Vecina: MIS VECINAS

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Enviado por webmaster el 29 Nov, 2004 - 04:13 PM

Metia y sacaba mi lengua, ella solo sentia placer
Hace un tiempo que vivo en un edificio de apartamentos y por ello en él tengo varios vecinos. Con algunos de ellos me llevo mejor que con otros, pero en general no tengo problemas con ninguno. Esta historia se inicia cuando se mudaron al edificio en donde yo vivía una señora (Soledad) con su hija (Lucresia) .La señora tendría entre 35 y 40 años y su hija era una adolescente de entre 16 y 17 años. Ambas eran muy bonitas y la madre tenía un estupendo cuerpo, el que había heredado su hija pues a pesar de su edad estaba totalmente desarrollada aunque era un poco más baja que su madre la que medía aproximadamente 1,70 m. Además resaltaban sus bellas formas vistiendo provocativamente.
Yo cada vez que me las encontraba trataba de caerles simpático y siempre halagaba su elegancia o su belleza cosa que a ellas les agradaba pues siempre me lo agradecían sonrientes, y cada vez que las veía también me extasiaba mirándolas tan lindas eran, y sobre todo a la hija que con ese cuerpo y con esa carita entre inocente y pícara me encantaba. No tardé mucho tiempo en hacerme amigo de las nuevas vecinas por lo que empecé a visitarlas a menudo y siempre ellas me atendían amablemente. Un día fui a su apartamento con cualquier excusa las que inventaba para poder verlas o estar con ellas y me abre la madre diciéndome que está sola y si la podía esperar a que se diera una ducha. Yo por supuesto le dije que la esperaba, en tanto trataba de buscar un lugar de donde pudiera espiarla mientras se bañaba pues, hacía tiempo que soñaba con verlas desnudas. Yo esperé a que se dirigiera al baño y luego de unos minutos me acerqué a la puerta del mismo. No esperaba tener tanta suerte, pero la tuve, al intentar abrir la puerta pues ésta no tenía puesto el seguro por lo que la pude abrir sin dificultad y manteniéndola entornada podría observar sin ser visto. Poder ver a esa mujer divina desnuda era demasiado lindo por lo que yo en mis ansias de verla más de cerca abrí la puerta completamente y ella me descubrió pero sin sorprenderse en lo más mínimo, porque ya se había dado cuenta que la espiaba, me dijo – Ya que estás acá puedes ayudarme a enjabonarme la espalda – Yo casi no podía creerlo y me acerqué a ella y tomando el jabón que me ofrecía empecé a hacer lo que me pedía acariciando ese cuerpo con el que había soñado tantas veces. Apenas toqué su cuerpo mi polla se empezó a levantar y más aún cuando me dijo que siguiera más abajo y pude acariciar las bien pronunciadas nalgas de su culo y sus piernas perfectamente torneadas. Después me sugirió que la ayudara a secarse y se cubrió con una toalla por sobre la cual pude recorrer con mis.................
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