| |
 |
Lo mas erotico |
 |
Visitantes |
 |
Actualmente hay 25 invitados y 0 miembros en línea.
Actualmente es un usuario anónimo. Puede registrarse aquí. |
|
 |
|
|  |  |  |  
|
Esta es la categoria: Relatos de amor filial Lista de relatos publicados en esta categoria.
|
|
Ver todos los artículos
A la muerte de Samuel mi familia sufrió una drástica ruptura mi madre enfermó y ni mi padre ni yo supimos encajar su vacío en casa Mi madre enfermó y mi padre y yo casi enloquecimos con ella. Cuando un día regresé a casa y no la encontré mi padre, me dijo que estaba en un sitio donde tratarían de ayudarla, los médicos sabrían cuidarla mejor que nosotros y decía que en aquel lugar no le darían los ataques que le daban en casa. A mí me dio pena pero lo cierto era que sabía que mi madre no estaba bien, en el Instituto ya me decían que estaba loca y cuando llegaba a casa y la encontraba en su histeria no me convencía de lo contrario. Los primeros días la casa estaba muy triste pero poco a poco conseguimos con qué ir entreteniendo nuestra desazón, íbamos los dos de compras, salíamos al cine, alquilábamos películas, chateábamos en Internet riendo de los chistes de otros chicos e íbamos a almorzar comida basura.
Pero llegaban las noches y me quedaba a solas en mi cama. Recordaba a Samuel, su sonrisa de gamberro, sus gestos, sus susurros, nuestros secretos... Mi padre lloraba. Todas las noches lo escuchaba acostarse y sollozar hasta que se dormía. Yo lo oía y se me encogía el estómago. Habría hecho cualquier cosa para que mi padre dejará de sufrir pero no sabía qué.
Una noche mientras veíamos una película en la tele, me quedé dormida tumbada sobre el sofá con la cabeza sobre las piernas de mi padre. Dormía cómoda y en uno de mis movimientos me giré y me coloqué de espaldas a la tele, tumbada igual pero girada con la cabeza hacia la barriga de mi padre. Al colocarme moví la cara y me desperté al sentir el contacto de algo caliente que se movió levemente bajo mi mejilla. No abrí los ojos pero escuché el chasquido de lengua de mi padre cuando volví a moverme, creí que se disgustaba pero después escuché su respiración acompasada. Volví a moverme un poco sin dar cuenta a mi padre de que estaba despierta. Él estaba tenso, noté cómo sus piernas dejaban de relajarse y temblaban, lentamente como en un sueño seguí balanceando mi mejilla suavemente sobre aquella almohada que no dejaba de endurecer poco a poco. La sentía a través del pijama de mi padre, ya no era un reposo blando, se levantaba un canal duro que se apretaba contra mi mejilla. No sentía aquella sensación desde hacía meses, temía que mi padre se diera cuenta porque yo estaba empezando a sudar por los nervios pero no dejé de balancear mi carita sobre él. No se movía pero suspiraba cuando me restregaba, gimió un poco al empalmarse del todo y noté cómo me cogía la cabeza y me retiraba de mi maravilloso lecho. Se levantó colocándome sobre el sofá y se marchó por el pasillo hasta el baño.
Cuando entró.................
|
¿comentarios? |
|
|
 |
 |
|
Todo comenzó un día de primavera, mi hermano mayor y yo teníamos días libres y mirando a mis padres dijimos: ¡Oye! ¿Preparamos la mochila y nos vamos de escapada unos días, vale?. Los dos se quedaron sin saber que decir y mi hermano, con su poder de persuasión, con dos palabras que les dijo, dieron su aprobación. Así que después de cenar, los dos preparamos las mochilas y pusimos el despertador a las nueve de la mañana para salir de viaje, sin saber bien qué rumbo tomar.
Cuando nos montamos en el coche mi hermano propuso ir a una ciudad cercana, tenía fama y él quería descubrirla, así que yo asentí y el comenzó a conducir. Tengo suerte de que a mi hermano le guste la misma música que a mí, ya que pusimos el random del portacd’s y estuvimos todo el camino hablando y cotilleando sobre nuestra escapada y nuestros amigos. Hay que decir que yo tengo 18 años y no es que sea una chica guapa, pero sí resultona, mi hermano es cuatro años mayor que yo, y fue por eso que mis padres no pusieron ninguna objeción a nuestra escapada.
Cuando llegamos a la cuidad, tan sólo nos interesó uno de los parajes y tras estar horas en él y comer en un parque cercano, empezamos a dar vueltas con el coche para encontrar algo que nos agradase, pero con los datos que nos habían dado en la oficina de información turística, siendo que marcaron lo más interesante, nada hizo que nos quedásemos a pasar la noche allí. Mi hermano me miró y propuso probar suerte en otra ciudad, para ver si encontrábamos algo que nos llamara la atención. Acepté ya que era una escapada rápida y era él el que conducía, con lo que casi mandaba en la expedición.
Cuando íbamos de camino, sin contar que nos perdimos gracias al mapa poco actualizado que llevábamos como ayuda, nos dimos cuenta que ya era muy tarde y que nos vendría justo encontrar un hotel con habitaciones libres, así que nada más llegar dimos con la estación de trenes, bajé del coche mientras él esperaba y me dirigí a las taquillas para pedir información sobre hoteles y preguntar dónde se encontraba la oficina de información turística. Muy amables me dieron un plano de la ciudad y me dijeron donde estaba la oficina, así que como tenía que andar unos diez minutos, llame al móvil de mi hermano para que no se alarmara y comencé a andar. Me gustó el ambiente de la ciudad, ya el día estaba desapareciendo pero se respiraba tranquilidad... a paso rápido llegué a la oficina que estaban a punto de cerrar y cuando entré preguntando por cosas de interés y sobretodo por un hotel donde poder alojarnos, la chica abrió sus ojos como platos.
- ¿Aún no tienes sitio donde dormir?.
Yo asombrada contesté
- No, estamos mi hermano y.................
|
2 Comentarios |
|
|
 |
 |
|
La relación con Alfredo, mi hermano dos años mayor que yo, es bastante tensa. Es un chico engreído, malhumorado y amargado de la vida. Según sé (pues íbamos al mismo instituto y conozco algunos amigos y enemigos suyos), Alfredo es un auténtico patoso ligando y con veintiún años, no se ha comido un maldito rosco. Eso me da fuerzas cuando me avergüenza delante de mis padres o cuando hace comentarios salidos de tono delante de alguna amiga. Sé que yo he disfrutado de mi cuerpo mucho más que él y eso me reconforta bastante.
Cierto día, hará dos semanas, me senté en el ordenador que tengo en mi cuarto y lo encendí. El ordenador lo compartimos toda la familia, pero mi padre y yo somos quienes más lo usamos. Ese día quería revisar bien todos los archivos del sistema porque quiero estudiar ingeniería informática al año que viene y me gustaría ir preparada. Por eso, seleccioné en la carpeta que pudiera ver los archivos ocultos y me puse a dar vueltas por los discos duros a ver qué me encontraba y que no conociera. Mi sorpresa fue mayúscula cuando encontré una carpeta titulada «Conversaciones Alfredo». Ni siquiera me di cuenta de que estaba entrando en la intimidad de mi hermano hasta que fue demasiado tarde. En esa carpeta había guardado docenas de conversaciones en un salón de chat y lo que más me alucinó de todo fue descubrir que en todas ellas hablaba de mí.
Le contaba a un amigo suyo que yo era una tía impresionante, que mi cuerpo era escultural y que no podía dejar de pensar en mí a todas horas. Confesaba que se masturbaba dos o tres veces diarias y que siempre lo hacía pensando en mí. Yo estaba flipando, como podéis imaginar. Seguí leyendo, pues aunque eran conversaciones privadas, si mi hermano era un pervertido yo quería saberlo. Las conversaciones eran tremendas: contaba con todo lujo de detalles cómo entraba en mi cuarto cuando estaba dormida y cómo se pajeaba junto a mí, corriéndose en un pañuelo de papel y acercándose a mi cara al hacerlo. También decía que me seguía a todas partes sin que yo lo viese y que me había pillado haciéndole una felación a un novio mío en el portal de casa. Me estaba poniendo de muy mala leche, la verdad. Las conversaciones estaban ordenadas por la fecha, así que pude comprobar que no eran sus fantasías, sino verdades como puños: efectivamente, en agosto del año pasado alquilamos un apartamento en la montaña mi novio y yo y, efectivamente, el apartamento estaba en una planta baja. El muy cerdo había viajado hasta allí y, por la noche, saltaba la verja de la urbanización y de dedicaba a mirar cómo lo hacíamos una y otra vez. Con todo lujo de detalles. Me prometí a mí misma no volver a follar con las persianas levantadas en mi vida, apagué el ordenador y me fui de allí, dispuesta a.................
|
1 Comentario |
|
|
 |
 |
|
Soy Javier, un estudiante de 19 años de Derecho en Madrid. Mi madre es viuda, puesto que mi padre falleció cuando yo solo tenia 7 años. Ella tiene 41 años y es una mujer muy atractiva, se pasa el día cuidándose en salones de estética y siempre va vestida a la ultima moda más juvenil para su edad. Se llama Sara. Describirla no es fácil, pero os puedo decir que es altita, morena, con pelo largo y rizado, y una tez muy morena. Tiene unos pechos bastante grandes y, lo más importante, muy firmes, misterio que no logro entender para su edad.
Mi relación con ella es de lo más natural, jugando un papel dual de madre y de amiga, a la cual le confieso absolutamente todos mis secretos. Su vida sentimental es confusa, ya que no le gusta desarrollar largas experiencias de pareja, optando por contactos esporádicos cuando tiene ganas de sexo. Así me lo reconoció en varias ocasiones cuando hablamos del tema, ya os dije que la confianza entre nosotros es amplia para hablar de cualquier cosa, por muy intima que sea. En base a esa confianza, la he visto desnuda muchas veces por casa, y reconozco que siempre me provoca bastante excitación cuando la veo, puesto que nunca he descartado el tener relaciones con ella, aunque jamás hemos hablado de ese tema.
El pasado sábado estábamos cenando y le confesé que a un compañero mío le encantaba, que me decía la suerte que tenia de tener una madre que estuviese tan buena. Ella se reía y me preguntaba que tal estaba ese chico y yo le decía que como se le ocurría pensar en eso, que no quería que ningún compañero mío me pasase por la cara el haberse acostado con mi propia madre. La conversación transcurrió entre risas y comentarios al uso, ella iba vestida con una falda negra larga y una blusa blanca y todavía estaba maquillada, pues acababa de venir de pasear por la calle.
Después de cenar nos fuimos a ver la tele y, mientras veíamos un programa de cotilleo me dijo que había estado comprando ropa y que me la iba a enseñar a ver si a mí me gustaba. Sin mas se fue para su habitación y allí estuvo como diez o quince minutos sin salir mientras yo seguía mirando la tele. Al cabo de ese tiempo salió con un precioso y escotado traje de fiesta y se dio un par de paseos por el salón preguntándome si me gustaba, a lo que le dije que estaba preciosa, mientras volvía a la habitación, para volver a pasearse con un traje chaqueta más tradicional, a lo cual volví a decirle lo mismo. Después del pase me dijo que ya no había comprado nada mas, salvo un par de detalles de lencería, que si quería me los enseñaba también. Yo, evidentemente, le dije que si, que estaba deseando vérselos, y en broma le comente que iba.................
|
1 Comentario |
|
|
 |
 |
|
Soy un hombre de 49 años, casado y con dos buenas muy buenas diría) hijas. Mi esposa se llama Claudia y mis hijas se llaman Susana y Nancy. Claudia es morena clara, mide 1.68 y tiene todo en su lugar, un par de tetas bien duras y un culito bien parado y respingón, por su modo de ser le gusta ser muy coqueta con todos; mi hija Susy es de tez clara, mide 1.58 y tiene unas buenas medidas de 87-58-89, a ella le gusta vestir muy sexy, y sinceramente me caliento mucho con sólo verla; pero de las tres la que más me excita es Nancy, y por eso sucedió esta historia, ella es de tez clara mide 1.60 y sí que tiene medidas de modelo, 90-59-91 y todo bien duro y paradito.
Un día que llegue de la oficina, me encontré con una nota de mi esposa que decía que se había ido con su hermana a comprar, y mis hijas me habían llamado a la oficina para decirme que se irían al cine después del instituto, así que iba a tener toda la tarde para mí solo la casa, así que decidí aprovecharlo para andar semi desnudo, como a mí me gusta andar, así que me di un baño y con sólo mi bata, sin nada abajo estuve en la sala y me dispuse a ver una película porno que me habían prestado hasta que repentinamente llego Nancy, ella vestía su uniforme del instituto, muy sexy por cierto, que es de una faldita escocesa de cuadros de color rojo que le llega un poco más arriba de la rodilla, también con su camisa blanca que hacía que sus tetitas se vieran muy apetecibles.
Al verla apagué rápidamente la Tv. sin embargo, ella al verme se acercó y me saludó como cualquier hija saluda a su papá.
- ¡Hola hija cómo te fue!
- Hola papi bien.
- ¿Y tu hermana?
- Se fue con unos amigos de su clase y preferí venir aquí.
Entonces ella se sentó a un lado de mí, pero no lo había yo notado pero al no tener ropa interior y después de ver un poco de pornografía mi pene obviamente tuvo su reacción y Nancy lo notó y se puso nerviosa.
- Bueno papi, quizás sea mejor que vaya a fuera a comprar algo.
- ¿Por qué hija?
- Es que bueno no era mi intención pero vi tu entrepierna y...
Yo al principio me sentí fatal, pero al ver ella como que tenía un aire picaresco me di valor y decidí sacar provecho con la que más me ha excitado en toda mi vida sexual.
- Bueno hija, ya eres mayor de edad y bueno creo que es natural que ya sepas cosas relacionadas al sexo.
- Sí papi pero no sé mucho..................
|
¿comentarios? |
|
|
 |
 |
|
|
|
|
|
|  |  | |