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Esta es la categoria: Relatos de confesiones
Lista de relatos publicados en esta categoria.



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 Iniciacion: Sobre mis iniciaciones (II: Mi virginidad).
Enviado por webmaster el Miércoles, 17 Noviembre, 2004
Relatos de confesiones

Me despertó la luz del sol. Las cortinas de las ventanas del autobús estaban abiertas. Mi primer impulso fue cerrar la que estaba frente a mí, pero instintivamente estiré las piernas y los brazos... y este movimiento me hizo recordar las sensaciones de aquella noche, la manera como las caricias de mi profesor me habían provocado un orgasmo ahí mismo. Era como si a partir de esa noche mi piel tuviera memoria. Mi cuerpo nunca volvería a ser el mismo para mí... ahora sabía lo que podía obtener de él.

El asiento a mi lado ahora estaba vacío, así que con discreción busqué a mi profesor. Él estaba casi enfrente de mí, conversando con una de las monjas del colegio que nos acompañaban en aquel "viaje de estudios". A esas alturas yo sabía que ese viaje efectivamente iba a ser muy ilustrativo para mí.
No podía quitarle mis ojos de encima. Lo veía de otra manera. Hasta ayer era un profesor como todos, y ahora, su boca era tremendamente sensual. ¿Qué edad tenía? Unos 40 años, cabello ligeramente entrecano. Su nombre era José Antonio... Evidentemente era muy fuerte. No era bonito, definitivamente, pero sus ojos proyectaban mucha fuerza... si... la misma fuerza que nos mantenía bajo control durante sus clases de literatura. Sus facciones eran duras y un poco bruscas, y sin embargo, quien hasta ayer me parecía un profesor regañón, ahora me parecía un hombre maduro sumamente sensual. Ahora yo tenía constancia de su experiencia, de su capacidad de hacerme disfrutar y de su gentileza.
Repentinamente lo vi sonreir y dirigir su mirada hacia mí. Con ese pequeño gesto me sentí suya por completo y de inmediato advertí aquella humedad en mi entrepierna. Supe que iba a entregarle mi virginidad en el momento en que él quisiera tomarla.
Tan distraída me encontraba mirándolo, que me costó trabajo darme cuenta que ahora él estaba tratando de llamar la atención de todos mis compañeros y compañeras. Voz en cuello pedía silencio en el autobús. Nos iba a dar instrucciones. Gracias a la claridad con que se expresaba (hasta ahora me daba cabal cuenta de ello), entendí rápidamente la situación. Entrando al puerto de Veracruz nos dirigiríamos a un restaurante económico para desayunar en grupo. En seguida caminaríamos por el malecón llegar al Acuario, donde estaríamos hasta poco después del medio día. A la 1 de la tarde nos registraríamos en el hotel, nos bañaríamos y cambiamos de ropa lo más rápidamente posible, antes de irnos al Castillo de San Juan de Ulúa. Según el tiempo que hiciéramos ahí, ya veríamos en dónde comer y si por la tarde alcanzábamos a hacer alguna otra cosa.
Así lo hicimos, y todo eso transcurrió sin novedad, salvo por la manera como sentí su mirada sobre mí en todo momento, por la manera tan especial como sentí que se dirigía a mí, por el hecho de que no sabía dónde habían quedado mis calzoncitos y por dos discretos detalles que.................

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 Iniciacion: Sobre mis iniciaciones (Parte I: Mi primer contacto sexual).
Enviado por webmaster el Miércoles, 17 Noviembre, 2004
Relatos de confesiones

Todo comenzó en forma muy natural. Una detrás de otra, las amigas nos íbamos confiando nuestras experiencias con los muchachos, nuestros novios, jovencitos de nuestra edad o un poco más, e igualmente inexpertos que nosotras. Las historias eran muy parecidas... Al principio yo sólo escuchaba y preguntaba; pero nunca olvidaré el día que Marcela, una de mis amigas, llegó por fin a platicarnos... que un día antes por la noche, su novio le había desabotonado la blusa y había acariciado sus senos... y ella había sentido "esa" humedad en sus calzoncitos, como nunca antes... Un poco divertida nos explicó que, al despedirse de él, cerca de su casa, había notado una gran mancha húmeda en sus pantalones.
Nuestras risas eran "nerviosas"... Al conversar entre nosotras queríamos despejar nuestros temores y ganar un poco de seguridad, pero lo único que lográbamos era más ansiedad e inquietud... La descripción de Marcela hizo surgir en mí una gran duda. José, mi novio, nunca había intentado nada semejante. Supongo que él era un buen chico, cuya única falla fue despertar sexualmente después que yo. Todavía ahora es un buen chico y creo que es un buen marido...
En fin... las circunstancias siempre se acercan a uno... Un día tuvimos un viaje de estudios en la secundaria. Fuimos a Veracruz, con las monjas del colegio y algunos profesores cuidándonos. Íbamos odos apretados en varios autobuses, y conforme nos acercábamos, hacía cada vez más calor. Salimos en la noche temprano, para llegar en la mañana y así ahorrarnos una noche de hospedaje; pero apenas eran las 12 de la noche y nuestro profesor no podía controlar el escándalo que hacíamos. Muy molesto, deshizo nuestro grupito reacomodándos en el autobús. Estaba muy agusto con mis amigas, así que a regañadientes me cambié de lugar. El profesor nos regaño a todos e insistió en que cerráramos las cortinas del autobús. Rápidamente me dormí, en realidad estaba cansada...
En algún momento de la noche o de la madrugada (nunca sabré cuando exactamente) me desperté. Sentí una mano debajo de mi blusa. Me alerté y di un pequeño salto en mi asiento... pero esa mano me sostuvo firmemente en mi lugar. Apenas logré escuchar un ¡¡¡¡ssshhh!!! entre el gran silencio apenas roto por la vibración del motor del autobús. Otra mano me detuvo del brazo... con fuerza pero sin lastimarme Suavemente continuó aquella caricia: un roce suave, cálido, apenas perceptible. Advertí que era agradable, muy agradable para mí... Rodeaba mis senos y tocaba mis pezones como por casualidad... viajaba a mis axilas, a mis brazos y regresaba. Poco a poco me fui relajando, cerré los ojos y lo disfruté. "Finalmente sucedió" pensé "y me gusta". Creo que me fui quedando semidormida. No había prisa... Y sentí que continuaba... simplemente me relajé... Después de todo eso era lo que yo estaba buscando.
En la casi absoluta oscuridad, generada por las cortinas del autobús, no podía verlo. No estaba segura de quién era, pero lo sospechaba. Había notado algo raro.................

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 Bisexual: ¿Soy Bisexual?
Enviado por webmaster el Miércoles, 17 Noviembre, 2004
Relatos de confesiones

Les contare una historia que es 100% verídica y que me ocurrió hace 2 semanas, en primer lugar os diré que soy un hombre de 37 años felizmente casado y con 2 hijos y con una relación sexual con mi mujer de lo mas normal, limitándonos a 2 o 3 polvos semanales sin grandes complicaciones ya que mi mujer en este terreno a pesar de ser ardiente es muy reacia a según que cosas, por lo que muy de vez en cuando me la chupa un poco y nada mas, volviendo al relato que nos ocupa hará como unas 2 semanas tuve que ir de viaje por cuestiones de trabajo a Madrid (yo vivo en Barcelona), allí estuve trabajando todo el día hasta las 8 de la tarde, cuando termine estaba bastante cansado por lo que me fui directamente al hotel que tenia reservado, para pasar esa noche allí.
Después de rellenar los papeles y que me dieran la llave de mi habitación subí hasta ella y entré me di una ducha y me puse un pijama para tumbarme a dormir cuando de pronto de la habitación de al lado empece a oir ruidos, los cuales eran mas que claros que eran de una pareja follando, me levante y puse mi oreja en la pared pero no lograba oir con claridad, entonces vi que al lado de la puerta del lavabo había otra puerta cuando me acerque comprobé que en esa puerta se escuchaban mejor los sonidos por lo que acerque mi oido a ella al apoyar mi cara sobre esa puerta la misma se entreabrió un poco (era de esas puertas que normalmente están cerradas y que comunican habitaciones), me quede paralizado porque supuse que la pareja que estaba follando me vería, pero no fue asi entonces vi que en la cama habia un hombre de espaldas a mi que estaba metiendola por detrás a la mujer, y se movia hacia delante y hacia atrás jadeando de placer, en un momento dado el hombre se la saco y le dijo !Chupamela!, lo que vi despues me dejo sorprendido, no era una mujer a la que estaban enculando era un hombre el hombre de unos 50 años algo canoso, le cogio la polla al otro y comenzo a chuparsela mientras el otro hombre que tendria sobre los 40 mas o menos le cogia la cabeza y le follaba la boca, la verdad yo mirando por la redija de la puerta la vision que tenia me estaba poniendo cachondo, (yo hasta la fecha me habia considerado heterosexual e incluso cuando en alguna pelicula habia visto alguna escena homosexual y no me gustaba nada), como iba diciendo me estaba poniendo cachondo y vi que en mi pijama se me habia hecho una manchita de liquido, realmente estaba con la polla durisima por lo que comence a sobarmela mientras miraba la escena que me brindaban esos desconocidos, de pronto el hombre que estaba siendo mamado por el otro le dijo que se iba a correr y empezó a soltar su semen en la boca del otro, el otro se lo trago todo y cuando hubo terminado de tragárselo sin decir nada hizo que el que se acababa de correr se pusiera a 4 patas y se la metió por el culo no tardando nada en correrse yo por mi parte me estaba pajeando furiosamente y acabe corriéndome casi al mismo tiempo que el, cayendo todo el semen en la puerta que tenia entreabierta, la cual acto seguido cerre antes de que se dieran cuenta.
Limpie la puerta de semen y me dispuse a dormir,lo cual no pude lograr ya que a mi cabeza solo me venias las imágenes que acababa de contemplar, tuve que masturbarme de nuevo pero esta vez lo hice metiéndome un dedo en el culo, lo cual si bien al principio me picaba bastante al cabo de un rato de tenerlo dentro me empezó a agradar, corriéndome casi tan bestialmente como cuando estaba viendo las escena, al día siguiente acabe el trabajo que tenia y regrese a Barcelona, pero durante todo el día tenia en mi mente la escena que había visto y una erección considerable, han pasado 2 semanas y sigo imaginándome que yo era un de esos hombres y me excita bastante, no se si es que se ha despertado en mi una bisexualidad que tenia escondida o que es lo que me pasa.







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 Esposa: Mi esposa
Enviado por webmaster el Viernes, 12 Noviembre, 2004
Relatos de confesiones

Lidia y yo ya llevábamos 6 años de novios y ella había permanecido virgen hasta el día de nuestro matrimonio, ese día yo la estrenaría, pero algo sucedió, he aquí la historia Habíamos planeado la boda desde 10 meses antes, todo salió a la
perfección; estuvimos muy contentos y bailamos como locos; nuestros familiares
y amigos también estaban contentos y Lidia se veía radiante.
<?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office"
/><o:p></o:p>
Al terminar la recepción, mi flamante esposa y yo nos iríamos
a un lujoso hotel, a nuestra noche de bodas y al día siguiente partiríamos
a un paradisíaco destino de playa; pero aunque yo sabía lo que
vendría a continuación, quise pensar que tal vez las cosas serían
de distinta manera y podría estar tranquilo con Lidia.
<o:p></o:p>
Faltaban unas tres cuadras para llegar al hotel cuando un auto negro nos rebasó
a gran velocidad y me cerró el paso; tuve que aplicar los frenos a fondo
para no estrellarme, del auto bajaron tres tipos con pistolas en mano; abrieron
la puerta del lado de Lidia, la cual yo había dejado sin seguro a propósito
y con lujo de violencia dos de ellos la bajaron y la obligaron a subirse al
otro auto; el tercero se subió en el lugar del copiloto y encañonándome
me dijo: ?¡Sigue el auto o te mueres!?; yo le dije que no era necesario
que me encañonara, que cooperaría con ellos y recibí un
golpazo con la cacha de la pistola que me dejó viendo estrellitas a la
vez que recibía una orden de callarme y conducir. En silencio conduje
detrás del otro auto, que arrancó a gran velocidad. Todo fue tan
rápido, que nadie nos ayudó, así estaba planeado; solo
los gritos de mi querida Lidia retumbaban en mi cabeza adolorida por el golpe
recibido.
<o:p></o:p>
Tomamos rumbo a las afueras de la ciudad; aunque íbamos a gran velocidad,
ninguna patrulla hizo por detenernos, lo cual era mi última esperanza
de salvarme del tremendo embrollo en el que me había metido.
<o:p></o:p>
Todo sucedió casi un año antes de mi boda, tuve el mal tino de
meterme a unos negocios sucios y fraudulentos, que si bien me reportaron buenas
ganancias, también me hicieron conocer a una banda organizada de tipos
violentos, salvajes y a los cuales les importaba poco la vida humana.
<o:p></o:p>
El precio que acordamos que yo pagaría por la ayuda que ellos me brindaron
era excesivamente alto hablando en dinero; mucho más que lo que había
.................

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 Dos: Dos Intrusos IV
Enviado por webmaster el Viernes, 12 Noviembre, 2004
Relatos de confesiones

La tortura continuo, ellos no se satisfacian y yo tuve que seguir teniendo sexo forzado Me desperté sumamente adolorida por la incómoda posición
en la que me dormí; un rato después entró el flaco y me desató
las manos y los pies, me ordenó bañarme; me quité la mordaza
y lo hice, mientras él cantaba al otro lado de la cortina de baño;
de repente él abrió la cortina y se metió a la ducha conmigo;
pude ver que realmente no estaba tan mal de cuerpo, pues era parecido al de mi
marido, me ordenó que lo enjabonara y tuve que hacerlo; cuando le lavaba
su pene se le endureció; él me volteó contra la pared de
azulejo y sin ninguna advertencia me clavó su pene en la vagina; tal vez
fue por el jabón, pero el pene se deslizó dentro de mí sin
resistencia y ahí sentí un poco de placer; ese tipo me hizo tener
un orgasmo en el baño.
No tardó mucho en terminar otra vez dentro de mí; terminamos
de bañarnos y al salir nos ayudamos a secarnos mutuamente; fuimos a la
recámara y me ordenó vestirme con ropa cómoda; él
tomó ropa de mi esposo que le quedaba a la perfección; bajamos
a la sala y me hicieron llamar a mi trabajo por teléfono para que me
reportara enferma, lo hice tratando de aparentar calma, pues el pelón
otra vez tuvo todo el tiempo el cuchillo amenazante en mi vagina.
Me ordenaron preparar el desayuno, lo hice y los tres comimos; luego me dieron
mi bolsa y me hicieron subirme al auto y conducir a un centro comercial, no
sin antes amenazarme de muerte si se me ocurría pedir ayuda a alguien;
al ser un día entre semana en la mañana, no había mucha
gente; el flaco me abrazaba disimulando el cuchillo en mi espalda; fuimos a
un cajero automático y me hicieron sacar todo lo que se podía
de mis tarjetas, luego compramos varias cosas como una televisión, un
dvd, y otros aparatos eléctricos hasta que mis tarjetas quedaron totalmente
saturadas; contratamos una mudanza de la misma tienda y llevamos las cosas a
una casa en un lugar apartado; pero el que manejó en esa ocasión
fue el pelón; a mí me vendaron los ojos y me hicieron acostarme
atrás, con el flaco cuidándome.
El viaje fue largo, pero por fin regresamos a la casa; como había mensajes
de mi oficina tuve que comunicarme de nuevo, inventando esta vez que había
ido al doctor y por instrucciones de ellos tuve que inventar que el doctor.................

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