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 Relato: Tu te sorprenderías si...
Enviado por webmaster el Lunes, 29 Noviembre, 2004
Relatos diversos

Esas fueron las palabras con que se inició uno de los hechos más extraños en los que he participado. Pero para que tengan una idea clara de la situación, les relataré los hechos desde lo que considero fue el principio.
Por razones que actualmente no recuerdo, un día revisando mis libros de cuando era estudiante, encontré un artículo de psicología, sobre técnicas y ordenes subliminales, luego de echarles un vistazo, hubo un párrafo en particular que llamó mi atención, básicamente el artículo decía que a los seres humanos, les gusta o agrada ser sorprendidos o recibir sorpresas, algo así por el estilo, y que una persona que se le advierte o se le informa de que recibirá una sorpresa agradable, procurara de cualquier manera consciente o inconscientemente, de que se den las condiciones para recibir dicha sorpresa, y una ves que se presenta la conducta deseada, la persona buscará y hará uso de un gran repertorio de razones lógicas por la cual se comportó de la forma en que lo hizo supuestamente.
Al principio me entretuve un rato imaginando los alcances de esa teoría, sí la pusiera en practica, pero luego dejé de pensar en ello. Al día siguiente en mi bufete, hablando con mi secretaria me acorde del artículo, pero de inmediato lo deseché esa idea, ya que no necesitó de esa artimaña para mantener una relación con ella, de por sí era muy intima desde hace un año próximamente, y además pronto se casaría con un joven de su congregación. Una ves que me concentre en asuntos de mayor relevancia para esos momentos, recibí una llamada de una amiga mía, Monica a la cual la semana anterior, recomendé para que ocupara un cargo de Juez, el cual yo había declinado, ya que modestia aparte considero que al cerrar una contratación colectiva, o al representar ante los tribunales a un indigente, realmente hago más justicia que la que puedan administrar un Juez en un año. Yo había tenido mis ojos puestos en Monica desde hace varios años cuando la conocí al dar clases de Derecho Procesal y ella era estudiante de mi clase. Debido a la relación estudiante profesor, me abstuve de invitarla a la cama, ya que no me agrada que se confunda mi interés personal por una mujer, con cualquier otra cosa, o sea que se me acuse de aprovecharme de mi condición ya sea de catedrático, o de abogado por lo que tampoco mantengo relaciones sexuales con mis clientes, aun cuando la divorcie del peor de los maridos, y ella se me ofrezca ya que es cuestión de principios. Pero saliendo del ataque de ética por el que acabo de pasar, y regresando al tema principal, les diré que ya no habiendo ningún tipo de relación con Monica, entraba en la categoría de aptas para follar, siempre y cuando fuese voluntariamente, por lo que al recibir su llamada invitandome a cenar acepte de inmediato.
A la siguiente noche pasé por su.................

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 Un día: en el supermercado.
Enviado por webmaster el Lunes, 29 Noviembre, 2004
Relatos diversos

Aquél día me empujó hasta el gran supermercado, las dos hembras de la casa, ósea mi suegra y mi esposa; Y allí anduve detrás de las señoras y sus respectivos callejeos, un trapillo aquí un capricho allí, y así horas y horas... Lo cierto es que con mi esposa estaba atravesando una de esas épocas en que pasábamos uno del otro, y ello me hacía mirar con otros ojos a las hembras que a mí alrededor pululaban, y la gran superficie era un buen escaparate para observar a las distintas hembras que por allí había, y a las que podía entrever entre los bastidores y probadores de ropa femenina, que podía contemplar a gusto como distintas mujeres escogían sus prendas más íntimas sin que nadie me molestara pues la presencia constante de mi suegra me servía de excusa para estar allí de plantón.
Cuando estaban mis dos hembras enfrascadas en la elección de uno de sus caprichos, pude observar como una mujer de unos cuarenta años, se acercaba al expositor de braguitas y escogía un mini tanga a pesar de poseer una buena grupa, donde parecía difícil poder meter aquella prenda, me miró y con una pícara sonrisa se metió la braguita en el bolso, cogió un pantalón y se fue al probador que quedaba muy cerca de mí a la derecha.
Una vez dentro dejó la cortina a medio correr y allí procedió a probar las prendas, enseñándome unas respingonas tetas y un culito respingón con dos buenas nalgas que mi suegra me impidió contemplar al pedirme mi opinión sobre una falda para mi esposa.




Lo cierto es que estaba contemplando en acción no solo a una auténtica cleptómana, sino a una de esas hembras de proporcionados volúmenes que invitaban a meterse con ella en el reducido espacio y armar allí la marimorena, sino fuese por las dos centurias que yo llevaba de escolta y el maromo que aquella hembra también arrastraba.
La factura final fue de órdago y que mansamente aboné ante aquella señorita de ojos azules y generosas proporciones que parecía invitarme a dárselo todo... quien si me invitó a comer en aquella fábrica de escaldabas fue mi mujer y allí me ví enfrente de aquellas dos lobas y unos menús que quitaban el apetito;.
Estaba por armar el lío y decirle a mis dos centurias que mejor nos íbamos de allí, cuando quiso la fortuna que en la mesa de enfrente se sentó la cleptómana con su esmirriado maromo, al cual sentó de tal forma que ella quedó enfrente de mí y a la cual podía observar entre mis dos "queridos guardaespaldas".
Mientras masticaba aquella medio bazofia, podía contemplar con atención aquella real hembra que pronto me saludó con una amplia sonrisa a la vez que se abría sus torneados muslos y poder contemplar una dulce oscuridad que cada vez se me hacía más nítida...
Mi querida cleptómana se bajó una mano a su entrepierna y se.................

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 Seminario: Las Tres Marías.
Enviado por webmaster el Lunes, 29 Noviembre, 2004
Relatos diversos

Lo siguiente que les voy a narrar me sucedió a mi cuando estudiaba en el Seminario, ya que a mis 19 años tomé la decisión de servir a Dios.

Todo se inició, pienso yo que unos 12 años a tras ante de entrar al Seminario, vivía en un pequeño pueblo de la Sierra era para esos momentos el único niño varón del pueblo, mis mejores amigos o mejor dicho mis únicas amistades eran tres chicas de mi edad, con las que por muchos años compartí, siempre de manera inocente. Los cuatros asistíamos a la misma escuela, localizada en otro pueblo, jugábamos juntos, competíamos haciendo carreras, los cuatro durante muchos años nos bañamos juntos en el río y en la posa que tenía mi padre en los terrenos de labranza, por lo menos hasta que ellas comenzaron a desarrollarse.
Al terminar la primaria, a las tres las mandaron a estudiar a la capital, mientras que yo seguí mis estudios en un Liceo Católico, luego que lo terminé comencé a estudiar en la Universidad pero francamente mi vocación sacerdotal guió mis pasos al seminario. Durante el mes de diciembre, se me informó que mi padre había sufrido un ataque al corazón por lo que se me permitió regresar a mi hogar con el fin de que ayudase en lo que pudiera, pero al llegar todo resulto una falsa alarma, si se había sentido muy mal pero en realidad no era un ataque al corazón, por lo que aproveché para descansar más que otra cosa.
Cierto viernes unos días previos a la celebración del Nacimiento de Nuestro Señor, me encontraba en el pueblo saludando a los vecinos que por cierto tiempo no había visto debido a mis estudios, como es costumbre yo siempre vestía con sotana y muchos de los vecinos y familiares al verme me pedían la bendición, yo desde luego les aclaraba que tan solo era un seminarista pero aun así insistían, desde que llegué al pueblo ayudaba a dar la misa al Cura Párroco, pero ese día el Padre Pérez debió salir al pueblo vecino, por lo que me quedé caminando por mi viejo pueblo antes de regresar al hogar de mis padres.
Ya me dirigía a casa cuando escuché una voz de mujer que me dio un grito.
Marcos no puedes ser tu bribón............
Era la voz María Encarnación una de mis amigas de mi infancia, al voltear mi rostro quede totalmente sorprendido, yo esperaba encontrar una joven flaca enjunca, con los cabellos de color castaño claro recogidos con un moño en su cabeza, y con unos grandes espejuelos. Pero lo que vi distaba mucho de la imagen que me había formado mentalmente, ante mi se encontraba una hermosa mujer, con una bella cabellera rubia, muy bien proporcionada, y con unos grandes ojos azules. Ella se dio cuenta de mi sorpresa, y me dijo.
Ahora que eres padre ya no me reconoces, soy yo María Encarnación la que jugaba.................

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 El espíritu: El espíritu
Enviado por webmaster el Lunes, 29 Noviembre, 2004
Relatos diversos

Maria era una joven que aunque tenía grandes atributos físicos, no se le conocían ni amistades ni novios, su madre siempre la sobre protegió, y su padre fue un don nadie que vivió de una pensión del gobierno y con una botella de alcohol entre sus labios hasta que un cáncer en el hígado dio cuenta de su existencia.

Maria era delgada esbelta de tez blanca grandes ojos marrones y con un cabello entre rubio y castaño con un color parecido a la miel, sus labios aunque gruesos y de un color muy rojo natural eran pequeños, su forma de vestir siempre fue muy recatada y circunspecta, sus vestidos siempre los usaba largos ocultando su bella piernas, y para rematar aunque fuese verano usaba por lo general una chaqueta de manga larga que ocultaba sus encantos, su hermoso cabello lo mantenía recogido o lo ocultaba bajo un feo gorro de color negro, nunca se maquillaba, en fin parecía más una fanática religiosa que cualquier otra cosa.
Maria ya se encontraba estudiando en la universidad, había terminado su tercer semestre de psicología, ingresó a estudiar esa materia con la tonta idea de conocerse a sí misma, al iniciar su cuarto semestre se matriculó en un curso de parapsicología que dictaba un escéptico profesor el cual centro su clase en algo de historia sobre la materia y el resto lo dedicó a dar a conocer su libro sobre los métodos científicos aplicados al estudio de la parapsicología. En pocas palabras fue algo sumamente aburrido aun para Maria, cierto día al salir de una de las clases otra estudiante comentó lo desilusionada que se encontraba con la materia y el profesor, y como cosa rara Maria la secundó lo que generó algo de simpatía entre ambas, Sheraldine que era como se llamaba la compañera de estudios de Maria la invitó posteriormente a su casa a pasar el fin de semana con el firme propósito de estudiar, aunque Maria no era dada a salir de su casa y mucho menos a dormir fuera de la misma aceptó la invitación de su compañera de clases.
Maria se presentó el viernes en la tarde a casa de Sheraldine, y desde que llegó se dedicaron a estudiar, una vez que cubrieron gran parte de la materia Sheraldine le propuso descansar y continuar estudiando al día siguiente, luego que cenaron Maria y Sheraldine continuaron hablando sobre sus frustradas expectativas de la clase, hasta que llegó el momento en que Sheraldine sin hacer otro comentario se dirigió un ropero y extrajo un común y corriente juego de la guija y tras explicarle los principios básicos a Maria las dos se dedicaron a pasar el rato llamando a los espíritus.
Maria luego de cerca de una media hora de falsas alarmas ya se estaba aburriendo, al igual que su anfitriona cuando el apuntador o como se llame la cosa esa que se utiliza en el juego para señalar las letras pareció tomar vida.................

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 La nieta: La nieta
Enviado por webmaster el Lunes, 29 Noviembre, 2004
Relatos diversos

Lo que les voy a hacer saber es algo sumamente privado, no crean que me les daré mis señas ni las de las demás personas relacionadas, y desde luego que tampoco usaré nuestros nombres reales, a lo sumo unos datos estrictamente necesarios para que se puedan dar una idea del sufrimiento por el que pasé. Me preguntaran por que me decidí a relatar esto, la respuesta es bien sencilla, se lo tengo que decir a alguna persona o creo que cuando menos lo piense, se lo diré a quien no debo.
Para que tengan una idea general de mi persona, soy un profesional y dueño de una gran y pujante empresa que ha pertenecido a mi familia desde antes de que yo naciese de más esta el decir que se me considera uno de los hombres más ricos de mi país, actualmente soy muy mayor y cuando digo mayor me refiero que ya pasé por mucho del medio siglo, pero entre nosotros les diré que no los represento.
Tengo una hermosa familia, mi esposa y madre de mis hijos, con la que me case cuando ella tenía apenas 17 años, de nuestro matrimonio nacieron dos hembras y dos varones, el mayor ya llego a los 40 y tantos y los menores no pasan de los 30. Uno de mis cuatro hijos falleció junto con su pareja en un desgraciado accidente de transito, por lo que mi esposa y yo desde luego nos dedicamos a criar a nuestra nieta, la que por darle un nombre llamaré Anabel, bien Anabel desde muy niña como les dije fue criada por nosotros dos, tanto para sus tíos como para mi mujer y para mi ha sido la consentida ademas es el vivo retrato de su madre. La nena desde pequeña se dio cuenta de su posición y como es muy inteligente se aprovechaba de todos de una forma u otra, a muy temprana edad ya sabía quien era el que repartía el bacalao, por lo que desde muy niña fue siempre muy afectuosa con mi persona, cosa que al principio para mi no tenía la menor importancia, lo consideraba normal.
En cierta ocasión mi esposa la trajo a mi oficina, y minutos antes una de mis asistentes personales me había estado haciendo lo que la tipa esa Selena



le hacía al Presidente de los Estados Unidos, a diferencia de él mi servicio de seguridad me mantiene al tanto de quien llega al edificio de la empresa sobre todo si es mi mujer o uno de mis hijos, por lo que en esa oportunidad me dejaron sin descargar, al llegar mi esposa supuestamente me sorprendió trayendo a Anabel a mis oficinas, la niña de inmediato se me sentó en las piernas y mi miembro aun se mantenía algo rígido y desde luego caliente, al yo sentir sus nalgas de inmediato la bajé pero ella volvió a sentarseme encima, procuré hacerla a un lado y la.................

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