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 MI PRIMERA: EXPERIENCIA CON OTRA MUJER
Enviado por webmaster el Jueves, 25 Noviembre, 2004
Relatos de lesbianas

El placer que sentía teniendo sus pezones pegados a los míos y su sexo con mi sexo era indescriptible
Mi nombre es Soledad y me gustaría contar mi primera experiencia con otra mujer.

Ocurrió cuando tenía 18 años. Mi madre estaba separada y vivíamos las dos juntas. Ella tenía una amiga que se llamaba Cora con la que yo me llevaba muy bien. Cora tenia 39 años, morena de 1,70 de altura , talla 95 de pecho y delgada. Yo media 1,65 , pelo castaño , 95 de pecho y también delgada.


Lo cierto es que teníamos un apartamento en la playa y Cora también.
Además éramos vecinas puerta con puerta. Allí es donde mi madre y ella hicieron amistad.

Llegaban las vacaciones de verano y hacia un calor insoportable. Mi madre no tenía vacaciones hasta el día 10 de agosto de modo que llamé a Cora y le pregunté que cuándo se iba ella para la playa.
Me contestó que se iba el día 31 de julio así que hablé con mi madre y le pareció bien que yo me fuera con Cora a su apartamento hasta que ella llegara el día 10.


A Cora le gusta siempre vestir con mucho escote de forma que en el coche camino de la playa mis ojos se iban sin querer a sus preciosas tetas.

Ella se daba cuenta pero no me decía nada.

Cuando llegamos al apartamento ella me dijo que tendríamos que compartir la cama de matrimonio de su cuarto y que si me apetecía bajar a la playa a darnos un baño para relajarnos del viaje. Le dije que si.

Nos pusimos los bikinis y al llegar a la puerta me dijo:

" Soledad estás hecha una mujer , seguro que tienes a los chicos locos "

Yo me sonreí y me dediqué a contemplar el cuerpazo de Cora que estaba muy sexy con el bikini rojo que llevaba puesto y que yo le hubiera quitado allí mismo.


En la playa después del baño nos tumbamos en las toallas a tomar el sol . Ella se quedó en topless y empezó a masajearse el pecho con protección solar.

Yo me quedé absorta mirando sus pechos y ella me dijo :

" Soledad hija te pasa algo, es que tu no te pones en topless nunca"

Y yo le contesté:

" Si Cora, lo que miraba es que tienes un pecho precioso y estaba pensando que a mi me gustaría tenerlo así cuando tenga más edad"

Cora:"Pues hija yo creo que tu lo tienes mejor que yo. Ya me gustaría a mi tenerlas como los tuyas"

Las dos nos pusimos a reírnos y ella me pidió que le pusiese crema en la espalda. El contacto de mis manos en su espalda con la crema hizo que mis pezones se pusieran duros y aprovechando que yo estaba ya.................

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 MI PRIMERA: EXPERIENCIA CON OTRA MUJER II
Enviado por webmaster el Jueves, 25 Noviembre, 2004
Relatos de lesbianas

Ella empezó a succionar con sus labios mis pezones que empezaron a ponerse erectos y calientes poco a poco. Se notaba que ella era toda una experta. Siguió pasando su lengua haciendo círculos en mi piel, desde mis pechos hasta el pubis.
Me desperté de la siesta y Cora estaba mirándome. Yo le sonreí y ella me preguntó:"¿ Te gustó ?"

Me gustó mucho Cora y acercándome a ella le di un beso suave y lento en los labios.

Ella me abrazó y nos besamos un rato mientras sentía nuevamente sus pechos ahora fríos junto a los míos.

Mientras le acariciaba el pelo le pregunté:"Cora a ti siempre te han gustado las chicas verdad y todo eso que me contaste en la playa era por eso ¿no?.

"Si Julia era por eso y la verdad es que tú me gustabas mucho desde hacía tiempo .Aunque tú me mirabas mucho yo no estaba segura de si a ti te pasaba lo mismo y además estaba la amistad con tu madre"

"Pues a mi me gustas desde que te conoció mi madre el año pasado y pensé que me gustaría que fueras mi primera mujer "

"Julia ¿Te masturbabas pensando en mi?"

"Si Cora y no veas como me ponía las bragas"

Ella me sonrió recordando como había mojado su sexo con mis flujos y me dijo "Claro que lo sé Julia"

Las dos nos sonreímos. Me percaté del olor que había en la habitación. Era un olor penetrante, mezcla de sudor y de los flujos que estaban en las sábanas y en nuestros sexos y muslos.

"Cora olemos a marisco"

"Julia pues a mi me encanta el marisco"

Ella empezó a succionar con sus labios mis pezones que empezaron a ponerse erectos y calientes poco a poco. Se notaba que ella era toda una experta. Siguió pasando su lengua haciendo círculos en mi piel, desde mis pechos hasta el pubis. Yo estaba tumbada boca arriba y ella estaba a mi lado de rodillas en la cama. Cora se movió, me abrió las piernas y se tumbo boca abajo mirando a mi sexo. Pasó sus manos por debajo de mis muslos y se agarró a ellos.

"Julia este marisco me encanta"

El contacto de su lengua al empezar a acariciar mis labios mayores me estremeció. Lentamente pasaba su lengua entre mis labios mayores y menores, pasaba por la entrada a mi vagina y allí hundía la punta de su lengua. Fue subiendo hasta que encontró mi clítoris. Empezó a lamerlo y a succionarlo con sus labios.

Mi clítoris parecía que iba a estallar de placer y yo había comenzado a masajear mis pechos que estaban ardiendo como lo estaba mi sexo.

Yo arqueaba mi espalda y me convulsionaba por el enorme placer que me estaba proporcionado Cora que no paraba de lamer todo mi sexo.

Por mis gemidos Cora se dió cuenta que estaba llegando al clímax por lo que aceleró el ritmo al que lamía y succionaba con sus labios mi clítoris.

Coraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa


Ella seguía lamiendo a un ritmo frenético mientras me corría completamente y llenaba su boca de un chorro de flujos impresionante.
Siguió lamiendo y tragando el néctar de mi sexo mientras yo caía rendida en la cama después del tremendo orgasmo que había tenido.

Cora subió entre mis piernas, se tumbó sobre mi y nos besamos apasionadamente. Durante un rato saboreamos nuestras bocas.
Ella empezó a mover sus caderas mientras nos besábamos y yo crucé mis piernas sobre ella de forma que la pegaba más a mi.
Suavemente empezó a frotar su sexo con el mío y cada movimiento de sus caderas era como el de las olas del mar.

El vaivén de sus caderas y lo mojado que estaba mi sexo por el orgasmo anterior hacía que nuestros sexos se deslizaran uno sobre el otro.

Cora estaba apoyada en las palmas de sus manos y sus preciosas tetas colgaban hacia abajo, moviéndose rítmicamente con cada oleada de sus caderas.

Yo le acariciaba con mis manos sus pechos y sus duros pezones mientras sentía que ya no podía aguantar más y que iba a correme otra vez.

Cora seguía con sus movimientos y entre gemidos volví a correrme.

Cora



al sentir los flujos calientes de mi vagina aceleró el vaivén de sus caderas y continuó un rato más hasta que terminó en un orgasmo brutal.

Ella se echó boca arriba a mi lado y entre jadeos empezó a recuperar la respiración.


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 SEXO: EN SU JUSTA MEDIDA
Enviado por webmaster el Jueves, 25 Noviembre, 2004
Relatos de lesbianas

Mi madre tenía la cabeza de Laisa entre su manos y la presionaba sobre su sexo con tal calentura que se corrieron abrazadas. Apenas se cerró la puerta tras ellas, mi hermana y yo, nos fundimos ya sin ningún cuidado en un abrazo frenético besándonos como locas y dejando que la calentura acumulada hiciera presa de nuestros cuerpos Martina



es una mujer físicamente atractiva. Sin embargo ella parece ignorar esa cualidad y habla de cualquier otro tema como si quisiera voluntariamente ignorar ese tipo de atributos. Es como si se avergonzara de ser hermosa. A mi me habría gustado tener su figura , sus movimientos graciosos y su rostro bonito, pues no soy agraciada en exceso aunque dentro de mi cuerpo un torrente de pasión se mantiene inalterable. Ha de ser por esos caracteres opuesto que somos dos hermanas muy unidas como si cada una tratara de encontrar en la otra su perfecto complemento y aunque yo soy quien contara lo que esta sucediendo la verdad es que hablo en nombre de las dos

Era evidente que nuestro tío Samuel pretendía a nuestra madre cuya viudez exuberante pedía a gritos la satisfacción de podría darle un hombre como mi tío y aunque mi hermana y yo veíamos con buenos ojos aquella posible relación la verdad era que nada nos podía demostrar que aquello se hubiese consumado. Habíamos examinado el cuarto de mamá con todo detalle sin dejar rincón por explorar sin que nada nos dijera que en ese cuarto podría haberse desarrollado intensas sesiones de sexo y en el cuarto de mi tío por su lado ni siquiera una fotografía ni una carta ni nada que delatara una relación entre ellos más allá de lo puramente formal. En tono de broma habíamos tratado de obtener de parte de Laisa, la empleada de la casa, alguna información confidencial, pero ella nos afirmó con vehemencia que a su juicio, nuestras ideas eran una pura locura pues ella nunca había observado nada al respecto. Lo que más nos intrigaba era que en realidad mi madre, una mujer de gloriosos 40 años lucía en todo momento como una mujer satisfecha y feliz como si ni su mente ni su cuerpo tuviesen carencia alguna en el plano sentimental ni erótico.

En eso estábamos cuando mi hermana me contó con mucha parsimonia como correspondía a su carácter, que habiendo despertado a media noche había escuchado ruidos sospechosos en la planta alta de la casa y que juraba que había visto a mi madre subir las escaleras que conducían hasta la espaciosa mansarda en que se guardaban esos muebles antiguos y todo lo que estaba ya desechado. Mi imaginación comenzó a girar en forma acelerada y mil imágenes imposibles y candentes poblaron mi mente, porque de inmediato todo pareció calzar a la perfección y estaba segura y convencí a mi hermana que habíamos descubierto el lugar secreto en que mi madre y su amante se entregaban a las delicias.................

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 UN VERANO: SENSACIONAL
Enviado por webmaster el Jueves, 25 Noviembre, 2004
Relatos de lesbianas

Judith se montó encima de mí, en lo que ahora sé que es un 69, probé por primera vez su conchita y la excitación fue aún mayor, sentí cómo me mojaba toda y sin esperarlo, sentí un espasmo en mi conchita y un placer que nunca antes había sentido. Había tenido mi primer orgasmo Mi mejor amiga toda la preparatoria fue Judith, obviamente una chava de mi edad, pasábamos horas y horas juntas, hacíamos las tareas, probamos nuestro primer cigarro juntas, hablábamos de los novios, en fin, todo lo que haces a los 18 años. Cuando acabamos la preparatoria, nos íbamos a ir a estudiar a diferentes universidades. Así, ese verano fue nuestro último verano juntas.

Los papás de Judith eran divorciados, por lo que era común que los fines de semana la pasara con su papá, un hombre de unos 42 ó 43 años, muy atractivo, y aunque nunca se lo dije a nadie, su papá me parecía guapísimo. Alto, muy blanco, cabello oscuro, cultísimo, súper inteligente, con una voz súper profunda que a mí me derretía. Así que cuando me invitó a ir a su casa de Valle de Bravo con su papá, no dudé ni tantito en decir que sí. En aquellos tiempos el señor era mi amor platónico y yo era como otra hija más para él, en fin, el sólo hecho de ir escuchando su conversación en el camino del DF a Valle era más que suficiente para mí.

En fin, llegamos a Valle como siempre ya en la nochecita del viernes, cenamos y su papá nos mandó a dormir. Para variar nos quedamos platicando hasta tarde, y ya como a las 11 de la noche, su papá pasó a tocarnos la puerta para regañarnos porque no nos habíamos dormido. Apagamos la luz y encendimos una vela y así no se diera cuenta que seguíamos despiertas. Pasó una hora aproximadamente y se nos antojó un refresco, echamos un volado y a mí me tocó ir a la cocina.

Salí descalza para no hacer ruido, y al pasar por el pasillo principal, del segundo piso, vi que había luz en la ventana del estudio en la planta baja. Era luz como de televisión, así que me imaginé que el señor seguía despierto. Me asomé de lejos y buena sorpresa que me llevé cuando lo vi casi desnudo, sólo con la camisa desabotonada, sin pantalones, y con aquello en la mano. Me quedé helada. Voltee a ver la televisión y claro, estaba viendo una porno. Seguía helada, viendo por primera vez en vivo y en directo un pene. El sólo hecho de estar ahí viéndolo hizo que me mojara todita, sentí como si fuera una cascada. Nunca antes me había pasado. Siempre había sido curiosa para esas cosas, pero jamás había visto un hombre desnudo que no fuera en una revista.

Me regresé lo más rápido que pude al cuarto, sin hacer ruido por supuesto, y al entrar al cuarto, Judith me.................

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 MI PRIMER ORAL: FUE CON MI NOVIO
Enviado por webmaster el Jueves, 25 Noviembre, 2004
Relatos de la primera vez

Me le acerqué y como en otras ocasiones empezamos a besarnos y a tocarnos. Sentía mucho placer cuando me tocaba los pechos y supongo que el también pues cuando yo le toqué su pene ya casi lo tenía erecto.
Soy una chica a la cual, si la ven a primera vista, dirían que de plano, soy de las niñas seriecitas, que su papá no la deja salir, es una chica de biblioteca, sabelotodo, etc. Y créanme... no se equivocan del todo.

Mi nombre es Ana, soy morenita, delgada, de 1.65 M, cara redondita, ojos color cafés y rasgados (como si fuera una chica oriental), cabello medio largo ondulado color marrón y como practico deportes conservo mi figura, 87-60-90. Generalmente escondo mis atributos (como me han dicho) con ropa holgada, pero cuando voy a fiestas ahí me luzco. Me gusta mucho estudiar y aprender y me han dicho que parezco una niña de 17 en vez de una chica madura de 21. Mi novio Iván, es uno de los chavos populares de la universidad tiene 24 años es deportista, y muy atractivo a las mujeres, se destaca muy bien en los estudios pero de vez en cuando se lleva una materia para de plano no parecer un “nerd”. (Aunque creo que eso esta mal).

En fin, Iván y yo empezamos a andar en un diciembre, todo era no más de besos abrazos y caricias. Pero poco a poco las cosas fueron cediendo de tal forma que llegábamos al punto de tocarnos y acariciarnos más íntimamente. Era una delicia las caricias que me daba y para ese entonces no pensaba que el sexo en sí fuera tan genial como creo que lo es ahora.

Un día salimos a una fiesta, me vestí muy especial para él, estuvimos ahí un
rato nos divertimos, yo bebí y andaba un poco mareada, le dije que ya era hora de irnos. Como llevábamos mi auto tuve que dejarlo en su casa, en ese momento me invitó a pasar un rato mientras ya se hacía la hora de mi llegada a casa y se me pasaba lo mareada. Pasamos a la cocina para tomar algo pues andaba aún mareada de lo mucho que tomé. Quizás fue el alcohol o la situación de estar solos, me le acerqué y como en otras ocasiones empezamos a besarnos y a tocarnos. Sentía mucho placer cuando me tocaba los pechos y supongo que el también pues cuando yo le toqué su pene ya casi lo tenía erecto.

Me reí un poco y me preguntó – ¿De qué te ríes?- No nada, es que estoy un poco tomada...- Me sonrió y siguió besando y tocando ya me estaba poniendo a mil, nos fuimos a otro lugar de la casa por si alguien se despertaba y no se como pero terminamos en la lavandería, ahí su manoseo fue más exigente, me quitó la blusa y el sostén y me empezó a apretar los pechos.................

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