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Esta es la categoria: Relatos de mansturbaciones
Lista de relatos publicados en esta categoria.



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 Me masturbo: y enseñe a mi prima a hacerlo
Enviado por webmaster el Viernes, 07 Enero, 2005
Relatos de mansturbaciones

Una noche me quede a dormir con mis primas, una de 21, una de 19, una de15 una de 13 y yo de 20

era una “pijamada” eran como las 2 de la mañana y estábamos risa y risa, burlándonos de todo mundo y contando chistes, y pues como éramos puras mujeres de confianza pues salió el tema de “los hombres”, como todos saben cuando estamos entre mujeres no hacemos otra cosas mas que
hablar de vergas (aunque nos vean tan seriecitas), así que empezamos a
preguntar que quien había visto “una”o que quien “había
tocado una”y todo esto me empezó a poner a mil...

Para empezar en el cuarto de mi prima solo hay dos camas individuales, por
lo que la de 21 se quedo en una y su hermana la de 19 en la otra y las otras
3 primas nos quedamos en el suelo en una colchoneta matrimonial.

Pasada la platica eran como las 3 la mañana y mis primas ya se habían
dormido, entonces como no quise quedarme con las ganas por lo de la platica
de “penes” y chicos entonces entre en acción y comencé a
masturbarme.

Como a veces soy medio escandalyo me detuve y opte por irme a la sala pues
me sentía extraña haciéndolo en el cuarto donde estaban
todas mis primas, entonces ya estando en el sillón empecé de
nuevo a masturbarme en círculos, me apretaba el clítoris, arriba,
abajo me metía el dedo, chupaba mis jugos de mis dedos, baja la diminuta
piel del clítoris, aumentaba la velocidad... hasta que me vine delicioso,
pero sentía que algo me faltaba por lo que sin pensarlo fui a la cocina,
tome un pepino y le coloque un condón (han de saber que siempre, siempre
cargo mínimo un condón) comencé a meterme suavemente
el pepino pero creo que el pepino estaba 2 veces mas grande que una verga
de verdad, por lo que me dolía pero esto me excitaba aun mas, cuando
por fin entro todo lo deje ahí y comencé a frotar de nuevo
mi clítoris rápidamente, el cual al asomarme estaba todo parado,
duro y moradito, mi clítoris es pequeño mide casi un centímetro
cuando esta erecto así que se veía precioso y para acabarme
de excitar, fui por un hielo a la cocina y mmmmm lo coloque en la puntita
de mi caliente e hinchado clítoris y sentí como una electricidad
recorría mi cuerpo, lo.................

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 Consolador: Mi mujer y el consolador negro
Enviado por webmaster el Viernes, 07 Enero, 2005
Relatos de mansturbaciones

Compre un enorme consolador negro en un Sex Shop y al llegar a casa tuve con mi mujer le mejor noche de sexo en mucho tiempo.


Era habitual, desde ya hacia muchos meses, que de vez en cuando apareciera en
casa con una sorpresa para mi mujer. Dando vueltas por el Sex Shop, se me venia
a los labios una sonrisa al recordar la primera vez que se me ocurrió comprarle
un juguete a Laura, y el nerviosismo que me asaltaba camino de nuestro domicilio,
sin saber si esa noche me esperaba un gran polvo, o una bronca por parte de ella.
Tras varios años de casados, la mutua masturbación era uno de
nuestros pasatiempos favoritos. Los dos habíamos aprendido a recorrer
el cuerpo de nuestra pareja por los rincones más placenteros que puedan
imaginarse, buscando cada día, orgasmos más profundos y prolongados.

Ahora, en aquella tienda repleta de objetos para el placer del centro de la
ciudad, veía claramente en mis pensamientos, los ojos de lujuria y
deseo que Laura puso cuando se quedo mirando, inmóvil, entre sorprendida
e impaciente, el primer dildo que puse en sus manos.

Sin duda fue un gran acierto, una nueva forma de dar rienda suelta a nuestra
imaginación y a contribuir en que nuestras aventuras sexuales no cayeran
nunca en la monotonía. Siempre que utilizábamos uno de nuestros
juguetes, recordábamos las primeras palabras que mi mujer dijo tras
recibir la insospechada novedad en aquella cajita alargada y recubierta con
un llamativo papel color rojo chillón:

- Muy bien, Víctor. Ya que tú lo as comprado, tu serás
el que lo uses conmigo, porque seguro que antes de traerlo, ya habrás
pensado que es lo que quieres hacer con él.

Y vaya que si lo tenia previsto. De ese primer comentario, surgieron unas sencillas
reglas que habíamos cumplido en todas las ocasiones en que se me ocurrió aparecer
en casa con algún juguetito que nos ayudara en nuestras travesuras.
Laura no podría tocarlo hasta que yo se lo entregara, y yo me deleitaría,
e incluso la haría sufrir en ocasiones, explorando su cuerpo y recorriendo
con el nuevo aparatito a mi antojo sus partes mas intimas.

De muy buen grado tomo Laura aquella primera noche el rol que le correspondía.
Tal como le pedí, se tumbo en la cama, totalmente desnuda, con las manos
en la nuca y las piernas abiertas, los ojos tapados con el largo pañuelo
que tantas veces había servido para multiplicar nuestras.................

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 MAsturbacion: El probador
Enviado por webmaster el Viernes, 07 Enero, 2005
Relatos de mansturbaciones

Me has pedido que compre lencería fina, y que en el probador de la tienda, practique una sesión de autoerotismo con las prendas adquiridas, mirándome en el espejo y contándotelo después...

no ha sido exactamente como lo solicitabas, tuve que ir primero a comprarlas
(las braguitas no podía ponérmelas sin haberlas pagado antes...)
y fue unos días más tarde cuando ocurrió todo lo que ahora
te cuento...espero que lo disfrutes como yo lo he hecho al cumplir tu encargo.
Aquí está mi pequeña historia:

Me levanto esta mañana dando un salto desde la cama...es el día
señalado...el espejo me devuelve una imagen sonriente, complacida y
algo picarona...dentro de mi suenan como cascabeles y la excitación
aparece tímida al principio, y soy consciente de que irá, inevitable
y felizmente, aumentando poco a poco...tomo un cafetito despacio, releo algo
de lo que me has mandado, enciendo el calentador y me dispongo a darme una
ducha...todo transcurre como a cámara lenta, voy reteniendo, deteniendo,
complaciéndome en todos los detalles...el agua calentita, el jabón,
mis manos recorriendo toda mi piel, frotando suavemente todos los rincones,
regalándome caricias fortuitas...ahora el pecho, su pezoncito...ahora
el pubis...luego los muslos, las rodillas, los hombros...no dejo que suba la
excitación más que un poquito...que el erotismo de mis propias
caricias no pase de un estado suave y tranquilo, relajante, para disponer cuerpo
y mente para más adelante...no obstante, la ducha es reposada, diría
que estoy preparando mi cuerpo para una ceremonia especial, con mimo y paciencia...salgo
al terminar y contemplo mi desnudez en el espejo...formas rotundas, piel blanca,
suave, lampiña...si hay algo que tengo claro es que quiero gustarme,
quiero excitarme con ese cuerpo, ese rostro que refleja un deseo sutil pero
permanente, anclado en tu evocación...¡cómo me agrada ir
poco a poco reconciliándome con mi esencia femenina, el deseo que subyace
en mi interior hacia ti pugnando por salir, por expresarse contigo y para ti...

Me dirijo entonces a la habitación, allí dispuestas encima de
la cama están las prendas que voy a usar...un conjunto negro, liguero
y medias para el interior...un vestido recto, abierto por delante, por encima
de la rodilla... es un placer ir situando cada cosa en su sitio... el pecho
ceñido y recogido... las braguitas cubriendo las caderas apenas, y en
su vértice inferior brevísimas...asoma algún vello púbico
en sus bordes... la imagen me excita sobremanera, no he dejado de acariciarme
con descuido todo el rato y debo hacer un esfuerzo para contener las ganas
de darme un gusto... debo esperar... las medias suben por mis piernas ajustándose
como un guante a ellas... abrocho el liguero....................

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 MAsturbacion: El baño
Enviado por webmaster el Viernes, 07 Enero, 2005
Relatos de mansturbaciones

La puerta ladra su mala lubricación y junto al sonido de los pasos el cuchicheo extraño de las voces. Los mosaicos lucen una limpieza pocas veces creíble en estos lugares.

La abundancia de papel higiénico y el cerrojo que calza con una precisión absoluta en la ranura, acusan un prestigio que desciende por el baño del restaurante hasta la atención impecable de los mozos. Dan ganas de quedarse una vida sacando e introduciendo
el cañito de acero, al menos hasta que falsee o la presión sea
tan fuerte que todo parezca volver a la normalidad. Los inodoros cargan encapuchados
con sus respectivas tablas. Nechu con la pollera levantada y las rodillas tirando
de la bombacha intenta hacer pis en posición de galope; sólo por
costumbre y no porque el sitio realmente lo merezca. Cae el primer goteo y se
interrumpe con la entrada blanda de las dos mujeres. Intuye que no hay una sola
por el ruido desparejo del calzado pero tampoco está segura de que sean
un par. Palanquea desde la vejiga siendo inútil el esfuerzo por terminar
de mear. Se empareja fastidiosa la ropa, abre con placer la manija del compartimento
y escucha un gemido que rebota como eco y vuelve a instalarse en otro más
aflautado cerca de las canillas. Cierra con urbanidad la puerta y en lo que dura
el asombro procura descifrar los murmullos constantes que invaden la totalidad
del baño. Se levanta nuevamente la pollera y se sienta sobre el brillo
de la tabla. –Esto es ridículo - piensa – Salgo rápido
y listo -. Antes de tomar el envión para huir una de las tantas palabras
toma forma, y al instante la siguiente; son comestibles y llevan en la melosidad
de los dientes las ganas apretadas desde hace mucho tiempo. Tan solo palabras
desgarradas con la protección innata de no ser oídas ni por ellas
mismas.

Nechu está a punto de toser adrede, carraspear con el disimulo falso
de la inocencia sorda. No es mala opción tirar de la cadena o levantar
la tabla; algo que ponga aviso y rompa con su cuadrado transformado involuntariamente
en su pequeño escondite. No hace nada de esto, al contrario, apoya los
pies, es decir, los tacos de los zapatos sobre el canto de la puerta y espera
que ninguna de ellas localice su presencia. La gelatina de los besos ligada
al salto ronroneado de vocales cambian por completo su estado de ánimo.
Ahora nace la intriga de cómo son, sus caras, sus cuerpos, sus ropas.
La palabra de una de ellas delata que no tiene más de treinta, la otra
sostiene un descanso natural en la voz, no parece mayor en edad pero sí en
experiencia. Unos labios finos y rectos inauguran en la imaginación
de Nechu la figura desconocida. Un maquillaje desapercibido estiliza los rasgos
.................

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 Marisela: Marisela
Enviado por webmaster el Viernes, 07 Enero, 2005
Relatos de mansturbaciones

Hola mi nombre es Marisela vivo en Caracas, Venezuela, tengo 20 Años, esto me paso hace dos semanas:


Una noche después de estar navegando en unas páginas eróticas, tenía unas ganas enormes de hacer el amor, pero a pesar de ser muy atractiva en los
actuales momentos no tengo pareja. Me desnudé y me puse la ropa más
sexy y excitante que tengo, me puse unos sostenes blancos casi transparentes
en los cuales se notan mis pezones rozaditos, y están paraditos, tengo
buenas tetas de buen tamaño y paraditas.
En la parte de abajo me puse un hilo dental muy sexy y pequeño del
mismo color, el cual ya se encuentra mojado y huele a sexo, en el se marca
mi cuca y el depilado una especie de bigotico alrededor de mi rajita, en la
parte de atras es una tira que entra por la raja y un poquito más ancha
en la entrepierna. Se ven muy sexys mis redonditas duras y paraditas nalgas,
mi cuca con su corte. No sé si suena como pedante pero me veo súper
bella y buena.
Empecé a masajearme los senos, se siente muy rico, los pezones se endurecen
mucho más. Tenía los pezones completamente erguidos, como nunca
me les había visto... siento que mi coño se va mojando y empieza
a palpitar, cada vez se siente más rico, sigo bajando mis manos despacio,
estoy en mi vientre, a medida que voy bajando lo siento más divino,
sigo acariciando muy suavemente alrededor de mi cuquita, por encima del hilo,
que ya está muy mojado, cada vez me excito mas, tengo que hacer un esfuerzo
sobrehumano para no introducir mis dedos en la rajita, las yemas de mis dedos
siguen tocándose los alrededores de mi rajita que anda a punto de estallar,
también toco la parte interior de mis muslos, me es difícil controlarme,
empiezo a jugar con mis pelitos que están todos mojados y la cuca sigue
paltipando, comienzo acariciar mi rajita la cual esta súper mojadita,
que rica sensación. Me llevo el dedo medio de mi mano izquierda a mi
boca me imagino que este es un de esos ricos penes que minutos antes me habían
excitado solamente viéndolos, y siento mas placer y suelto varios gemidos,
abro un poco más mis piernas. Poco a poco me fui quitado la ropa sexy
que me había puesto. Me imagino que me estas observando con tu gran
pene a millón, con ganas de comerse a su coño, siento que voy
a estallar, me llevo el dedo a mi rajita esta súper mojada como si fuera
una sopa, al tocar mis dedos mi agujerito no puedo evitar soltar dos gemidos
de placer, mi mente se imagina a tu pene, en el cual se destacan sus venas,
y la punta brillando por tus jugos, deseándolo me excito mas, con mi
mano derecha empiezo a agarrar mi clítoris que esta totalmente hinchado,
lo voy maseajando. Yo seguía jadeando incapaz de ahogar mis gemidos...
que son cada vez más profundos y prolongados, mientras con la otra mano
empiezo a meterme un dedo, luego dos y hasta tres, pero al sentirlos gemí intensamente...
Un espasmo de placer me hizo cerrar los ojos y las rodillas me temblaron...
me arqueo,culebreo, salto, grito, me muevo cada vez mas, mi respiración
se vuelve entre cortada por momento sentía tu presencia y lo hago más
rápido imaginándome que eres tu que me estas dando la mas rica
de las cogidas, siento en mi cuerpo cada vez lo hago mas rápido y voy
soltando gemidos sin poderme controlar hasta que estallo en un gran orgasmo,
grito de placer (espero no haber despertado a los vecinos) siento que mi coño
palpita y aprieta mis dedos.
Luego de ese gran orgasmo pienso en ti, me llevo los dedos a mi nariz me huelen
a sexo y me chupo mis dedos, pruebo mis propios jugos, me relajo y me quede
dormida, desnuda con la luz encendida y la ventana abierta, hasta que sonó el
despertador, a las 6:00 AM. Y me fui a bañar para ir a la oficina.
Cuando escribo esto siento que me mojo y ganas de hacer el amor y de masturbarme
rico.
Como estoy en la oficina entro en el baño repito la operación
anterior con la diferencia que mi dedo medio de la mano izquierda bien lubricado
con saliva y con los jugos de mi vagina me lo introduzco en mi ano siento cuando
este lo va apretando es muy rico un dedo en mi vagina y otro en mi ano, los
cuales entran y salen, y lo disfruto cada vez mas, estoy un rato disfrutando
voy jadeando y pegando gemidos y gritos, me tiemblan las piernas, cuando tengo
el orgasmo pego un grito muy grande que pienso que se oyó en todo el
edificio.
Han sido dos orgasmos muy placenteros.
Espero que este relato les guste.









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