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 Sexo: / Capítulo 3
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Relatos de amor filial

Como recordarán conforme ha avanzado mi historia, les he contado de Marifer y de su hermana Laura, haciendo una breve reseña, primero tuve relaciones con Marifer y luego de dos años con Laura, Marifer era muy apasionada, sensual y entregada, y Laura, bueno que les puedo decir, es una Puta de lujo.


Después de cogerme a Laura, la deje en su casa, no nos vimos sino hasta el lunes, cuando fui a ver a Marifer. Todo transcurrió normal, de hecho durante mucho tiempo no pasó nada entre Laura y yo, pero con Marifer era otra cosa. Como se habrán dado cuenta soy un hombre muy caliente y Marifer también, aunque sus principios son más centrados que los míos.
El lunes no paso nada, pero el martes fue temprano y cogimos de lo lindo, como ya habrán leído en mis anteriores relatos. Pero aquí pasaremos un año, donde hubo mucho sexo con Marifer y yo, pero lo único novedoso era el lugar.

Con su hermana Laura, no había tenido ningún otro encuentro, de hecho nos tratábamos como si nada hubiera pasado, Laura tuvo nuevamente un novio y todo fue normal. Pero con el tiempo Laura volvió a terminar con su novio y se deprimió mucho, así que un día salimos a bailar, de hecho nos quedaríamos en mi casa. Como recordaran yo vivo sólo en el D.F.. Los papás de Marifer estuvieron de acuerdo, ya que veían a Laura deprimida. Además ese fin ellos saldrían, así que me pidieron si me podía quedar con Marifer y Laura, ya fuera en mi casa en la de ellos, pero que nos comportáramos y que todo lo compartiéramos los tres, pero no creo que se refirieran a lo que paso después.

Como dije salimos a bailar, cuando estaba bailando con Marifer intenté acariciarla un poco, pero ella no se dejó, dijo que se sentía incómoda de ver a su hermana triste mientras ella disfrutaba, por lo que pensé que esa noche y la siguiente serían normales, pero estaba muy equivocado. Laura actúo muy triste, yo baile varias piezas con ella, pero aún así estuvo apagada. Así que nos fuimos temprano a mi casa. Llegamos y vimos la tele un poco, eran como las once de la noche, Marifer me pidió de favor que fuera a comprar algo para comer, que ella aprovecharía para hablar con su hermana. Marifer y Laura, son las típicas hermanas que se quieren mucho y que cuando una se siente mal la otra también se encuentra de mal ánimo. Yo salí desganado a comprar algo de comida china, me quedaba como a unos veinte minutos de la casa, pero me fui despacio para tomar tiempo. Regrese como a la hora. Cuando abría la puerta, oí como Marifer y Laura reían, por lo que supuse que las cosas mejorarían. Entre y Marifer me pregunto que por que me tarde tanto, le dije que había hecho tiempo. Luego vimos un rato de una película cómica, yo.................

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 Sexo: / Capítulo 2
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Relatos de amor filial

Está es la continuación de Marifer, mi novia y Laura, mi cuñada.


Como recordarán, me dicen Wuaco, entreno Americano y artes marciales, comencé a andar con mi novia después de una fiesta, pero antes cogimos de lo lindo. Al final de mi anterior relato, yo regresé por mi cartera y vi el condón que habíamos usado, sin duda, Laura, la hermana de mi novia lo había visto, pero al final no le dí importancia, debido a que Marifer me había dicho que ambas tenían vida sexual activa.
Pasaron dos años, yo me llevaba de lujo con la familia de mi novia y con ella, Marifer era bastante estudiosa, le fascina el ejercicio, salir a bailar y sobre muchas cosas, le fascina coger y sentir el riesgo. En algunas ocasiones cuando salíamos a las discotecas, ella levaba faldas muy cortas y me pedía hacer el amor en un rincón. Pero eso sí, siempre que no hubiera nadie conocido. A veces salíamos en grupo, con sus amigas y con mis amigos, pero ahí nunca pasaba de un toqueteo discreto y ya, pero también salíamos sólo nosotros dos, ahí la cosa se ponía en verdad caliente, - sólo imagínense un poco -, en plena discoteca, o mejor dicho en pleno antro y nosotros jodiendo de lo lindo.

En cierta ocasión ella llevaba una minifalda roja de vuelo y su típico top con camisa – sin duda, le gusta mostrar lo que tiene- nos fuimos al rincón y ahí empezamos a besarnos más apasionadamente, yo comencé a subirle la falda y tocar sus nalguitas – como me fascinan, redondas y bien formadas, de esas nalguitas que parecen formar un corazón, de los de san Valentín, volteado- ella usaba una tanguita de encaje que se clavaba entre sus nalguitas, ella bajo mi cremallera y sacó mi verga, luego sólo moví un poco su tanguita y la comencé a penetrar, la levante un poco y ella me abrazó con sus piernas, y comenzó a brincar al ritmo que me movía – me fascina que se mueva en círculos, ustedes sabrán a que me refiero, ese movimiento que una amante buena hace alrededor de la verga, como exprimiéndola y abrazándola a la vez, dando un masaje- yo la tomaba de las nalgas para ayudarla en su movimiento, estábamos ya recargados contra la pared y con la otra mano le tomaba sus tetas, luego intercambiaba mi mano paro tocar su culo, masajeando su ano, esto a ella, le había llegado a gustar mucho, de pronto comenzó a gemir algo duro, pero no se oía debido a la música del lugar, luego tuvo un increíble orgasmo. Luego se volteo y dejó su culo al aire para que la penetrara, con sus propios jugos lubrique su ano y fui metiéndolo poco a poco hasta que entro toda, empezamos el mete y saca, yo la tomaba por la cintura o por las tetas y embestía contra ella, así estuvimos un buen rato hasta que le.................

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 Sexo: / Capítulo 1
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Relatos de amor filial

Todo comenzó un viernes, yo ya llevó más de cinco años con mi novia, por cierto me conocen como el Wuaco, pero me llamo Eduardo, soy un muchacho de 24 años, soy alto, de 1.86 metros, tengo espalda ancha, debido a que juego americano, asimismo me dedicó a entrenar Tae-Kwon-Do, conocí a mi novia en la carrera, estudiamos comunicaciones.


Es hermosa, mide 1.76, piernas bien torneadas, al ir subiendo ves un culo firme y bien formado, luego un vientre plano y unos pechos hermosos, su piel es morena clara, casi trigueña, tiene una cara hermosa y unos labios de campeonato, su pelo es liso, de color negro y medio largo, le llega al hombro. Bueno el noviazgo empezó como algo normal, primero nos conocimos en una fiesta que organizó un amigo mutuo. Ya nos habíamos visto varias veces y habíamos intercambiado una que otra palabra, pero no éramos amigos, ni nada por el estilo, de hecho ella es de las mujeres que cuando no las has tratado te parecen algo payasas, pero con muy buen cuerpo.
Yo bailaba con otras amigas y la bebida corría bastante, aunque no soy de mucho tomar, la fiesta empezó a decaer como a las tres de la mañana, quedábamos unos quince en total y ya me retiraba, ahí fue cuando Marifer se acercó y me dijo:

Oye Eduardo me podrías dar un aventón a mi casa.

Claro, sólo que tendremos que pasar a dejar a Gerardo y a Rubén

Ok.

Marifer vive como a diez minutos de mi casa en carro y ella ya tenía unas cuantas copas encima, así que nos subimos a la camioneta, es una Silverado de nueve plazas, dos al frente, un sillón para tres después y al fondo un sillón para cuatro, enfrente iba Gerardo que es mi mejor amigo, Rubén estaba muy ebrio y lo aventamos a atrás de la camioneta y Marifer se fue en medio, pero ya dormida. Así llegamos a la casa de Gerardo se bajo y se fue a su casa, no sin antes decirme que volteara, que llevaba un buen pedazo de carne atrás, yo al principio no le entendí, cuando volteé me di cuenta de a que se refería. Ya los muchachos habíamos hablado de lo bella que se veía, pero ahora estaba dormida y la falda se le había subido un poco. En la fiesta habíamos visto que llevaba un vestido azul de minifalda, de esas de vuelo, con unas zapatillas blancas, sin medias, ya que como dije, tiene muy buenas piernas. Mire un poco más arriba y note su tanguita, de color blanco, que apenas y se asomaba.
De pronto un movimiento de ella me regresó a la realidad y me dirigí a casa de Rubén, que estaba bastante lejos de mi casa, pero es un gran amigo y lo estimo mucho, por lo que fui a dejarlo. Cuando llegamos tuve que despertar a Marifer, ya que tenía que dejarme.................

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 Libris: 2do capítulo
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Relatos de amor filial

"Todo resulto segun lo planeado, no lo hubiera creido de no haberlo vivido"


Eran los pensamientos de Rogelio a la mañana siguiente.
Pensar que gracias a ti, ahora mi madre es mi esclava, y una ninfomanía satánica. viendo el libro que sostenia entre sus manos.

Mientras pensaba esto, observaba a su madre desnuda sobre su cama, con el rostro lleno de perversidad, recordaba como sometio a su madre a sus perversos deseos.....a su mente vinieron imágenes de la noche anterior.Sandra.-" tomame hijo, soy tuya, muéstrame ese nuevo sexo que ya tengo ansia de ti.

Repetia Sandra con la mano puesta sobre su concha y frotándose el cuerpo con la otra.

Rogelio le ordeno.-"seguro lo quieres, ya no eres la santurrona y moralista de siempre"

"No nunca mas lo sere gracias a ti , ahora muéstramelo"

Sandra se retorcia por sentirlo dentro de ella, al observar esto Rogelio solo sentia excitación.

"Bueno lo primero que haras sera lo siguiente madre, bailaras sensualmente para mi, despojandote de tu ropa".

"Lo hare para ti mi amor, te pertenezco"

Sandra ardiendo se dirijio al aparato de sonido y puso un disco de musica sensualmente y mordiéndose los labios, al ritmo de la musica comenzo a moverse como nunca lo habia hecho. Rogelio observaba todo desde el sofa, era tremendamente excitante ver a su madre desnudándose para el, Sandra se dirijio hacia el con movimientos sensuales, primero se paro frente a el, colocándole su entrepierna al ras de su boca, luego se agacho abrio su falda en su esplendor, por lo que Rogelio admiro las piernas de su madre y su ropa interior que llevaba, Sandra se paro y se desgarro el vestido, que dando solo en ropa interior, como una gata en celo se fue junto a Rogelio y de manera subita se arranco el sujetador, dejando ver sus senos, Rogelio la tomo entre sus brazos y la beso con pasión, ella le metio su lengua y le dijo

"Hazme el amor ya, que ardo por ti"

Rogelio la cargo y la llevo a su recamara, fue ahí, donde el una vez recostada su madre, la beso por su cuerpo y de un solo jalon le arranco las bragas, comiéndose el sexo de su madre y esta gritando de pasión, la penetro de una manera salvaje, ella en todo momento se porto complaciente con el.

El resto de la noche Rogelio la hizo suya de mil maneras, incluso algunas de manera sadomasoquista, ella no recordaba que era su madre y cada vez pedia mas, hasta quedarse dormidos los dos.

Los pensamientos de Rogelio se fueron al sentir una mano sobre su entrepierna:

"Quieres mas cariño, hijo, ven estoy dispuesta"

Era Sandra que despertaba con hambre de lujuria, tocándose sus senos y abriendo las pierna para que Rogelio observara su concha.

"No, por ahora no, solo quiero comer, prepara el desayuno"

Sandra respondio:

"Házmelo,.................

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 Mi cuñada: Mi cuñada
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Relatos de lesbianas

Cuando comencé mi vida con Santiago, soñaba, como toda jovencita llena de proyectos, formar una familia y dedicar mis horas a la crianza de niños y a mi trabajo de decoradora de interiores, que tanto me gustaba. Después de varios años de noviazgo, creíamos conocernos y comprendernos como pocos de nuestros matrimonios amigos.
Santiago era para mí un hombre admirable, muy educado y apuesto aunque, como todo machista empedernido, bastante reservado en sus asuntos y poco demostrativo. A pesar de que estábamos enamorados, había momentos en los que me sentía sola. Y la ausencia de hijos hacía más profunda esa sensación.
Fue en uno de esos días cuando recibimos la noticia que por viaje de negocios, vendría a quedarse en casa por unos meses mi cuñada, ya que la multinacional para la que ella trabajaba había decidido aventurarse a invertir en este país ( porque eso sí debe ser considerado una aventura)y construir una cadena de centros comerciales con diseños y tecnología de vanguardia. Virginia era la hermana de Santiago que yo no conocía, ya que se había ido a vivir a California apenas recibida de arquitecta, y gracias a una beca que obtuvo en ese entonces por sus altas calificaciones. Yo había visto sólo algunos de sus trabajos, y su creatividad, su sensibilidad estética y el talento de sus manos eran increíbles.
El día que mi marido fue a recibirla al aeropuerto, yo me quedé en casa para asegurarme de que todo estuviera en perfectas condiciones: la limpieza, los detalles, su dormitorio, la comida. Me arreglé y me maquillé para dar una buena impresión a mi huésped.
Cuando sentí la bocina fuera de casa, sonaba también en el living el alto y antiguo reloj de pie que había heredado de mi abuela, y que movía su bien pulido péndulo anunciando la hora de almorzar. Al asomarme al jardín para ayudar a bajar el equipaje, mi cuñada ya inclinaba su voluptuosa figura para descender del vehículo. Mientras nos presentábamos saludándonos afectuosamente, pude ver sus hermosos ojos azules y cómo su rizada y abundante cabellera brillaba a la luz del caluroso sol del mediodía.

II

Los primeros días transcurrieron entre charlas y confidencias, y mi marido disfrutaba de ver cómo habíamos llegado a congeniar a pesar de habernos conocido hacía tan poco tiempo. A pesar de llevarme siempre muy bien con mis parientes políticos, él temía que la falta de experiencias en común entorpeciera la relación. Pero habíamos descubierto un punto de encuentro, algo que a las dos nos apasionaba: nuestro trabajo. La arquitectura y la decoración siempre se llevaron bien, son el complemento perfecto para hacer del confort del hombre una obra de arte y convertir la rutina en una experiencia placentera. Las mañanas eran nuestras horas libres, y solíamos pasar muchas de ellas consultándonos ideas y proyectos antes de salir hacia nuestros trabajos, mientras el reloj sumaba cada vez más golpes a sus campanadas.
Todo comenzó aquella noche de la.................

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