible? De repente sentí su bulto
bastante grande lo que me indicaba que el también estaba emocionado.
No lo podía creer, mi papa estaba emocionado con tenerme en sus piernas.
No sabía si estaba imaginando todo, así que decidí ponerlo
a prueba re hice como que me acomodaba para dormirme un poco y abrí las
piernas de manera que quedé en medio de su pierna izquierda, traté de
abrirlas lo mas normal para que pareciera que era sin querer que lo hacía.
Me dio resultado, sentí que su mano se deslizaba como quien no quiere
la cosa bajo mi falda y después sentí como empezó a acariciar
mi conchita por encima de mi panty. Me traicioné porque me moví un
poco, entonces el sacó la mano y ya no hizo nada. Pero estaba feliz,
ahora sabía que solo era cuestión de tiempo antes de que lo sintiera
entrar fuerte dentro de mi.
Esperé mucho para estar a solas con el otra vez, por lo general siempre
estaba mama con nosotros. Llegó un momento en que no soportaba a mi
mamá por estar siempre ahí. Pero mi oportunidad llegaría
pronto, porque mi abuelita se enfermó, y mi mami tuvo que viajar al
interior del país para atenderla. Yo estaba feliz, y decidí actuar
ese mismo día. Pasé toda la tarde pensando como seducirlo, hasta
que se.................

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 Incesto: El pelotazo
Enviado por webmaster el Martes, 04 Enero, 2005
Relatos de amor filial

Hola, mi nombre es Nando y soy natural de una hermosa ciudad del sur de España. Os voy a contar la historia de cómo de conseguí cepillarme a mi madre sin apenas seducirla.

Debo comenzar diciendo que soy un muchacho moreno, de 1,90m, muy definido físicamente sin llegar a estar excesivamente "cachas", de ojos marrones y rasgos bastante maduros pese a mis 20 años de edad.
Pero el rasgo que más destaca de mi físico es el gran tamaño
de mi pene y mis testículos; el primero mide 20cm en erección
y es bastante grueso y los segundos si los recojo con mi "no precisamente
pequeña" mano, la desbordan claramente por todo su perímetro.
Debido a estos atributos mis compañeros del equipo de tenis(mi deporte
favorito) me llaman cariñosamente "OSBORNE" (ya sabéis
como al famoso toro del anuncio).
La otra protagonista de la historia es mi querida madre, su nombre es Rosa,
de pelo cortito moreno y con mechas caobas de las cuales unas pocas deja caer
a modo de flequillo. Tiene los ojos marrones como yo y esta exageradamente
morena lo cual le da un aire juvenil pese a sus 45 años. Mide 1,67m
y sus medidas son 110-65-95 ¡Si 110! Tiene unos pechos enormes muy morenos
y con pecas chiquitinas al principio del largo canalillo ¡Mi locura!
El resto de su cuerpo lo cuida 2 días a la semana en el gimnasio, especialmente
la espalda fortaleciéndola para soportar el peso que lleva "delante".
Yo siempre he sabido que está orgullosa de sus pechos debido a lo escotado
de sus vestidos y de sus ajustados tops que muestran un canalillo envidia de
cualquier pornostar hollywoodiense. Pero lo que más morbo me da de mi
madre a parte de sus pechos y su enorme culo son sus uñas, tanto de
la mano como de los pies, y la cantidad de joyas de oro que porta a cualquier
sitio que va. Las uñas siempre las lleva larguisimas y de color rojo
fuerte en sus delicadas y pequeñas manos a juego con sus carnosos labios
y las de sus pies; y las joyas, que joyas todas de oro, haciendo un contraste
increíble con su moreno, regalo de mi obeso padre para paliar sus largas
ausencias debido a sus negocios de empresa y también a la falta de virilidad
a la hora de montar a mi madre creo yo. ¡Que tonto es! .
Mi madre había oído a mis amigos llamarme OSBORNE en el club
de tenis pero no sabia lo que significaba ya que cuando me preguntaba el porqué yo
le decía que eran tonterías de ellos. Lo que yo ya sabía
era que el.................

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 sexo anal: Dulce menú
Enviado por webmaster el Martes, 04 Enero, 2005
Relatos de confesiones

Soy un chico de treinta años. Mido 1.80 y me gusta mucho hacer deporte.


Como cada día fui a comer a los restaurantes que están en la zona de la playa. Esta vez me toco ir a mí solo porque a la hora de comer todo el mundo se había ido.

Me senté en una mesa que tenía un amplio ventanal en frente y
podía ver el mar y los barcos entrando al puerto. La vista era muy bonita,
pero me agradó más ver la visión de la camarera. La chica
era alta más de 1.75, rubia y no excesivamente guapa, aunque tampoco
era fea. Pero se movía de una forma que parecía la típica
que se hace la tontita y la inocente y luego resulta ser una susy. Además
me di cuenta que sus senos eran grandes y no llevaba sujetador porque casi
bailaban al son de sus movimientos.

- ¿Vas a ser tú solito?

- Sí. Hoy me ha tocado solo.

Elegí los platos. Cuando se alejaba hacia la cocina pude ver que su
culo era hermoso, y estaba embutido en unos baqueros muy apretados que lo hacían
muy apetecible. Después de esa visón tan erótica me tuve
que resignar viendo los barcos entrando en el puerto.

Ella volvió con el primer plato en la mano, una botella de agua y una
amplia sonrisa. Dejó el plato y cuando se dispuso a abrir la botella
de agua, apoyándola en la mesa para hacer más fuerza con el abridor.
Tanta fue la fuerza que hizo que la botella al abrirse se cayó encima
de mí. Me mojó todos los pantalones.

Ella parecía avergonzada, y cogiendo una servilleta intentó secar
algo del agua que ya calaba mis pantalones. Pero cual fue mi sorpresa cuando
su mano abandonó la zona humedecida para plantarse encima de mi paquete,
el cual empezó a reaccionar ante sus caricias. Ella había abandonado
su expresión de niña avergonzada, y ahora volvía a ser
la de susy, ingenua que volvía a sonreírme. Estaba ya muy
cachondo.

- Ven tenemos un secador en el despacho.

Me levanté de la silla y la acompañé por una puerta que
ponía reservado.
Ella iba delante y yo volvía a ver ese culo con los baquero que se
metían por la raja. Antes de entrar en por una puerta que ponía
oficina, ella ya se había quitado la camiseta.

Una vez dentro se dio la vuelta y pude ver sus tetas que eran bastante grandes:

- Quítate lo mojado. à decía.................

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