Amiga: LA AMIGA DE MI ESPOSA

relatos / Relatos de Infidelidades
Enviado por webmaster el 26 Oct, 2004 - 04:42 PM

NAtalia, es una de esa hembras con las que cualquier hombre fantasea. Toda una femme fatal. Tiene un cuerpo espectacular, donde sobresalen unas hermosas tetas de mediano tamaño, torneadas piernas, amplias caderas y un lindo rostro, con carnosos labios.
A sus treinta y cinco años todo en ella parece ser un volcán en constante erupción.
Es amiga por años de mi mujer y fue precisamente ella, quien me la presentó, advirtiéndome desde entonces de sus irresistibles atractivos.
Aquella vez, mientras cenábamos me costó mirarla a la cara fijamente. Una porque mi esposa podría reclamar el descaro y otra, debo confesar, porque le brota la sensualidad por todas partes y eso me incomodaba.
Siempre se jactaba de sus cuerpo, meneándose, contorneándose, provocando. Era la envidia de casi todas sus amigas. Siempre rodeada de hombres dispuestos a todo por estar junto a ella.
En más de una oportunidad me hice tremendas pajas soñando con ella. Imaginando espectaculares cogidas y casi siempre deliraba acabando en su cara.
Un par de ocasiones en que compartimos reuniones sociales, pude bailar con ella y era evidente que la hembra disfrutaba provocando a destajo. Roces fortuitos, una mano que se deslizaba intencionadamente, y las inevitables conversaciones sobre sus últimas conquistas.
Siempre se caracterizó por cambiar constantemente de parejas. Y esto era tema obligado para los chismes de sus amigas.
Recuerdo que la primera vez que se me cruzó una idea de concretar mis fantasías, fue en una cena de amigos. Esa noche llevaba puesto un vestido largo color negro, semitransparente, que contorneaba su espléndida figura. El amplio escote evidenciaba que no llevaba sostén y el colaless era perfectamente visible. Nuestras miradas se cruzaron en más de una oportunidad y fue mientras mi mujer partió al baño que se desencadenó mi contenida lujuria. Tomó la iniciativa y salimos a la pista a bailar. Apenas nos coménzábamos cambió la música y comenzaron a sonar boleros. La muy zorra, sabiendo cuánto producía en un hombre el contacto con su cuerpo, se apegaba a mi bulto que no tardó en manifestar una tremenda erección. Sin ninguna vergüenza y dándose por enterada, me preguntó por mi vida sexual con mi esposa. A lo que respondí que no estaba nada de mal, pero que por períodos habíamos caido en la rutina. Entonces comentó sin escrúpulos.
- A mí lo que me sobra es la imaginación cuando estoy en la cama.
Dijo esto mientras se humedecía los labios y con una mano se arreglaba el colaless diciendo:
- Se me ha metido muy adentro.
A esta altura yo lo único que quería era ir al baño a meneármela, porque de verdad tamaña erección, me estaba doliendo.
- ¡Mujer! es que tú no tienes compasión por uno…
Y se rió mientras se frotaba decididamente en mi bulto.
- No imaginas cuánto me excita ver las cara de un hombre cuando arde de deseo por llevarme a la cama.
- Y habrás tenido muchos? - pregunté ingenuamente, cuando sabía que prácticamente los.................
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