Relatos eroticos
Registrate
Los mejores relatos
Envia Relatos
El buscador
Admin
 
Menu principal
· Inicio

Secciones
· AvantGo
· Descargas
· FAQ
· Lista de miembros
· Noticias
· Recomiendanos
· Articulos
· Buscar
· Secciones
· Estadisticas
· Enviar relatos
· Temas
· Lo mas visto
· Enlaces

Lo mas erotico

Visitantes
Actualmente hay 6 invitados y 1 miembro en línea.

Actualmente es un usuario anónimo. Puede registrarse aquí.


 Boda: Una Boda muy especial
Enviado por webmaster el Miércoles, 10 Noviembre, 2004
Relatos de orgias

Era una de esas bodas a las que tenías que ir más por compromiso que por gusto. Como ocurre siempre en las bodas, te encuentras con gente que hace años no ves o a gente que ni te imaginas encontrarte, y una de estas personas era Mariza.

MAriza, era una amiga íntima de una novia que tuve, y que siempre me atrajo,
pero que nunca logré nada con ella por lo mojigata que era, aunque siempre
existió una mutua atracción. En sí rompí el noviazgo
con mi novia por el mismo motivo, nunca pude siquiera sentir sus tetas por encima
de la blusa, y vaya que los tenía grandes, pero concentrándome en
MArizaMartha, era una amiga íntima de una novia que tuve, y que siempre me atrajo, pero que nunca logré nada con ella por lo mojigata que era, aunque siempre existió una mutua atracción. En sí rompí el noviazgo con mi novia por el mismo motivo, nunca pude siquiera sentir sus tetas por encima de la blusa, y vaya que los tenía grandes, pero concentrándome en Martha, es de altura media, no es guapa como para modelar pero tiene un "no sé qué" que siempre me gustó, sus senos son pequeños, pero su trasero y sus piernas, ¡ah bárbaro !.

La saludé saliendo de la Iglesia y me presentó a su marido. El saludo fue frío e insípido, un ligero estrechón de manos y un par de besos fingidos en la mejilla. La pláctica totalmente convencional. Nos despedimos y cada quien se fue por su cuenta al salón de banquetes.

Casualmente quedamos en mesas paralelas, pero con la pista de baile de por medio. Durante el banquete no dejé de observarla, y ella de reojo también me veía. Y así estuvimos durante toda la cena.

Ya avanzado el baile, y con unas cuantas copas de cava dentro de mi, me animé a recorrer el salón en su búsqueda pues hacía rato no la veía en su mesa, que apenas lograba atisbar por lo concurrido de la pista. La encontré platicando con unas amigas, su marido estaba en otra mesa con los familiares del novio, así que me mantuve conversando con unos conocidos de una mesa cercana a la de ella, no presté atención a la plática sólo a ella. Cuando se quedó sola por un momento, me disculpé con los conocidos que inconsciente me sirvieron de trinchera y me lancé al ataque.

Me senté junto a ella y la saludé nuevamente Por el alto ruido de la m·sica, tuvo que acercar su oído a mis labios para saber que le decía, como su cabello era largo prácticamente me cubrió la cara con el, yo le dije que estaba más guapa que nunca y le solté un beso en la oreja, se sonrojó y también se sonrió.

Charlamos a gritos durante unos minutos como se hace en todas estas fiestas, y le propuse cambiarnos de lugar para.................

¿comentarios?

Leer más...  Enviar esta historia a un amigo Versión imprimible 
 Padre: La boda del padre de Rut
Enviado por webmaster el Miércoles, 10 Noviembre, 2004
Relatos de hombres maduros

Armando, que así lo podemos llamar al padre. Es un profesional del Derecho, de unos 38 años. Algo alto, de cuerpo atlético, con unas cuantas canas a la altura de la cien, simpático, he inteligente. Viudo desde el nacimiento de su hija.

Rut, la hija la cual recién y cumplió los 16 años. De estatura
promedio, buen cuerpo, de piel aceitunada, cabello negro sedoso, cara angelical.
Mía, novia del padre de Rut una joven estudiante de Derecho, de 22 años.
Prácticamente con las mismas características físicas de
Rut, pero con un color de su piel más claro. De hecho las dos casi podían
pasar por hermanas gemelas.
Desde el fallecimiento de su esposa, Armando crió a su hija con la ayuda
de una hermana solterona. La cual después de muchos años de sacrificio,
decidió ingresar a una orden religiosa. Por lo que el Armando, continuó
solo a cargo de la crianza de su hija desde los 13 años solo. Rut idolatraba
a su padre, y ha medida que ella crecía, cada día se enamoraba
más de él. Armando siempre la vio, la mayor parte del tiempo,
como lo que era, su hija. Pero últimamente en ocasiones su mente fantaseaba
con el cuerpo de su hija. De hecho se puede decir, que si se enamoró
de Mía fue por Rut. Que se la presentó. Rut era bastante mimada,
por su padre. Desde que ella cumplió los 15 años, el padre se
enamoró de Mía, una estudiante de la escuela de Derecho, donde
él ocasionalmente da clases.
Después de pasar el vendaval, de la presentación de su novia.
Rut y Mía se hicieron muy buenas amigas. Pero en el fondo Rut envidiaba
a la futura esposa de su padre. Debido a el estrecho, laso de amistad que unió
a las dos jóvenes. Rut decide ser ella quien organizará la despedida
de soltera de Mía.
Como en toda despedida de soltera, se le hicieron bromas muy pesadas, a la
futura esposa. Todas de un amplio contenido sexual. Durante esa noche, tanto
Rut como Mía, pasaron un buen rato. Hasta que se marchó la ultima
de las invitadas. Debido a lo tarde que era, se hicieron arreglos para que Rut,
pasase esa noche en el apartamento de Mía. Mientras las dos recogían
el reguero dejado por las otras invitadas. Mía se despojó de la
ropa que usaba, quedando únicamente con su ropa intima. Alegando que
sentía mucho calor, debido a las bebidas que había consumido.
En un.................

¿comentarios?

Leer más...  Enviar esta historia a un amigo Versión imprimible 
 Baño: Baño de medianoche
Enviado por webmaster el Miércoles, 10 Noviembre, 2004
Relatos genericos

Veraneaba en La Gomera... Por la mañana, a primera hora, recorríamos el duro y difícil
camino hasta el mar, vereda abajo. Nos llevaba alrededor de una hora de lento
esfuerzo por senderos de picón negro, pisando rocas y traicioneras zarzas,
por entre palmeras canarias, hacia las aldeas de los pescadores...
Todos los días bajaba a la cala, donde el mar penetraba en una pequeña
bahía redonda de tal transparencia, que podía sumergirme hasta
el fondo y ver bancos de peces e insólitas plantas acuáticas.

Los pescadores me contaron una extraña historia. Las mujeres gomeras
eran muy inaccesibles, puritanas y religiosas. Cuando se bañaban llevaban
anticuados trajes de largas faldas y medias negras.
La mayor parte de ellas no creía en absoluto en las virtudes del baño
y lo dejaban para las desvergonzadas veraneantes extranjeras. También
los pescadores condenaban los modernos bañadores y la conducta obscena
de los veraneantes de fuera de la Isla. Decían de ellas que eran nudistas,
que esperaban la menor oportunidad para desvestirse por completo y echarse al
sol desnudas como paganas. También miraban con desaprobación los
baños de medianoche introducidos por los europeos que allí veraneaban.

Una noche, hace varios años, la hija de un pescador, de 17 años,
caminaba a la orilla del mar, brincando de roca en roca, con su vestido blanco
ceñido al cuerpo. Paseando así, soñando y contemplando
los efectos de la luna sobre el mar, con el suave chapaleo de las olas a sus
pies, llegó a una recoleta cala donde se dio cuenta de que alguien estaba
bañándose. Sólo podía ver una cabeza que se movía
y, de vez en cuando, un brazo. El bañista se encontraba muy alejado.
La joven oyó entonces una voz alegre que la llamaba:
- Ven y báñate. Es maravilloso. -Estas palabras fueron pronunciadas
en español, con acento extranjero. - - La voz la llamó-: ¡Eh,
Irian! -Era alguien que la conocía. Debía de tratarse de una de
las jóvenes europeas que se bañaban allí durante el día.

- ¿Quién eres? -preguntó Irian.
- Soy Martha. ¡Ven y báñate conmigo!
Era una tentación. Podía despojarse fácilmente de su vestido
blanco, y quedarse en camisa. Miró a su alrededor. No había nadie.
El mar estaba en calma, manchado de luz de luna. Por primera vez, Irian compartió
la afición de las extranjeras por el baño de medianoche. Se quitó
el vestido. Tenía el cabello largo y negro, cara pálida y ojos
rasgados y verdes, más.................

¿comentarios?

Leer más...  Enviar esta historia a un amigo Versión imprimible 
 Estancia: Una estancia en los bajos fondos
Enviado por webmaster el Miércoles, 10 Noviembre, 2004
Relatos genericos

Era Sábado por la noche cuando yo y mi novio decidimos salir a tomar unas copas y pasar un buen ratosalimos con el coche a los sitios de siempre,los cuales ya nos estaban empezando a aburrir,la misma gente,el mismo ambiente y las mismas historias.

Lisa que así se llama mi novia es una chica de un status social muy elevado,ya
que su padre es notario y como podreis comprender gana bastante dinero,ella a
pesar de haber recibido una selecta educación no es una chica engreida
ni mal criada,al contrario es una chica con carácter que sabe bien lo que
quiere y como conseguirlo.Aun así ella viste con mucha elegancia y su vestuario
excede del bolsillo de cualquier persona.Lisa es una chica de bandera o lo que
equivale a un buen partido para cualquier hombre porque a parte del dinero la
verdad es que está bastante buena,es alta y estilizado,pasando por unas
cuervas de miedo y su pecho es grande y redondo ,siempre que salimos por ahí
ella llama la atención del todo el mundo.Tanto a las chicas por su indumentaria
como a los chicos por su físico.
Esa noche como siempre estaba arrebatadora,lo que más me impresionaba
de ella misma era su saber estar y su confianza interna era toda una mujer.
Para la ocasión llevaba un traje de chaqueta y minifalda con una blusa
debajo que transparentaba un sujetador de encaje de 1º.Después de
tomar un par de copas en el sitio de rigor junto a su misma clase social decidimos
cambiar de ambiente y de zona,de modo que nos dirijimos a otro lugar donde a
nadie de su status se le ocurriría ir excepto a ella claro.
Nada más aparcar el coche nos dirigimos hacia donde estaba la gente,andábamos
en silencio bajo un intenso calor veraniego y con nosotros como única
compañía,después de caminar un rato vimos como a lo lejos
la gente se agolpaba en las puertas de los pub,el nivel social era sin duda
mucho menor y no cabía duda de que íbamos a ser la fuente de las
miradas.Sin embargo ella parecía segura de si misma como si fuese una
más de ellos que va a tomar algo.
Nada más entrar en el gentio tal y como esperaba la gente empezó
a mirarnos con cara de asombro y algunos de repulsa sobre todo hacia mi porque
los chicos no hacían más que devorar a Lisa con la mirada.Entramos
en un pub que parecía el más andrajoso de todos,un fuerte olor
a humo nos envolvió a los dos,una vez en el interior nos dirijimos a
una mesa,ella se quitó la chaqueta.................

¿comentarios?

Leer más...  Enviar esta historia a un amigo Versión imprimible 
 Benedicto: Las aventuras de un benedictino
Enviado por webmaster el Miércoles, 10 Noviembre, 2004
Relatos genericos

Tras las revueltas de hermanos propios y de otras órdenes que pedían la abolición de las rígidas normas conventuales que nos alejaban cada día más de nuestros propios convecinos, que a su vez se revelaban contra la opulencia de las órdenes religiosas Nuestro vetusto y pobre monasterio de San editor , comenzó a sufrir los
síntomas de una inminente rebelión no tanto porque nuestros aparceros
nos reclamasen mejoras, que ya tenían y gozaban a diferencia de otros monasterios,
sino por las noticias que llegaban de otros cenobios aledaños, lo que hizo
que el Abad Pérez del Castillo me llamara a capítulo lo más
urgente posible.
Entré en aquél austero recinto que eran las dependencias del
Padre Abad, con el alma un tanto encogida por lo que pudiera suceder de tan
imprevista reunión, fuera del capítulo general de hermanos.
Estimado Abelardo,- decía el inmenso y Venerable Padre-, llevas años
entre nosotros y he venido observando tus movimientos en estos últimos
meses y veo que estás inquieto, y que como los perros en celo , alzas
la cabeza en pos de rastrear en el fresco aire que en estos días sopla
hipotéticos aromas que en nada te convienen...,- no quiero entrar en
tus recuerdos ni añoranzas, pero veo que estás como halcón
enjaulado, y por ello daré una oportunidad de conocer ese mundo que añoras.
En medio de este discurso con la mesa albacial por medio , con un grueso tapete
que tapaba hasta las patas, vi asomar unos pies adolescentes y desnudos, que
si no me equivoco pertenecían a la joven Beatriz que debía estar
ordeñando con su suave boca mientras el vetusto abad, continuaba con
su angelical rostro incólume con sus reconvenciones y mensajes.
Tengo necesidad por otra parte de librarte, por el cariño fraternal
que te tengo de ciertos males que te acechan en este monasterio por tu juventud
y donaire, y como además necesito tener noticias de los Hermanos del
Norte, de forma fiable, de cara a un posible asentamiento del monasterio, te
enviaré con una misiva personal y en forma disimulada de peregrino te
llegarás al Monasterio de San Pelayo donde entregarás al Abad
German en persona mi carta.
Reflexiona pues sobre dicho encargo, y prepara cuanto te sea necesario para
el largo viaje de casi dos meses que tienes por delante. Como sabes en el monasterio
somos pobres y por tanto tan solo te podremos proveer del pequeño Celedonio
, algunas viandas y unos cuantos cuartos para el camino, procura pues hospedarte
en conventos y monasterios de hermanos y con gente sencilla que.................

¿comentarios?

Leer más...  Enviar esta historia a un amigo Versión imprimible 

 


Relatos hispanos, tu web de relatos eroticos
Esta pagina esta optimizada para ser vista bajo una resoluccion de 1024x768 o 1280x1024.
eXTReMe Tracker
Page created in 1.09477806091 seconds.
botname Other