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 El viejo: El viejo
Enviado por webmaster el Lunes, 29 Noviembre, 2004
Relatos de hombres maduros

Los siguientes sucesos acontecieron hace algunos años, de hecho el personaje central de esta narración falleció hace algunos años a tras.

La persona que me los narró en esa época estudiaba enfermería de día y de noche trabajaba en un ancianato privado, lujoso y de gran categoría que cualquiera lo hubiera confundido con un hotel de cinco estrellas.
Pero para ponerlos al tanto les daré una corta explicación. La señorita Marengo era una joven de 21 años que como les dije ya, estudiaba enfermería. Don Zoilo era un anciano de 80 y tantos años, que había sido todo un personaje en su época, borracho, mujeriego, parrandero y jugador, que llevó una la intensa vida desde joven. Y por última pero no menos importante la supervisora de la que hablaré más adelante Marengo desde que comenzó a trabajar en la Casa De La Edad De Oro, que era como se llamaba el ancianato, conoció a Don Zoilo, lo consideraba un viejito lindo en el buen sentido de la palabra, y en ocasione le decía el abuelo, cosa que a él viejo no le agradaba, ya que él decía que no sería capaz nunca de tocar a una de sus nietas, pero que si la señorita Marengo le concedía una oportunidad la iva a poner a gozar como nadie lo había hecho ni lo haría jamas en su vida, al llegar a ese punto la conversación Marengo se molestaba y se retiraba del cuarto del viejo, en ocasiones Marengo para escucharle la lengua al viejo, le comentaba que ya se encontraba viejo, y que por con siguiente ya De aquello nada, a lo que el viejo le respondía, viejo el viento y sopla, y que aquello era como sol que se podrá ocultar por una noche pero al día siguiente se encontraba levantado otra vez, y si no le decía más sabe el diablo por viejo que por diablo, y cosas así por el estilo.
Con el tiempo la señorita Marengo fue conociendo más del historial del viejo, en un tiempo Don Zoilo fue ganadero, y cada fin de semana recibía visita de muchos familiares y de personalidades de la política y banca, que lo sacaban a pasear y a cenar fuera de La Casa De La Edad De Oro, y en ocasiones el viejo llegaba todo borracho y acompañado por mujeres de dudosa reputación, las cuales amanecían en su cuarto, y al día siguiente salían de lo más contentas con el viejo. Marengo sospechaba que actuaban así para que el viejo se sintiera bien y por dinero. En una oportunidad el viejo se le acercó a la señorita Marengo con el entrecejo fruncido y con rostro de preocupación le expresó que él tenía un gran problema con su salud ya que se sentía débil, y Marengo quiso abundar más en la preocupación de Don Zoilo, y le pidió que le dijera que era lo que se sentía, y Don Zoilo muy serio le dijo lo siguiente,.................

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 Ilusión: o realidad.
Enviado por webmaster el Lunes, 29 Noviembre, 2004
Relatos diversos

Mi nombre realmente no es importante, lo interesante fue lo que me sucedió en mi primer año de Colegio Universitario, yo aunque soy de ascendencia latina, nací y me crié en el estado de Nuevo México y luego estudié en un Colegio Universitario al Norte de California en los Estados Unidos. Como yo tenía interés en entrar a una de las fraternidades estudiantiles solicité el ingresó y tras pasar por un grupo de pruebas y malos ratos, de 30 solicitantes, soló quedamos cinco, que como ultima prueba teníamos que vestirnos de mujer todo un día, así que en la mañana de un viernes mis cuatro compañeros y yo fuimos llevados a un salón de belleza donde nos maquillaron, peinaron, depilaron, nos colocaron uñas postizas, aretes y a mis cuatro compañeros hubo necesidad de ponerles pelucas ya que tenían el cabello muy corto, a mi no me hizo falta, ya que para esa época yo acostumbraba a tener el cabello largo, lo que más nos dolió fue que nos depilaron todo el cuerpo, al nosotros protestar, nos indicaron que eso era para que se nos formara el carácter y tener una idea de todos los malos ratos y discrímenes por los que pasan las mujeres. A mi me tocó vestirme con una mini falda color rosa, acompañada de una blusa blanca, antes nos vimos en la obligación de ponernos pantaletas, y brasieres , además de las medias y su respectivo liguero, y todas esas cosas que acostumbran a usar las mujeres, como cartera, y zapatos de tacones altos etc.. Bien salimos del salón de belleza como a las dies de la mañana, completamente vestidos, maquillados y peinados, teníamos la obligación de vestir así todo el día hasta las 12 de la noche, por lo que debíamos de asistir a todas nuestras clases o trabajos con toda esa indumentaria, y portarnos de la manera más femenina posible sin llegar a ser una caricatura de una mujer.
Asistí a todas mis clases, como si nada, al medio día para ir al baño tuve que entrar al vestidor de las estudiantes, la mayoría de ellas sabía que era lo que pasaba, pero siempre hay una que otra despistada que no se daba cuenta que yo era un estudiante y no una estudiante, por lo que se desnudaban completamente para ducharse, o hacían comentarios sexuales sobre uno u otro compañero de clase o profesor.
En la tarde me tocaba ir a mi clase de Literatura Universal, que la impartía el Profesor Willson al verme él así vestido en su clase se sonrió y prosiguió como si nada, al yo salir me acordé que debía reunirme con él para que me asignara una material para preparar un trabajo de su clase, así que le dí alcance en el pasillo, el Profesor al yo detenerlo me dijo que de momento no me había reconocido pero que luego se acordó que era la semana en que las fraternidades hacían sus pruebas para los nuevos.................

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 Noche de bodas: entre cinco.
Enviado por webmaster el Lunes, 29 Noviembre, 2004
Relatos de orgias

Kali-Entit es una joven de Europa del este por no decir de Siberia, que llego como emigrante a la edad de 17 o 18 años, con el tiempo aprendió el idioma español consiguió trabajó, se dedicó a estudiar y consiguió un novio de nombre Julián con el que eventualmente se casó.

La noche de bodas Julián y Kali-Entit se pasaron de tragos, a tal grado que Doña Filomena la madre de Julián temiendo por la seguridad de los novios le pidió a los tres mejores amigos de su hijo que lo llevarán a él y a su esposa al apartamento que ambos habían recién comprado, ya que el viaje de Luna de Miel lo realizarían en un crucero por el Caribe que tomarían al día siguiente.
Entre Juan, Jesús y José acompañaron a Julián y a su esposa hasta el apartamento, debido al estado de ebriedad del novio fue necesario que los tres prácticamente lo llevasen cargado hasta su cama, a diferencia de su mujer que bebía como un cosaco, ella se encontraba ebria pero en mucha mejor condición que su marido, una vez que depyoron a Julián en su lecho los tres amigos se dirigieron a la puerta con la intención de dejar a los recién casados a solas, pero la agradecida Kali-Entit los invitó a que se quedasen para brindar con una copa de Brandy, al principio los tres no aceptaron pero ante los agradecidos ruegos de la joven cambiaron de idea y aceptaron.
La mujer de Julián aun se encontraba vestida con su traje de novia, y tras charlar un rato con los tres mejores amigos de su esposo comenzó a dar muestras de encontrarse algo incomoda y acalorada por el traje de novia, por lo que Juan se le ofreció para soltarle los botones de la espalda, de inmediato Kali-Entit se lo agradeció y en medio de la sala se colocó de espaldas a Juan, el cual aunque ligeramente cortado se dio a la tarea de soltarle los botones del traje de novia que se lo había regalado Doña Filomena a su nuera, el mismo con que ella se había casado con el padre de Julián unos 25 años antes.

Una vez que Juan termino de soltarle los botones la joven se desapareció en la puerta de su dormitorio, pero desde ahí les indicó a los tres que se sirvieran otra copa de Brandy, lo que los tres amigos gustosos hicieron, mientras ella se despojaba del armatoste blanco que era como ella se refería al traje de novia, Kali-Entit una vez totalmente desnuda trató de despertar a su marido, pero el aparentemente no estaba en condiciones de estar despierto y mucho menos de mantener un encuentro sexual con su mujer. Al rato regresó Kali-Entit a la sala del apartamento vistiendo una hermosa bata de seda roja adornada con unos bellos motivos asiáticos, la cual dejaba ante la vista de los invitados parcialmente sus bellas y largas piernas, por.................

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 En el cementerio: En el cementerio.
Enviado por webmaster el Lunes, 29 Noviembre, 2004
Relatos diversos

Mi editor me venía rogando desde hacia semanas que empezase de una vez el libro sobre los cementerios gallegos y sus inmensos panteones.

Lo cierto es que no tenía ni malditas ganas de empezar tan macabro libro, por muy buenas fotos que obtuviese, lo cierto es que las primeras visitas por los cementerios castellanos, apenas si había logrado algo, salvo ver unas cuantas cruces raídas por el tiempo y a rancias viudas rondando todo el día por el cementerio.
Aquella primavera me eché el equipo al coche y me fui en busca de la imágenes que me pedía el pelma del editor, y cámara en ristre pateé los primeros cementerios que arrojaron no solo inusitadas fotos de arquitectura funeraria, sino también una extensa colección de fotos de viudas.
En Galicia., al menos en los cementerios que visité, las viudas no me parecían tan rancias, aunque había de todo y más tirando a personas muy mayores, pero a medida que me acercaba a la costa iba observando que la edad de las viudas descendía y además era curioso en general no había entre las entre éstas viudas bonitas .
Cuando divisabas un cuerpo rotundo, o un culo que pedía a gritos guerra o unas tetas que parecían querer escapar de tanta melancolía y nostalgias de manoseos, te llevabas una sorpresa, pues detrás no había precisamente una viudita bonita... Debe ser que las viudas bonitas no suelen visitar mucho a sus maridos.
Lo cierto es que tras semanas de duro pateo y en medio de un calor primaveral, el ver aquellos cuerpos medio marchitos y a veces rotundos, inclinarse sobre nichos y tumbas, aunque no era el escenario lo más apropiado, el cuerpo empezaba a pedirme guerra, pues contemplar todos aquellas femineidades que sin rubor alguno y ensimismadas en la limpieza y decoro de sus difuntos enseñaban y excitaban a cualquier visitante que por allí acertara a pasar.
Y así fue, llevaba dos días que mi "herramienta me pedía un alivio" fuera de la clásica paja, ósea que se podía decir que iba totalmente salido; me acerqué pues al cementerio de la costa a eso de media tarde, en medio de un calor que ya se hacía sofocante; estaba solo y para no pensar en nada me enfrasqué en mis fotos, cuando tenía enfocado un inmenso panteón gótico me llevé un susto de muerte , pues tras el objetivo vi aparecer un bulto, que os juro que un principio creí que era un muerto.
El grito que dí, debió ser macanudo, pues el bulto se irguió también sobresaltado por mi presencia y gritó , dejando ver un cuerpo entradito ya en la cuarentena. "usted perdone - le dije- es que no la había visto y al hacer la foto del panteón, pues apareció usted en el objetivo y...."




- Está usted perdonado, y dígame que hace un jovencito como usted entre tanto difunto haciendo fotos, habiendo tantas cosas bonitas - me decía mientras ajustaba.................

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 Relato: Tu te sorprenderías si...
Enviado por webmaster el Lunes, 29 Noviembre, 2004
Relatos diversos

Esas fueron las palabras con que se inició uno de los hechos más extraños en los que he participado. Pero para que tengan una idea clara de la situación, les relataré los hechos desde lo que considero fue el principio.
Por razones que actualmente no recuerdo, un día revisando mis libros de cuando era estudiante, encontré un artículo de psicología, sobre técnicas y ordenes subliminales, luego de echarles un vistazo, hubo un párrafo en particular que llamó mi atención, básicamente el artículo decía que a los seres humanos, les gusta o agrada ser sorprendidos o recibir sorpresas, algo así por el estilo, y que una persona que se le advierte o se le informa de que recibirá una sorpresa agradable, procurara de cualquier manera consciente o inconscientemente, de que se den las condiciones para recibir dicha sorpresa, y una ves que se presenta la conducta deseada, la persona buscará y hará uso de un gran repertorio de razones lógicas por la cual se comportó de la forma en que lo hizo supuestamente.
Al principio me entretuve un rato imaginando los alcances de esa teoría, sí la pusiera en practica, pero luego dejé de pensar en ello. Al día siguiente en mi bufete, hablando con mi secretaria me acorde del artículo, pero de inmediato lo deseché esa idea, ya que no necesitó de esa artimaña para mantener una relación con ella, de por sí era muy intima desde hace un año próximamente, y además pronto se casaría con un joven de su congregación. Una ves que me concentre en asuntos de mayor relevancia para esos momentos, recibí una llamada de una amiga mía, Monica a la cual la semana anterior, recomendé para que ocupara un cargo de Juez, el cual yo había declinado, ya que modestia aparte considero que al cerrar una contratación colectiva, o al representar ante los tribunales a un indigente, realmente hago más justicia que la que puedan administrar un Juez en un año. Yo había tenido mis ojos puestos en Monica desde hace varios años cuando la conocí al dar clases de Derecho Procesal y ella era estudiante de mi clase. Debido a la relación estudiante profesor, me abstuve de invitarla a la cama, ya que no me agrada que se confunda mi interés personal por una mujer, con cualquier otra cosa, o sea que se me acuse de aprovecharme de mi condición ya sea de catedrático, o de abogado por lo que tampoco mantengo relaciones sexuales con mis clientes, aun cuando la divorcie del peor de los maridos, y ella se me ofrezca ya que es cuestión de principios. Pero saliendo del ataque de ética por el que acabo de pasar, y regresando al tema principal, les diré que ya no habiendo ningún tipo de relación con Monica, entraba en la categoría de aptas para follar, siempre y cuando fuese voluntariamente, por lo que al recibir su llamada invitandome a cenar acepte de inmediato.
A la siguiente noche pasé por su.................

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