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En una sola noche dio un giro mi vida que no me lo esperaba.
Esa noche era fria, pero yo me encontraba paseando por las calles mas centricas de Madrid. Estaba aturdido por las luces de los coches, las farolas y carteles luminosos de los negocios. Sequi andando , hasta llegar a un callejon, al final de este se encontraba, muy escondido, una especie de garito/pub, señalado con un rotulo parapadeante con letras rosas y azules. Entre en el y una bocanada de humo abofeteo mi cara, con el ruido de la musica de fondo, avance hasta llegar a la barra, donde pedi al camarero, alto y musculoso un whiskhy con Coca-Cola.
Hubo algo que me sorprendio en ese lugar, eran todo hombres y la mayoria se besaban con enfasis, sin importales nada de lo que ocurria a su alrededor. De repente, noto como unos ojos negros se clavaban en mi, se iban acercando a paso ligero,hasta q note unos labios sobre mi cuello, y al momento una lengua ardiente recorria cada parte de mi boca.
Hubo un distanciamiento, un hombre de tez morena,labios carnosos y mirada profunda me cogio del cuello de la camisa delicadamente, arrastrandome entre toda la multitud, hacia el resrvado de la discoteca. Alli empezo a besarme mas profundamente,recomiendo mi cuello hasta llegar al lobulo de mi oreja.Empezo a desabrocharme la camisa su lengua jugaba con mis pezones, fue bajando hasta llegar al ombligo, me desabrocho los pantalones. Yo sentia morirme de placer, una ola de calor recorria mi cuerpo, cuando senti en mi pene erecto algo humedo y caliente que lo recoria. El calor era cada vez mas intenso, las piernas empezaron a temblarme y los gemidoseran inevitables. Habia tenido un orgasmo.
El desconocido subio otra vez hasta mi boca, para volver a besarme, en ese momento fui yo quien se dispuso a actuar, desabrochando su pantalon y tomando entre mis manos su pene, su rostro perfecto empezaba a tomar una sonrisa placentera, que a mi me excitaba aun mas.
Me dio la vuelta, situando mis manos contra las pared, cogio un preservativo de su chaqueta y se lo puso. Senti como me penetraba lentamente produciendome una mezcla de dolor y gusto, que mas tarde cobraba el sentido del placer. Pasaban los minutos, mientras nuestros gemidos se unian, al tiempo que la maxima excitacion llegaba al umbral del "Nirvana". Me di la vuelta y el se despidio con un apasionado beso, dejandome medio desnudo, en el rincon del reservado...
Me levante aturdido y mirando a la otra mitad del colchon, vi como dormia mi mujer placidamente. me dirigi al servicio y una vez alli, me mire en el espejo, seguia siendo el mismo, casado y con dos hijos, pero habia algo diferente al yo de todos los dias, los ojos me brillaban escepcionalmente ese dia aunque sabia, que todo habia sido un sueño.
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Sucedió en febrero de 1996. Soy médico. Tenía 43 años. Generalmente ando lleno de trabajo...
Sucedió en febrero de 1996.
Soy médico. Tenía 43 años. Generalmente ando lleno de trabajo...
Una mañana, cerca del medio día, aproveché que no vino un paciente y me dirigí caminando al Correo que quedaba cerca de mi consultorio y, en el transcurso, un joven me coqueteó descaradamente con la mirada y su sensual sonrisa...
sus carnosos labios generaron en mí una serie de síntomas físicos y emocionales al tiempo que el muchacho pasó rozándome el peludo brazo...
Esto me hizo volver la mirada hacia atrás y él se insinuó una vez más suplicándome con la mirada...
El corazón me latía fuertemente, nunca antes había tenido yo este sentimiento y fuerte deseo "homo" hacia un joven...
me sentí placenteramente confuso... y seguí caminado despacio, tuve que respirar profundamente para darme ánimos y volver la mirada hacia mis espaldas para clavar mis ojos en la mirada de aquél apuesto, tierno y viril muchacho.
No pude más y me quedé ahí, pegado en el piso, mirándolo al tiempo que el corazón iba a explotarme de excitada emoción, sin importarme que tenía ya el bulto durísimo entre mis piernas.
Tengo sangre árabe y la verga es lo más notorio. El joven se acercó a mí apresuradamente y me saludó tal como si se tratara de un viejo camarada.
Correspondí animadamente a su saludo y noté que no dejaba de mirar los abundantes y ya canosos pelos que salían por la parte superior de mi camisa.
Esto me excitó aún más... Intercambiamos datos personales mientras que me acompañaba a recoger mis cartas del Correo.
Luego, pidió acompañarme hasta mi consultorio y acepté.
¡Tenía yo casi una hora y media libre! y me pregunté qué podría pasar allá estando solos y en privado... Esta idea me puso a tope y sentí salir líquido lubricante expulsado desde la glándula de Cowper al exterior, mojándome la ropa interior. Caminamos unas cuadras de conversación trivial, mientras que la "química" mutua crecía más y más...
Le fascinó mi consultorio alfombrado con varios almohadones que utilizo en el piso.
Le pedí quitarse los zapatos, al tiempo que yo lo hacía conmigo.
Nos sentamos frente a frente y, si bien no parábamos de hablar nerviosamente, nos devorábamos mutuamente con las miradas y repentinamente él, coquetamente, preguntó si yo tenía pelos en el pecho. Respondí levantándome la camisa hacia arriba y el muchacho, como si se tratara de un exquisito manjar se vino rápidamente a mí y me acarició suave y sensualmente el peludísimo pectoral... poco a poco fue bajando su caricia hacia mi bajo vientre y, ahogadamente le advertí que más abajo tenía más y muchos pelos que ver y acariciar. Se sintió más seguro y desaseguró mi cinturón... y lentamente, por encima del pantalón me tocó la dura, larga y gruesa verga que sentía ya casi explotar de placer...
El joven estaba casi.................
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Juan es el "celador nocturno" del condominio, un recio hombre fuerte, de unos 42 años, de carácter apacible y persuasivo... amable y suave.
Estas características contrastan con su varonil y atlético cuerpo, tornándolo misterioso y atractivo..
editor Maria me anda buscando en la piscina, donde voy a nadar muy tarde de la noche.
Espera a que yo salga del agua y se oculta entre los matorrales del jardín para espiarme mientras me ducho desnudo. Al principio lo miraba de reojo y observaba cómo disfrutaba masturbándose mientras me miraba.
Una noche de luna llena, le seguí el juego simulando no verlo y empecé a sobarme el cuerpo y a masturbarme lentamente.
Mi verga erecta lo llamó y, sin miramientos, se acercó y me pidió meterme con él entre los matorrales del jardín.
Me condujo hacia allá jalando de mi excitado instrumento. Una vez allí, me chupó las tetillas y fué bajando lamiéndome cada pelo de mi peludísimo cuerpo... Yo ardía de placer y más aún cuando lamió mis grandes y peludos huevos al tiempo que me masturbaba suavemente y así me corrí en su rostro... editor Maria, que ya estaba masturbándose, se limpió la cara con los dedos y se llevó mi abundante y blanco líquido a la boca para luego continuar mamando mi aún rígido pene.
Yo acariciaba su fuerte y lampiño cuerpo y pronto nos trenzamos en un 69. Confieso que nunca lamí unos huevos tan enormes... me excité al máximo cuando me dijo entre dientes que jamás había mamado verga tan hermosa...
Su dura, gruesísima y arqueada verga, de unos 15 cm. empezó a convulsionar en grandes y acelerados chorros de semen...
El excitado hombre eyaculó sobre mi peludo y ya canado pecho para luego chupármelo y beberse así su propio semen al tiempo que yo me masturbaba con frenesí... Ahhhhh...Ahhhhh.. Ahhhhhhhhhhhh!!!
A los pocos segundos estaba yo nuevamente explotando en calientes y nuevos chorros de leche que editor Maria nuevamente se bebió directamente de mis 17 cm. de excitada verga.
Desde entonces, cada vez que editor Maria está de turno, compartimos nuestros cuerpos en frenético placer mutuo y furtivo.
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dos jovencitas de 16 años, son descubiertas por sus compañeras de que son lesbianas, una de ellas se entera de sus fantasías sexuales y logra que se haga realidad.
Sonia y Marina van a un colegio interno donde solo hay chicas, las dos son lesbianas y se escriben cartas para hablar, ellas dos se sientan juntas y un dia les toco a ellas recoger y limpiar el aula, las demas chicas se fueron para las habitaciones, una de las otras chicas leyó una carta de ellas, ponía "estoy deseando salir de este colegio para poder follar contigo con libertad absoluta..., ...me gustaría que te mearas por encima mia...", eso fue lo mas importante de la carta para la chica que la leyó, todas las chicas de su clase tienen 16 años, incluidas ellas dos, la chica que leyó la carta corrió la voz por todas la chicas de su clase, cuando Sonia y Marina llegaron a su habitación se encontraron a todas sus compañeras desnudas, sus compañeras las desnudaron y les pidiero que follaran a lo bestia, Sonia y Marina estaban muy calientes y empezaron a besarse, a tocarse las tetas delante de todas , empezaron a masturbarse la una a la otra, todas las demás miraban perplejas, dos de las otras chicas metieron varios dedos por los culos de Marina y Sonia que gozaban como nunca lo habían hecho, era como un sueño para ellas, luego varias compañeras empezaron a orinar sobre las dos muchachas que seguian masturbándose y besándose locamente, mearosn todas, unos chorretones larguísimos, estaban totalmente empapadas por la orina de sus compañeras, Sonia y Marina estaban cachondísimas, tenían la cara, el pelo, las piernas, el torso, sus pechos, todo empapado de rica orina de sus compañeras, todo lubricaba tan bien..., los dedos se deslizaban como nunca por sus anos y por sus coños, sus cuerpos resbalaban entre si por estar completamente empapadas de orina, las dos tuvieron un orgasmo enorme, soltaron un chorretón inmenso, todas las demás se marcharon, Sonia y Marina
se quedaron ahí tumbadas entre la orina de sus compañeras y sus jugos vaginales, había sido una experiencia para no olvidar que quizás se repitiera algún día.
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Sexo con una mujer muy jovencita.
A ver. ¿Cómo contar esto? Resulta que el otro día estaba yo, recién salido
del trabajo, como lo hago a menudo, en mi auto fumando estacionado cerca de
una esquina que frecuentan las putas. Me gusta mirarlas; pero ya sé que no
son una buena elección. A lo menos a mí nunca me han resultado. La mayoría
son mucho más feas cuando se desnudan y se sacan la ropa ajustada. Pero
igual me gusta mirarlas. Muy de vez en cuando llamo a alguna, resignado a
que cuando se desvista me parecerá la más fea que pude haber elegido; y
tanto, que a veces ni he podido acabar.
Lo que yo soñaba era... Pero en esto me interrumpieron los pensamientos
unos golpecitos en la ventanilla del otro lado, la que estaba hacia la acera.
Giro la cabeza y al principio no veo nada, pues era un sitio bastante oscuro.
Luego ví una cabecita que asomaba por encima del borde de la ventanilla y
que decía:
-- Señor, déme una monedita por favor...
Maldición, pensé. Otro chico pídiendo. No sé por qué, porque no suelo
hacerlo, empecé a rebuscar una moneda y sacándola del bolsito le digo que
dé la vuelta para dársela. Al dar la vuelta al auto y venir hacia mí me di
cuenta de que me había equivocado, era una niñita como de 18 años... Mi
sueño. Morenita, de cuerpito normal, nada flaquita, vestida con una
remerita y una pollerita. Le doy la moneda y cuando ya se va, me animo:
-- Nena, vení.
Mientras, miré para todos lados por si estaba acompañada o alguien la estaba
vigilando, pero no parecía haber nadie prestando atención. Así que le
propuse:
-- ¿Querés subir a pasear un poco? Después te doy más monedas.
Dudó un poquito y dijo:
-- Bueno...
-- Andá por el otro lado que te abro la puerta.
Le abri la puerta y entró.
-- ¿Ya te ibas para tu casa?
-- No, todavía tengo pocas monedas.
-- ¿Cuántas querés tener cuando te vayas?
-- Así... -- dijo, abriendo la mano.
Estos hijos de puta... Mandar a una preciosura así a pedir en la calle a
estas horas... ¡¡¿¿No saben que la puede agarrar un pedófilo??!!.
-- Bueno, yo te las doy cuando volvamos. No te preocupes, te daré bastantes
monedas.
-- Así mi mamá se va a poner contenta.
-- Sí, querida.
Y diciendo esto me estiré para cerrar bien la puerta, pasando sobre ella.
Era una preciosura, de cabello lacio castaño, grandes ojos y pequeña boquita,
con mejillas gorditas y expresión tranquila y alegre. Imposible resistir la
tentación de besarla. Así que tomé su carita con mi mano y le dí un.................
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