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Esta es la categoria: Relatos gay
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 Mi vecino: Mi vecino
Enviado por webmaster el Lunes, 08 Noviembre, 2004
Relatos gay

Hola, mi historia comienza en un a pequeña ciudad de Colombia, llamada Armenia, ya hace 8 años, yo a esa época tenia 12 años, y ya empezaba a despuntar mi gusto por las personas de mi mismo genero, mi vecino le decian "tuto", y no es que fuera muy bueno, pero aguantaba, el tenia 24-25 años, ya tenia dos hijos, era el tipico "perro" de la cuadra, desde la ventana de mi habitación lograba observarlo siempre se daba una ducha hacia las 6:30 de la tarde, y yo no perdia esa oportunidad, siempre la cita era a esa hora, un día se descuido y salio desnudo, casi me muero el verle ese verga rica que tenia, como ya les dije anteriormente, no era bello, pero tenia algo que lo hacia erótico, casi sexual al verlo, piel trigueña, canela mas bien, ojos negros y un cabello crespo , una abdomen plano, como de 1.71 de altura, así pasaron varias semanas el salia desnudo de la ducha y yo lo observaba desde mi ventana, sijiloso, paracia como un gato, pero un dia me vio, casi me muero me retire y trate de no pensar en lo acontesido, despues no me volvi a asomar en mi ventana a esa hora del dia, dos semasa despues como a las 6 de la mañana tocaron a la puerta, era el, mi madre como se despertaba temprano abrio la puerta, estuvieron charlando y el le dijo que me necesitaba para que le transcribiera una carta que necesitaba enviar a un juzgado y que nos demorariamos, mi madre me despertó y yo sali con el, el habia salido envuelto en una toalla, cuando entramos a la casa de el, se la quito y dejó ver un espectacular cuerpo cubierto con un slip azul claro, uff que delicia tener ese cuerpo a centrimetros de mi, cuando entramos a su habitación me hizo sentar en un mueble, y el se acosto, en la cama, todo quedo en silencio, después de un par de minutos, me preguntó:

- sabes como tienen relaciones los hombres?
A lo cual le respondi que si, pero me estaba murien do de una extraña sensación de deseo y de miedo, el me dijo:

- que te gustaria ser hombre o mujer?

Y le respondí que hombre, a lo cual el se dio vuelta quedando boca abajo y se quito el slip.
Casi me muero al ver ese culito todo para mi, pero el mido me podia, y no fui capaz de ranozar algo, han de entender que para esa epoca tenia 12 años y no era facil asumir ese rol, el no ver respuesta en mi se dio vuelta y se termino de quitar ese slip, y me dejo ver una rica y gruesa verga de unos 22 cms, me tomo mi mano y la puso sobre esa pija, y empezo a menear mi mano en esa pija, me pidio casi en ruego que se la besara, a lo cual eccedí, no opuse resistenca el me toco mi pija que ya estaba bien parada y tambien se la llevó a la boca hicimos el 69 un buen rato, es ya estaba a punto esi que paro, luego saco de un cajon una crema y me la untó en mi pija, y en su culo, y me dijo que seria lo mas rico que hiba a sentir en mi vida, y fue verdad, esa primera vez follandome a alguien, ese culo que habia deseado desde el nacimineto de mis sentimientos, fue delicioso, cuando ya me hiba a venir el me pidio que me acostace y nos pajeamos mutuamente, el se corio primero regando litros de lechita caliente en mi abdomen y yo, como si hubiesen abierto una puerta al placer me corri en litros sobre su abdomen, y creanme que para ser mi primera vez creo que lo hice muy bien, en estos momentos ni se imaginan como tengo mi verga, jajaja, eso se los dejo a vuestra imaginación







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 Pepino: Ensalada de pepinos
Enviado por webmaster el Lunes, 08 Noviembre, 2004
Relatos gay

Desde pequeño me gustó la sensación que me producía el estar desnudo, correteando libre por el amplio patio y sintiendo el calor del sol en la piel. Recuerdo como, en las siestas de verano mientras todos dormían, yo me quitaba toda la ropa y me iba a los fondos de mi casa a jugar en libertad Evidentemente todo esto lo hacía con la mayor ingenuidad e inocencia, dada mi corta edad. Pero a medida que fui creciendo, esa sensación también fue madurando conmigo. Ya no era el mismo placer simple que me proporcionaba el sentir el viento sobre la piel lo que me gustaba, sino un cierto e indefinido cosquilleo que me recorría todo el cuerpo cuando tenía la oportunidad de desnudarme y andar a mis anchas.

Recuerdo que en una ocasión, cuando ya tenía 14 años, mis padres salieron de casa una tarde a visitar a unos parientes; yo me excusé diciendo que quería ver un programa de televisión. Después de unos regaños me salí con la mía, que era la de quedarme solo en casa. Los vi alejarse en el auto desde la ventana del dormitorio y luego de dejar pasar un tiempo prudencial de unos minutos (no fuera a ser que regresaran por algún motivo y me sorprendieran haciendo lo mío...!), en cuanto comprobé que no volverían por un buen tiempo, salí casi corriendo hacia el patio. La excitación por las ideas y fantasías que estuve pensando mientras esperaba escondido junto a la ventana a que mis padres se fueran me había provocado una calentura inaguantable, a tal punto de que mientras iba para el patio me iba bajando los pantalones y comencé a acariciarme la pija, las bolas y a meterme el dedo en el culo.

En cuanto llegué al patio me dirigí a un pequeño galpón que quedaba en uno de sus costados, donde había cachivaches y cosas viejas guardadas. Allí mi madre solía guardar las herramientas de la huerta y algunas cosas que no cabían ya en casa. Entre ellas había un viejo colchón, con el forro roto y desgastado, apoyado contra una pared. Verlo y tirarlo al piso fueron una sola cosa; me desnudé por completo y comencé a pajearme sin ningún reparo, disfrutando de la libertad de gemir, retorcerme, putear y decir malas palabras que me calentaban aún más. Sin embargo, algo me faltaba. Es verdad que me gustaba hacerme la paja, sentir la leche caliente fluyendo de mi verga, y después desparramarme el semen por el culo y las nalgas; pero la desventaja (pensaba yo) era que el placer de pajearse duraba muy poco: tan sólo unos pocos segundos de intenso orgasmo y luego ...muchas gracias y buenas noches... Me parecía realmente injusto que algo tan lindo durara tan poco, por lo que me propuse tratar por todos los medios de prolongarlo lo más posible; pero... ¿cómo hacer para disfrutar de un orgasmo sin eyacular?

La respuesta me la dio un pepino de la huerta. Justo.................

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 Vida: El profesor de mi vida
Enviado por webmaster el Lunes, 08 Noviembre, 2004
Relatos gay

Hola, me llamo Andrew, tengo 17 años y resido en Chile; soy una persona que desde niño ha sido muy traviesa y movida, aunque siempre he sido responsable y amable con las personas que quiero y que para mí merecen respeto. Mi vida ha estado siempre llena de incógnitas que siento que debo resolver, por lo cual me aventuro a nuevas emociones guiado por mis instintos y por mi corazón también. Esta vez les contaré acerca de algo que me sucedió hace 2 años aproximadamente.

En el colegio, mi clase favorita era Química, no solo porque me gustara la materia sino porque me gustaba el que lo enseñaba. El se llamaba Carlos, tenía 22 años y era un profesor nuevo en nuestro colegio y nuevo en su profesión. Era alto, r. Desde el primer momento en que lo vi sentí gran atracción por él, no sólo sentía un deseo incontenible de que me posea, sino algo mas inocente y puro, algo que iba más con mi edad(15 años).

Fui muy empeñoso en sus clases, obtenía las mejores notas. Carlos comenzó a sentir un especial aprecio por mi, yo suponía que era por mi esfuerzo, pero al parecer estuve equivocado. Siempre me felicitaba por mis trabajos y cuando no había nadie me acariciaba el rostro y me decía que era el "alumno soñado". por mi parte, yo sólo podía agradecerle sin intimidarme; parece que eso le gustaba.

Los días y los meses transcurrían en esa misma situación, pero cada vez esa relación se hacía más estrecha; lo consideraba un amigo, y el también me consideraba así. En muchas ocasiones me declaro que me quería mucho y en una ocasión yo me atreví a darle un beso en la mejilla. El solo sonrió.

Una tarde, a la hora de salida de clases, el se quedó solo en el salón; como me demoré un poco en salir (lo hice intencionalmente) me llamó y me dijo que me acercara. Después me dijo que me acercara a él para que lo ayude a ordenar unas fichas bibliográficas. Yo junté una silla cerca al escritorio para sentarme. Entonces comenzamos a hablar; hablamos de muchas cosas. En algunos momentos él me miraba y me cautivaba. A medida que hablábamos, me acercaba cada vez más a él; podía sentir un aroma delicioso que me embriagaba y me extasiaba; el olor de su cabello, de su cuerpo, de su deseo. No podía quedarme quieto tan cerca de él. Me arrodillé en la silla y comencé a jugar con las fichas y a lugar conmis pies. Entonces, en el instante siguiente, él me cogió de mi cintura sin decirme nada, con un deseo y una ternura indescriptibles. Todo transcurría en cámara lenta, muy lenta; disfrutaba toda esa sensación. Me acercó a su cuerpo y me besó y acarició. Mi cuerpo no me obedecía; estaba extasiado de tanto amor. No podía corresponder todos esos besos porque había quedado inmóvil. Sus manos me.................

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 NAfta: quería muchisima mas “nafta”
Enviado por webmaster el Lunes, 08 Noviembre, 2004
Relatos gay

Después de esa noche en mi casa pensé que no vería más a Irvin, porque éste se había vuelto un vicioso total y adicto a la pija en grado sumo... pero el destino tienes sus vueltas...
Para Semana Santa volví a Piriápolis, Cada vez que mi moto necesitaba nafta iba a otra Estación de Servicio para no encontrarme con él, pero el destino me habíahecho la jugarreta de que el Coco también andaba por allá y éste le había propuesto a Irvin un nuevo encuentro ya que él me había visto por ahí.

No fue porque estuviese enojado con Irvin que no le hice notar mi presencia en el balneario sino porque me había hartado de él y de su culito cada vez más sediento de "nafta".

El Coco hizo los arreglos y nos encontramos en su casa uno de los últimos días de esa semana.

Irvin muy contento de encontrarme, me recriminó por qué no lo había ido a buscar, que mi pija siempre le había gustado y que nunca se olvidaría de que fue la primera que tuvo dentro de su ser y otras cosas por el estilo fue lo que me dijo apretando su cuerpo contra el mío en un abrazo interminable.

El Coco de pie no decía nada, simplemente nos miraba, pero al notar que el abrazo no terminaba más sacó su verga para afuera de su bragueta y le dijo a Irvin:

-Basta de saludos, vení a chupar un poco este caramelo!!

Inmediatamente me soltó y le empezó a mamar la verga como si no lo hubiese hecho en años, con unas lamidas impresionantemente rápidas y desesperadas, luego esas lamidas se convirtieron en chupadas.

La verga del Coco adquirió un tamaño monumental!!!

Era grande pero con tantas ansiosas chupadas se desplegó al máximo, ese era el manjar favorito de Irvin, mejor dicho fue el manjar preferido hasta que probó mi verga dentro de su colita y luego la del Coco.

El Coco le había dado lo que él quería y necesitaba desesperadamente, mientras ellos daban el espectáculo en el living, yo me dediqué a mirar.

El Coco de pie con esa verga enorme que salía por la abertura de su bragueta e Irvin de rodillas sobre el piso, chupando y agarrando con las manos el grueso tronco de la pija que estaba agasajando con su lengua, boca y garganta.

Una vista muy excitante, mientras chupaba la verga del Coco su culito cubierto por el pantalón estaba muy empinado hacia atrás y eso me excitó recordando el placer que me había dado en el verano...

Me dediqué a ver y a los pocos minutos me uní a ellos pegándole en ese trasero hambriento de vergas.

Seguía chupando mientras yo le pegaba y comencé a desprenderle el pantalón para ver ese culito rosadito, suave y templadito que en el pasado reciente me había hecho gozar tanto.

Una vez que el pantalón.................

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 Pajas: Pajas
Enviado por webmaster el Lunes, 08 Noviembre, 2004
Relatos gay

Eurelio era un amigo de mi padre, tendría unos cuarenta y tantos años y yo unos dieciseis cuando me sorprendió en el baño de su casa pajeándome Pero para que ustedes sepan como sucedió eso debo decir que él tenía dos hijos de mi edad con los cuales yo compartía muchos de mis juegos y salidas.

Era viudo hacía unos tres años. su esposa había fallecido de cáncer de ovarios y él se había dedicado a sus hijos, no le conocimos a ninguna nueva pareja...

Ese día como tantos fui a su casa a buscar a sus hijos pero todavía no habían llegado.

Eurelio estaba solo y me hizo pasar al dormitorio de ellos para que hiciese tiempo mirando algunas revistas porque él estaba muy ocupado reparando una radio.

Empecé a buscar entre los libros de mis amigos y atrás de ellos encontré una revista porno con parejas hetero haciendo las mil una maravillas.

Con esa edad quien no se excita viendo esas imágenes, la verga se me puso a mil, por lo que decidí ir al baño para hacerme un paja y calmarme un poco la calentura que me había dado la visión de esas fotos.

Estaba en lo mejor, con la mano apretando la cabeza y tirando del "cuerito" para darme más placer pero al estar tan entretenido con eso no me di cuenta de que abrían la puerta.

Era Eurelio que venía a orinar y se sorprendió mucho de verme allí haciendo eso, yo quedé rojo de vergüenza con la pija en la mano, empapada y totalmente baja.

El se quedó mirándome y yo a él.

-Omar!!! Así no se hace la paja!!!

No atiné a decir nada, quedé duro como una piedra pero lo que antes estaba duro se encongió tanto que casi desapareció de mi cuerpo.

Oímos la puerta de la calle, seguramente eras sus hijos que volvían.

-Después hablaremos de esto. Yo te voy a enseñar como se hace.

Después que me dijo eso, guardé mi pija, salí del baño y supongo que él se habrá puesto a orinar.

Me encontré con sus hijos y por supuesto no conté nada del mal momento que había pasado al ser sorprendido por su padre en esa actitud tan vergonzosa.

Como la curiosidad es más fuerte que todo, a los pocos días llamé a Eurelio y le preguté si era cierto que me iba a dar clases.

Por supuesto que era cierto, así me lo dijo y me citó para que fuese a su casa al otro día un rato antes de que llegasen sus hijos.

Me dio un sermón, diciéndome entre otras cosas que con mi mano podía darme todo el placer que quisiese y que tenía que llevar un ritmo perfecto de correrla sobre mi glande y hacia atrás de modo que cada zona de mi verga debía sentir el placer en toda su superficie.
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