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 Mi relato: gay
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Relatos gay

La historia que hoy les quiero contar comenzo hace 4 dias en el pueblo donde viven mis tios, era sabado por la mañana cuando llegamos mi familia y yo a la casa de mis tios, los salude al igual que a mi primo al que hace mucho tiempo que no veia y que aunque nunca me han gustado los hombres (al menos hasta ese dia) debo reconocer que tenia un cuerpo bien formado por el trabajo, moreno y ancho de espalda, solo me dedique a observarlo hasta que mis tios nos invitaron al comedor a tomar algo, mientras nos comentaban que por la noche habria un baile por la boda de una chica del pueblo, realmente no me emociona bailar pero mis papas aceptaron de inmediato, asi paso el dia hasta llego la hora de alistarse para ir, yo les dije que me quedaria a dormir porque me dolia mucho la cabeza, mi primo tan buena persona, pense, decidio que se quedaria a compañarme, al principio me ofendi porque senti que se quedaba a cuidar que yo no robara algo o algo asi, en fin nos quedamos solos a eso de las 9 de la noche y aquí viene lo interesante porque 10 minutos despues de ofrecerme la cama y de decirme que el dormiria en la otra habitacion (hablo de mi primo) abrio la puerta de mi cuarto y me dijo
- puedo acostarme contigo porque cuando lleguen nuestros papás no habra camas disponibles
Pueden creer que no sospeche nada solo acepte y me hize a un lado para dejarle espacio y fue justo ahí cuando cometi el "error" de darle la espalda, ya se imaginaran, un rato despues senti que se pego a mi haciendome sillita y acercando su verga que ya se sentia paradita a mi culo, pude haberme defendido pero mentiria si dijera que me molestaba, lejos de eso me agradaba mucho y mas cuando empezo a moverse restregandome la verga en el trasero, cuando el vio que yo no reaccionaba comenzo a bajarme los boxer, cuando senti que el resorte se resbalaba lentamente por la curva de mis nalgas me puse mucho mas caliente, el actuaba despacio como para no despertarme, y me amasaba las nalgas tan fuerte que no pude evitar dar un quejido que lo dejo quieto por un rato, yo seguia fingiendo estar dormido mientras el sin que yo lo supiera se saco la verga y espero a que yo recuperara el sueño para pasar ese jugoso pedazote de carne por mis nalgas para mojarmelas,

Un rato despues cuando ya mis nalgas estaban bien humedas intento metermela por el culo pero me dio miedo seguir porque me habian dicho que dolia mucho asi que fingi que desperte y me hize el sorprendido por tener el boxer abajo y las nalgas mojadas
- que me estabas haciendo?

- Jugando con tus nalgas- contesto burlonamente - y se perfectamente que te gusta porque has estado fingiendo que duermes.

Me.................

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 Don Roque:, el suegro de mi primo Reynaldo
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Relatos gay

Al poco tiempo que mi hermano Leo se fue para Australia, mi primo Reynaldo se casó, me dejaron sin las vergas de ellos para entretenerme...


Como a los dos años del casamiento de mi primo, éste me invitó a compartir a su suegro!!
Por supuesto que un muchacho de unos veinticuatro años como era yo en ese entonces quedó impactado al oir la proposición que me hacía Reynaldo.

Tuvo que contarme como había descubierto que a su suegro le gustaba... en fin: la farra.


Reynaldo es m! uy deportista y jugando al fútbol se había distendido un músculo de la pierna, una cosa de lo más natural y/o normal en ese deporte.


Don Roque, su suegro era un señor cercano a los sesenta años, gordito, bajo y semi-calvo era masajista en un club deportio de cierta importancia por eso Reynaldo lo fue a ver a su trabajo para que le hiciese algun masaje, porque su pierna le dolía mucho y le impedía caminar.


Don Roque quedó muy contento al verlo por allí, sin imaginar el motivo de la visita y cuando se nteró inmediatamente lo hizo pasar al gimnasio.

Reynaldo le pidió por favor que le diese un masaje ya que le dolía mucho; mientras Don Roque trataba de calmarlo con palabras de aliento lo dejó un instante tirado boca arriba en una camilla mientras iba a buscar ungüentos y a cerrar la puerta con llave.

-Vas a ver... con la fricciones que te voy a dar con éste líquido vas a quedar como nuevo, pero sacate la ropa, así no te voy a poder dar el masaje....


Reynadlo se sacó el pantalón quedando con el slip y la remera pero ante la insistencia de Don Roque terminó por quedarse solamente con el slip.


-Así me gusta más, si supieras todas las vergas y culos que veo durante el día no te avergonzarías tanto... y los culos que masajeo para que sus músculos rindan más cuando corren tras la pelota.

Reynaldo se puso boca abajo como Don Roque le había pedido soportando mansamente y plácidamente por unos 20 minutos las manos fuertes y regordetas de su suegro que le movían los muslos hacia arriba y hacia abajo, hacia los lados y de todas las formas que en su larga carrera de masajista había comprobado que era la forma más eficaz para este tipo de dolores.

Reynaldo casi se durmió por la sensación de paz y comodidad que recibía su cuerpo a través de sus piernas con el calor que entraba.................

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 Los amantes / Tercera parte
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Relatos gay

…los dedos penetraban en mí, provocándome escalofríos de placer, mi manubrio volvía a engordar debido a las caricias recibidas. mí no me duele que me den por culo, estoy más que acostumbrado y lo único que siento cuando me follan es gusto. Moví mi culo en círculos mientras Gabriel me seguía comiendo allí atrás y erguí mi cabeza cuando sentí sus dedos tomando posesión de mí. Mi bello joven, mi hermoso jovencito me está dando por culo con su lengua y sus dedos, pero necesito sentir ese pubis fuerte dominarme y llenarme de carne el culo. Me agarré como pude a la cabecera de la cama y estiré el otro brazo hasta tocar la polla de Gabriel, que volvía a estar dura. Qué maravilla la juventud. De mi rostro goteaba el sudor, pero yo quiero sentirlo en mi culo y en mi espalda causado por la follada de Gabriel. Sus dedos se afanan en entrar y se mueven en círculos, cómo me masajea la próstata, cómo me abre mi agujero, es increíble este muchacho, mientras me abre el culo con sus dedos me chupa los huevos, los succiona con fervor y casi me hace daño, pero es un dolor delicioso, podría sentirlo durante horas, podría estar jugando así años.
-¿A qué estás esperando para metérmela, cabrón?- le pregunto apasionado, el sudor resbala de mi cara enrojecida.
-¿Te gusta?
-Me gusta todo lo que me hagas.
Se dispone a coger el tubo de lubricante pero yo se lo impido:
-Lo quiero a pelo.
Pareció querer responderme, mas se encogió de hombros y siguió a lo suyo. Ahora escupía en mi túnel secreto, apartaba mis escasos vellos negros, metía su lengua y me lubricó un poco más hasta que sentí su cabeza pugnando por entrar. Me tumbé boca abajo en la cama para facilitar su trabajo y me estiré, quedando mi polla al alcance de mi mano por si me hacía falta, aunque lo dudaba, teniendo en cuenta la gran dotación del muchacho.
-¿Qué pasa, te cuesta?- bromeo.
-Es que te cuesta abrirte, papito- esta palabra enternece mi corazón cuarentón.
-Aquí tienes muchacho.
Alcé mis nalgas y abrí todo lo que pude mi ojete, que debía brillar por toda la saliva que Gabriel había dejado allí. Gabriel lo intentó una vez más y esta vez la cabeza de su gran lanza sí se clavo en mí, provocándome goces inusitados y un pequeño dolor.
-¿Me retiro?
-¡Fóllame de una vez!- me sorprendo de mi vocabulario, pero a este chico hay que soltarlo.
Ante esto Gabriel dejó pasar toda su porra de una estocada soltando un débil gemido y unas palabras: "Fernando, Fernando…", yo sentí por fin toda la extensión de aquel pollón llenándome el culo, disfruté sus huevotes frotándose contra mis nalgas, sus pezones enhiestos contra mi espalda morena mientras su boca me besa la nuca y me muerde las orejas. Deja reposar su miembro dentro.................

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 Noches: y noches
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Relatos gay

Noches y noches pasan mas su recuerdo, su recurrente perfume pervive en mí como si todo hubiera sucedido ayer. Saqué mi polla del condón, pagué a la puta y ésta se marchó. Noches y noches pasan, como si su pasar fuese el lamento de su pérdida. Sólo he dormido solo desde entonces. Me sentí sucio después de lo de la puta, necesitaba ducharme. Sólo te puedo recordar cuando el agua libra la batalla contra la gravedad al surcar mi cuerpo. Las gotas se enroscan alrededor de mis níveos cabellos y lamen los morenos pezones, invadidos por el oscuro vello que puebla mi pecho, mi abdomen y mi sexo. El jabón se escurre entre los surcos de mis redondas nalgas y el placer me abrasa cuando paso la alcachofa con hidromasaje sobre mi pene tumescente. Poco a poco el agua se introducía entre mi pellejo y el resto de mi carne palpitante, roja, anegada de sangre que se hincha de nuevo tras el último orgasmo y sale a relucir mojada, húmeda, dispuesta para recibir y repartir gozo. Mi cipote es largo pero amable, grueso pero gentil; a mis cincuenta años aún conserva el ardor juvenil y esta morena fusta aún ha hecho reír y llorar a más de una puta y más de un puto. Pero a ninguno como a ti. Era, si no recuerdo mal, la misma noche de octubre de hace dos años. Se hará de día lentamente, pero tu cuerpo, tu cuerpo desnudo vuelve a mí. Descorcho una botella de champagne y comienzo a mamar como un cabrito. "Como un cabrón", dirías tú, Saulo. Sí, como un cabrón.
Las noches pasaban monótonas y aburridas. Axuán, el arquitecto del momento, presentaba su última bodega para la familia pija del momento. Se presentaba otra de esas noches amargas en que sonreirías con desgana mientras simulabas participar en una conversación que no te interesaría, y, quizás, te acabarías follando a alguna muchacha o a algún hombre (los Uzandagui-Azpirén eran conocidos por su libérrima conducta). Nada fuera de lo habitual. Se preguntó qué haría de sí mismo, 48 años, un porvenir por delante, y más vacío que ningún billete puede comprar, por más leche que tragara, por más coños que follase, nada podía llenarle. Borja María de Uzandagui-Azpirén le condujo hasta la sala principal del palacete. Axuán anticipaba lo que le esperaba hasta el último rincón de aquella sala: alcohol, cocaína, mariconas de alta sociedad, putas hermosas buscando su oportunidad, y cuatro periodistas arrimándose a cualquier fuente de podredumbre para cubrir sus espaldas.

-Te encuentro cansado y hoy deberías ser la estrella- le reprochó Borja.

-Para mí esto no es ninguna fiesta, sólo un pandemonium.

-Te he guardado coca. Ha venido Lorena Ibárrez. Es más puta que las gallinas, pero, o sea, súper-discreta.

-Hoy no quiero follar- mintió.

-Como si no nos conociéramos, o sea tío. También está un amigo suyo, un jovencito…

-Odio los hombres jóvenes. O son unos afeminados repelentes o unos.................

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 Orgia: Entre a la biblioteca
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Relatos de orgias

Entré a la biblioteca, esperando encontrar algunos textos filosóficos sobre la presencia del bien y el mal, tratando de entender la existencia mezquina que hay en mí de tener placer en todo momento…


Comencé a leer… "Sartre inicia su ontología con una recomposición fenomenológica: Ser consciente es ser consciente de algo; la conciencia no tiene que ser consciente de su ser consciente de algo que la llevaría a un infinito, sino que siempre está presente a algo que no es ella y de esa manera es presente a sí misma, aunque siempre en la forma de no ser algo."
En ese momento escuché un susurro con el timbre de tu voz gire para encontrarme con una pareja en un cuadro sugerente leyendo detrás de un gran libro que cubría parte de sus rostros, quise concentrarme en mi lectura pero no lo logré, se acercaban las 2 de la tarde, hora en que cierran la biblioteca para tomar un descanso, la pareja se levantó y fue a colocar el libro a un estante alto yo los seguí con la mirada, caminé lentamente al estante de al lado cuando escuché que cerraron la puerta y todo quedó en penumbras…

Observé cómo él acariciaba a la chica deslizando suavemente sus dedos sobre la pequeña blusa ceñida a su delgado cuerpo, ella entre cerró los ojos, él besó su cuello por detrás de ella y pude ver como sus pezones se endurecieron y él los apretó firmemente, comenzaron a besarse con pasión, él pegaba su cuerpo a ella, mientras sus dedos se enredaban en su largo cabello negro deslizando su otra mano por detrás de su falda que levantó suavemente y acarició sus piernas, ella lo disfrutaba, y yo lo disfrutaba igual viendo como tus manos, esas manos que me han tocado a mi, la tocaban a ella acariciando cada centímetro de su piel.

Eras tú con ese brillo en tus ojos cuando te entregas al placer, no me has visto aún, pero escuchas una respiración agitada a la distancia, te confundes pues no sabes si es ella o en tu imaginación están plasmados los momentos de cuando me entrego a ti, y eso te excita mucho más, sientes como en las venas corre la sangre y calienta tu cuerpo, él quiere penetrarla ya, pero espera paciente a que ella prepare su cuerpo fluyendo al ritmo de él para darse placer el uno al otro.

Mi sangre también se agita en mí ser, comienzo a tocarme imaginando que eres tú quien lo hace, ella es hermosa, su cuerpo esbelto produce excitación de solo mirarlo, su figura se adhiere a tus manos que la recorren completamente despojándola de su ropa.
No puedo más y me acerco un poco más, ella me mira y trata de cubrirse, yo tapo tu boca con un beso, después retiro sus manos de su cuerpo y vuelve a ella esa sensación de placer que hace un momento reinaba entre los dos, sus senos son perfectos y redondos, los acaricio suavemente mientras nos besamos, tu nos miras desabrochando tu camisa y luego la mía nuestros senos se encuentran mientras yo la toco suavemente, deslizándome sobre su vientre pruebo su sabor, no retiras tu mirada de nosotros y estas a punto de estallar, yo la llevo hacia una mesa en la que tiramos una pila de libros y tu detrás de mí acaricias mi espalda y me descubres toda.

Las dos bajamos hacia tu pene y te damos placer oral, tu acaricias nuestros senos que rozan tus piernas, entregándote totalmente a nuestros deseos, nosotras estamos a tus pies, eso te excita cada vez más, mueres por penetrarme me volteas y lo haces salvajemente de una sola vez, mis jugos mojan tu pene erecto que fluye en mi vientre suave, provocando todo el placer en mí. Ella nos mira tocándose besa mis labios y mis senos yo acaricio los suyos, luego detrás de ti resbala sus senos mojados de mi saliva y tu sudor, agitada acaricia tu pecho tu volteas y la penetras acostándola en la mesa tu enorme pene no deja de entrar y salir de ella hasta que le causas un orgasmo, enseguida vuelves a mi que sigo besando sus senos y acariciando su piel mojada entonces me penetras hasta que los dos alcanzamos el orgasmo regando en nuestros senos tu semen que escurre hasta mi vientre en espasmo...








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