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Esta es la categoria: Relatos de fetichismo
Lista de relatos publicados en esta categoria.



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 Lluvia dorada: El último tabú
Enviado por webmaster el Miércoles, 19 Enero, 2005
Relatos de fetichismo

Afortunadamente nací en el seno de una familia poco tradicional, una familia donde solo reina la libertad y no hay prejuicios ni tabúes, casi podría decir que los limites entre y para nosotros son inexistentes

Desde mi infancia me percate de la bisexualidad de mis padres. Sus rituales de
amor con otras parejas, sus infidelidades consentidas mutuamente, el material
restringido para adultos por toda la casa, sus grandes cantidades de LSD y otras
peculiares substancias que están de mas mencionarlas aquí. En medio
de este aparente caos aprendí a aceptar todo lo que vivía a mí alrededor,
a disfrutarlo y a tratar de ser feliz con la simple filosofía de la total
libertad... "Hacer lo que me plazca".

Mi nombre es Isabel, latinoamericana de 25 años, soltera. Soy travestí.
Desde muy chica comenze a sentir esa atracción tan especial por las
prendas del sexo opuesto. Gracias a la tolerancia de la que hable anteriormente,
no encontré ningún obstáculo para desarrollar mi lado
femenino como cualquier chica. Mis padres siempre consintieron mis caprichos,
nunca trate de ocultar mi condición y gracias a ellos me convertí en
una señorita, aun en el closet por decisión propia. Mi madre
siempre me ayudo con tips de belleza, depilación, incluso salimos de
compras frecuentemente y muchas veces insisto en pedirle que me obsequie alguna
prenda sexy, zapatillas, joya o perfume de mi agrado.

Trabajo administrando unos de los tantos negocios de mi padre. Paso gran parte
del día en la oficina, rodeada de papeles y demás asuntos sumamente
aburridos. Seguramente se sorprenderían al saber que soy bastante
tranquila dentro de mi entorno social a pesar de la libertad de la que he
gozado toda mi vida. Aun vivo en casa de mis padres, no he querido independizarme,
ya que me encanta disfrutar la comodidad de esta enorme casa y el amor y
respeto que hay en mi familia.

En cuanto termino mis actividades laborales regreso a mi hogar, tomo un baño
caliente y me visto como lo que soy, una mujer. Suelto mis largos y rizados
cabellos, me maquillo y elijo algo de mi vasto closet. Desde hace muchos años
he seguido esta rutina tan placentera. Prácticamente todos los días
alguno de mis padres o ambos suelen verme arreglada como jovencita; para nosotros
es lo más normal. Incluso me gusta cocinar y hacer ciertas tareas así.
Hasta he lucido frente a ellos mis pequeñas pijamas de satín
o ropas de cama mas atrevidas, transparencias, encajes, sin ningún problema.

Cabe mencionar que soy adicta al material XXX. Tengo una enorme colección
.................

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 Lluvia dorada: Borracha y meada
Enviado por webmaster el Miércoles, 19 Enero, 2005
Relatos de fetichismo

Una mujer se emborracha y engaña a su novio con uno de sus amigos durante una fiesta


Hola, ante todo quiero presentarme. Mi nombre es Paola, tengo casi 29 años, y soy soltera. A pesar de haber estado en diversos momentos de mi vida casi
a punto de que me lleven al altar, yo he preferido renunciar al sueño
que la mayoría de las mujeres tienen de formar una familia, por yo soy,
siempre lo fui y me imagino que lo seguiré siendo, una mujer infiel. Nunca
pude estar demasiado tiempo con una persona sin ponerle los cuernos. tal vez
algunos de ustedes me juzguen y sientan pena por mí, pero lo cierto es
que no todos somos iguales y yo ya me he aceptado y ya me he acostumbrado a mi
forma de ser, cambiante y caprichosa en lo que a lo sentimental y a lo sexual
se refiere.

Soy además una mujer sumamente atractiva, alta (1,82 m) y delgada, con
un cuerpo armonioso y pechos bien formados y aún capaces de causar envidia
en cualquier adolescente. Soy rubia, y uso el pelo algo corto, pues prefiero
destacar mi rostro, que sea tal vez mi principal atractivo. Lo que voy a contarles
sucedió una semana antes de que rompiera con mi entonces novio Martín,
de esto hace ya dos meses.

con motivo de su cumpleaños organizó un festejo en la casa de
sus padres, no es que aún viva con ellos (él es un poco menor
que yo, tiene 27 años) pues trabaja, al igual que yo, ambos somos empleados
de la misma empresa, donde nos conocimos, y cuenta por lo tanto con un ingreso
que le permite mantener un departamento donde vive. Pero de todas formas su
departamento era muy chico para la reunión que él quería
hacer, por lo que les pidió a sus padres que le permitieran usar su
casa, que cuenta con un gran patio y un espacioso living, de manera que todos
entraríamos cómodamente. Invitó a un montón de
gente, gente del trabajo, amigos del club, ex compañeros de la facultad,
conocidos de diversos lugares, con los que éramos un grupo bastante
grande. El aprovechó la ocasión para presentarme a sus padres,
aprovechando la informalidad de la ocasión ya que no traía para
mí compromisos ni situaciones que me incomodaran.

Afortunadamente, y aunque los grupos no se conocían entre sí,
pronto todos se integraron y varios que recién se conocían charlaban
animadamente, pues Martín es un exelente anfitrión y pronto logró crear
buen clima en la fiesta. desde temprano yo me puse en el papel de la anfitriona,
pues a pesar de que.................

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 Lluvia dorada: Su culo en mi cara
Enviado por webmaster el Miércoles, 19 Enero, 2005
Relatos de fetichismo


Me metí desnuda a su cama. Yo me acosté boca arriba. Él en cambio se sentó de costado, con el culo a la altura de mi cara. Mientras charlaba pude ver que se había quitado los calzoncillos. Movió lentamente el culo acercándolo a mi boca.



–A mí me gusta que las mujeres me chupen el culo- me dijo. Y fue arrimando su culo
más cerca de mi cara. Yo permanecía quieta, fascinada por ese culo
que ocupaba toda mi visión. -¿Te gustaría lamerme el culo?-
preguntó. Sorprendida por la firmeza de su tono de voz, solo atiné a
murmurar –sí, claro- -Así me gusta, putica- y levantando
la pierna me puso el culo en la cara, el ano a la altura de mi boca.

-Ahora dale a la lengua, zorra, méteme la lengua, lámeme el culo-
Y empezó a mover el culo contra mi cara. Yo saqué la lengua y
comencé a lamerlo con pasión, metiendo y sacando la lengua de
su culo, mientras él lo movía sobre mi cara.

- Voy a dejarte entrar un poco de aire para que no te me vayas a morir-.

Cuando me besan y lamen el culo tan rico como lo estás haciendo no puedo
contenerme y te lo aprieto duro contra la cara y te puedo cortar la respiración.
Agárrame el culo con ambas manos y bésalo!. Me dijo ¡Qué placer
me dio ese hombre! Que sabroso! Pensé yo.¡Mi lengua le recorría
el culo de arriba abajo, y se lo besaba como si estuviera hipnotizada!-

Estaba fascinada. Yo estaba dispuesta a volver a chuparle ese culo cada vez
que me dijera. –¡Así, putica! ¡méteme la
lengua! ¡Y besámelo, chupámelo!- y seguía removiendo
el culo contra mi cara y mi boca. Cada tanto lo levantaba un poco para dejarme
respirar. -¿Te gusta el olor?¿ Te voy a refregar este culo
en la cara para que conozcas lo que es complacer a tu amo- Me gustaba su
olor. Y también el sabor... -¡¡¡Qué rico,
papito!!! ¡Chuparle el culo me arrecha mucho, le dije! ¡Me gusta
cuando tengo la cabeza entre las piernas de un hombre- Me gusta dominar a
la mujer y obligarla a que haga lo que yo quiera! Me gusta cuando la domino
y la obligo a chuparme el culo y la polla! Era lo que él decía
y me hacía.¡ Mi clítoris se puso rígido. Yo chupaba
y chupaba. De pronto me cogió del pelo y me acercó mi boca
a sus huevos..................

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 Fetichismo: Follando Entre Orina
Enviado por webmaster el Jueves, 09 Diciembre, 2004
Relatos de fetichismo

dos jovencitas de 16 años, son descubiertas por sus compañeras de que son lesbianas, una de ellas se entera de sus fantasías sexuales y logra que se haga realidad.

Sonia y Marina van a un colegio interno donde solo hay chicas, las dos son lesbianas y se escriben cartas para hablar, ellas dos se sientan juntas y un dia les toco a ellas recoger y limpiar el aula, las demas chicas se fueron para las habitaciones, una de las otras chicas leyó una carta de ellas, ponía "estoy deseando salir de este colegio para poder follar contigo con libertad absoluta..., ...me gustaría que te mearas por encima mia...", eso fue lo mas importante de la carta para la chica que la leyó, todas las chicas de su clase tienen 16 años, incluidas ellas dos, la chica que leyó la carta corrió la voz por todas la chicas de su clase, cuando Sonia y Marina llegaron a su habitación se encontraron a todas sus compañeras desnudas, sus compañeras las desnudaron y les pidiero que follaran a lo bestia, Sonia y Marina estaban muy calientes y empezaron a besarse, a tocarse las tetas delante de todas , empezaron a masturbarse la una a la otra, todas las demás miraban perplejas, dos de las otras chicas metieron varios dedos por los culos de Marina y Sonia que gozaban como nunca lo habían hecho, era como un sueño para ellas, luego varias compañeras empezaron a orinar sobre las dos muchachas que seguian masturbándose y besándose locamente, mearosn todas, unos chorretones larguísimos, estaban totalmente empapadas por la orina de sus compañeras, Sonia y Marina estaban cachondísimas, tenían la cara, el pelo, las piernas, el torso, sus pechos, todo empapado de rica orina de sus compañeras, todo lubricaba tan bien..., los dedos se deslizaban como nunca por sus anos y por sus coños, sus cuerpos resbalaban entre si por estar completamente empapadas de orina, las dos tuvieron un orgasmo enorme, soltaron un chorretón inmenso, todas las demás se marcharon, Sonia y Marina



se quedaron ahí tumbadas entre la orina de sus compañeras y sus jugos vaginales, había sido una experiencia para no olvidar que quizás se repitiera algún día.




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 Fetichismo: MAriana
Enviado por webmaster el Jueves, 09 Diciembre, 2004
Relatos de fetichismo

Sexo con una mujer muy jovencita.

A ver. ¿Cómo contar esto? Resulta que el otro día estaba yo, recién salido
del trabajo, como lo hago a menudo, en mi auto fumando estacionado cerca de
una esquina que frecuentan las putas. Me gusta mirarlas; pero ya sé que no
son una buena elección. A lo menos a mí nunca me han resultado. La mayoría
son mucho más feas cuando se desnudan y se sacan la ropa ajustada. Pero
igual me gusta mirarlas. Muy de vez en cuando llamo a alguna, resignado a
que cuando se desvista me parecerá la más fea que pude haber elegido; y
tanto, que a veces ni he podido acabar.
Lo que yo soñaba era... Pero en esto me interrumpieron los pensamientos
unos golpecitos en la ventanilla del otro lado, la que estaba hacia la acera.
Giro la cabeza y al principio no veo nada, pues era un sitio bastante oscuro.
Luego ví una cabecita que asomaba por encima del borde de la ventanilla y
que decía:
-- Señor, déme una monedita por favor...
Maldición, pensé. Otro chico pídiendo. No sé por qué, porque no suelo
hacerlo, empecé a rebuscar una moneda y sacándola del bolsito le digo que
dé la vuelta para dársela. Al dar la vuelta al auto y venir hacia mí me di
cuenta de que me había equivocado, era una niñita como de 18 años... Mi
sueño. Morenita, de cuerpito normal, nada flaquita, vestida con una
remerita y una pollerita. Le doy la moneda y cuando ya se va, me animo:
-- Nena, vení.
Mientras, miré para todos lados por si estaba acompañada o alguien la estaba
vigilando, pero no parecía haber nadie prestando atención. Así que le
propuse:
-- ¿Querés subir a pasear un poco? Después te doy más monedas.
Dudó un poquito y dijo:
-- Bueno...
-- Andá por el otro lado que te abro la puerta.
Le abri la puerta y entró.
-- ¿Ya te ibas para tu casa?
-- No, todavía tengo pocas monedas.
-- ¿Cuántas querés tener cuando te vayas?
-- Así... -- dijo, abriendo la mano.
Estos hijos de puta... Mandar a una preciosura así a pedir en la calle a
estas horas... ¡¡¿¿No saben que la puede agarrar un pedófilo??!!.
-- Bueno, yo te las doy cuando volvamos. No te preocupes, te daré bastantes
monedas.
-- Así mi mamá se va a poner contenta.
-- Sí, querida.
Y diciendo esto me estiré para cerrar bien la puerta, pasando sobre ella.
Era una preciosura, de cabello lacio castaño, grandes ojos y pequeña boquita,
con mejillas gorditas y expresión tranquila y alegre. Imposible resistir la
tentación de besarla. Así que tomé su carita con mi mano y le dí un.................

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