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Esta es la categoria: Relatos de amor filial
Lista de relatos publicados en esta categoria.



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 Incesto: COMO ME LO PASE CON MI MADRE E LA COCINA
Enviado por webmaster el Martes, 07 Diciembre, 2004
Relatos de amor filial

Les voy a contar la historia de como me follé a mi madre mientras hacia la comida. Para mas tarde acabar cogiendo en el baño.






Antes de nada me quiero presentar, me llamo Ruben y soy un muchacho que por aquel entonces tenia unos 18 años; soy bajito, delgado, rubio, ojos claros. Desde siempre he tenido fantasias sexuales con todos los miembros de mi familia, es un placer coger o ser cogido por alguien que realmente aprecias y te pone la polla dura.
Mi madre es una mujer impresionante, de esas que quitan el hipo, tiene una figura muy esbelta y unas tetas y uno culo tremendo ( mas de una vez ya me ha visto espiandola en su habitacion mientras se bestia o en el baño mientras tomaba un baño) que no les voy a negar que mas de una vez desee prenetralo sin ningun pudor. Mi madre que se llama Silvia, esta divorciada de mi padre que se fue de casa cuando yo tenia unos 10 años. Nos quedamos en casa yo y ella solamente, haciendonos compañia mutuamente unos 7 años aproximadamente.
Pues bien todo empezo una mañana de primavera, era domingo y mi madre tomaba café con su vecina, la cual tenia mucha confianza con mi madre. Espiándolas un dia les oí hablar sobre mi, me extraño muchísimo, por eso me quede a escucharlas sin hacer mucho ruido.

-¡ Tremendo, tu hijo está tremendo Silvia !
-No exageres, aun es un muchacho de 18 años
- Jajajajajaja, pero ¿lo has visto bien? está echo todo un hombre ya.
-Quizás si, pero yo aun le veo como un muchacho débil.
-No te lo habia dicho nunca, pero etngo ganas tremendas de cogerlo
-¡¡¡¡¡Ana



!!!!! porfavor es mi hijo
Tras este leve grito me sobresalte y sali corriendo hacia mi habitacion.
Desde aquel dia mi madre me miraba con otros ojos, quizás lo dicho anteriormente por nuestra vecina, ana, le hizo recapacitar respecto a su actitud conmigo, ya que, se mostraba mas atenta y mas cariñosa de lo normal conmigo. Los roces y las miradas por toda la casa continuaban sin previo aviso, mi madre me tocaba todo el cuerpo sin importarle lo más mínimo. Siempre ponia escusas del tipo: "que torpe soy......" " hijo mira por donde vas que me vas a lastimar......" "DEMONIOS !! no pense que estuvieras en el baño........" cosas que realmente que yo veia que mi madre estaba realmente detras de mi verga.
Los paseos en bata de mi madre se intensificaban al paso de los dias, yo que suelo vestir con jeans, tenia la verga siempre en su punto más elevado cuando mi madre realizaba estos "paseos" por casa, su bata le dejaba ver todo, se podia apreciar sus pezones, que para tener 46 años seguian duros y firmes, su cadera era tremenda, su culo esta en pompa y dejaba verlo.................

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 Incesto: PAPA DEJAME VERLA
Enviado por webmaster el Martes, 07 Diciembre, 2004
Relatos de amor filial

Cuando el se acerco para tocarmela, yo ya la tenia semierecta. Se fue mi hijo y sin darme cuenta ya me estaba masturbando




Por aquella época, yo tenía 42 años. Hace cuatro, me había separado de mi mujer. Tardé demasiado en darme cuenta de que lo nuestro no funcionaba y lo único que hacíamos era perder el tiempo intentando arreglar algo que era imposible. Lo único importante que quedaba vivo de nuestro matrimonio era mi hijo, que por aquel entonces contaba con 16 años. Ahora vivo sólo. Tengo un pequeño apartamento en el centro de la ciudad que es suficiente y me da pocos gastos. Veo a mi hijo periódicamente. Me acerco a la casa de su madre y le recojo. Pasamos juntos un fin de semana cada 15 días, que a mí se me hace cortísimo. Ahora dice que quiere venir a vivir conmigo, ¡estos niños de ahora!.... Dice que no se lleva bien ni con la madre ni con el nuevo novio de su madre. Seguramente habrán discutido, y él ya se cree que el mundo se cae encima de él. La verdad es que me hace muchísima ilusión. Mi hijo siempre ha tenido predilección por mí, siempre ha vendido en busca de mi protección. Ha preferido siempre contarme a mí sus cosas más íntimas y personales del colegio, de sus amigos y de su hasta ahora corta vida. Es un chico estupendo, será un buen padre de familia. Sólo espero que no acabe como yo, enamorándose de la chica menos indicada.
Uno de esos fines de semana en los que venía conmigo a pasar unos días entró en el baño en el momento en que yo acababa de salir de la ducha. Sólo tenía una toalla rodeándome la cintura y el cuerpo lo tenía empapado. Él traía cara de preocupado y vestía solamente con unos boxer. Le pregunté:
-Hijo, ¿qué te pasa?, ¿te encuentras mal?, tienes mala cara.-
-Tranquilo papá, no me encuentro mal, pero hay algo que quiero contarte-. Yo me temí lo peor.-Papá, tengo un problema en el pito-. Me dice.
-¿Qué es lo que te pasa hijo?-Le pregunto mientras yo me secaba el pelo.
-Verás, es algo que quiero contarte desde hace mucho tiempo, pero me daba mucha vergüenza, y por fin... me he decidido. Lo que me pasa es que cuando me tiro de la piel hacia atrás, me duele mucho. Me estoy empezando a preocupar pero no sé qué hacer, a mamá me da más vergüenza todavía decírselo-.
Yo traté de tranquilizarlo:
-Bueno hijo, tú no te agobies. Seguramente sea fimosis o algo parecido. Si te vas a quedar más tranquilo, déjame verlo-.
Él me miró asombrado y acto seguido se bajó los boxer y su penito quedó balaceándose en el aire. Sus huevecitos tenían un suave manto de vello negro, propio de la pubertad. Me acerqué hacia él y observé el asunto sin tocarlo.<br.................

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 Mi obsesión: Mi obsesión
Enviado por webmaster el Viernes, 03 Diciembre, 2004
Relatos de amor filial

¿Hasta donde puede llegar un hombre que está obsesionado con su sobrina?. La has visto crecer, la has visto hacerse mujer, has compartido sus confidencias sobre sus primeros escarceos amorosos. La has aconsejado, pero no has podido evitar la excitación que te producen sus formas de mujer, sus pechos, sus movimientos. Por su parte siempre parecían inocentes, hasta que un día te das cuenta de que sus miradas y sus gestos tienen algo más que simple coqueteo, parece como si hubiese notado que puede excitar a un hombre y disfruta con ello. Como premio tras su graduación, mi mujer preparó un viaje a Paris, y puesto que ella no podría venir, nos reservó los hoteles para 3 días. Lucía estaba feliz. Era su viaje soñado. Y por mi parte, no me lo podía creer: iba a estar solo con ella durante esos días.

Salimos el 1 de julio.

Cuando al anochecer llegamos al hotel desde el aeropuerto, acudimos a recepción.

- Tengo una reserva a nombre de...

El empleado asintió, y solicitó nuestra documentación. Yo le mostré mi pasaporte, y mientras llenaba el formulario pidió también el de Lucía. ¡Vaya!. Ahora se dará cuenta de que no coinciden los apellidos, veremos a ver su cara. Pero el hombre no mostró ningún reparo.

- Una habitación con dos camas... ¿verdad, señor?

- Si, así es - dije tratando que mi voz pareciese firme.

- La 313, el ascensor del fondo.

En el ascensor hice un comentario que trató de aparecer casual

- Me parece que nos han tomado por un ligue.

- Claro - dijo ella

- ¿Te importa?... Si quieres pido otra habitación individual.

- Para nada. Si además son camas separadas.

La habitación era pequeña, con dos camas juntas, y todos los lujos que un hotel de 4 estrellas puede tener. Hacia un calor horroroso y estábamos sudando tras el caluroso viaje desde el aeropuerto.

- Voy a ducharme- dijo Lucía - estoy muerta de cansancio

Mientras estaba en el baño, me puse el pijama y entonces se me ocurrió una idea diabólica: disolver una pastilla de Rohipnol en la pequeña botella de agua del minibar. Quizás si se dormía, podría tocarla. Cuando volvió del baño estaba envuelta en una toalla, que marcaba claramente sus senos. Disimulé cogiendo un libro, mientras notaba el inicio de una fuerte erección, aunque casi no podía separar los ojos de ella.

- Vuélvete... voy a ponerme el pijama - dijo, mientras se sentaba en el borde de la cama.

- Si claro... – y así lo hice, pero justo enfrente estaba el espejo de la cómoda.

Ella se soltó la toalla y se puso de pie, dejando su figura desnuda, con unos fabulosos pechos que oscilaron levemente al moverse.

- No mires ahora.................

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 putitas: mis hermanas
Enviado por webmaster el Viernes, 03 Diciembre, 2004
Relatos de amor filial

La historia que les voy a contar, me pasó hace 3 años cuando yo vivía en mi casa solo con mis dos hermanas. Mi nombre es Juli, soy conocido en mi pueblo como El Juli, actualmente tengo 27 años, mido 1,80 y soy de estructura mas bien gruesa, aunque tengo un pene de película ya que cuando estoy excitado alcanza hasta los 20 cms. Bueno, todo empezó cuando mis padres me mandaron a España a vivir con mis hermanas, ya que la situación en nuestro País no era del todo buena y estaban pensando en vender todo e irse para allá.
Bueno lo primero que hicieron fue mandarme a mí, ya que mis hermanas llevaban 5 años que se habían ido y estaban viviendo en una casa que tenían mis padres en España. Cuando llegue al aeropuerto me lleve una gran sorpresa, porque hacía mas de cinco años que no veía a mis hermanas y la verdad es que dieron un cambio increíble (de niña a mujer), tengo que decir que mis hermanas son mayores que yo. Mary tenia cuando eso 24 años y Cande tenia 26. Bueno como les iba diciendo me lleve una gran sorpresa, me estaban esperando dos monumentos de mujeres.

Cuando llegamos a casa empezaron a llegar algunos familiares de mis padres, para conocerme y preguntarme por ellos, estuve todo el día recibiendo visitas, hasta que llegó la noche y ya se fueron todos. Mis hermanas me ayudaron a deshacer mis maletas y cuando agarraban mi ropa interior note que se miraban una a la otra con unas caritas de picaras. Les dije que me quería duchar, porque estaba muy cansado del viaje y del trajín del día. Me metí en el baño y note que la puerta no tenia llave y que el hueco donde va la llave estaba más grande de lo habitual. Les pregunte a mis hermanas que donde estaba la llave y me dijeron que cuando ellas llegaron a la casa no había llave en el baño, pero que como solo estaban ellas que no le dieron importancia. Me dijeron que si para mí era un problema que mandarria a poner una cerradura nueva con llaves, yo les dije que no hacia falta, que éramos hermanos y que no hay ningún problema. Tengo que decirles que frente de la puerta del baño está la ducha y tampoco tiene cortinas.

Bueno, me empecé a desnudar y me metí en la ducha, la verdad es que me hacia falta relajarme un poco bajo la ducha. Cuando llevaba un buen rato cayéndome agua encima, sentí como una respiración detrás de la puerta, pero no le puse importancia, empecé a masturbarme, ya que siempre me encanta hacerlo en la ducha y mientras me masturbaba, sentí más intensa la respiración, eso me hizo ponerme a 100, me di cuenta que mis hermanas me estaban espiando por el hueco de la llave. Me corrí como nunca, la verdad fue una sensación.................

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 Me enseñaron: a darme gusto (I)
Enviado por webmaster el Viernes, 03 Diciembre, 2004
Relatos de amor filial

Os voy a contar algo que ha decidido mi vida, unos lo verán bien y otros como una aberración pero es mi historia y me siento muy bien haciendo de ella mi día a día. Supongo que hay gente que está más Os voy a contar algo que ha decidido mi vida, unos lo verán bien y otros como una aberración pero es mi historia y me siento muy bien haciendo de ella mi día a día. Supongo que hay gente que está más predispuesta a aceptar ciertos papeles en su vida que otras y supongo también que ese es mi caso. No creáis que hablo por hablar, porque esta es una de las razones por las que hago este tipo de relatos desde hace años (la otra es que me excitan).

Lo cierto es que el primero en hacerme saber que había cosas que no entendía pero que no me desagradaban del todo fue mi hermano Samuel. Era por las noches cuando lo hacía, se acercaba a mi cama y se acostaba a mi lado. Se quedaba allí un rato, me abrazaba, se apretaba a mí, se movía frotándome su cuerpo. Yo lo oía jadear y no preguntaba, después me metía la mano bajo las bragas y me tocaba. Después se sentaba se desnudaba y me hacía acariciarle, mientras yo lo hacía lo que me pedía me decía era una chica muy buena y que me quería mucho y que si no se lo decía a nadie él sería muy bueno conmigo. Después de tocarle hasta que la picha se le ponía tiesa y dura me subía el camisón, me bajaba un poco las bragas y se tumbaba encima de mí colocándome su picha muy caliente y empinada entre las piernas, allí se quedaba moviéndose de arriba abajo y jadeando hasta que me mojaba toda la barriga y temblaba encima de mí.

Había noches que después de tocarme y frotarse conmigo Samuel no decía nada, terminaba sudando, se levantaba me limpiaba y me decía hasta mañana, otras veces era más bueno y me abrazaba y me decía que me quería mucho, me daba besos y esas cosas. Al principio yo no sentía nada, ni me gustaba ni me dejaba de gustar, no sabía por qué mi hermano hacía aquello pero una noche que me levanté al baño, vi a mi madre en su cuarto con mi padre y hacían más o menos lo mismo pero estaban los dos desnudos, a mi madre le gustaba y decía cosas en voz baja.

La siguiente noche que vino Samuel a mi cuarto yo le pregunté que por qué él se desnudaba y yo sólo me bajaba las bragas, le dije que había estado viendo a nuestros padres y que mamá estaba desnuda y a ella le gustaba. Samuel puso una cara muy graciosa y me dijo que era verdad, que seguro que si me desnudaba a los dos nos iba a gustar más. Me quitó.................

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