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Esta es la categoria: Relatos Voyeur
Lista de relatos publicados en esta categoria.



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 voyeurismo: Sexo en la calle
Enviado por webmaster el Martes, 11 Enero, 2005
Relatos Voyeur

Una de mis fantasías es que una buena amiga mía tuviera sexo con otro y en un lugar muy transitado para que yo pudiera observarla. Por eso le escribí esta fantasía y a ella le gustó, así que me he decidido a enviarlo aquí. La Gran Vía es una calle céntrica de Madrid (España), que es donde ocurre mi fantasía. Hubiera sido bonito que esto hubiera sido real pero lo veo difícil... Pero nos excitamos mucho.

Paseamos en la Gran Vía a las ocho de la tarde y ha oscurecido completamente. Faltan pocos días para la Navidad y caminamos entre la multitud. Vistes como me gusta a mí. Te cubre un abrigo marrón pálido muy largo y cómodo, porque hace mucho frío, no tanto como otras veces por estas fechas pero es que no llevas mucha ropa
más. Una bufanda que envuelve tu cuello y unas botas negras y que te llegan
casi a las rodillas es todo lo que queda por decir. Debajo de ese abrigo sólo
está tu cuerpo pero eso es algo que sólo tu y yo sabemos. Me gustaría
desprenderte de golpe de tu abrigo aquí mismo para ver qué pasaría.
Es evidente que todos los hombres se volverían para mirarte y desearte...
Pero yo no quiero que te acatarres y eso no puede hacerse. De todas formas tampoco
es necesario para que algunos te desnuden con los ojos, y quien sabe si con sus
manos si tú quieres.
Nos miramos y, sin decir nada, comenzamos lo que habíamos pensado.
Me distancio de ti y sigo tus pasos algunos metros detrás de ti. No
puedo ver ahora tu cara y tu cuello pero también me gusta ver tus piernas
desnudas enfundadas en esas botas que tanto me gustan. Tu abrigo es muy largo
pero muchos se preguntarán cómo de corta ha de ser esa minifalda
para que no se note nada. Si ellos supieran que no hay ninguna minifalda...
Sonrío para mí mismo pero no me distraigo porque entre tanta
multitud podría perderte de vista. Pero si faltaba algo para atraer
la atención, basta con las miradas que diriges a los hombres. Cuando
distingues uno que te gusta le miras directamente a los ojos y le sonríes
de una forma increíble. Queda sorprendido y vuelve después la
mirada cuando tú sigues andando y pasas de largo. Él no lo sabe
pero no le has elegido. Quizás sea el próximo el afortunado.
Así cruzamos la Gran Vía y llegamos a la plaza de Callao. Bajamos
por la calle Preciados. Me impaciento porque todavía no te has decidido
y no me atrevo a preguntarte. No quiero que sepan que te sigo. Pero justo cuando
pienso esto es cuando te fijas en un chico que parece gustarte. Debe tener
unos veinticinco años.................

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 voyeurismo: Playa nudista
Enviado por webmaster el Martes, 11 Enero, 2005
Relatos Voyeur

En esta ocasión fuimos a una playa en el pacifico mexicano, somos un matrimonio joven con espíritu aventurero, mi esposa es una mujer atractiva de estatura alta y muy buen cuerpo, siendo un poco más específicos tiene unas grandes y redondas nalgas blancas como la nieve y unos senos sensuales con grandes y antojables pezones.
La historia comienza con uno de esos dias en los cuales decidimos salir a explorar
nuevas playas, caminamos cerca de 2 kilómetros de playa hasta llegar a
unas rocas que dejaban ver un paisaje bellísimo, había una loma
la cual subimos hasta encontrar un lugar parecido a una playa privada con servicio
de restaurante y todo tipo de bebidas, cuando llegamos a ese lugar Oh! Sorpresa...
había parejas completamente desnudas tomando el sol y jugando con las
olas del mar, en ese momento tuve un sentimiento parecido al temor por una experiencia
nueva inclusive pensé en regresar al otro lado de la playa, pero más
fue la sorpresa cuando vi a mi esposa decidida a entrar en ambiente con el nudismo
de esta playa.
Mi esposa llevaba un vestido muy corto y sin mangas que hacia notar completamente
sus largas y bien formadas piernas asi como sus grandes pechos, cuando la vi
decidida a entrar en ese ambiente tuve una sensación extraña
al darme cuenta que la gente del lugar la miraba de arriba abajo dejando notar
que miraban su belleza, fue entonces me pregunte ¿Como se pondrá esto
si es que se llega a quitar el vestido?.
Nos quitamos la ropa que traíamos encima del traje de bajo y nos quedamos
solo en traje de baño, mi esposa llevaba un bikini de dos piezas color
amarillo con rojo, en ese momento pensé que solo estaríamos ahí por
un rato y que nos iríamos pues mi esposa no parece el tipo de persona
que tenga reacciones eróticas muy fuertes, y mucho menos porque yo le
comente que había dos hombres mirándonos desde lo alto de unas
rocas, grande fue mi sorpresa cuando ella se quita la parte de arriba del bikini
dejando libres sus grandes y blancos senos, por el calor que hacia y lo erótico
del ambiente sus pezones estaban de un tamaño increíble y parados
de una manera realmente excitante, estos dos hombres al ver semejante espectáculo
bajaron de las rocas y se colocaron cerca de donde estábamos nosotros
tomando el sol, y lejos de que mi esposa se sintiera cohibida por la presencia
de la gente, ella era la belleza andado sin pensar en lo excitante que resultaba
su belleza en esa playa.
Pedimos de tomar dos cervezas y tranquilamente las disfrutamos tirados en
la arena, mi esposa me comenta que vallamos disfrutar de las olas y nos levantamos<br.................

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 voyeurismo: Vista panorámica
Enviado por webmaster el Martes, 11 Enero, 2005
Relatos Voyeur

Aunque soy peninsular (asturiano), vivo en la maravillosa isla de Tenerife desde hace 2 años, y después de que me sangraron con un alquiler abusivo 1 año, pude por fin encontrar una casita económica que compré aunque hubo que hacer arreglos Está en un barrio llamado Barrio Nuevo de la capital, Santa Cruz, (digo para los
que conozcan la zona y vean que no estoy de coña), desde donde se divisa
toda la ciudad, y más desde mi calle, que está en lo más
alto.
Pues bien, en los arreglos, me ayudó un amigo, el cual cuando vino
por primera vez al sitio, comentó: "Joder, colega, vaya vista la
que tienes desde aquí... ", claro que no fue la única persona
que lo dijo, y es bastante cierto.
Estando un día terminando un curro con el, mirando por una de las recién
puestas ventanas de la parte alta, me dijo "Coño!!!, ¿Ya
verás bien a las vecinas, no?" y yo le respondí que no,
que llegando a casa de noche lo único que me apetecía era dormir
y ver un poco la tele, y además que las vecinas de allí eran
todas mas bien viejorras, cosa que luego comprobé que no era cierto.
Un viernes, al no trabajar por la tarde, me quedé mirando por la ventana
y pensando en lo que Fran me había dicho... ¿Y si había
vecinas?, Me pasé un par de horas mirando las luces encendidas hasta
donde me alcanzaba la vista para llegar a la conclusión de que estaba
yo gilipollas... ¿Qué coño iba a ver yo alguna tía
en bolas? ¡Que mente tan caliente tengo!. Pero al día siguiente,
en el Carrefour, me fijé en unos prismáticos y me dije... “Vamos
a comprobar lo que hay mas allá del barranco”... hasta que esa
misma noche, ya caliente y empalmado como loco estaba yo pegado a la ventana,
prismáticos en ristre y viendo una por una todas las ventanas donde
había luz... ¡hasta las cocinas!. Pero nada! Hay que ser tonto!
60 euros en unos prismáticos para ver nubes... “Vuelve a la vida
real Javi!”.
Esa noche me acosté a la una bastante cabreado conmigo y mi mente porno,
pero a eso de las 2 de la mañana me despertó un sonido familiar
y agradable, ¿Me habré dormido otra vez con el porno de teidevisión?... ¡Nooo!,
el orgasmo que escuchaba estaba casi allí mismo!. Ostias! Yo espiando
las casas al otro lado del barranco y resulta que la escena la tenía
al lado de casa. Salté de la cama, sin encender ninguna luz, ostia con
la silla, siempre en el medio, salgo corriendo a la ventana, pero... No se<br.................

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 voyeurismo: La vecina me miraba
Enviado por webmaster el Martes, 11 Enero, 2005
Relatos Voyeur

Os voy a contar lo que me ocurrió un sábado que mi esposa no estaba en casa, ya que se había ido a trabajar temprano, y yo, que no trabajo los fines de semana, me había quedado en la cama. En primer lugar, os diré que tengo la costumbre de dormir desnudo, ya que me parece enormemente cómodo, pues el pijama se te acaba girando y resulta bastante molesto.
Pues bien, me desperté mas o menos a las 10, y me dirigí a la
cocina, a prepararme un café. Lógicamente iba desnudo, pues ambos
no solíamos recatarnos demasiado en casa y nos gusta estar así.
La cocina da a la terraza de casa, y esta a su vez está frente a otras
terrazas y ventanas de los edificios de enfrente, ya que es una mancomunidad
cerrada, y aunque no están demasiado próximas, se pueden ver
con bastante facilidad desde los edificios de enfrente.
Mi esposa dado que era verano, al irse, se había dejado abierta la
puerta de la cocina que da a la terraza, y al llegar yo a ella con el ánimo
de preparar el café, la dejé como estaba, ya que no parecía
que hubiera nadie en las ventanas de enfrente.
Me puse a tomar el café, lo que suelo hacer con cierta parsimonia,
ya que estoy todavía medio dormido, y me gusta tomármelo con
calma. Cuando había empezado a tomar los primeros sorbos, me di cuenta
por el rabillo del ojo, que en la ventana de enfrente, y al otro lado de los
visillos, estaba la vecina mirándome sin despegar los ojos de mí.
Esto, en principio me sobresaltó ligeramente, pero permanecí en
mi sitio y seguí bebiendo, ya que me pareció una situación
verdaderamente excitante, notando cómo empezaba una ligera erección,
que pude controlar para que no se diera cuenta que yo me había percatado
de su presencia.
Dado que ella seguía allí, y me gustaba la sensación
que yo experimentaba, sobre todo al pensar que antes de yo darme cuenta me
habría estado viendo sin que yo me percatara y sin saber cuánto
tiempo, me volví ligeramente de frente para que me observara a placer,
sin mirar en ningún momento hacia su ventana, ya que no me interesaba
que se diera cuenta que yo sabía que estaba allí, y seguí trajinando
por la cocina todavía un buen rato, moviéndome por ella mientras
me preparaba el resto del desayuno.
Transcurrido un buen rato, para no “quemar” ese primer contacto,
con la pretensión de que pudiera haber otros en otras ocasiones, me
metí para dentro y ya no volví a salir. Pude observar no obstante,
cómo permanecía un rato mas por si yo volvía a la cocina.
Ni que decir tiene, como podréis comprender, que dada la excitación
del momento, una vez dentro tuve que masturbarme para bajar esta.
Esto se repitió en otras ocasiones, pero traté de que no se
hiciera costumbre, pues prefería que siendo esporádico, fuera
mas esperado por ambas partes, y dejar siempre abierto el morbo de si cada
sábado habría repetición o no.


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 voyeurismo: Mi hermana me espiaba
Enviado por webmaster el Martes, 11 Enero, 2005
Relatos Voyeur

Era verano, hacia calor y era de noche. Yo estaba tumbado en el sofá viendo una película antigua que echaban en la televisión La habitación sólo estaba iluminada por el tono azul que emitía la pantalla del televisor. Aunque era ya tarde, las dos o las tres de la madrugada,
no tenía sueño ya que la película era muy buena. Mi hermana
mayor se había ido a la cama hacía ya varias horas, y no había
vuelto a salir de su habitación, así que me encontraba como el
dueño y señor de la casa.
Es por eso que al terminar la película que estaba viendo cogí el
mando de la televisión y puse el canal erótico. El caso es que
mis padres no estaban, se habían ido de vacaciones y no volverían
hasta diez días más tarde, así que como estaba sólo
y sabía que nadie me iba a ver decidí masturbarme tranquilamente
y disfrutar del momento.
Con el ajetreo que suele haber en mi casa son pocas las veces que consigo
estar tranquilo para poder dedicarme a mí mismo. Aún así preferí asegurarme
que nadie me iba a molestar, así que fui hasta la habitación
de mi hermana para comprobar que estaba dormida. Al llegar, abrí la
puerta con cuidado para no despertarla y miré por la abertura. La luz
que entraba por la ventana era suficiente para vislumbrar que dormía,
además su respiración acompasada indicaba que estaba profundamente
dormida. Volví hasta el salón me quité el pantalón
que llevaba y me tumbé en el sofá sólo con una camiseta
y mi bóxer. Cambié de canal, introduje las cuatro cifras de la
clave de acceso y ante mí aparecieron unos anuncios en los que salían
mujeres desnudas que te invitaban a llamar a un número de teléfono.
Habían pasado apenas cinco minutos desde que había sintonizado
el canal cuando aparecieron los títulos de una película. El título
era poco imaginativo, al igual que lo suelen ser los de este tipo de películas.
Y el argumento era aun me nos imaginativo. Pero eso no importaba, los tíos
somos por lo general más visuales que las mujeres. En la película
aparecía una mujer rubia bastante bien dotada, por la naturaleza y por
el cirujano, que viajaba en un tren para ver a su querida hermana que estaba
hospitalizada por culpa de un accidente de coche. En el compartimiento del
tren estaban ella, un cura (este personaje me hizo mucha gracia) y un hombre
muy apuesto. No llevaban ni dos minutos de película y ya se notaba que
iban a montárselo el hombre y la rubia porque no paraban de enfocar
como se miraban y.................

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