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Esta es la categoria: Control mental
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 Cura: antiestress / Parte 2
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Control mental

Antes de someter a Eva, Ramón ya tenia un plan bien trazado para ir incorporando nuevas "seguidoras". Así que al día siguiente de convertir a Eva la llamo.
- Hola Eva.
- Hola Ramón, te iba a llamar ahora. He quedado con unas amigas para ir al cine, si te parece bien nos vemos cuando termine la película.
Él necesitaba tiempo para enseñarle a manejar el aparato antiestres y para los otros planes que tenia para esa tarde.
- Eva, me gustaría que quedásemos a las 6 en mi casa.
- De acuerdo, les diré a mis amigas que no voy a ir al cine. - Ella no dudó un minuto en cambiar sus planes.
Esa tarde Eva llegó puntualmente a las 6. Según entro, Ramón le pregunto que si había tenido tiempo de hacer algo de lo que le ordeno. Ella respondió
- Sí. Aprovechando que estoy sola en casa fui a un videoclub y alquile algunas películas porno. He estado aprendiendo a chuparla practicando con un plátano.
- Vaya, veo que eres muy diligente. Veamos lo que sabes.
Ella se arrodilló frente a él y comenzó a lamerle lentamente la polla. Cuando la tuvo dura, la introdujo en su boca y empezó a chuparla, moviendo la cabeza adelante y atrás. Se la veía mucho mas suelta que el día anterior. Le dijo que se fueran a su cuarto y allí le ordeno que se pusiese a cuatro patas en la cama. Ella obedeció.
- Eva, ¿te han dado alguna vez por el culo?. - Sabia de sobras la respuesta, no, y seguro que no le gustaba.
- No.
- ¿Por que?.
- No creo que me gustase.
- Cuando yo te de por el culo veras como te gusta, ¿te apetece que lo haga ahora?
- Sí.
Metió su polla por el culo de Eva y empezó a darle. Ella empezó a jadear y a disfrutar mientras él metía y sacaba su polla de su culo. Los jadeos se fueron haciendo más y más continuos hasta que Eva y Ramón se corrieron. El se corrió sobre su espalda y ella se tendió en la cama exhausta. Estuvieron descansando y luego se dieron una ducha. Ramón le enseño el aparato antiestress y le dijo como usarlo, como debía ir cambiando las cintas y como cerciorase de que el sujeto estaba respondiendo adecuadamente al proceso.
- ¿Cuándo vuelve tu hermana Ana?.
- Mis padres y ella vuelven dentro de tres días.
- Bien, quiero que aproveches cualquier oportunidad para usar con ella el aparato antiestress.
- Lo haré.
Una semana después sonó el teléfono de Ramón. Descolgó y era Eva.
- Hola Ramón.
- Hola Eva.
- ¿Te parece bien que quedemos esta tarde para que te devuelva lo que me dejaste?. A mi hermana le ha encantado.
Esa era la frase convenida..................

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 Cura: antiestress / Parte 1
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Control mental

Ramón llevaba algo mas de tres meses saliendo con Eva y cada vez estaba mas convencido de que se trataba de un error. Tras la primera semana la cosa empezó a decaer y pronto se dio cuenta de que lo de Eva no iba a funcionar. Ella era una chica de 25 años, corriente en todos los aspectos, sobre todo en el físico. No era ni guapa ni fea, estatura media, pelo corto, pechos no demasiado grandes, en fin, nada fuera de lo común. Su carácter era algo arisco y en cuanto al sexo se la podría calificar de estrecha. Por todo esto, decidió usar con ella su invento. Se trataba de unas gafas que emitían destellos sincronizados con música que sonaba por unos auriculares instalados en las patillas. Inicialmente debían servir para aliviar el estrés y conseguir que el sujeto se relajase, pero Ramón descubrió que podían servir para algo más. El proceso era largo y necesitaría una tarde a solas con Eva.
Ella acababa de terminar los exámenes y estaba bastante alterada, así que decidió usar eso como excusa para invitarla a su casa a merendar. Cuando llevaban un rato merendando Eva le contó lo estresada que estaba y Ramón aprovecho para contarle que había comprado un aparato que a él le había ayudado bastante para recuperarse del estrés. Ella acepto rápidamente la propuesta de Ramón de que probase el invento. Se coloco las gafas y el activo una cinta con la música, dando comienzo a la primera de las tres fases del proceso. La primera tenia como objeto relajar al sujeto y transmitirle una sensación de paz y tranquilidad. Una vez completamente relajada, Ramón cambiaría la cinta por otra muy parecida pero que llevaba mensajes que harían que Eva fuese bajando su resistencia hasta que, por fin, con la tercera cinta ella seria programada como quería Ramón.
Durante todo el proceso, Ramón permaneció tranquilamente viendo un partido de fútbol que termino 5 minutos antes de que la tercera cinta terminase de hacer su trabajo. Cuando la cinta termino, desconecto las gafas y vio como Eva parpadeaba y lo miraba.
- ¿Que te ha parecido? . - Preguntó él
- Me encuentro estupendamente, muy relajada. Es un gran invento este.
- Me gustaría que no le hablases de él a nadie.
- De acuerdo.
- Prométemelo
- Lo prometo. No le hablare de él a nadie.
- A menos que yo te lo diga.
- Por supuesto.
La cosa parecía funcionar porque a estas alturas era muy raro que Eva no le hubiera preguntado el por que de tanto secreto. Decidió ir algo mas lejos, si salía mal no pasaría nada porque de todas formas pensaba romper con ella. Decidió probar con algo que sabia que a Eva le resultaría difícil hacer.
- Tenemos que celebrar que hemos terminado los exámenes, hagamos algo distinto. ¿Por que no te fumas un cigarrillo?. - Dijo Ramón.................

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 Premeditadamente: Premeditadamente
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Control mental

Liseth, deseaba poseer a Mary, había planeado hacerlo de mucho antes y al fin se decidió a someterla de manera pacífica.


Eran las 7 de la noche, Liseth estaba en casa, sola, pensando en Mary, en hacerla suya, leía aquel libro viejo, sin forros, sin pasta, desgastado.
Cogió el teléfono, marcó, contestó su amiga de siempre, le dijo que le tenía que mostrar algo que era parte de un experimento que quería compartir con ella. Mary aceptó, confirmando que llegaría en media hora. Liseth siempre había tenido inclinación hacia las chicas y era Mary a quien más deseaba.

Preparó todo, un par de velas negras, un jaspe dorado engarzado a una cadena de oro brillante, tenues luces multicolores, una cena sencilla.

Al llegar Mary la hizo pasar, hablaron un poco mientras comían; después de la cena fue al grano.

-Quisiera que me ayudes en un experimento.

-Claro, sabes que cuentas conmigo.

-Antes que nada, siéntate en el sofá y acomódate.

Diciendo esto apagó las luces normales, encendió las multicolores, prendió las velas, puso una música suave y monótona; luego que se sentó cogió el jaspe dorado, se lo acercó, le decía con voz tenue y monótona.

-Consiste en algo sencillo, tienes que mirar el jaspe brillar con las luces multicolores, cómo resplandece, cómo brilla cambiando de color, mezclando los colores reflejando cada matiz en tus ojos, en tu rostro, relájate, esto ayudará mucho.

-Sí, respondió suavemente.

-Bien, eso es, relájate, mira el jaspe brillar, deja que tu mirada se pose libremente sobre él, y escucha la música al igual que mi voz. Solo puedes mirar el jaspe y escuchar mi voz y la música.

-Sí.

-Deja que tu cuerpo se relaje, deja que tus pensamientos se desvanezcan, deja que tu mente se ponga en blanco, deja que tu voluntad vaya muriendo poco a poco, Mary, todo eso poco a poco.

-Sí, poco a poco.

-Así es, te sientes bien al estar así, muy bien, sin pensamientos, sin nada en tu mente, sin voluntad propia, te sientes bien, verdad.

-Sí muy bien.

-¿Cómo están tus pensamientos?

-Desvanecidos.

-¿Cómo está tu mente?

-En blanco.

-¿Y tu voluntad?

-Muerta.

-Ahora, Mary, pon atención a todo lo que te diga, te sientes muy bien en este estado, déjate llevar por mí, déjate envolver por mí, déjame entrar en tus pensamientos, déjame entrar en tu mente, déjame tomar tu voluntad.

-Sí, estoy a ti disposición.

-Ahora te daré un beso, te entregarás a mi beso, corresponderás con una mezcla de ternura y pasión y conforme vaya pasando el tiempo, mientras dure ese beso, te sentirás más absorbida por mí, sentirás que me apodero de tu mente, de tus pensamientos y de tu voluntad más y más y cuando termine ese beso despertarás y solo recordarás que hablábamos, pero de ahora en adelante, siempre harás todo lo que te diga, no será necesario hipnotizarte de nuevo, tú harás todo aquello que te indique sin dudar, entendido, Mary.

-Sí, entiendo.

Se acercó a ella, la tomó de la barbilla, puso sus labios en los suyos y se enfrascaron en un largo beso, duró varios minutos.

Terminado ese beso, Mary regresaba de ese trance de a pocos, no comprendía bien, Liseth le dijo que se quedó dormida mientras charlaban, le dijo que era hora de dormir, que fuera a su casa y que regrese a l anoche siguiente.

Al despedirse nuevamente la besó en los labios, le dijo, esto se repetirá cuando regrese.

Desde ese día empezó a jugar con Mary a su antojo sin que Mary pudiera evitarlo ni cuestionarse el porqué estaba como sometida a Liseth, pero se sentía tranquila de vivir así. A todo eso, regresaría a la noche siguiente.








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 Dominando: a Mari / Segunda parte
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Control mental

Después de haber hipnotizado a Mari aquella tarde de Domingo, había planeado la manera de someterla completamente a mí tal como lo hice con mi hermana.


Mi hermana se encargó de traérmela nuevamente un Jueves por la tarde, estuvimos conversando algo. Entramos al tema del estrés y esas cosas, aprovechando de eso, yo hablé de la Hipnoterapia y propuse hipnotizarlas a ambas a la vez, cosa que accedieron sin ningún inconveniente.
Puse una música suave y monótona, les sugerí entrar en relajamiento de a pocos.

-Relájense, desean estar relajadas, escuchen la música y mi voz, escuchen con profunda atención, dejen que mi voz se incruste en sus mentes déjense inundar completamente por mi voz que les llena de paz y de tranquilidad.

Ellas solamnete asintieron con un gesto de aprobación. Luego empecé a hablar con mayos énfasis usando el singular en vez del plural para que surja mayor efecto en cada una, especialmente en Mari, pues a mi hermaa ya la tenía dominada y no era necesario mucho trabajo con ella, cosa contraria con Mari a quien debía programar lentamente.

-Ahora te sientes en paz, en calma y deseas estar así, siempre así, en esta paz que te causa la música y mi voz, quieres sumergirte en el relajamiento, lo deseas, lo anhelas, quieres caer profundamente en el relajamiento, en la hipnosis. Por tanto, déjate sumergir por mí.

-Sí. Dijeron las dos de manera tétrica y pausada.

-Te sientes bien y no quieres dejar este estado de calma, de paz, adoras este estado hipnótico en el que te encuentras y deseas hacer lo que te diga con el fin de permanecer así, en paz, en calma. Verdad que sí.

-Sí, lo deseo, haré lo que digas por que así lo quiero. Al unísono dijeron las dos, cosa que me sorprendió un poco.

-Ahora, deja que tu voluntad te abandone, siente cómo tu voluntad te deja y se va muriendo. Contaré de 10 a 0 sentirás, con cada número que diga, que pierdes tu voluntad propia por que así lo quieres, deseas perder tu voluntad.

-Sí. Repitió cada una.

Hice el conteo regresivo, al llegar a cero continué.

-Ahora, tu voluntad no te pertenece, no tienes voluntad propia, se ha muerto y te ha abandonado. Ahora deja que mi voluntad cubra el lugar que dejó tu voluntad, déjame tomar el control de tu persona, lo deseas, queires que yo te controle, deseas que te mi voluntad asuma tu voluntad, lo anhelas, lo deseas.

-Sí, o deso, lo quiero, toma el control de mi ser. Decían las dos pausadamente.

-Contaré hasta 5, así como vaya contando, sentirás que mi voluntad va asumiendo el control de tu mente y de tu ser, porque así lo deseas. Cuando diga 5 dejarás caer tu cabeza hacia atrás y harás cuanto yo te diga, entendido.

-Sí, entiendo.

Así fue, empecé a contar, al llegar a 5, la cabeza de ambas se hizo hacia atrás. Seguidamente me acerqué a mi hermana, la desperté de su trance y le pedí me deje a solas con Mari, entonces ella salió de casa.

-Escucha Mari con atención y sigue mis instrucciones.

-Sí, oigo y actúo.

-Dame cuanto traigas de dinero.

Me entregó algunos billetes, los guardé en mi bolsillo.

-Ahora, Mari, despertarás cuando te toque la frente, pero cada vez que yo te diga "Mimaridominio", caerás en este profundo trance hipnótico, entendido.

-Entiendo.

Le toqué la frente, ella parpadeó un poco, estaba algo contrariada y confusa, no le dí tiempo a reaccionar, y dije "Mimaridominio". Ella quedó estática como inerte. Y comencé a hablarle, le di sugerencias que iban modelando su ser a mi manera, empecé a sugestionarla reduciendo sus inhibiciones poco a poco. Le tuve casi 5 horas hipnotizándola.

Luego de ello salimos juntos ya de noche, caminando, de cuando en cuando, nos parábamos en algún lugar y nos besábamos, nos acaricíabamos como si fuéramos una pareja normal, pero yo le pasaba mis manos por todo su cuerpo y por momentos le tocaba sus partes más íntima por encima de sus ropas, cosa que a ella le gustaba, pues notaba un gesto placentero en su rostro. Faltaba ultimar los detalles para convertirla en mi mujer, en mi amante, en mi esclava sexual.








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 Dominando: a Mari / Primera parte
Enviado por webmaster el Miércoles, 01 Diciembre, 2004
Control mental

Ya había logrado dominar completamente a mi hermana menor, no solamente me complacía sexualmente, sino que también hacía todo cuanto le pedía. Ya había pensado que ella me ayudaría en futuros planes, así que le encomendé la tarea de "reclutarme" nuevas inquilinas para mi satisfacción. Le encargué que, de preferencia, sean chicas que no hayan tenido experiencia sexual aun (se siente fenomenal desvirginar a una mujer).
Me dio los datos de algunas de sus amigas, le dí instrucciones de que aproveche cualquier circunstancia para traerlas a mí sin dar a conocer mis planes. Luego de meditar un poco, le indiqué que le hable a Mari, una chica de 20 años, recatada y de figura regular que yo conocía de antes. Ella era un poco orgullosa y algo altanera, normalmente rechazaba a sus pretendientes o jugaba con ellos algún corto tiempo, eso me daba la seguridad de que su virginidad estaba intacta, lo que me hacía más interesante el proyecto. Me había gustado tanto despojarle la virginidad a mi hermana que deseaba hacer lo propio con otra chica.

Un Domingo que me encontraba solo en casa llegaron las dos algo agitadas, venían de practicar el Voleybol a dos cuadras de mi casa. Mi hermana se metió a la ducha, le encargué, sin que se diera cuenta Mari, que se demore y me puse a charlar con Mari sobre cosas simples. Ella empezó a quejarse de la demora de mi hermana y del cansancio; como nos teníamos algo de confianza, me acerqué a ella un poco, como jugando le toqué los hombros, ella pensó que la cosa sería hasta ahí no más, pero los empecé a masajear suavemente, ella hizo un gesto de incomodidad.

-Tranquilízate, Mari, no me digas que nunca has oído hablar de los masajes para bajar las tensiones producidas por el esfuerzo físico.

-Sí, pero, porqué tu hermana tarda tanto.

No sospechaba lo que quería hacer, que quería hipnotizarla. Le di un pequeño rodeo, como quien quiere salir de la sala, pero al estar tras de ella, le volví a masajearle muy suavemente los hombros, a la vez que le pedí se calmara.

-Anda, tranquilízate, estás agitada, respira hondo, respira muy hondo, muy profundo, eso te hará sentir algo mejor.

Así lo hizo ella, respiró profundamente dos veces diciendo.

-Bueno, sí, se siente un ligero alivio.

-Ves que se siente mejor, sigue respirando profundamente, pausadamente, eso te reconfortará, suéltate, relájate, deja que las tensiones se vayan alejando.

Mi voz era casi monótona, pausada, tranquilizadora.

-Deja que tus pensamientos se extingan poco a poco, eso te hará olvidar del cansancio.

-Sí olvidar el cansancio, no pensar. Murmuró ella, ya estaba cayendo.

-Eso es, Mari, deja morir tus pensamientos, déjate llevar por la relajación, deja que te haga sentir bien, en paz.

-Sí, en paz. Decía ella como un susurro de voz.

Seguía hablándoles con las mismas frases hasta que noté que ella ya casi.................

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