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Hace tiempo que nadie pone un relato de los de ahí arriba por el área así a ver que os parece este. El relato no esta pensado todo ira ocurriendo a mdeida que escribiendo el mensaje y que mis perversiones mas ocultas salga a la luz. La mayoría de las situaciones son perversiones y sueños calentorros de una noche de verano por lo que se pueden considerar como ideales sexuales del que escribe :)))). Los nombres, lugares, situaciones son (o pueden ser...) imaginarios, todo parecido con la realidad es pura coincidencia (aunque ya me gustaría que coincidiera siempre :))))
Empiezo....
Era una cálida tarde de verano cuando me disponía a coger el coche para ir a la playa a pasarme unas horitas tostándome y bañandome en las "cálidas" y "cristalinas" playas de la costa gallega; nada mas llegar, la playa estaba a reventar de gente, intento hacerme un sitio en la abrasadora arena y coloco las cosas mientras me semi-desnudo para quedarme en bañador, hecho un vistazo a la playa y me tiro en la toalla. Estaba casi en trance cuando note que una sombra tapaba el sol, abro los ojos y me la encuentro a ella, alta, bella, esbelta, no se como describirosla, tenia el pelo largo y castaño a la altura de los omoplatos, ojos verdes muy profundos, facciones muy pronunciadas y unos pómulos muy sensuales, su nariz era pequeña y puntiaguda, su boca.... perfecta, labios pequeños pero muy carnosos, su sonrisa magnifica y sus dientes blancos como la nieve virgen, su cuerpo.... que os voy a contar, llevaba un bikini de dos piezas de color blanco que definía bien sus hombros marcados, el pecho firme y bien proporcionado, su cintura... muy delicada y con un ombligo muy atractivo, sus caderas redondas y sus piernas muy largas y carnosas, después de esta rápida visión de tan perfecta obra de la naturaleza, ella me pregunta si podía poner sus cosas al lado de las mía porque no había sitio, yo con cara de bobo y encantado le digo que si, al momento me levanto de la toalla me quedo a la altura de sus ojos, mientras le ayudo a colocar la sombrilla, aquellos ojos penetrantes hacían que un escalofrío recorriese mi cuerpo y que mis glándulas sudoriparas empezaran a trabajar a tope :)).
Una vez instalado todo, ella se tumbo en la toalla y cuando estaba poniendo mi toalla para tumbarme yo también, ella saca la loción solar y con una mirada pretenciosa, me indicaba que le se lo echara por la espalda, a lo que yo accedí gustosamente, ella se tumbo de espaldas al sol y yo cogí y empece a masajearla por la cintura y por los hombros, a ella parecía que le gustaba dado que cerro los ojos y gemía muy bajito... en un instante, ella me dijo que le desabrochara la parte superior del bikini y que siguiera por toda la espalda, mi nerviosismo era tal.................
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Me llamo Sonia, tengo 19 años y estudio en la universidad, tu eres mi profesor de biologia, creo tienes 25-30 años y eres mas o menos majo, pero bueno yo paso de tios, sera cuando acabe la carrera que me disponga a buscar novio y demas...
Un dia estamos en clase, ya a ultimas horas, en eso que me fijo y todo el mundo se fue ya, solo quedamos tu y yo, yo estoy con el microscopio ya limpiandolo y guardandolo para poder irme. En esto que tu te me acercas---bueno Lara, nos veremos mañana, como fue?---bien bien...---que vas a hacer ahora?---me voy a ir a mi casa---quieres que te lleve?---si si me iria fenomenal--- al rato acabamos de guardarlo todo y bajamos, me abres el coche, entramos arrancas y salimos---donde vives?---en xxx(barrio), comienzas a emprender el camino, veo tomas la ruta del lago, mmmm es bonito , pienso. Vamos avanzando, en esto noto como tu mano se pone en mi rodilla, mis ojos se desvian hacia ella con la velocidad de un laser, pienso---tranquila, trankila, no pasa nada---pero si que pasa pues noto que a cada bache tu mano, descuidadamente, va subiendo de mi rodilla ( llevo faldas hasta la rodilla y es en mis medias que va deslizandose tu mano ) de la rodilla esta ya en el primero tercio distal de mi pierna, un bache, ahora ya esta a la mitad y es cuando esta se pone en lo primer tercio proximal que empiezo a ponerme nerviosa, cojo tu mano y la aparto educadamente, tu te giras y me sonries, yo te sonrio.
Estamos en la zona mas aislada de la ruta cuando paras tu coche a un lado, en la tierra, yo, en principio serena, observo como paras tu coche, me cojes y tratas de besarme, yo te rechazo y me aparto, tu me cojes ya con fuerza y pones tus labios en mi boca---¡aaaaah dejame!---te alejas de mi rostro y me observas un instante, me pegas un bofeton---¡PLAS!---ayyyy! Que haces---tratas de besarme otra vez el cual tambien rechazo---¡PLAS!, esta vez mas fuerte, empiezo a soltar lagrimas, a llorar. Tu sales del coche y oigo como abres el maletero, entras de nuevo, esta vez con una cuerda en la mano, yo no paro de llorar, pero tu cojes mis manos y las atas fuertemente con la cuerda, vuelves a arrancar y al cabo del rato veo como hemos salido ya de la ciudad.
Yo miro por la ventana asustada, de pronto te paras al lado de un motel de la carretera. Paras el motor, te sacas una navaja de la guantera, me acercas tu mano al cuello i me dices "mucho cuidado, si te descontrolas te la clavo"---pero que pasa? Que haces? Por que me haces esto?---PLAS---vuelvo a llorar, pasa un minuto y ceso el lloro, se me ve muy asustada. Dices: ahora vamos a entrar al motel, tu te callaras como si fueses mi mujer, si haces algo sospechoso matare a ti.................
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Siempre había opinado que el juego de las miradas es uno de los actos de relación entre personas más cargados de significado, fuerza turbadora, complicidad, agresividad, insinuación, situaciones fuera del control. Cuando la vio, ahora, ya solos, sin la presencia de nadie más que pudiera condicionar sus actitudes le miró de forma suave, directa, insinuando que estaba allí sin complejos ni ataduras, sólo porque le apetecía. Él quería disfrutar del momento, quieto, inmóvil, esperando el próximo paso. Sabía que debía participar pero estaba gozando de su condición de sujeto pasivo. Ella, en disposición de ser su amante, se le había acercado hasta una distancia en la que los usos sociales ya indican que se ha sobrepasado la burbuja que cada cual nos formamos como defensa etérea. Nos altera cuando alguien la invade, excepto cuando la violación de nuestro espacio es algo deseado.
En ese momento, el perfume de aquella chica, mezclado con los olores de su propia piel, expresaba más cosas de las que nadie sea capaz de decir con palabras. Olor a mujer, con todos los sentidos. Su proximidad, le prestaba una nueva esencia de sus cabellos lisos, negros, largos. Esa fragancia que sólo tienen los cabellos de las chicas que le atraen. Mientras él estaba mirándolos a la vez que los mecía, ella, ya decidida a tomar parte activa en el juego sexual, no dejaba de mirarle a los ojos de forma fija, escrutando, muy seria, ambos callados. Estaban ya muy cerca el uno del otro. Era imposible que no hubiera algún roce de piel entre ellos. Nunca hasta ahora se habían besado o ni siquiera tocado. Por lo tanto, se mantenía aquella intensidad que provocan los primeros contactos físicos cuando son realmente los primeros. Aún no conocían el tacto que tenía la piel de uno y de otro. No sabían si se besarían bien. Desconocían el uno del otro cuales son sus gustos en el juego del amor, y tenían ganas de agradarse, de sentir placer. ¿ Gemía la chica ? ¿ Qué tamaño tenían realmente sus pechos ? ¿ Había mucho vello en el pecho que se formaba debajo de la camisa hasta ahora abrochada ? El amor, el sexo, el senso, las emociones estaban por descubrir, no pasaría mucho tiempo para responder a todas las preguntas.
De forma suave, melosa, los labios de unieron en un primer beso, se separaron ligeramente al cabo de un leve instante, un beso exploratorio. Eran las primeras sensaciones realmente físicas. Unos labios hasta el momento desconocidos al tacto. Ella notó la humedad de los de su acompañante. Los sintió grandes (quizás por una inconsciente comparación con experiencias anteriores), acogedores. Él notó la delicadeza de los de la chica, un cierto gusto a cosmética, por el carmín quizás. Si bien el tacto de los labios no le sorprendió, los sintió como muy a su gusto, el sabor que le llegó era totalmente nuevo para él.
Habían pasados unos segundos, cuando después de una mirada muy profunda entre.................
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Supe que estaba buscando lo mismo que yo cuando me di vuelta y vi que también me observaba. Aminoré el paso y volví a mirarlo mientras me metía entre las callecitas del Barrio Jardín, esperando que me siguiera.
Me detuve en el lugar más oscuro para no vernos las caras y lo escuché llegar.
La sombra se paró delante de mi, que me había puesto de rodillas, y me apresuré a sacarle la pija afuera y metérmela en la boca. Chupé goloso todo aquel pedazo que se ponía duro, pasándole la lengua por la cabeza y engulliéndolo entero de un golpe, como hago siempre, porque sé que los enloquece.
El tipo estaba tan caliente como yo y me cogía por la boca, enloquecido ya por la mema que le estaba haciendo.
Le pedí que me la metiera, pero antes quería que me chupara el culo y me lo lubricara bien para recibir toda su pija adentro. Se puso como loco cuando me di vuelta y me coloqué en cuatro patas, con los hombros contra el piso y el orto bien para arriba, ofreciéndoselo. Me abrió las nalgas con desesperación y empezó a pasarme la lengua por toda la raya, y cuando llegaba al agujero se detenía para babeármelo todo abundantemente, poniendo la puntita de su lengua en la puerta primero, y terminar metiéndomela adentro. Yo me retorcía de placer con cada lamida y con los dedos que comenzó a meterme, primero uno despacito... después dos y hasta tres, cada vez más violentamente, mientras yo ya no podía ahogar mis gemidos. "¡Cogeme! ¡Metémela!" -supliqué- "¡Dámela de una vez!"
Y no se hizo rogar. La apoyó en el anillo y empujó con fuerza, haciéndome soltar un grito ahogado de temor al dolor, que inmediatamente se transformó en un suspiro de placer. Mi culo se abría generoso para recibir todo ese macho adentro mío, que me serruchaba con fuerza contra el piso. Levanté bien la cola, pegándola a su vientre para metérmela hasta el cabo. Me tiraba del pelo, me apretaba los hombros, me pajeaba... Se notaba que no iba a aguantar mucho de la calentura que tenía. Jadeaba, me decía que era el putito más divino que se había cogido, que me estaba partiendo el culo y que me iba a llenar de leche.
"Si, llename de lechita caliente" -le pedí. Y explotó. De repente, dio unas estocadas más profundas y empecé a sentir un río caliente desbordándose en mis entrañas. Me llenó completamente y se quedó en silencio un rato, sin sacármela. Después salió, se paró acomodándose la ropa y se fue, dejándome en el piso, en la misma posición que había quedado, con el culo goteándome su leche.
No acabé, pero bien valió la pena el polvo que me hice echar. Total, la noche recién comenzaba.
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Llevaba ya un tiempo en la sauna, deambulando por ahí, sin otro objetivo que encontrar con quien me divirtiera un rato. Entré en el cuarto oscuro, aunque no lo es tanto, porque está separada de la sala de video por unos cortinajes. Ahí sentado, separando un poco la cortina para ver la película porno (gay), había un tipazo enorme. Me acerqué y vi que se había desprendido de la toalla, y se estaba masturbando. Me senté junto a él y empecé a sobarle el muslo. Nos miramos, y nos sonreímos. Funcionó la química. Me dio su rabo para que lo masajeara: era una estaca enorme, recta, dura, de lo más apetecible. Me gustó tenerlo agarrado, sobarlo, acariciarlo… además su propietario era un macho enorme y, en la semioscuridad, me parecía que también guapo, sin apenas vello en el cuerpo. "Me gusta mucho el morbo", me dijo al oído… Aquello me excitó más de lo que ya estaba. Empecé a acariciarle el pecho, las piernas, a tocarle los huevos. Puse una pierna sobre la suya y nos empezamos a besar dulcemente rozando nuestros labios, para meternos las lenguas en la otra boca y palparnos por dentro.
En estos juegos estábamos cuando nos percatamos de que había un tío delante de nosotros mirándnos. No nos importaba: formaba parte del morbo. Así que seguimos con lo nuestro. Me contó que era brasilero y que estaba por un tiempo en mi ciudad. Nuestra charla se interrumpía con sesiones de besos y tocamientos. Me lancé a su pene y lo engullí entero. No sé cómo me cupo en la boca, pero no paré de un mete-saca delicioso, de comer aquella carne fresca y sabrosa. Mi nuevo amigo, acariciaba mi espalda, mesaba mis cabellos, y echaba de vez en cuando una mirada al video. Al rato me di cuenta que el mirón estaba sentado a mi lado y tocaba discretamente mi culo. Se lo dije a mi amigo y nos sonreímos. Al ver que no lo echábamos a cajas destempladas, sino que le dejábamos hacer, se envalentonó y nos pidió que le dejáramos follarnos. Nos hizo gracia y nos dijimos que formaba parte del morbo de la situación. Aceptamos, pero con la condición de ir juntos. Nos había tomado por una pareja consolidada.
En una cabina, nos sentamos mi amigo y yo juntos, y el mirón se nos arrodilló delante de nosotros y comenzó a chupar polla. Su boca pasaba de una a otra; la polla que no estaba en su boca, recibía una buena sesión de masaje. Nos íbamos poniendo a reventar porque mientras el tío estaba en estos menesteres, nosotros no dejábamos de besarnos en la boca y acariciarnos el pecho. Al fin, el mirón se puso en pie y mi pidió que le pusiera el culo. Era de las primeras veces que me iban a dar por el culo, y mi amigo dijo que lo hiciera. Me arrodillé frente a él, y mi cara reposó en sus genitales. Enseguida noté.................
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