Incesto: CON LA PRIMITA DE MI MUJER

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Enviado por webmaster el 21 Oct, 2004 - 04:32 PM

Nunca me imaginé que aquella niña de 15 años, acepatara mis caricias y la exitaran Soy casado y con tres hijos. En vista de la necesidad del cuidado de los niños, mi mujer llevó a nuestra casa a una primita, de cuna humilde, para que nos ayudará. Cuando la vi por primera ves pensé: "que niña más guapa" porque la verdad tenia sus pechitos se veian muy firmes y creciditos, piernas muy bien torneadas y sus nalguitas bien paradas y firmes.
Un fin de semana mi mujer fue a visitar a su familia fuera de la ciudad y me quedé junto a mis niños y la primita. Mis hijos se durmieron temprano y nos quedamos viendo TV con ella en la sala de la casa. Yo le dije, sin ninguna mala intención, que me sentia muy cansado y que mi mujer siempre me daba un masaje, para relajarme. Como me los daba siempre en la sala, pues no tenian nada de malo, ella ya habia visto como me masajeaba mi mujer y me dijo que si yo quieria ella podia masajearme a mi.
Yo le dije que estaba bien, porque la verdad no se me cruzo ninguna mala intencion porque le tenia mucho aprecio por el cuidado que le daba a mis hijos. Ella comenzó a masajear mi espalda, y la verdad que lo hacia muy bien, le dije que mejor me quitaría la camisa, luego siguió masajeando mi espalda, mis brazos y lo disfruté al máximo.
Ella me dijo: "Se mira que le cae bien, porque no me hace uno usted a mi?
Confieso que no deje de ver con un poco de picardia la cosa, pues claro, estar masajeando a una niña tan rica a cualquiera le llama la atención. Comence a masajearla, su espalda, desde arriba y mas abajo hasta donde pude. le diije que estaba muy incomodo y que no podia masajearla como queria. Asi que me senté en un sofá y ella en el suelo, de espalda, entre mis piernas. comencé ya no a masajearla sino a acariciarla, tanto contacto con una piel rica me habia exitado. comence a deslizar mis manos sobre sus brazos, rozando sus pechos con disimulo, eran muy duritos, ella sintió ese roce, y noté como sus pesoncitos se ponian duritos, luego de muchos roces indiscretos, por fin pasé mis manos por sus pechos, ella no dijo nada asi que continúe sobandoselos suavemente, en forma circular y acariciando con mis dedos sus pesonsitos.

Asi, sin buscarlo comenzó esta noche caliente con una quinciañero, el sueño de todos
Como les decia, comencé a darle masaje a la primita de mi mujer, sin pensar en las cosas que sucederían despues. Primero con roces suaves, acariciaba sus pechos, duritos, grandes, muy ricos, logré ver pod su camiseta como sus pesones se ponian paraditos, señal de que le causaba placer, asi, sin más, pasé mis manos por esos manguitos ricos, acariciandolos, sobandolos en forma circular, sin apretarlos, solo acariciandolos, luego sus pesoncitos ricos.
Ella no dijo nada, por un momento me sentí mal por lo que hacia, pensé que era el momento para detener eso sin que hubieran complicaciones, ella volteó y me dijo: Se sienten bien sus masajes. Entendí que podia seguir, asi que la giré frente a mí y nos fundimos en bun beso apasionado. Se imaginan, esa boquita rica de esa niña, con sus labios tan suavecitos, pudiendo acariciarlos con mi lengua mientras acariciaba sus pechos y luego sus piernas, sus ricas piernas suavecitas, levanté su falda, que era muy holgada y comencé a acariciarlas, sus entrepiernas, desde la rodilla hasta su bloomer, logré ver ese calzoncito blanco que andaba, se lograba ver su bultito, muy rico, se veian sus pelitos colochitos y como se salian algunos, comencé a acaricias esos pelitos que se salian, halandoselos suavemente, sentí como un rechazo de parte de ella, me dijo: me da miedo que se levante un niño, iré a verlos.
Se fue al cuarto, y cuando regresó se sent´´o sobre mis piernas. Mi pene estaba paradisimo y puso justo su raya sobre mi pene, sentí ese par de nalgas duritas muy ricas en verdad, sentí que me venía. metí mis manos nuevamente en su falda y comencé a acaricias sus piernas, luego quizo tocarle su cyo y me di cuenta que se habia quitado el blomer, estaba chuloncita, acaricia todo su montecito, por encima, luego comencé a bajar mi dedo por su rayita pero sin penetrarlo, solo acariciando sus labios exteriores, ella me besaba más apasionadamente, abrió sus piernas un poco y seguí acariciando su rayita con mi dedo.
luego meti mi mano bajo su blusa y comencé a acariciar esos ricos meloncitos, muy duritos, muy firmes, recordé porque es que son tan ricas las quinceañeras y me dió gusta esta con una de ellas.
le quité la blusa completamente, y comencé a besar sus pechitos, suavecito, rico, solo con mis labios, acariciando sus pesoncitos,





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