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 Lesbico: la estacion de servicio
Enviado por webmaster el Viernes, 21 Enero, 2005
Relatos de lesbianas

Macarena detuvo el auto en la estación de servicio para cargar nafta, cansada y aburrida de un largo día de problemas por resolver en la oficina. Encendio un cigarrilo mientras esperaba su turno. Se sorprendio al ver que era una chica quién venía a atenderla....es decir, ya había visto chicas trabajando en estaciones de servicio, pero no en esa que era a la que solía acudir siempre, dado que era la única que estaba abierta mas allá de las 20 hrs, que era su hora habitual de regeso a casa.
- ¿Sí?.
- Lleno por favor.
Distraída la siguió con la mirada mientras la chica puso a cargar
el tanque, luego tomó el pequeño lampazo para limpiar el vidrio
de su auto. Por unos segundos sus miradas se cruzaron y se percató que
tenía unos hermosos ojos verdes. Sintio curiosidad por saber como sería
su cabello, ya que lo llevaba dentro de la gorra gris que formaba parte del uniforme
de la estación. Rapidamente la chica limpio su parabrisas, llenó el
tanque y le diijo el importe. La vio alejarse a buscar el cambio, y notó que
aún con ese pantalón masculino y de feo color gris sucio, la cola
de la muchacha era firme y redondita. Se llamó a sí misma vieja
verde cuando salío de la estación y siguió hasta su apartamento,
deseando llegar para acostarse. Esos días no había parado un minuto,
con la presentación de la campaña para la línea de electrdomésticos
GAFA...era fascinante trabajar en publicidad, pero agotador también .
Durante ese mes siguió viendo a la chica de la estación...solo
que no de forma tan distraída como el primer día. Comenzó a
fijarse en ella, se adivinaba una linda figura debajo de la camisa roja y el
pantalón gris que formaban parte del uniforme de la estación...y
se le formaban dos hoyuelos pícaros cuando sonreía por algo. Debía
tener unos 25 años calculaba Macarena...y una voz muy linda. Llevaba mucho
tiempo sin fijarse en una mujer, tan atareada estaba con el trabajo...que había
relegado el costado amoroso de su vida. Esa nochecita, mientras Rosana, así se
llamaba la muchacha (había oído a unos de sus compañeros
cuando le llamaba), limpiaba su parabrisas se dijo que de verdad le gustaba.
Como si leyera su pensamiento Rosana se quedó unos segundos mas de lo
necesario limpiando su parabrisas...viéndola...Macarena podía jurar
que estaba solo viéndola. Mas se sorprendió cuando Rosana le guiñó un
ojo....casi pegó un respingo. Notó que una sonrisa traviesa aleteaba
en el rostro de Rosana y se dijo que se veía mas linda que nunca. Se puso
nerviosa y tomó un billete de denominación demasiado alta para
pagar la nafta. Rosana le devolvió el cambio en un rollito y se alejó a
atender otro auto.
Macarena guardó el dinero sin fijarse mucho más. Cuando llegó a
casa no pudo con su obsesión de guardar los billetes ordenados y por denominación
en su billetera...y encontró el papel blanco con el número de.................

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 Lesbico: la chica del kiosco
Enviado por webmaster el Viernes, 21 Enero, 2005
Relatos de lesbianas

Los primeros días en el nuevo barrio fueron extraños para Pilar, quién había pasado toda su vida en un apartamento en pleno centro de la ciudad, rodeada de bocinazos, ruidos, música, humo de motores, las conversaciones de las personas que paseaban por allí. Tener ahora esa casita con jardín y un pequeño patio al fondo, en un lugar tan tranquilo, era como un sueño. Al fin que lo que al principio había parecido tan malo, tener que vender el apartamento para pagarle a su hermano la mitad que le correspondía por herencia, había resultado en su beneficio.
Pronto Pilar se habituó a su nuevo entorno, a correr en el parque por las mañanas, a pasar por el kiosco que quedaba como a cinco calles de su casa, pero
que tenía todas las revistas que le gustaban...y especialmente porque
estaba esa dependienta tan bonita, aunque algo parca que atendía el lugar
en las tardecitas. Pilar es lesbiana. Lo descubrió apenas al salir de
la adolescencia, cuando en lugar de mirar a los chicos....sus ojos se perdían
detrás de los traseros de las chicas, o cuando tenía que hacer
esfuerzos para poder apartar la mirada del escote de sus amigas cuando iban a
bailar a alguna disco y se ponían ropa sensual. Desde aquellas épocas
en que no comprendía que le sucedía, hasta ahora que acababa de
cumplir 33 años, había tenido tres parejas, alguna aventurilla,
y había confirmado que lo que le atraían eran las mujeres. Sin
embargo aún no había tenido una pareja fija, una con quién
tuviera ganas de compartir la vida, en parte porque le tenía pánico
al compromiso, en parte porque no se había enamorado realmente hasta ese
momento, así que dejaba solo que las cosas sucedieran
Pero Pilar tuvo que aceptar que le sucedía algo extraño con la
chica del kiosco, cuando comenzó a buscar excusas ante si misma para ir
a comprar cosas allí, a pesar de no ser el negocio mas cercano a su casa.
Y no se explicaba qué le atraía, dado que la muchacha siempre vestía
con camisas amplias, unas polleras bastante largas, usaba unos anteojos con montura
dorada y el largo cabello castaño recogido la mas de las veces en una
cola de caballo. Los ojos de la chica son intensamente verdes, sin embargo al
pasar los días, Pilar descubrió que se ponían en algunas
ocasiones de un verde azulado profundo y en otras cambiaban a tener pintas de
color marrón. Un día, como al descuido, se lo comentó, para
poder oír de ella algo mas que un "Hola....¿qué llevas?".
- Hoy tienes los ojos de diferente color.
Por primera vez vio sonreír a la chica del kiosco....y se dijo a sí misma
que tenía una sonrisa preciosa.
- Es de familia...mi padre también tenía los ojos así, cambian
con el estado del tiempo.
- ¿Cómo es eso?.
- Pues cuando tienen pintas marrones habrá lluvia...si están muy
verdes hará buen tiempo, cuando se aclaran es que hay.................

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 Relato gay: Con el amigo de mi padre
Enviado por webmaster el Viernes, 21 Enero, 2005
Relatos gay

Ciertamente un día de verano que descansaba de un año muy difícil en la universidad, tenía 20 años, sonó el teléfono, era el mejor amigo de mi padre (hasta ese momento) que por encargo de él me solicitaba si le podía ayudar a arreglar unos papeles en la oficina.
Como era verano fui con pantalones cortos (bermudas) cuando llegué un tipo que iba saliendo me dijo está en la última oficina , toqué a la puerta y desde adentro escuché una voz que decía pase, allí recostado en un sofá estaba el amigo de mi padre que la verdad yo no le veía desde niño, era estupendo, tendría unos 45 años, atlético, 1.80 de estatura y unos 75 kilos.
Mirándome dijo: hola hijo qué grande estás, ya eres todo
un hombre y me miró a los ojos, me puse un poco nervioso ya que me miraba
de pie a cabeza par detenerse en mi bragueta, se dio cuenta de mi nerviosismo
y tomándome del hombro me dijo relájate; No muerdo," bueno
si no quieren" y soltándome, voy a cambiarme de ropa porque en archivo
hay mucho polvo, y se quitó los pantalones y para mi sorpresa andaba sin
slip y sin ningún pudor mostró su verga, yo me espanté y
quise irme inmediatamente, él reacciona tomando mi mano y se la lleva
hasta su verga que ya estaba semi erecta, entonces me dice quítate los
pantalones y trató de bajármelos, yo le hice un lado tratando de
impedirlo entonces él me aprieta contra su cuerpo y me dice ¡¡¡nunca
pensé que estabas tan apetecible!!!
Me da un tremendo beso, se lo respondí, la verdad es que me estaba gustando
y a la vez calentando estar entre esos brazos tan cálidos. Él se
separa de mí y termina de sacarse la camisa, tenía tantos pelos
en el pecho que parecía un verdadero oso, al verlo así desnudo
frente a mí, la erección se me hizo más notoria bajo el
pantalón, entonces él me agarra mi verga por encima y me dijo: ¿ si
quiere sacarse la ropa mi nene? Suavemente me quitó la camisa mientras
me besaba, luego abrió mi bragueta y mi pantalón cayó al
suelo, mordisqueó mi verga por encima del slip hasta que me los sacó y
viendo mi tremenda erección dijo ¡¡¡qué grande
y gorda que la tienes!!!
La tienes igual que y se quedó callado, ¿igual que quién?
Pregunté, olvídalo me dijo es un pensamiento en voz alta, y se
metió toda mi herramienta en la boca que mide 21, la suya medía
unos 15 y no tan gruesa como la mía, me la chupaba mientras se pajeaba.
Al cabo de un rato se detuvo y me dijo acuéstate en la alfombra boca arriba
y mojando con su saliva su ano y mi verga se sentó sobre ella lentamente
hasta que se la tragó completamente y comenzó él sube y
baja haciéndome gemir de placer mientras él se masturbaba.................

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 gay: Cobrando por 1ª vez
Enviado por webmaster el Viernes, 21 Enero, 2005
Relatos gay

Pues verán me encontraba en la Universidad, y tenía necesidad de trabajar para mantener mis estudios, así que hice de todo, desde lava coches hasta mesero, pero un día a sugerencia de un amigo mío, me dijo que por qué no me compraba un teléfono celular y ponía un anuncio para ofrecer mis servicios, pero me dijo que como no era muy guapo que no iba a tener éxito con las mujeres, entonces me dijo que pusiera mi anuncio exclusivo para caballeros, y así lo hice, y empecé a prestar mis servicios. Entonces decidí que lo iba a intentar pero si no me gustaba, lo dejaba, sólo quería tener el suficiente dinero para la inscripción de mi próximo año escolar así que no necesitaba mucho.
Pasó el primer día y nada, pasó el segundo y nada, pero
el tercer día que era viernes como a las ocho de la noche sonó mi
teléfono, entonces una voz varonil me preguntó por mis servicios,
y le dije que hacía de todo un poco tanto activo como pasivo, pero claro
dependiendo de la variedad iba a ser el costo, después de acordar el
precio, él me dijo que si le gustaba en verdad me daba una gran propina,
entonces le dije que estaba bien, acordamos vernos en un hotel en las afueras
de la ciudad en donde vivo, estaba súper nervioso, y la verdad no me
atrevía ni a tocar la puerta de la habitación, entonces tomé valor
y toqué, entonces salió un hombre como de unos 40 años,
no mal parecido y con una toalla en la cintura, que me dijo pasa, entonces
me vio de arriba abajo, y me dijo empecemos.
Al observar el cuarto vi que tenía películas porno en la televisión,
entonces él se sentó en un sofá enfrente de la televisión,
me pidió que me desnudara y así lo hice, entonces él se
sentó, se quitó la toalla y se abrió lo más que
pudo de piernas, entonces vi que su pene estaba totalmente erecto, no era muy
grande pero tenía una cabeza descomunal, entonces me pidió que
me pusiera de rodillas y que gateara hasta donde él estaba, entonces
me dijo primero lámeme con la lengua como si fueras un perrito, entonces
le empecé a pasar la lengua por todo el pene, de vez en cuando se lo
alzaba y le chupaba los testículos, hasta una vez me los metí los
dos a la boca, y otras terminaba pasándole lengua por el ano.
Así estuvimos largo rato hasta que me dejó que me la metiera
en la boca, la verdad estaba muy sabrosa, y cada vez me la metía más
profundo y lo disfrutaba más y más, entonces la sentí.................

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 Gay: Clases particulares
Enviado por webmaster el Viernes, 21 Enero, 2005
Relatos gay

los 18 años yo no era un buen estudiante. Mis padres estaban preocupados porque querían que siguiera en la universidad, pero si no mejoraba mis notas sería imposible Por eso contrataron a un profesor de mucho prestigio para que me diera clases
de apoyo. Este profesor tenía un sistema muy particular: aplicaba un método
intensivo que consistía en aislarse durante una semana o diez días
con el alumno para trasmitirle sus conocimientos. A mis padres les pareció adecuado
porque yo me distraía mucho en la escuela. Pensaron que si no tenía
otra compañía que la del profesor, mejoraría mi aprendizaje.
Yo también acepté ese método de estudio. Quería que
mis padres me dejaran de molestar con el estudio, estaba seguro de que fracasaría
de todas maneras en los exámenes pero no podrían acusarme de no
haber hecho todo lo posible.
Había otro motivo adicional por el cual acepté: ya por entonces
sentía una indefinible atracción por los hombres, y pasar diez
días a solas con el profesor me producía un cosquilleo muy placentero.
Marcos, el profesor, me pasó a buscar en su automóvil una mañana. "Iremos
a mi casa de fin de semanas. Allí estaremos tranquilos", explicó a
mi familia. La casa estaba a cuatro horas de viaje, en las montañas, rodeada
por un paisaje increíble. Marcos era un hombre de unos 50 años,
canoso, atractivo. Yo me llamo Gustavo, soy rubio, delgado y lampiño.
Salimos en su automóvil y durante el viaje conversamos de muchas cosas.
A mitad de camino propuso detenernos en un parador en la ruta a tomar café.
Nos servimos un rico desayuno y antes de continuar camino, Marcos propuso:
"
Vayamos al baño, nos queda un buen trecho y no queremos sorpresas, verdad".
Orinamos de pie, uno junto al otro. No pude evitar espiar su pene: era distinto
al mío o al de otros chicos de mi edad, más grueso y venoso, y
lanzaba un chorro poderoso de orín. Tuve una pequeña erección
mientras lo observaba, que traté de disimular lo mejor posible. Continuamos
viaje como si nada hubiera sucedido, hasta que por fin llegamos a la casa. Hacía
calor, era un día maravilloso y el paisaje era impresionante. Marcos propuso
que nos cambiáramos para estar más cómodos y luego comenzaríamos
con el estudio.
Nos sentamos en un gran sillón en la sala de estar. Sobre una mesa dispusimos
algunos libros. Yo estaba un poco nervioso. Marcos me miró y me dijo:
"
Antes de comenzar con el estudio quiero saber algo. Lo que te pasó en
el baño mientras orinábamos, ¿fue por mi?". Me puse
rojo de vergüenza y bajé la vista, no supe qué decir. Él
me tomó la mano y me tranquilizó. Me habló de que no debía
preocuparme, y siguió con una charla sobre los diferentes gustos sexuales
de las personas. Terminé confesando que no sentía atracción
por las chicas, pero que con mis amigos me pasaban cosas extrañas aunque
nunca me había atrevido a hablarlo con nadie.
"<br.................

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