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Esta es la categoria: Relatos gay
Lista de relatos publicados en esta categoria.



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 El padre: de mi mejor amiga
Enviado por webmaster el Viernes, 03 Diciembre, 2004
Relatos gay

Hola amigos, soy nuevo en esto de los relatos ya que este es el primero. Me llamo Rodrigo soy de Montevideo Uruguay, me encantan los hombres maduros y sobre todo si están bien dotados ya que esa es mi fantasía desde hace un tiempo. De joven fantaseaba con hombres mayores que me ofrecían sus enormes vergas para chupar y poder sentarme en ellas, eso nunca se cumplió y lo más cercano que estuve de eso es lo que a continuación les voy a relatar.
El padre de mi mejor amiga fue mi primer hombre es un señor mayor (50 años en ese entonces) albañil de profesión y se encontraba en mi casa realizando unos arreglos, hombre muy vividor de las mujeres y sexualmente muy activo según las conversaciones que escuchaba en mi casa a escondidas, lo cual le traía problemas con su señora. Cierto día nos encontrábamos solos en casa el trabajando y yo mirando videos, cuando encuentro entre los videos de mi hermano uno porno, en este se veía una chica jovencita con un señor muy mayor y de una verga descomunal la cual se tragaba sin problemas. En cierto momento el ruido de la película atrajo a Gonzalo el cual con una mirada lidivinosa me dijo:

- Pate estas castigando.

Y yo le dije si, la encontré entre las películas de mi hermano. Aprovechando la situación le comente:

- ¿Gonzalo le parece que existirán vergas de ese tamaño?

Y él me respondió:

- Si claro que existen. ¿Te gustaría conocer una?

- Si la verdad que si, le respondí.

Haciendo un minuto de silencio me pidió para pasar al baño. Le dije que sí. Pasado unos minutos me llamo del baño y me dijo:

- Che Rodri ¿En serio te gusta la verga?

- Si mucho, aunque nunca vi ninguna que no fuera la mía.

El me hizo pasar al baño y me dijo:

- Ven mira la vergota que tengo para vos

Sacando de su pantalón una verga gruesa y muy larga semi parada (descubriendo después su verdadero tamaño 21 x 6) y me dijo:

- ¿Nunca chupaste una?

- No.

- ¿No quieres probar?

- Si me encantaría aunque es un poco grande.

- No esta bien tiene que ser grande para que la goces.

Cuando me agache para ponerme esa terrible tranca en la boca me paro y me dijo:

- Mira que esto tiene que quedar entre nosotros nadie se puede enterar.

- Por mi parte nadie se va a enterar.

- Bueno dale metetela en la boca.

Con lo cual comencé a intentar tragarme esa tranca que apenas si cabía la cabeza en mi boca sintiendo un gemido de placer que salió de los labios de.................

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 Gay: El sabor de un hombre y un habano
Enviado por webmaster el Viernes, 03 Diciembre, 2004
Relatos gay

Yo era un chico de veinte años con la sexualidad por descubrir y muchas dudas que solventar. Hasta que apareció Julian, el mejor amigo de mi padre, y me descubrió que todo lo que yo quería era posible.
Lo único que salvaba aquel verano aburrido de hace dos años con asignaturas pendientes eran las dos semanas que mis padres iban a irse de viaje quedándome solo en casa. Yo tenía veinte años y muchas cosas por descubrir.

Yo no era un chico desagradable físicamente, pero mi timidez con las chicas estropeaba cualquier posible relación, incluso de amistad, que pudiera tener con ellas y eso me acarreaba muchas dudas. A la hora de pensar en el sexo con ellas, me ponía muy nervioso puesto que no sabía qué era lo que se esperaba exactamente de mí. Así que nunca lograba llegar al orgasmo a la hora de masturbarme porque la presión mental me bajaba la erección. Sin embargo, inconscientemente, en una de mis frustraciones al masturbarme pensé que con un hombre sería más fácil ya que sé qué es lo que le gusta porque lo mismo me gusta a mí. Ese pensamiento me excitó y me tranquilizó. Así que, con veinte años, tuve mi primera eyaculación. Pero tenía un problema. Lo hice pensando en mí mismo teniendo sexo con un hombre.

Las siguientes veces que me masturbé, por el mero hecho de alcanzar placer rápidamente, seguían siendo imaginándome hombres de mi entorno, aquello me parecía muy fácil y factible, mucho más que tirarme a una chica, que me parecía un mundo que jamás lograría entender, y lo que en un principio era algo pasajero, se convirtió en mi fantasía sexual.

Me veía teniendo sexo con hombres, es más, lo deseaba, lo necesitaba y me parecía muy fácil hacerlo. Sin embargo, no me veía enamorado de uno. Era sólo sexo, el amor lo dejaba en el campo de las chicas. Así que así estaba yo ese verano, hecho un lío sin saber qué me gustaba o qué quería. Por eso necesitaba aquellos días solos para pensar por mí mismo y decidir qué era lo que yo quería.

Sin embargo, mis planes se iban a truncar.

Unos días antes de que mis padres se fueran, recibimos una llamada telefónica. Era Julián, uno de los mejores amigos de mi padre que vivía en Estados Unidos y al que yo no veía desde que era pequeño. Venía a España en viaje de negocios y necesitaba alojarse en algún sitio. Por eso había pensado en mi casa. Por supuesto, su viaje eran exactamente las dos semanas que mis padres iban a estar fuera y mi padre le dijo que no había ningún problema, que yo me quedaba en casa y que podía hacer uso de ella el tiempo que quisiera. Es más, jocosamente le comentó que así se encargaría de que yo no hiciese locuras y que así me cuidaría. No sabía mi.................

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 Mi primera experiencia: homosexual
Enviado por webmaster el Viernes, 03 Diciembre, 2004
Relatos gay

Esta es una historia real. Es lo que me ocurrió hace ya mas de 5 años. Fue mi primera vez y fue lo más delicioso que haya podido pasarme. Yo acababa de cumplir 18 años y recién había empezado el último año de secundaria La carga académica era considerable. Muchas veces teníamos que hacer trabajos en grupo y tenia que ir a casa de mis amigos a estudiar. Carlos era mi mejor amigo de toda la secundaria vivía cerca de mi casa y pasábamos muchas tardes estudiando, hablando o simplemente juntos sin hacer nada. El siempre estaba solo en su casa por las tardes así que entre las 2:00 PM y las 6:30 PM cuando su madre llegaba del trabajo estábamos siempre solos.

Nuestros temas siempre terminaban en el asunto del sexo. Los dos teníamos curiosidad por saber si el otro se masturbaba. Todos los días la misma pregunta: ”¿Te hiciste la paja hoy?” La respuesta: “Yo no hago esas cosas”. Mentiroso! Decía él y luego yo le preguntaba, etc... así era cada día.

Un día estábamos todavía con el uniforme de educación física. Los dos teníamos t-shirt y shorts... nos quitamos los zapatos para estar más cómodos y nos sentamos frente a frente. Yo podía ver por la manga de sus shorts que no se había puesto calzoncillos. Mi curiosidad no me dejaba quitar la vista de ese paquete. Se le veían los vellos. Hasta que que Carlos me dijo: “Creo que voy a tener que quitarme los shorts porque sino se te va a caer la mandíbula como no cierres la boca”. Yo me quede mudo y como hipnotizado vi como Carlos se saco los shorts y ahí a mi vista quedo expuesto su órgano sexual. Yo me lo había imaginado más pequeño pero esto era una monstruosidad. Nunca pensé que sus testículos fueran tan grandes y peludos. La verga era gruesa desde la base hasta la cabeza, la tenia cubierta con piel pero pronto se bajo la piel totalmente y su cabezota rosada salió como una flor que se abre de entre la piel de su prepucio. Daba pequeños saltitos como si tuviera vida propia y así nos quedamos varios minutos sin saber que hacer. Carlos me dijo ahora te toca a ti. Yo sin pensarlo me saque los shorts pero deje puestos los calzoncillos... él me dijo: “No, tiene que ser todo!”.

Estaba muy excitado y no me daba vergüenza que él me viera que tenia una erección sin control. Era evidente que ninguno de los dos tenia experiencia en estos asuntos de sexo, solo teníamos unas ganas locas de experimentar y disfrutar de nuestro sexo. Sentí sus manos tocarme por vez primera y las mías también empezaron a acariciar su órgano. Casi sin darnos cuenta nos fuimos acomodando en posición de 69 y de pronto el aroma de su masculinidad lleno mi ser. Sentí su cabeza en mi boca, el olor de sus testículos sudorosos y la sensación.................

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 Gay: Mi primera relación con otro hombre
Enviado por webmaster el Viernes, 03 Diciembre, 2004
Relatos gay

Cuando llevas casi veinte años casado, como es mi caso, la rutina en el sexo es lo que mata tu matrimonio Como yo me sentía preso de una sexualidad aburrida, empecé a buscar soluciones. Me iba a la biblioteca al salir del trabajo y leía libros de esos de autoayuda, pero no sirvió de nada. Solo ponían generalidades que no pueden aplicarse con precisión a la vida de la gente. Entonces, leí en el periódico algo que me llamó la atención. Estuve pensándomelo mucho, pero al final hablé directamente con Lorena, mi mujer, exponiéndole que me sentía bastante ignorado sexualmente y que yo la quería, pero que me resultaba insoportable esta situación. La discusión duró horas. Podéis imaginárosla: intercambio de reproches, excusas increíbles por ambas partes... Un desastre, sin duda.

Cuando llevábamos media tarde así, me dijo que qué proponía yo y entonces dije que buscásemos otra chica para que estuviese con ella mientras yo miraba. Le enseñé el anuncio que había leído en el periódico y traté de convencerla de que no era nada malo. Entonces sí que se enfadó. Me dijo que era un cerdo, que si quería ver a dos mujeres, me comprase una peli porno y me matase a pajas, pero que con ella no contase. Yo le expliqué que no era por morbo, sino para ver si así nuestra sexualidad mejoraba, pero no hubo forma. Se levantó, se fue al cuarto de baño y estuvo allí como media hora, supongo que llorando o maldiciendo o algo parecido. Cuando salió, estaba bastante más tranquila y se sentó a mi lado. Me cogió la mano y dijo que de acuerdo, que ella se acostaría con una mujer, pero que antes yo tenía que hacerlo con un hombre.

Yo me negué en rotundo. “Eso es muy diferente”, dije. Lorena se puso hecha una furia diciendo que no lo era, dijo que era injusto con ella, que no había sido ella quien había propuesto aquello y que si de verdad lo hacía por mejorar nuestra vida sexual, que empezase dando ejemplo. Me enfadé. Yo no era ningún maricón, le dije. Ella también se cabreó y estuvimos varios días sin hablarnos, hasta que yo me di cuenta de que no era justo pedirle a ella que tuviese relaciones homosexuales y no tenerlas yo también. Poco a poco, la idea fue instalándose en mi cabeza hasta que ya no pude más y llamé a un compañero de trabajo que es gay. Le dije que quería quedar a tomar algo y a contarle un asunto y aceptó. Jamás he sido homófobo, pero tengo que reconocer que me daba una vergüenza espantosa hablar con él de esto. El chico es muy majo, un buen compañero de trabajo, pero algunos en el curro se meten con él y eso hace que sea un poco susceptible. Pensé que se enfadaría conmigo, creyendo que era una especie de broma pesada, así que decidí ser muy sincero y no cortarme en explicarle.................

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 Un lugar: para disfrutar
Enviado por webmaster el Viernes, 03 Diciembre, 2004
Relatos gay

A lo largo de muchos años desde joven hasta hoy mismo he concedido, muy a gusto, mi intimidad posterior a muchos, muchísimos hombres que me han recambiado llevándome al paraíso con sus pollas y sus caricias. Si alguno de ustedes ha tenido la paciencia y la amabilidad de leer mi ultimo relato ("Como mi amante se enteró") y los anteriores en este citados sabrá muy bien de lo que hablo. Desde entonces decidí apostar para satisfacer mis deseos de polla mediante encuentros esporádicos con desconocidos y ya no tuve nunca más un amante fijo, ni lo busqué. Los ambientes más distintos fueron testigos de cómo mi joven traserito era ensanchado y llenado por miembros de muy distinta anatomía, tamaño y color (cierto es también que por lo que al color se refiere solo mucho más tarde, ya en edad de "señora", recibí y disfruté de mi primera polla negra).

Parques públicos, salas de cine, coches aparcados en descampados solitarios, cuartos oscuros de saunas y pisos particulares vieron como un jovencito rubio, inexperto y con buen culo se trasformaba en una putilla hábil e insaciable. De todos estos lugares que he citado quisiera ahora hablar de uno en particular que recuerdo con mucho cariño por haber disfrutado mucho en él dejándome follar, a lo largo de bastantes años, por una verdadera multitud de hombres. Este era un cine X de una gran ciudad mediterránea a donde llegué, y me quedé, después de acabar los estudios: estaba situado en el casco antiguo de la misma, en una pequeña plazoleta, con enfrente unos porches que la separaban de otra más grande. Es con objeto de rendir un cariñoso homenaje a este lugar, que desgraciadamente ya no existe, que deseo relatar cuanto sigue.

Llegué a esta ciudad en el mes de Julio de un verano muy caluroso con mucho trabajo por realizar así que durante un par de semanas tuve que solucionar muchos asuntos y tareas pendientes. Llegó por fin el momento en el cual pudo relajarme y fue entonces cuando toda la gana de concederme a un hombre que me hiciera el amor explotó con toda su fuerza. Aquel Sábado de finales de Julio tenia una comida de compromiso con gente del trabajo pero conseguí escaparme a primera hora de la tarde con no sé que excusa. No sé tampoco como elegí este cine X entre todos los que había pero desde luego me costó un poco encontrarlo y tuve que dar bastantes vueltas por las bochornosas y tórridas callejuelas del casco antiguo hasta dar con él.

Finalmente entré en él y al cabo de pocos segundos ya estaba en la sala de proyección, afortunadamente, refrigerada. La sala era amplia así como su pantalla ocupada en aquel momento por la imagen de una morenaza de grandes tetas y coño muy velludo tendida de lado y recibiendo en el coño una polla de gran tamaño. La escena me excitó tremendamente: me hubiera encantado estar en lugar.................

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