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 Aventura: con un profesor.
Enviado por webmaster el Martes, 23 Noviembre, 2004
Relatos gay

Un muchacho que va a recoger a su sobrino al colegio traba conocimiento con un profesor que empieza a cortejarle hasta que ambos disfrutan como locos de sus cuerpos y sus pollas y culos.

Recuerdo que una vez mi hermana me envió a buscar a mi sobrino a su colegio, era un día de mucho calor por lo que fui con pantalón corto y zapatillas. Cuando llegué me encontré con que el profesor era un tipo muy alto, atlético y de unos 30 ańos. Me saludó y dije vengo por Ángel soy su tío, el nińo corrió a saludarme, enseguida comenzamos a guardar sus cosas en su mochila, de reojo miraba al profesor el cual tenía una mirada morbosa. Me veía fijamente y cuando yo me percataba, cambiaba mi mirada esquivándolo pero él siempre me sonreía maliciosamente y se agarraba su paquete disimuladamente, mostrando a través de su pantalón su erección y me lo meneaba. Yo sentí un poco de miedo que mi sobrino se percatara de la situación y tomándolo de la mano salí apresurado de la sala despidiéndome, él me mira y me dijo espero que vuelva a verlo en otra oportunidad. Cierta vez mi hermana me dijo acompáńame a buscar al nińo al colegio, llegando allá me dieron ganas de ir al bańo, le dijiste ve tú a buscarlo mientras yo les espero en la entrada. Mi sorpresa fue mayúscula al encontrarme con Ramiro así se llama el profesor, me puse nervioso pero igual me detuve al lado de él y me dispuse a orinar, cuando siento su mano tomar la mía y la dirige a hacia su verga diciéndome: siéntelo, que te ve a encantar. No te preocupes que yo reconozco inmediatamente un potencial como tú mi vida, ya que a mí sólo me gusta hacerle sexo a hombres como tú que son recatados. Me sentía nervioso pero a la vez feliz de tener aquella herramienta en mis manos, no era tan grande pero tenía un grosor considerable, le masturbaba suavemente, él miraba la mía que estaba en total erección y me la tomó para masturbarme, mientras le hacía me dijo qué grande y gorda la tienes, me encantaría tenerla en mi boca (mi verga mide 21 y bastante gruesa), acto seguido se la tragó toda, la mamaba como todo un profesional, no tardé mucho en vaciar mi leche en su garganta mientras él acababa sin tocarse su verga. Rápidamente me lavé y salí del bańo, mi hermana me esperaba en la salida, me dijo por qué vienes tan agitado, no le contesté es que me apresuré para que no me esperaran tanto rato. Al otro día caminando por la calle me tocan la bocina un vehículo me detengo y veo que es el profesor y me dice ven ż quieres tomar una copa conmigo en mi casa? , Le acepté y nos fuimos. Llegamos y él puso una luz tenue, música romántica y prendió un circuito cerrado de T.V. en donde.................

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 Amigos: con derecho.
Enviado por webmaster el Martes, 23 Noviembre, 2004
Relatos gay

En la mańana salimos a las 4 am de Caracas y no comentamos nada por un buen rato. Pero, de repente me dijo que esa era quizás la mejor tirada de su vida y que nunca lo había hecho con un hombre, yo le confesé que era gay y que tenía una relación muy estable la cual no estaba dispuesto a sacrificar por nada ni por nadie. Por su parte, él estaba en la misma situación con su familia. Aunque para mi sorpresa me dijo que él y su esposa sabían que esto iba a pasar y que habían discutido varias veces el tema, es más, ella lo había alentado ya que no podía satisfacerlo todo el tiempo debido al tamańo de su miembro. Y aunque siempre sospecharon de mí, también pensaron que era la única persona de la cual ella no sentiría celos por la amistad que nos unía. Fue agradable poner las cartas sobre la mesa y a medida que salieran las oportunidades de estar juntos, iríamos viendo.
La oportunidad se dio más rápido de lo esperado. En la hacienda quesera nos alojaron en la misma habitación que era del primo de Alan, el cual estaba en Valencia. Nos vimos por unos segundos pensando que estaríamos solos otra vez y que continuaríamos lo que ya habíamos comenzado. Durante el día, esperando por los quesos, recorrimos la propiedad, nos bańamos en el río viendo las iguanas y siempre con ganas de abalanzarnos el uno sobre el otro, lo que ańadía fuego a lo que vendría.
En la noche después de unas cervezas, nos fuimos a "dormir ya que teníamos que regresar a Caracas". Apenas entramos al cuarto nos entrelazamos en un largo beso y empezamos a desnudarnos desesperadamente. Enseguida me llevó la boca a su guevo, el cual hoy parecía más grande. Comencé a mamarlo y tragármelo hasta lo máximo que pude, mientras él acariciaba mi culo. De repente la puerta del cuarto se abrió y encendieron la luz, era Simón, el primo, que adelantó su viaje y que realmente nos agarró con las manos en la masa. Su primera reacción fue de sorpresa, pero de repente cerró la puerta y se acercó y le dijo a su primo en un tono agresivo si yo podía mamárselo también. Alan me miró y con cara resignada le dijo que sí. De repente, me vi mamando 2 guevos a la vez, mientras ambos me acariciaban y jugaban con mi culo.
Alan me susurró en el oído que me iba a penetrar. Yo asentí, se puso el condón y comenzó a cojerme suave al comienzo, pero como un toro después. Parecía que el hecho de que yo mamara a su primo y él me cogiera, los tenía a ambos fuera de sí. Gritaban y se movían con agresividad y frenesí. Yo estaba completamente entregado a este par de sementales. No tardaron en acabar uno en mi boca y el otro en mi culo. Nos relajamos y nos acostamos a descansar, aunque las cuatro veces más que tiramos no nos dejaron dormir mucho. A pesar que su primo siempre me trató como el hueco que estaba usando para desahogarse, para Alan yo era el amigo con quien hacia el amor.
De regreso a Caracas lo comprobé, me pidió hacerlo él y yo solos, paró la camioneta a un lado de la autopista, me desnudé y me senté sobre su guevo y aunque me dolía como nunca debido al uso y abuso de la noche anterior. Sentí que Alan



tenia derecho a disfrutar de mí como él quisiera. No me importaba el dolor, solo quería su placer así que me moví sobre él como si estuviera en un editor salvaje hasta que explotó dentro de mí. Verlo convulsionar en la acabada como lo hizo, fue el mejor regalo que mi amigo pudo hacerme. Ya en la autopista de nuevo sentamos las bases de nuestra relación especial de amistad, es decir, Amigos con Derecho.




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 Agustin: Agustin.
Enviado por webmaster el Martes, 23 Noviembre, 2004
Relatos gay

Hacía ya tiempo que mantenía una complicada vida sexual, tal vez demasiado, a veces yo mismo me hacía un lío. Por un lado estaba Julia, mi novia. Es una chica normal y corriente, tirando a bonita pero nada espectacular. La quiero muchísimo pero nuestras relaciones sexuales se han vuelto algo monótonas con el tiempo. Entonces conocí a Amparo, la seńora Amparo. Mayor, de unos cuarenta y pocos, divorciada, entrada en carnes y viciosa como pocas. Nuestros encuentros son verdaderamente apasionados y siempre, hasta el momento, encontramos algo nuevo para hacer, sólo nos faltaba el trío. Algunas de las cosas que aprendemos con Amparo las aplico luego con Julia, lo que ha hecho reverdecer de nuevo nuestra relación. Por supuesto, no renuncio a mi cuarentona preferida, en especial por su culo.
De hecho, ese fue uno de los desencadenantes de todo aquello. Mi novia se niega en redondo a dejarse dar, después de probarlo una vez, en cambio Amparo me lo pide a menudo. Me encanta enterrar mi polla en la ancha vagina de la madura, pero gozo muchísimo más cuando la sodomizo. Resulta excitante ver mi nabo desapareciendo en el angosto túnel mientras la perra se retuerce como una serpiente. Con las semanas, fui desarrollando una fijación por los culos, incluso por el mío. Me gustaba meterme cosas, besar el de Amparo y que ella me besara el mío, disfrutaba al máximo cuando la cuarentona metía sus dedos en mi esfínter mientras la follaba... Aquí entró Tin.
Lo busqué sin conocerle en los contactos para gays, recibí y escribí a varios, entre los que estaba él. Respondía a mi petición casi demasiado bien: joven, rubio (aunque teńido), amanerado y con carita anińada, una maricona perfecta. Establecimos una breve pero intensa relación por el mail hasta que, tras cambiarnos algunas fotos, calientes a más no poder, quedamos para conocernos en persona. Realmente satisfacía todas mis expectativas, tal vez algo más bajito de lo que lo deduje por las fotos, pero eso aún me gustaba más. Fuimos a un pub de ambiente a echar un trago y charlar un poco. Ya allí, desquiciados los dos, comenzamos a montar el numerito. Era mi primera experiencia homosexual desde mi infancia, con un primo. Sin embargo, ya en nuestra primera hora habíamos ido más lejos que en aquel escarceo de nińos. Nos miramos apenas un momento y comprendimos lo que queríamos. Tin me tomó de la mano y me llevó a los bańos. Eran enormes, rodeados de monitores en los que daban películas gay y abarrotados de tíos, casi como en el mismo local. Buscamos un servicio vacío y, en cuanto una pareja salió de uno de ellos nos metimos.
El hermoso Tin acercó su cabeza a la mía y me dio el primer beso de hombre que recibí. Estaba tan excitado que ni siquiera lo pensé. Mi lengua respondió a la suya y nos fundimos en una morreada larguísima. Nos besamos por todas partes, nos metimos mano y en un.................

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 Penitencia: en semana santa con una superdiosa alemana
Enviado por webmaster el Martes, 23 Noviembre, 2004
Relatos de fantasias

Era un miércoles justo antes del jueves Santo, y yo me encontraba en Almería por motivos de trabajo. Tenía una reunión con unos clientes, pero la reunión se había alargado demasiado, y perdí mi vuelo para volver hasta mi ciudad de origen.

Al ser víspera de Semana Santa, no hubo manera de conseguirme plaza en ningún vuelo, ni tampoco de alquilar ningún coche para volver por carretera, y tras esperar más de dos horas en el aeropuerto, llamé a mi secretaria para que intentase conseguirme algún hotel en el pasar la noche, y probaría suerte de nuevo al día siguiente. Al poco rato me llamó y me dijo que me había conseguido una habitación en un hotel de Roquetas de mar, una localidad cerca de Almería, y, tras conseguir un taxi, me dirigí hacia el hotel.

Éste estaba situado en primera línea de playa, y era un hotel de cuatro estrellas, bastante nuevo y con buen aspecto.
Después de llegar a la habitación, y darme una ducha, miré el reloj. Eran poco más de las seis y media de la tarde, así que pensé que tal vez podría aprovechar algo de lo que me quedaba de día. Presté atención a los múltiples servicios que ofrecía el hotel y vi que uno de ellos era una piscina cubierta. Decidí que esa sería la mejor forma de emplear el tiempo hasta la cena, de modo que bajé a la tienda del hotel a comprar un bańador (en mi escaso equipaje no llevaba bańador, claro está), me cambié en la habitación, y me dirigí a la piscina. Esta no era demasiado grande, pero al ser climatizada el agua estaba realmente caliente, y se estaba de vicio allí.
Estuve nadando un rato, y después me recosté contra el borde de la piscina. La piscina había varios nińos jugando, con sus madres vigilantes sentadas en unas tumbonas, pero se estaba bastante bien, por que los nińos no molestaban mas de lo que suele ser habitual en esos casos. Entonces entró en la piscina una pareja, y ella era la mujer más apetitosa que he visto nunca.
Una altísima morenaza de bellísimos ojos grises, con el pelo ligeramente rizado y un cuerpo de infarto, que pude apreciar mejor cuando, momentos después, se quitó la ropa y se quedó vestida solo con un bikini negro increíblemente favorecedor. Sus pechos eran grandes y apetitosos, y era ligeramente ancha de caderas, vamos, como me gustan a mi las mujeres, que haya donde agarrarse.
Realmente estaba como un queso. Se metió con el novio/marido en el agua y al instante comenzaron a besarse y a abrazarse, con bastante discreción. He de destacar que, cuando pasaron cerca de mí en sus juegos, pude apreciar que ella tenia una sonrisa pícara increíble, que hizo que se me pusiese dura solo de pensar en lo que esa sonrisa prometía. La verdad es que ella me había puesto como una moto, y yo no podía dejar de mirarla a.................

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 Mi esposa: en el ginecólogo
Enviado por webmaster el Martes, 23 Noviembre, 2004
Relatos de fantasias

La semana pasada acompańe a mi esposa al Ginecólogo, y les quiero contar esta es la experiencia.

Por estar en las oficinas de un ginecólogo, en la sala de espera pude ver a varias futuras madres, la mayoría de ellas jóvenes con un gran estomago y vestidos de maternidad cortos, sentadas con las piernas abiertas y mostrando los encantos de las futuras madres.
A ella le tenían que hacer un sonograma por algunos problemas y revisión ginecología; la enfermera nos paso a un cuarto bastante amplio con un bańo, y le indico que se desnudara completamente pusiera una pequeńa bata de hospital de papel y vaciara su vejiga. Ella se fue al bańo y regreso con las zapatillas altas y con una bata minúscula que dejaba al aire su trasero. Ella se sentó en la mesa de oscultación, junto donde había una maquina con la apariencia de computadora y una pantalla de vídeo de unos 13 centímetros de color verdoso. Frente a la maquina y a un costado de la mesa había un banco. La única silla extra que había estaba en la pared opuesta a la mesa de oscultación y frente a esta.


Después de unos minutos, tocaron a la puerta y un joven de unos 30 ańos vestido de blanco entro, él era el doctor. Tomando un dispositivo blanco largo de unos 30 cm de largo y casi 4 de diámetro con un cable largo lo conecto a la maquina. Mi esposa abrió bien las piernas y las puso en los estribos de la mesa, para esto fue necesario que su pelvis estuviera en el extremo de la mesa. Poniéndole un condón al instrumento, el chico le separo los labios vaginales de mi esposa y le introdujo el aparato lo mas profundo que pudo dentro de la vagina (le entraron unos 18 cm). Con la mano izquierda manipulaba los controles de la maquina mientras con la derecha movía el falo electrónico dentro de las entrańas de mi mujer. Los movimientos del dispositivo dentro de la vagina de ella eran de un lado hacia otro e incluso lo sacaba un poco. En dos ocasiones tuvo que sacar el aparato completamente de la concha de mi mujer y volver a introducirlo, me pude dar cuenta que cada vez que lo introducía era más fácil la introducción dentro de mi mujer (pues tenia la vagina bien dilatada por el examen). Como no podían encontrar lo buscado el doctor llamo a un colega y el Doctor que había llegado manipulo el aparato dentro de la vagina de mi mujer. A fin de facilitar el examen, él separaba los labios de la vagina con sus dedos e introducía otros para dar soporte al aparato. Al estar viendo a mi mujer bien abierta de piernas con los dedos de un tipo dentro de ella y una cosa dentro de su vagina, pensé: "pero que cogida le están dando estos tipos" lo cual me produjo una buena excitación. examen duro unos 30 minutos.
Cuando por fin terminaron con el primer examen, le sacaron el instrumento en cuestión y poniéndose el doctor frente a la vulva de mi mujer le introdujo dos dedos de la mano derecha lo mas profundo que pudo, le toco todas las paredes de su vagina de mi esposa mientras con la mano izquierda le tocaba el abdomen. Cuando estaba por terminar hizo un comentario acerca de lo estrecha que tiene la vagina mi esposa. Tomando un espejo vaginal lo introdujo el forma vertical girándolo horizontalmente cuando estaba introducido dentro de ella y lo abrió hasta que se podía ver un hueco de unos 4 cm de diámetro en la concha de mi esposa, y procedió a tomar unas muestras del interior de ella.
Por ultimo palpo los senos (36D) de ella, nuevamente me excito el ver a mi esposa abierta de piernas (la vagina seguía bastante abierta después de todo lo que le habían introducido esa tarde) y ver como alguien mas le tocaba los senos.
La próxima vez que tu esposa te diga que ira al ginecólogo ya sabes que le harán....








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