Hermana: LA PRIMERA VEZ CON MI HERMANA

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Enviado por webmaster el 21 Oct, 2004 - 03:43 PM

Durante mucho tiempo me pareció que sería imposible y que nunca conseguiría hacer el amor con mi hermana a pesar de lo mucho que lo deseaba, y nunca pude imaginar lo fácil que resultó y la de veces que lo hemos hecho y gozado desde entonces.
Han pasado cinco años y todavía se me empalma la verga al recordar la primera vez que me follé a mi hermana, y lo sorprendentemente fácil que resultó todo después de lo imposible que se me hizo durante años. Ella tenía 51 años, rubia de ojos verdes, muy bella, un cuerpazo de mujer con buenas tetas, unas imponentes caderas y un hermosísimo culo, más bien alta pero deliciosamente llenita, y yo andaba negro día y noche pensando en cómo conseguir follarmela, de una puta a otra y matándome a pajas.
Vivíamos juntos, y estábamos viendo televisión, ella en bata y yo en pijama y sin calzoncillos procurando siempre que ella se diera cuenta del grosor y la dureza de mi pene, sentados en el sofá, cuando fue a encender un cigarro, no acertó con el rascador y todas las cerillas de la caja se le desparramaron por el suelo. ¡Seré tonta!, dijo y se agachó para recogerlas.
Me quedé frito, mi hermana recogía cerillas de rodillas por el suelo y yo veía a un metro su inmenso y provocador culazo, ¡dios!, mi polla se alborotó y se levantó como un poste del soberbio espectáculo. "¡Oye, por favor..., se me ocurrió decir. "¿Por favor, qué?", respondió ella mirándome, y, como en broma, le dije: "¡Que éso es una provocación!", mientras señalaba su culo frente a mí.
"¿Provocación?, mejor harías ayudándome...", contestó y mientras hizo un gesto, moviendo su culo a derecha e izquierda, como diciendo ahí queda éso. Mi verga se salía imparable por la abertura de la bragueta del pijama, y decidí ayudarla, me lancé y me planté tras ella, de rodillas por detrás, le levanté la bata y directamente le puse mi verga entre sus nalgas y apretando contra la raja de su culo, allí donde se une con la vagina, ¡hostia, qué gusto!.
Mi hermana se volvió, sorprendida, ¿qué haces?, pero yo había llegado hasta donde había llegado y ya no pensaba volver. Pasé mi brazo derecho por su cintura para atraerla hacia mí, con mi mano izquierda aparté a un lado la parte de su braga que le cubría la raja y busqué su vagina con la punta de mi verga, acerté rápido con la tremenda erección que tenía, empujé y se la metí hasta la mitad, mientras me colocaba bien para seguir empujando.
"¡Pero..., qué, qué haces....", me dijo mientras se intentaba desasir sin conseguirlo, porque la tenía bien apretada por la cintura contra mí, y sentía el calor húmedo de su vagina en mi capullo. De pronto pareció que algo le ocurría, como si se mareara, ví que suspiraba muy hondo, ¡aaaayyyyy!, y que inclinaba su cabeza hacia el suelo, empujé otro poco y.................
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