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Esta es la categoria: Relatos gay Lista de relatos publicados en esta categoria.
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Hola quiero decirles que soy bisexual, hasta hace poco mi tendencia era más a las mujeres...
Hola quiero decirles que soy bisexual, hasta hace poco mi tendencia era más a las mujeres, habiendo tenido algunas relaciones homosexuales en mi juventud (19, 20 años), solo tres en las cuales no pasaban de que me la mamaran y una ocasión penetrara a alguien, hace como un año tuve dos experiencias más pero esta ocasión me toco a mi mamar y ser penetrado, lo disfrute demasiado, en la actualidad tengo 38 años mido 1.70 m. algo robusto nada gordo, peloncito, bien parecido no afeminado y tengo buena pierna y buenas nalgas y casado pero no he olvidado la vez en que me cogieron no se habían presentado oportunidades para volver hacerlo. Me compre un consolador que tengo muy bien escondido y cuando estoy solo o me quedo ya noche viendo TV lo saco para jugar un rato no es muy grande más bien pequeño, más pequeño que mi verga que es de 16 cm. y algo gruesa pero algo es algo.
Bueno a lo que voy es lo siguiente, un día me tuve que quedar más tiempo a trabajar, le hable a mi esposa y le dije que llegaría ya noche tal vez de madrugada, salí como a las 11 PM. Llegue como a las 11:30 PM. para tomar una pecera (camionetas vans o combis de pasajeros) al subir a la combi solo quedaba un asiento en el que vas de espalda, detrás del chofer, (que por cierto llevan tapado la cabina donde van ellos solo con un hueco para pasar el dinero) en medio de tres tipos fornidos, en la parte de atrás venia una familia que ocupaba los 4 asientos al costado una pareja de viejitos y en el otro costado otro tipo que venia con los otros tres de mi lado el viaje hasta donde vivo es de 30 minutos aproximadamente, como a los 10 minutos de viaje se bajó la familia que venia atrás y el chofer dejo prendida la luz y a los 5 minutos se bajaron los viejitos y el tipo que venia en el costado, uno de los que venían a mi lado se paso al asiento donde venían los viejitos y si nos pudimos acomodar mejor, en eso el tipo que venia a mi izquierda saco una revista porno donde se veía a una mujer con la verga en el ano, no fui nada discreto al ver la revista, en eso el tipo de mi derecha le pidió la revista se la paso y yo continué observando la abrió en donde estaba un hombre mamándosela a otro hombre no podía dejar de mirar le cambio de pagina y estaba un tipo metiéndosela por el ano, esto me éxito bastante creo que lo estaban haciendo a propósito, en eso el chofer apago la luz de atrás, y el tipo de mi izquierda empezó a rozar su rodilla con mi pierna.................
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Hace mucho ya que me dí cuenta de mis inclinación por los hombres: las mujeres no me atraían en lo más mínimo
Hola!
Tengo 19 años y quiero contarte mis calientes experiencias homosexuales. Soy tenista amateur, y entreno duramente todos los días, aunque a decir verdad, no soy muy bueno empuñando la raqueta para jugar... pero me excita mucho empuñar las raquetas de otros tenistas.
Hace mucho ya que me dí cuenta de mis inclinación por los hombres: las mujeres no me atraían en lo más mínimo, mientras que en los vestuarios del club donde entreno, ese olor a hombre... no sé, me agradaba demasiado. A veces me duchaba tres o cuatro veces por día, con tal de estar entre tantos hombres atléticos. Me ponía celoso cuando estos muchachones salían con sus novias, y aunque más de uno desconfiaba de mí, yo daba una imagen más parecida a un solitario y confundido adolescente, pues realmente no soy ni tengo una pizca de maricón en la voz.
En el club me apodan Boby, pues cuando mi antiguo entrenador notó que aunque yo era un asiduo concurrente a sus entrenamientos y a las actividades del club en general, aunque no cazaba una pelota ni tenía la pasta necesaria para ser un jugador mediocre, decidió ofrecerme la posibilidad de ser un "ball-boy", es decir, ocuparme de alcanzar las pelotas a los jugadores durante los torneos importantes.
Allí fué cuando conocí a Federico, mi amor imposible, a quien hace ya un año que no veo y por quien estoy sumamente deprimido.
Les cuento: durante uno de esos domingos sofocantes de verano en Buenos Aires, se realizaba un torneo interno de tenis en el club, y el entrenador me dijo que yo y otro muchacho seríamos los auxiliares durante un partido que se realizaba justo al mediodía, cuando el sol pegaba a pleno. Cegado por el sol, no ví a uno de los jugadores y me lo llevé por delante, cayendo yo torpemente al suelo. Cuando levanté la vista...
¡Que hombre!
Me tendía la mano y me preguntaba si estaba bien. Yo solo veía sus ojos celestes, esos faroles que me escandilaban más aún que el sol que se entreveraba por la melena rubia que le caía sobre los hombros. Sus labios torneados, su barba a medio crecer, ese porte vigoroso... le dí la mano y una electricidad me corrió por todo el cuerpo, hasta frunció mi culito virgen de carne humana hasta ese entonces. Yo no sé si ese fué mi primer orgasmo... ¡no podía creer lo que estaba pasando!
-¿Estás bien? -me dijo Federico mientras me levantaba del suelo.
-Si, si, si... -le respondí.
La voz del entrenador, desde el fondo, gritó mi apodo:
-¡¡Boby!! ¡¡Más cuidado!!
-¿Boby? -dijo Federico, con su voz varonil, siendo esa la primera vez que pronunciaba mi nombre. Y luego sonrió picaramente.
Ese partido se hizo eterno, yo no podía sacarle los ojos de encima. Miraba sus.................
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Mi nombre es Uriel, de 23 años. Mi aventura ocurrió cuando trabajaba en un minisuper. Mi turno era a las 7 de la mañana donde trabajaba en el pequeño almacén de inventario del minisuper. Trabajaba yo sólo con mi compañero Juan, quien es mayor que yo y debo confesar que me fascina su cuerpo; es velludo, bien musculoso, con buen paquete y de tez clara. Yo tengo mejor cuerpo que el pues voy al gimnasio diario. Suelo vestirme con ropa demasiado ajustada pues tengo el cuerpo para lucirla.
Una mañana me levanté tarde para el trabajo, me dolía la cabeza pero aún así me levanté con prisa... Me puse lo primero que encontré y salí corriendo a tomar el autobús. Cuando estaba arriba noté que la gente me miraba extraño y me hacía sentir incómodo y no sabía por qué. Me bajé del autobús para tomar un atajo en unos callejones que daban con el minisuper y me detuve en una entrada con grandes espejos, pude descubrir porque la gente me miraba. Como me salí de mi departamento con prisa me puse lo que encontré a la mano del guardarropa: una playera azul que resaltaba mis brazos y mis pectorales y unos pantalones blancos bastante traslúcidos que usualmente suelo usar con una pequeña tanga tipo hilo dental del mismo color para que no se note. Pero esta vez olvidé ponerme esta diminuta prenda pues la había usado hace algunos días y en su lugar traía un slip muy pequeño con estampado a cuadros azules que se me notaba a simple vista. Era horrible eso, y lo peor era que desde que salí llevaba el slip bien metido entre las nalgas y como se nota todo era bien vergonzoso.
Corrí con mas razón al minisuper y bajé al almacén. Ahí estaba Juan, puntual y bien macho como siempre. Estaba checando unas listas de precios y me puso a cargar unas cajas pesadas. Me daba pena estar así frente a él pero por más que trataba de sacarme del culo el slip era muy difícil por lo ajustado del pantalón. Entonces seguí así esperando no lo notara, pero le pareció excitante a mi parecer. Mientras me agachaba para recoger las cajas hasta llevarlas a su lugar no me quitaba la vista de encima, me miraba con deseo y se acariciaba su paquete, que estaba creciendo dentro de sus pantalones con rapidez. Juan no pudo más y me preguntó:
- ¿Es cómoda la tanga que traes puesta?.
Me avergoncé mucho y mi cara enrojeció por lo que no contesté y seguí con lo mío.
- Se te ve muy bien, no sueles usarlas.
A lo que le conteste que no era tanga si no un slip que traía incrustadísimo en el culo. El se acercó a mí descaradamente:
- Me gusta que uses calzoncillos de marica. - y metió sus manos dentro de mi playera.
Me.................
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Como todos estábamos borrachos quién más quien menos, poco a poco de los seis que éramos nos fuimos yendo a dormir yo me retiré después de algunos y antes que otros, en la cocina cuando salí quedaba solo Aldana y Maxi, cuando llegue a la pieza que comparto con Javier, este, como no pudo subir a su cama por la borrachera se había acostado en la mía, no le di bola y saque el colchón de su cama “a mi no me gusta dormir en la parte de arriba de la superpuesta” y lo tiré al piso, no hace frío aquí adentro aunque afuera hace un tornillo, pero el calefactor al máximo mantiene esto calentito, igual me tape con dos frazadas, no se cuanto tiempo pasó pero deduzco que sería una hora más o menos cuando sentí que me tocaban el hombro.
Maxi - Nicolás, Nicolás.
Lo miro interrogándolo con la vista.
Maxi - No hay más frazadas, y mi cama se la agarró el cordobés con la mina.
Nicolás - ¿Y que queréis que haga? Yo no lo traje, lo trajeron ustedes, acostate en la otra.
Maxi - No, está Cristian con su mina.
Nicolás - ¿Y?
Maxi - ¡Dame este colchón, acostate con Javier vos!
Nicolás - ¡Deja de joder, este está en pedo se vomita todo!
Maxi - ¡Dale boludo, hacedme pata, yo te dejo cuando vos necesitas!... ¡Dale forro, nunca cojo y ahora que puedo no me vas a ayudar!
Me levanto de mala gana. El no me dio bola al rezongo y antes de que termine de levantarme ya estaba juntando las frazadas y el colchón, agarró todo y salió con todo a la rastra para la cocina.
Me acuesto al lado de Javi que parece totalmente dormido, lo empujo un poco porque la cama es angosta, no se como acomodarme no puedo dormir boca arriba y si me pongo de costado mirando hacia afuera le doy el culo a Javi, si giro para el otro, tengo su cara frente a mí, pero entonces el se da vuelta y pone el culo hacia el centro de la cama, yo hago lo mismo y aunque siento los cachetes calentitos de su culo contra los míos unos minutos, por lo que me siento incomodo, pero luego me duermo por el cansancio y la borrachera, me despierto boca arriba, en mis manos tengo las de Javi que me acaricia la pija, ya la tengo dura, no se cuanto hace que me la toca, no se por qué no doy muestras de haberme despertado, me quedo sin reaccionar, pienso a mil, (“está dormido y me confunde con la mina”, - medio boludo porque aún dormido, no puede confundir una pija con una concha) - unos segundos me late el corazón a full, él tiene una mano acariciándome y trata de meterla por debajo del elástico de.................
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Alguien puso una botella de poppers bajo mi nariz y aspire profundamente. Todo se nublo ante mí y empecé a sentirme mas perra que nunca El negro que me tenia agarrado por la cintura empezó a empujarme la verga dentro del culo y la leche que ya tenia dentro empezó a salir por los lados y a resbalar por sus cojones y mis piernas. Cerré los ojos y sentí ese trozo de carne negra y dura deslizándose violentamente por mi ano. La tenia enorme, pero no mas que los que me habían montado primero. Por lo menos diez de los convictos ya se habían corrido en mi culo y habían otros veinte esperando.
Todo había comenzado esa misma tarde, hacia apenas una hora. Era mi primer día en la cárcel. Había sido condenado a dos años por posesión ilícita de estupefacientes. Había sido trasladado al penal esa misma mañana, inmediatamente después de que se dictase la sentencia. Luego del almuerzo fui al baño y vi como tres de los reclusos se me acercaban sigilosamente. Sabía para que venían. Todos los "nuevos" debían pasar por esa experiencia. No iba a resistirme. Haría lo que ellos quisieran. Un puertorriqueño enorme se planto frente a mí. "Ven aquí perrita. Ven a darle placer a tu macho" me dijo llevándose groseramente la mano al paquete y mostrando una sonrisa con dos dientes de oro.
Otros convictos empezaron a llegar. Me acerque lentamente al puertorriqueño y me arrodille frente a él. Los convictos se sorprendieron. Parece que estaban acostumbrados a que los "nuevos" se resistiesen. Al menos el primer día. Lentamente le desanudé el lazo y le bajé el pantalón hasta la rodilla. La verga se le estaba parando. Cogió violentamente un mechón de mi pelo rubio y me levanto la cabeza. Miró directamente hacia mis ojos azules. "Carne blanca", murmuro con lascivia. Los otros convictos empezaron a arrecharse también. Podía sentir el olor de sus vergas que empezaban a pararse. "Mámamela", me ordenó el puertorriqueño. Lentamente fui acercando mis labios hasta su verga y la envolví con toda la ternura y suavidad de que fui capaz, quería decirle con eso que lo respetaba como macho y que yo estaba allí para darle placer, para ser su perra.
El puertorriqueño dio un gemido de placer y a mí la verga se me empezó a parar abultándose bajo la tela del pantalón. "Miren a la perra", dijo un convicto con acento colombiano. "Se la ha parado la pinga. ¡Qué tal puta!" De pronto sentí cómo unos fuertes brazos me levantaban en vilo y otros me bajaban el pantalón dejándome el culo al aire. Me volvieron a dejar en cuatro patas. "¡Que rica puta!" volvió a decir el colombiano. "¡Miren que buen culo!". "¡Vamos a chingarla!" dijo otro con acento mexicano. Eso me puso más arrecho y empecé a mamársela cada vez más rápido al puertorriqueño. El colombiano trato de meterme un dedo por el culo. No pudo, lo tenia.................
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