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 Papá: voyeur
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Relatos de amor filial

Me llamo Loreto, tengo 13 años de edad, soy una estudiante normal, asisto cada día al colegio y practico voleybol, lo que me ha otorgado una hermosa figura. Mi mama fallecio hace tres meses y fue un dolor muy grande para mi y para mi papa. Su enfermedad fue larga y con su penoso fallecimiento quedamos desolados y nuestra casa se sentia muy sola. Mi papa andaba como un sonambulo, mirando al suelo, triste, silencioso. Fue una etapa dificil. Hace una semana descubri que papa era “voyeur”.
Yo no sabia que era eso. Pero una tarde, cuando regrese del colegio, lo encontre ya en casa, con su mirada perdida ante el televisor que, claramente, no estaba mirando. Lo salude con un beso y me sente a su lado, venia con mi uniforme de colegio y, aunque estabamos en otoño, era un día caluroso. El es muy cariñoso conmigo y, la verdad, yo queria ayudarlo a salir de su gran depresion.
Comence a contarle de mi día escolar mientras empezaba a quitarme el chaleco del uniforme, me quite los zapatos y el me observaba con su mirada triste, saque mis calcetas azules y comence a desabrochar mi falda sin dejar de conversar., me di cuenta que debia llevar mi ropa a mi pieza y me levante.

Loretito- dijo papa- continua hijita- sus ojos estaban brillantes y, por primera vez en dias, lo veia atento a algo.

Sonrei y me dirigi a mi dormitorio haciendo una broma ,ya en mi pieza me quite la falda, mi blusa blanca, mi sosten, quedando solamente con mi pequeño calzon y comence a buscar en un mueble mi ropa de casa. Algo llamo mi atención y mire hacia la puerta y vi desaparecer la cabeza de papa que estaba observando. Lo llame :

Papa.. ¿que pasa ?- No me contesto y no le di importancia, así que continue. Elegi un pantalón deportivo y una polera liviana y cuando regresaba hacia el centro de la habitacion, nuevamente vi parte del rostro de papa que observaba desde la puerta entreabierta.

Algo sucedió en mi interior. Por primera vez supe lo que es estar exitada. Mi papa me miraba escondido y yo estaba casi desnuda. Estaba siendo apreciada por un hombre, aunque este fuera mi padre. Decidi continuar con mi rutina, pero llevarla un poco mas lejos..Lentamente me quite el pequeño calzon blanco alargando mis movimientos. Lo lleve a mi nariz para olerlo y verificar si estaba sucio, me mantuve completamente desnuda de espaldas a la puerta desde donde sabia que papa me observaba. Gire mi cuerpo para que viera de frente mi pequeño sexo en el que asomaban los primeros pelitos, estaba muy humeda producto de la exitante situacion. Cuando volvi mi cuerpo hacia la puerta, mis ojos no miraron hacia alla, desvie la mirada hacia otro lado para no dejar en evidencia la observacion de mi padre. Continue moviendome desnuda haciendo movimientos largos que no se de donde invente. Camine.................

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 seducido: por mi hija
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Relatos de amor filial

Mi nombre es Carlos, soy un hombre de 35 años, mido 1.80, de piel blanca bronceada, de ojos verdes, de cabello negro, mi cuerpo es normal ni gordo ni flaco.


Tengo una hija de 18 años de edad, se llama Andrea, ella es una chica que mide como 1.66, de piel blanca, ojos marrones, de cabello castaño claro, es delgada con una cinturita perfecta que da molde a unas caderas espectaculares, tiene unos pechos de tamaño normal llenos de pecas y una cara angelical.
El relato que les narro a continuación ocurrió durante las vacaciones de Semana Santa de este año, como su madre y yo somos divorciados hace 3 años, a Andrea le tocaba pasar las vacaciones conmigo y nos fuimos los dos solos ya que yo no tengo pareja en la actualidad a Barbados durante 10 días a un resort en los que viene todo incluido, me refiero a comida y bebida.

Llegamos al hotel y nos registramos, subimos a la habitación a llevar las maletas, el cuarto no era muy grande, tenía dos camas individuales que estaban pegadas, en el baño aparte del lavamanos, ducha e inodoro había un Jacuzzi, tenía una neverita y un pequeño balcón. Luego de acomodar la ropa, bajamos para dar un paseo por las instalaciones para conocerlas.

Al día siguiente nos despertamos bien temprano y bajamos a desayunar, mientras reposábamos la comida fuimos al departamento de recreaciones del hotel para ver que se podía hacer durante la semana, vimos las opciones y como yo me comporto como un muchacho, hice reservaciones para todo lo divertido, haríamos el curso de buceo, el paseo en banana, motos de aguas, parasailing, esquí acuático, motos de cuatro ruedas, paseo en caballos.

Al salir de ahí nos fuimos a la playa, nos acostamos a tomar sol y mientras pedíamos tragos variados como cocteles y los tragos extraños que salían en el menú para probarlos todos, como era de imaginarse nos rascamos de la mezcla de tragos que hicimos y subimos como a las 5 para la habitación a tomar una siesta para poder bajar a las fiestas de la noche. Como a las 9 nos despertamos para empezar a arreglarnos.

Yo me metí a la ducha y mientras me duchaba Andrea toco la puerta y me pregunto si podía entrar al baño que tenía muchas ganas de orinar y como era el único baño de la habitación le dije que por supuesto y le quite el seguro, ella entró y se bajó el traje de baño que todavía tenía puesto y yo mientras me duchaba vi por la ranura de la cortina a Andrea mientras orinaba por uno de los espejo ya que todas las paredes estaban cubiertas de espejos, pero como era mi hija no le di importancia y seguí en lo mío, cuando salí me la encontré sentada en la cama envuelta en la toalla esperando mi salida, cuando entró me dijo voy a dejar la puerta.................

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 Ducha: deliciosa
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Relatos de mansturbaciones

Soy una mujer divorciada de 42 años. Vivo sola en un bonito piso en el centro de Madrid. Suelo cuidar mucho mi alimentación y mi físico, con una dieta saludable y bastante ejercicio, por lo que realmente puedo presumir de un buen cuerpo. Mido un 1.70 m., uso una talla 100 de sujetador, soy morena, pelo corto, ojos castaños, caderas anchas y piernas bien moldeadas. En fin, no me considero una "miss", pero todavía hago girarse a algunos hombres cuando paseo por la calle y recibo algún que otro piropo.
La historia que les quiero contar ocurrió este verano. Mi hermana, con quien habitualmente vive mi padre, viudo, quería ir de veraneo, después de algunos años sin salir de la capital a causa de las frecuentes dolencias de éste. Así pues, me llamó un día para pedirme que me encargara del cuidado de nuestro padre durante una quincena del mes de agosto y, aunque ciertamente no me apetecía mucho, acepté porque me parecía que mi hermana también tenía derecho a disfrutar de la vida.
Mi padre es un hombre de avanzada edad, 80 años (yo soy la hija más pequeña de la familia) y su salud no es muy buena. Tiene problemas en las piernas que le dificultan enormemente caminar, además de otros muchos achaques.
Los dos primeros días transcurrieron sin ninguna incidencia digna de mención. Pero al tercer día, debido al gran calor reinante, le animé a que se duchara, pues empezaba a desprender un "tufillo" a sudor poco agradable. La idea no le gustó demasiado porque tenía miedo de caerse en la ducha, por lo que le dije que no había ningún problema, que mejor era que se bañara y yo le ayudaría y cuidaría de él para que no sufriera ningún percance.
Dicho y hecho. Abrí la ducha, regulé la temperatura del agua y le invité a pasar al baño. Al principio ambos sentíamos un poco de vergüenza, pero yo no podía dejarle solo y exponerle al riesgo de sufrir un grave accidente. Así que le dejé que se metiera en la ducha y cuando estaba en ella, pasé para enjabonarle. Al verme entrar se giró hacia la pared para cubrir su desnudez y comencé a enjabonarle la espalda. El agua me salpicó por todo el cuerpo y empezó a empaparme por lo que le dije a mi padre que para poder realizar bien mi tarea, si a él no le importaba, me iba a quedar en bragas y sujetador. Su silencio lo interpreté como una respuesta afirmativa por lo que me quedé rápidamente en paños menores y me metí en la ducha con él para poder bañarle mejor.
Al ponerme frente a él no pude evitar ver su miembro. Me quedé atónita. Jamás había visto una verga de esas dimensiones. A pesar de su edad, y de estar en estado de flacidez, tenía una verga de unos 18 o 20 cms. y 8 o 10 cms. de grosor. ¡Un auténtico aparato de guerra!. Me.................

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 Filial: Y que bien duermo desde entonces
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Relatos de amor filial

Recuerdo la fecha como la de mi cumpleaños porque para mí fue un regalo como los de cumpleaños. Mi madre estaba ingresada a punto de dar a luz a mi hermana. Yo estaba en esa edad rebelde, esa tardía adolescencia de los 17 que se contradecía con el mundo que habitaba mi cuerpo. Además estaba celosa. Sí. Estaba celosa desde hacía meses. Estaba celosa desde que supe que iba a tener una hermana. Estaba celosa desde que me di cuenta de que iba a dejar de ser su niña.
Pero aquella noche estaba siendo especial. Mi madre llevaba un día ingresada; mi padre después de la visita, había salido con unos amigos a tomar unas copas y regresó a casa a la espera de noticias del hospital; aquella noche estaba siendo especial porque mi padre había bebido y entre el alcohol y la euforia de su nueva paternidad, estaba muy alegre; había pedido pizzas y habíamos estado viendo una película de risa. Después nos tiramos en la terraza a disfrutar de la estupenda noche de verano, escuchando los grillos del jardín que rodeaban la piscina. Me gustaban los veranos porque era la única época del año en que lejos de los internados para señoritas de bien, disfrutaba de los lujos de mi familia y de los caprichos materiales que mi padre siempre me concedía para rellenar los espacios que ni él ni mi madre ocupaban el resto del año.
-Me voy al agua-
-¿Qué dices hija? Al agua ahora....
-Venga papi, hace calor, vamos a darnos un chapuzón- lo observé mientras apuraba el último trago de whisky en vaso on the rocks- venga porfa papá...
-Vale pero sólo un remojón ¿de acuerdo? estoy cansado y quiero ir a dormir- se levantó intentando disimular que el alcohol desequilibraba sus movimientos.
Me quité la camiseta, me tiré de cabeza a la piscina y desde dentro lo llamé. Bajó las escaleras metálicas y nadó hasta mí, yo huí juguetona hasta el otro borde donde no se hacía pie. El llegó hasta mí y me arrinconó contra la pared.
-Te pillé, ¿a ver qué haces ahora?- su aliento olía a tabaco y whisky pero me gustaba tenerlo tan cerca
-Sé muchas cosas que podría hacer para liberarme de ti pero prefiero que me abraces- lo miré indefensa- a veces te echo de menos papá, paso mucho tiempo lejos de ti y te echo de menos.
Vi cómo se le rayaban los ojos de compasión y culpa, me acarició una mejilla y me abrazó. Pasé mis brazos alrededor de su cuello y me pegué a él rodeando su cintura con mi piernas para no hundirme. Me quedé en aquella posición sintiendo cómo mi cuerpo recibía grato aquel abrazo tan celado. Aproveché el ligero balanceo del agua para mecerme con él apretándome, deseando que mis piernas no se separaran nunca. Creí que mi padre rehuiría del intencionado.................

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 Sexo: / Capítulo 3
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Relatos de amor filial

Como recordarán conforme ha avanzado mi historia, les he contado de Marifer y de su hermana Laura, haciendo una breve reseña, primero tuve relaciones con Marifer y luego de dos años con Laura, Marifer era muy apasionada, sensual y entregada, y Laura, bueno que les puedo decir, es una Puta de lujo.


Después de cogerme a Laura, la deje en su casa, no nos vimos sino hasta el lunes, cuando fui a ver a Marifer. Todo transcurrió normal, de hecho durante mucho tiempo no pasó nada entre Laura y yo, pero con Marifer era otra cosa. Como se habrán dado cuenta soy un hombre muy caliente y Marifer también, aunque sus principios son más centrados que los míos.
El lunes no paso nada, pero el martes fue temprano y cogimos de lo lindo, como ya habrán leído en mis anteriores relatos. Pero aquí pasaremos un año, donde hubo mucho sexo con Marifer y yo, pero lo único novedoso era el lugar.

Con su hermana Laura, no había tenido ningún otro encuentro, de hecho nos tratábamos como si nada hubiera pasado, Laura tuvo nuevamente un novio y todo fue normal. Pero con el tiempo Laura volvió a terminar con su novio y se deprimió mucho, así que un día salimos a bailar, de hecho nos quedaríamos en mi casa. Como recordaran yo vivo sólo en el D.F.. Los papás de Marifer estuvieron de acuerdo, ya que veían a Laura deprimida. Además ese fin ellos saldrían, así que me pidieron si me podía quedar con Marifer y Laura, ya fuera en mi casa en la de ellos, pero que nos comportáramos y que todo lo compartiéramos los tres, pero no creo que se refirieran a lo que paso después.

Como dije salimos a bailar, cuando estaba bailando con Marifer intenté acariciarla un poco, pero ella no se dejó, dijo que se sentía incómoda de ver a su hermana triste mientras ella disfrutaba, por lo que pensé que esa noche y la siguiente serían normales, pero estaba muy equivocado. Laura actúo muy triste, yo baile varias piezas con ella, pero aún así estuvo apagada. Así que nos fuimos temprano a mi casa. Llegamos y vimos la tele un poco, eran como las once de la noche, Marifer me pidió de favor que fuera a comprar algo para comer, que ella aprovecharía para hablar con su hermana. Marifer y Laura, son las típicas hermanas que se quieren mucho y que cuando una se siente mal la otra también se encuentra de mal ánimo. Yo salí desganado a comprar algo de comida china, me quedaba como a unos veinte minutos de la casa, pero me fui despacio para tomar tiempo. Regrese como a la hora. Cuando abría la puerta, oí como Marifer y Laura reían, por lo que supuse que las cosas mejorarían. Entre y Marifer me pregunto que por que me tarde tanto, le dije que había hecho tiempo. Luego vimos un rato de una película cómica, yo.................

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