Pensé que le tendería una trampa al portero, mientras este se cogía a mi novia, entraría mi hermana y los sorprendería, se armaría un escándalo y yo disfrutaría mi venganza, pero no resultó así
Todavía me avergüenza haber sido tan ingenuo e inocente a mis diecisiete años, después de los sucesos de mi novia y poquito antes de terminar mi relación con ella, pensé que le tendería una trampa al portero, arreglaría con mi novia para que cogiera delante de mí con Aníbal; buscaría la forma de que llegara mi hermana y los sorprendiera, se armaría un escándalo y yo disfrutaría la venganza hacia el portero, todavía me da vergüenza y siento un dolor muy grande, como de chicos tenemos unas ideas tan ingenuas que creemos que la gente va a reaccionar de tal o cual forma, y siempre, por supuesto las cosas están muy lejos de ser como las imaginamos.
Traté de planearlo todo cautelosamente, la oportunidad fue un jueves a la tarde mi hermana había avisado el día anterior a mi madre que saldría temprano de la escuela y vendría directo para casa, obviamente arreglé con mi novia que se cogiera al portero que yo me escondería en el ropero, traté de arreglar los horarios de forma que mi hermana los sorprendiera en plena faena, seguramente ni bien entrara en la casa escucharía los quejidos de mi novia que siempre los exageraba un poco sabiendo que yo estaba en la habitación.
En la tarde siguiente, le di un beso a mi novia y me escondí en el placard, al rato sonó el timbre escuché la puerta que se abría y luego de unos veinte minutos Aníbal y mi novia entraron al cuarto los dos totalmente desnudos, Aníbal la empujó en la cama y la giró bruscamente dejándola culo arriba, hoy no hay preámbulos pendeja, le dijo me muero de ganas de hacerte el orto. Y acomodándose se la dejó ir lentamente en el culo de mi novia, la empezó a bombear, mi novia giró la cara y gimiendo cada vez más fuerte miraba hacia el placard con su mayor cara de puta.
El portero la ayudó a incorporarse y la dejó en cuatro sobre la cama volviéndosela a enterrar en el culo. Como me gusta tu culito, linda, es uno de los más ricos que me como, ¿te comes muchos?, dijo mi novia. Que duda te queda pendeja, sobretodo de putitas como vos y se la clavó bien a fondo. En ese instante escuché la puerta del departamento, ni mi novia ni Aníbal parecieron percatarse. Aníbal la bombeaba otra vez y mi novia gemía otra vez muy fuerte. En eso la vi a mi hermanita parada en la puerta de la habitación, Aníbal!!!, dijo. Hola linda, le dijo este, y con tono de mando agregó, vení, pasa; acomodate en la cama al lado de Sandrita y ponete en cuatro igual que ella sin sacarte el uniforme. <br.................
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