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 Hipnosis filial: Hipnosis filial
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Control mental

A mi hermana menor la deseaba en secreto. Imaginaba tenerla y hacerle el amor, también me masturbaba pensando en ella. Ella tenía rechazo a los hombres puesto que sus relaciones sentimentales no habían sido buenas, pero no se había encamado con ninguno de sus enamorados, por lo tanto, era virgen. No podía abordarla por cuestiones de la moral, temía una reacción negativa ante la idea del incesto, etc.
Leía las páginas de relatos de sexo filial para ver cómo abordarla, pero, nada me animaba. Encontré entonces las relacionadas con hipnosis, me encantó la idea, someterla de manera pacífica sin que se dé cuenta de ello.
En Internet encontré archivos sobre el tema, reuní todo lo que pude, leía a menudo mientras alimentaba mi deseo por hacerla mía. Ahora había una interrogante, ¿Cómo hipnotizarla?

Sabía que sería difícil y lo fue. Como le gusta la música y el canto y no podía llegar a entonar notas altas por más que se esforzaba mucho, le hablé sobre la Hipnoterapia; ella dudaba, no creía que podía ser posible ello. Sin embargo, le hice leer lo que había recopilado (con algunas modificaciones, claro está), haciéndole notar que no sería riesgoso y que todo saldría bien. Insistiendo e insistiendo, aceptó someterse a una sesión, pero se sorprendió al saber que sería yo su hipnotizador. Le hice ver que sería mejor, puesto que había un ambiente de confianza entre ambos, se tranquilizó.

Comenzada la sesión, le hice un ejercicio de relajamiento. Usé música clásica repetitiva con sonidos monótonos, una voz suave y pequeños masajitos en sus hombros.

-Relájate, suéltate de las tensiones, no dejes que ningún pensamiento te perturbe. Eso es, relájate, todo quedará bien, sabes que es así, confía en mí y relájate.

Repetía las mismas frases una y otra vez, empecé a notar cómo ella se relajaba, cambiaba la expresión de rostro en una especie de superficie llena de paz.

-Te sientes bien, verdad, te sientes en paz, te sientes relajada escuchándome, escuchando la música y confiando en mí.
-Sí me siento bien, muy bien. Atinó a decir ella con pausada voz.

Comencé a pasar mi mano por su cabeza a la vez que le decía.

-Siente mi mano en tu cabeza, siente cómo te tranquiliza más y más, siente cómo te sumerge en una calma única.
-Sí, siento tu mano. Dijo esta vez con mayor pausa.

Le dí un rodeo sin dejar de acariciar su cabeza, me puse frente a ella.

-Ahora mírame a los ojos, mírame, te hará sentir mejor, mucho mejor. Le decía a la par que nuestras miradas se cruzaron y se quedaron enlazadas.

Seguía con las mismas palabras, entonces noté que ella estaba muy plácida.

-Te sientes bien, verdad que sí, ahora contaré de 5 a 0, tú te sentirás cien veces más relajada con cada número que diga, cuando llegue a cero estará completamente relajada y sólo pondrás atención a lo.................

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 Mi secretaria: Mi secretaria
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Control mental

- El empleo es suyo

Cerró la carpeta con un golpe seco, la dejó encima de la mesa y apoyó ambas manos sobre ella.

- De todos los candidatos usted ha sido el que mejor ha superado todas las pruebas. Creemos que el puesto de jefe de la sección de ventas le vendrá como anillo al dedo. Pero recuerde que en esta empresa somos un equipo. Las individualidades no están bien vistas porque...
Bla, bla, bla. Siempre el mismo cuento. Cada vez que entras a trabajar en una empresa te sueltan las mismas tonterías. ¿Tendrán alguna grabación debajo de la cama diciendo lo mismo todas las noches para aprendérselo de memoria?
El caso es que mientras el encargado de personal no dejaba de hablar, yo me sentía inmensamente contento. Aquel puesto era el más importante que había tenido que desempeñar hasta entonces. Era la primera vez que me asignaban un despacho propio y secretaria personal. Iba a tener a mis órdenes a toda una plantilla de empleados, y lo único que debía de hacer para ascender en la empresa era aumentar en un 10% el nivel de las ventas.
Pocos minutos después, me dirigía hacia lo que para mí era la culminación de una vida de estudios y malos tragos. Había tenido que renunciar a muchas cosas para estar allí. Había pasado por trabajos de mala muerte con el fin de conseguir experiencia y un curriculum. Pero al final lo había conseguido. Cuesta mucho entrar en el mundillo, pero una vez dentro, lo único que puedes hacer es seguir subiendo. Ni siquiera la historia que me habían contado sobre el señor Diez, mi antecesor en el cargo, podía ensombrecer mi ego en aquellos momentos. Según decían, a los pocos meses de estar trabajando allí, el estrés pudo con él. Un día no se presentó a trabajar, y en su lugar envió una nota diciendo que se iba a realizar un viaje por el mundo. Dejó su empleo, a su mujer y a sus tres hijos y nadie le había vuelto a ver.
Mi secretaria no estaba en su sitio. Tenía un pequeñísimo despacho a las puertas del mío, así que nadie podía pasar dentro sin que ella le diera permiso para hacerlo. Pero si no estaba allí, no podría cumplir ese encargo. No quería comenzar siendo duro con ella, pero le daría una pequeña regañina en cuanto pudiera. A los empleados hay que demostrarles la fuerza de carácter de uno. Tienes que causar respeto para que te respeten.
Mi despacho no era enorme, pero desde luego era mayor que cualquier otro sitio donde hubiera trabajado. Incluso era mayor que aquella habitación de mi anterior trabajo donde estábamos metidos siete personas durante todo el día. Miré por el ventanal. La vista era relajante y tranquilizadora. A lo lejos podía distinguir...
- Buenos días
Aquella voz me sobresaltó. Me volví para encontrar a una atractiva mujer de unos treinta años,.................

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 La fe: también mueve a las tias
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Control mental

Antes de nada quiero dejar claro que yo me consideraba un escéptico hasta este episodio de mi vida. Desde entonces no es que crea en Dios, pero si pienso que existe algo positivamente extraordinario en la naturaleza, con sentido del humor y bien cachondo. La prueba os la ofrezco a continuación.
Hace unos meses entró a trabajar en mi oficina una chica. Aunque tiene un cuerpo bonito no es una belleza despampánate, pero claro, acostumbrado a ver un bosque de pollas todos los días, las formas de esta chica iban haciendo efecto poco a poco y empecé a mirarla con otros ojos. El caso es que el jefe compró un terminal nuevo para ella y lo puso en la única mesa vacía que quedaba, casualmente a mi lado. Con el paso de los días y las horas de trabajo íbamos intimando y a mí me parecía que estaba cada vez más buena. Hace unos días estaba leyendo un relato de control mental y pensaba, vaya tonterías, eso no pasa ni de coña. Pero el caso es que esa misma tarde la chavala me contó una historia de su madre, a quien le había robado el bolso sin saber cómo. Por lo visto había sentido el impulso de darle el bolso a un mangui sin resistencia alguna. Yo me acordé del control mental pero no dije nada. Eso sí, pesé que a lo mejor la debilidad mental es algo que se hereda. Así que medio en broma dije para mis adentros mientras la miraba fijamente "tócate una teta". Y lo creeréis, pero la cosa funcionó. Mi compañera se estrujó la teta como si nadie la viera.
Por supuesto creí que habría sido casualidad y probé otra vez. Ahora pensé, "rescate el coño con la mano izquierda y el cogote con la derecha"; y voila!, también funcionó. El caso es que ella notó algo raro y puso cara de sorprenderse a sí misma haciendo esta postura tan difícil. Me informé de qué era el control mental y para que funcione la "captura psíquica" que así es como se llama esto técnicamente, la víctima no tiene que sospechar manipulación alguna. Por supuesto yo quería follármela cuanto antes, pero para que la cosa no se estropeara en lugar de inducirle pensamientos lujuriosos empecé a enviarle mensajes del tipo "Pedro, o sea yo, es el tío más guapo del universo" "Pedro folla como Dios" "Pedro es la reencarnación de Don Juan Tenorio" etc...

Ya cada vez tenía más ganas de tirármela, así que después de un día bombardeo psíquico con estos mensajes cambié de tercio y empecé a transmitirle otros más fuertes, del tipo. "quiero follarme a Pedro", "necesito su polla", "me la comería entera", etc...

Por la tarde seguí con el mismo rollo y le dije en un descanso que esa noche me quedaría a terminar unas cosas pendientes. Por supuesto ella no dijo nada. A las siete se fueron todos y yo me quede allí maquinando en mi.................

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 Blanca: y radiante
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Control mental

- ... yo os declaro, marido y mujer - y con una benévola sonrisa en la boca, el sacerdote se dirigió al novio - Puedes besar a la novia.


La iglesia se llenó de un rumor de voces y risas. La boda había terminado y todo había sido precioso. digno de un cuento de hadas. La novia estaba radiante. Su vestido blanco llenaba cualquier habitación por la que pasaba. Su maravilloso cabello rubio, recogido en un gracioso topo y coronado con un pequeño adorno de flores blancas hacía juego con el resto de su vestuario. La falda, a pesar de llegar hasta los pies e ir barriendo allá por donde pasaba, dejaba entrever al caminar sus tobillos, cubiertos por unas medias blancas, y rematados con unas exageradamente incómodos pero hermosos zapatos blancos de tacón. Mientras los novios se besaban, los padrinos aplaudían sin hacer demasiado ruido, al igual que gran parte de los invitados a la ceremonia. La madrina, hermana de la novia, llevaba un ceñido traje rojo que insinuaba gran parte de su exuberante cuerpo, llenando de envidia a las mujeres y de deseo a todos los hombres allí presentes.
Tardaron alrededor de una hora en acabar con todas las obligaciones siguientes. Las fotos con la familia y amigos, la procesión de felicitaciones, tanto sinceras como de compromiso, las bromas de los amigos, más fotos, más felicitaciones, y así hasta que por fin llegaron al salón del hotel donde iban a celebrar la cena para festejar el magno acontecimiento.

La celebración transcurría por los caminos acostumbrados. Los camareros iban y venían, trayendo y retirando platos y bebidas al ritmo que marcaba la gula de los invitados. Llegó el momento de la tarta y los novios usaron para cortarla una espada de estilo oriental que los amigos les habían regalado. Fue también ese el momento que las amigas de la novia eligieron para quitarle la liga de las medias, haciendo un corrillo para que nadie viera más de lo que su imaginación le permitiera, y la cortaron en trocitos, al igual que la corbata del novio, que sufrió el mismo destino, y que después colocaron en una bandeja y fueron vendiendo entre los invitados, recogiendo al final unas cien mil pesetas, cantidad más que considerable, y cuyo destino era, naturalmente, conseguir que el viaje de los novios fuera disfrutado más aún por estos, si eso era posible.

Acabada la procesión de comida, comenzó el baile y la fiesta. Los diligentes camareros apartaron todas las mesas del centro del salón, y en la improvisada pista de baile los novios comenzaron a moverse al ritmo del vals. Poco a poco fueron sumándose parejas hasta que la mayoría de los invitados se encontraron bailando un poco de todos los ritmos de bailes de salón conocidos y por conocer. Desde el pasodoble hasta el twist, pasando por la lambada y el merengue.

La noche era joven. Los amigos de los novios no pensaban.................

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 Sexo anal: con mi vecina
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Relatos genericos

Me había mudado muy poco tiempo antes a ese pequeño departamento en el centro y me estaba costando acostumbrarme a un estilo de vida distinto pues mi anterior morada estaba en las afueras y era una casa con parque y jardín. El tiempo que me tomaba todos los días ir y regresar del trabajo me decidió por alquilar algo más cercano pero por supuesto muchísimo más pequeño e incómodo comparándola con mi casa la que mantuve y a la que huía todos los viernes por la tarde para regresar recién el lunes temprano.
También era distinto el hecho de tener vecinos pared de por medio, me resultaba extraño oír los sonidos cotidianos de otras personas, risas, conversaciones, música, etc, etc. En mi caso como vivía solo supongo no era generador de muchos ruidos que pudieran ser apreciados por los demás.
Al mes de estar instalado en mi nuevo departamento comencé a conocer a algunos de los vecinos más próximos, en la puerta de al lado vivían unas personas mayores, aparentemente el ya retirado o jubilado pues estaban casi siempre en la casa. En el departamento de enfrente vivía un matrimonio sin hijos, el un hombre de unos cuarenta años, adusto y serio que aparentemente pertenecía a alguna congregación religiosa pues lo veía siempre con trajes oscuros y un libro en la mano, la esposa más joven de entre 32 a 35 años, de pelo oscuro y piel muy clara, bastante bonita por lo que pude apreciar aunque vestía siempre con recato ropas que no favorecían su figura. En el restante departamento vivía una maestra o profesora de unos cuarenta y pico llevados con elegancia la que iba y venía siempre con libros y cuadernos.

Con todos mis vecinos me cruzaba cotidianamente y con todos ellos tenía un trato formal y amable. Una mañana que salía más temprano que de costumbre encontré en la cochera a mi vecino de enfrente luchando por infructuosamente poner en marcha su automóvil. Me acerqué pues tengo ciertas habilidades en mecánica ligera, le ofrecí ayuda la que aceptó gustoso reconociendo su total desconocimiento en temas de mecánica automotriz. El problema no resultó ser serio y pude resolverlo con relativa rapidez. Mi vecino me dio las gracias y partió.

Al viernes siguiente cuando me encontraba preparando mis cosas para abandonar el departamento rumbo a mi casa de las afueras, sonó el timbre; era mi vecino de enfrente que me invitaba esa noche a comer como modesta retribución a la ayuda prestada con su automóvil. Pensé rápidamente en dar un excusa ya que quería estar cuanto antes en mi casa con mis plantas y mis flores, pero luego pensé que no sería un buen gesto rechazar la invitación y acepté dispuesto a irme no bien terminara la comida.

Como había supuesto, mi vecino era religioso y oficiaba de ministro o pastor de una congregación que prefiero no mencionar. Como era inevitable la mayoría de la conversación estuvo relacionada con cuestiones.................

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