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Esta es la categoria: Dominacion
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 Amante: Mi amante es un homre fascinante
Enviado por webmaster el Lunes, 08 Noviembre, 2004
Dominacion

Mi amante es un hombre fascinante. Me ha hecho recuperar mi juventud que yo consideraba terminada a mis 28 años, con dos hijos y un marido aburrido y falto de interés por mi y por el sexo, un trabajo estresante y una vida cotidiana absolutamente monótona Lo conocí en una fiesta de la empresa por causa de unos espléndidos beneficios. Trabajaba en otro área y nunca me había fijado en él. Entre mi mortal aburrimiento vital, su gracejo y labia, su atractivo varonil, su embriagadora agua de colonia y el alcohol que yo había trasegado no le fue difícil conseguir que acabásemos esa tarde follando en un hotel pese a no ocultar que estaba casado y su edad, 52 años. Desde entonces no puedo prescindir de mis cotidianos encuentros sexuales con él. Yo, que procedo de una familia de estricta moral conservadora, con una educación tradicional y ultra católica, que voy a misa todos los domingos y me confieso y comulgo cada mes, me he convertido en la furcia de un pervertido.

Pero no puedo evitarlo. El ha hecho que mi vida sea una aventura continua. Me ha introducido en un mundo de vértigo del que ya no puedo salir. Cada semana me proporciona una perspectiva nueva del placer, la vida y la ética. Mi cerebro ha resucitado y mi libido se mantiene al tope.

Al principio, yo que solamente follaba con mi moralista esposo en camisón, que nunca me acariciaba, y que solamente me penetraba con la intención de tener un heredero, descubrí el placer de mostrarse desnuda al amante y de explorar un cuerpo ajeno, de recibir y proporcionar placer con órganos y de forma que nunca se me hubiese ocurrido, ni aún en mi más atrevida fantasía.
Día a día, semana a semana me hizo descubrir que de todo mi cuerpo podía obtener y dar placer. Me descubrió el clítoris, el cuello, la boca, ... hasta los dedos de los pies.

La semana en que me descubrió el placer anal fue fantástica. Solamente me folló por allí durante un mes. La desvirgación de ese agujero, que nunca creí posible utilizar para otra función que la de evacuar, fue muchísimo menos dolorosa que la desvirgación de mi vagina por mi marido en nuestra noche de bodas.

Otra semana me inició en el sexo oral y llegué a dudar si prefería su semen en mi vagina, en mis intestinos o en mi boca. También me hizo dudar si prefería en mi coño su pene o su lengua.

Siempre sin darme ocasión a dudar de aquella introducción al hedonismo, me introdujo en el consumo del cannabis, después en prácticas sexuales más duras como la lluvia dorada o la coprofagia que yo, en mi ignorante educación previa, acepté tan natural como la sodomización o el sexo oral. Realmente, desde mis escasos elementos de juicio, en la práctica no se diferenciaban gran cosa.
Tampoco encontré ya extraño la utilización de instrumentos mecánicos.................

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 Ellas: Ellas decidían III
Enviado por webmaster el Lunes, 08 Noviembre, 2004
Dominacion

Entonces la reconocí. Era la hija de Rogelio y nieta de Esther. Pero que yo supiese tenía unos 16 años. Así me expliqué el cariz adolescente de su cuerpo Animal! ¡Pervertido! ¡Hijo de puta!. Toda clase de insultos cayeron sobre él. Hubo que sujetar a Rogelio y Esther que pretendían matarlo.
Una vez calmada la situación, habló Laura:
- Papá, abuela. He zzsido yo la que ha queddrido y quieddre seddr una ezzsclava. No culpéizzs a mi zzseñor. Dizzsculpad mi fodrma de habladr peddro ezzs que no domino aún el contdrol del piedrzing de la lengua, y enseñó las gordas bolitas que llevaba puestas. Hablaré dedspacio. No seáis hipócritas, no tenéis ningún inconveniente toda la familia en ejercer vuestra promiscuidad y lascivia, y ¿vais a poner el grito en el cielo porque os sale un miembro masoquista?. Yo también quiero gozar del sexo y lo hago conforme a mis tendencias o preferencias. He encontrado un hombre que me hace gozar como quiero y no deseo perderle. así que dejadle en paz. - Mi Amo, usa de mi como quieras e ignora a mi familia. Desde que me aceptaste como esclava mi única familia eres tu y aquéllos a quienes quieras cederme. Te recuerdo con el debido respeto que es la hora de azotarme según mi programa de amaestramiento.
Con gran aplomo se reclinó sobre la mesa y ofreció sus nalgas, de entre las cuales sobresalían destacadamente sus enormes y tumefactos labios vaginales con sus candados. Hasta el desproporcionado clítoris con su argolla era visible por entre sus nalgas.
Raúl tomó una fusta de caballos y comenzó a flagelarla en los riñones y nalgas mientras explicaba:
- De entre los programas de adiestramiento de esclavas sexuales que consideradamente sometí a su elección prefirió éste, así que no me culpéis -dijo mirando a Rogelio y Esther- ella lo decidió. Viniéndome a las mientes que esa expresión ya me estaba resultando demasiado familiar. - Yo todavía no me la he follado, lo hace un negro con una polla descomunal que he contratado, para que abra bien sus agujeros y la acostumbre a follar sin desmayo. Una vez a la semana la follan durante tres horas sin parar ocho negros con pollas casi tan grandes como el habitual que me cuestan un pastorro. Eventualmente tengo que contratar vejetes, putas, travestidos y otras gentes para que se acostumbre a cualquier situación. En fin, que me sale cara, no es como la de Alberto que la sufraga su propio cornudo marido.
- ¡Eh! Que me ha gastado 2000 euros en la mía y aún dudo de los resultados.
- ¡Ja! más de 2000 euros me costaron las visitas para someterla al artilugio de vacío para engrosar y alargar sus pezones, clítoris y labios vaginales. Todos los día desde hace un año - Oí un gemido de Rogelio: ¡Diosss! desde los quince años - durante una hora cinco minutos alternativos en cada uno de los tres órganos. Y no hablemos de lo que me.................

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 Ellas: Ellas decidían II
Enviado por webmaster el Lunes, 08 Noviembre, 2004
Dominacion

Al día siguiente, en la empresa, Celia vino a mi despacho y levantandose la falda, bajo la cual no había bragas, me mostró un amoratado coño y me dijo escuetamente: - Creo que en unos días no podre follar, pero si tu dispones lo contrario dímelo. Y se fue dejándome con la boca abierta No volvimos a hablar en dos semanas, pero al cabo de ellas volvió a mi despacho y me dijo: Amo, ya puedes disponer otra vez del uso de mi cuerpo como gustes. ¿mañana?
- Vale. ... Y otra vez boquiabierto.
Llegó a casa, me sirvió una copa y me hizo sentar en el sofá, se desnudó lentamente de espaldas y se volvió de repente. Nueva sorpresa. Aunque ya no me tomaba de improviso nada procedente de ella.
La devota esposa, madre amantísima de tres hijos y estricta cumplidora de los deberes religiosos se había hecho perforar los jugosos pezones, los prominentes labios mayores del coño y el abultado clítoris con unos gruesos anillos de hierro. Además lucía un vistoso tatuaje a lo ancho de su ligeramente curvado vientre secuela de sus embarazos que decía " ESCLAVA DE A."
- Amo, decidí no hacerme tatuar nada en las nalgas porque he pensado que sería mejor que tu diseñases el distintivo de esclava que me quieras poner a hierro incandescente. Supongo que, con el tiempo, querrás tener una cuadra de esclavas todas marcadas por igual. Mira mis hierros, son de acero inoxidable de la mejor calidad. Me dijo el hombre que me los puso que son lo suficientemente gruesos para que me puedas colgar pesos que me infrinjan dolor o cadenas para sujetarme o conducirme, sin miedo a que se me rasguen los tejidos. No se pueden quitar más que cortándolos con una cizalla o serrándolos. Mira también el collar y las manillas de plata, igualmente permanentes, con unos herrones articulados para que me puedas sujetar a tu gusto y que se camuflan dentro sin que la gente piense que no son sino joyas.
Me levanté y de improviso le asesté un fuerte bofetón.
¿ A ti quién te ha dicho que tomes decisiones por tu cuenta ?
Sin decir más le arrojé un abrigo. ¡Póntelo!. La tomé de la mano y la arrastré hasta el coche. En todo el camino no dije nada y ella tampoco habló. La conduje hasta el gabinete de Palmira. Pregunté por ella, que se presentó al poco vestida de faena.
- Te traigo esta puta que toma decisiones por su cuenta para que la domes. Ha decidido ser mi esclava por su cuenta. Mira lo que se ha mandado hacer sin ningún permiso. Y la quité el abrigo para que Palmira viera sus adornos, desnuda como estaba debajo. - Como comprenderás no puedo tener una esclava que decide cosas. Eso es incompatible con el concepto de esclava.
- No te preocupes. Déjamela una semana y te la devolveré debidamente educada.
Seguidamente pulsó un timbre y al poco rato se.................

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 Ellas: Ellas decidían I
Enviado por webmaster el Lunes, 08 Noviembre, 2004
Dominacion

Celia, la secretaria de mi jefe tiene 48 años, está casada y con tres hijos mayores. No es un monumento de mujer pero siempre pensé que tenía cara de viciosa, es menuda, delgada pero con unos grandes pechos un poco caídos por la edad, talle de avispa y caderas amplias contrastadas con esa cintura, un pequeño culito respingón pese a su edad, tiene unas manos deliciosas y unos ojos negros de mirada expresiva. Nunca tuve con ella ningún asunto de sexo, pero me ponía caliente cuando tenía que relacionarme con ella, ya que me hacía algún trabajo si faltaba mi secretaria Lucía. Con Lucía, de 45 años, que también está casada y con dos hijos si he follado alguna vez, soy amigo de su marido y ya os contaré la relación entre nosotros tres.
Hacía ya tiempo que no escuchaba a Celia hablar de las relaciones con su marido como era habitual en ella, pensé que era ocasión de hacer una intentona y comencé a toquitearla más de lo habitual cuando estaba a mi alcance. No recibí ningún rechazo pero tampoco ninguna síntoma de aliento al progreso. Una tarde, estando los dos solos en la oficina me llamó porque no encontraba un fichero de texto que yo le había pasado y que tenía que actualizar. Mientras buscábamos en el ordenador le pasé el brazo por el hombro y como casualmente dejé la mano sobre su cuello.
Ella me dijo: - Yo te gusto ¿no?
- Si, me gustas.
- Pero solamente para hacer sexo ¿no?
- Pues sí, la verdad. No pensarás que me voy a enamorar locamente a mi edad.
- Bien, si quieres podemos follar un día y después ya veremos. Pero con una condición: no quiero el típico polvo mal echado y la típica pregunta de ¿Que tal he estado? Ya que voy a poner los cuernos a mi marido por primera vez quiero pasarlo bien. Quiero que me trates como a las actrices de las películas porno.
- De acuerdo. ¿En mi casa el viernes ?. - Bien, no tengo otra alternativa salvo un hotel.
El viernes se presentó en mi casa. Soy soltero, 30 años, y en mi casa no hay nadie salvo la asistenta que acude a limpiar los martes y jueves, a la que me beneficio a primera hora cuando estoy necesitado.
Después de quitarle el abrigo le di un beso en el que mi lengua recorrió durante un buen rato toda su boca y hasta dejarla sin aliento y notar cómo su cuerpo se pegaba al mío como una lapa.
La llevé al sofá donde tenía preparadas unas copas y empezó a explicarme: No pienses que soy una fulana, amo a mi marido y mis hijos, pero él sufrió un accidente el año pasado que le ha dejado impotente. Yo necesito sexo y él me lo daba cumplidamente, pero ahora que no puede, he hablado del asunto con él y comprende y aprueba que tenga alguna aventura de cuando en.................

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 ASi: La primera vez que me comporté asi
Enviado por webmaster el Lunes, 08 Noviembre, 2004
Dominacion

Esto que voy a narrarles me pasó a principios de mayo. Fui con mi mujer y mi hija a casa de una prima suya a visitarla, pues llevábamos mucho tiempo sin saber nada de ella y como tiene una niña un poco más grande que la nuestra, de paso a recoger un poco de ropa de temporada de su niña para la nuestra Nora, así se llama la prima de mi esposa, es una mujer que está bastante buena, pese a haber tenido dos hijos, sus caderas se mantienen como las de una joven de 18 años. Si sus caderas parecen jóvenes, su cuerpo no tiene nada que envidiar a una de 18 años, bueno, quizás los pechos, son algo escasos para mi gusto, no así su culo, que lo tiene buenísimo.

No me andaré por las ramas e iré al grano. Después de los consabidos saludos y etc. etc., se metió en la casa para darnos la ropa para la pequeña que ya tenia preparada. Ahí empezó mi martirio, pues cada vez que sacaba una prenda para enseñársela a mi mujer, ponía el culo a dos palmos de mi cara,(ella estaba de pie y yo sentado en una silla pequeña, tipo taburete),y debido a la falda tan corta que llNoraba, me mostraba una pequeña parte de sus bragas blancas,( no olvidéis este detalle). Tras enseñarle las dos bolsas de ropa, entró de nuevo en su casa,(nosotros no hallábamos en jardín junto a la piscina, vigilando como se bañaban sus hijos y mi hija), al rato salió de nuevo y le dijo a mi mujer que entrara con ella, al tiempo salió mi mujer y me dijo que entrara a ayudar a Nora para bajar unas maletas donde podría tener más ropa para la niña.

Entré y me dirigí al cuarto de su pequeña y allí estaba ella subida en el último peldaño de una escalera, intentando sacar unas maletas. Me acerqué a la escalera y me dispuse a sujetarla, miré hacia arriba para poder contemplar las braguitas blancas y ¡OH!, sorpresa, tenia los dos cachetes al aire. Rápidamente desvié mi mirada que se encontró con la suya mirándome de reojo. Me dijo súbete conmigo y me ayudas a bajar esta maleta que pesa mucho. Mientras ella estaba en el descansillo de la escalera yo me quedé en escalón anterior al descansillo, mientras pasaba los brazos por encima de ella,(yo mido 1.90m frente los 1.65 de ella), y agarraba la maleta, que por cierto pesaba lo suyo), ella haciendo como que se colocaba para coger mejor postura, se empinó todo lo que pudo, poniéndose de puntillas encima de las escalera, para posteriormente bajarse pegando su culo contra mí, quedando su falda lNorantada y su culo al aire.

Pegué un empujón a la maleta poniéndola en su sitio nuNoramente, agarré su falda para que no se bajara y metí mi cara entre los cachetes de su culo, ella se agarró al marco del armario y se inclinó.................

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