Mis encuentros con Mirta, se han seguido produciendo últimamente, pero esto último fue lo mejor.
Después de un día de mucho cansancio por los profesores, me dirigí a hablar con el grupo de colegas, (entre ese grupo están Mirta y Carola). - - ¿ Qué tal la mañana?- me dijo Carola, mi novia. Ella es una chica muy guapa. Rubia, de estatura y complexión normal, unas curvas de vértigo y un conjunto entre unos senos perfectos y trasero redondo y prieto que era un premio para la vista. Llevaba ese día una cazadora vaquera abierta, debajo una camiseta con dibujos y una falda a juego con la cazadora, de dimensiones medías. Ni casta ni zorra. - - Fatal. Hoy he tenido un día horrible. Los profesores unos plastas y no me he centrado bien en sus explicaciones, y para colmo, me han mandado la exposición un trabajo, para antes de lo previsto. - - No te quejes, todos llevamos nuestra propia cruz. Yo también ando atareado.- dijo Javier, (es un chico, que siendo buen deportista, sale en plan de novios, de vez en cuando con Mirta.) - - Siendo sincero, en eso estoy de acuerdo contigo.- dije yo a lo cual todos asintieron. Seguimos charlando unos minutos más, hasta que nos fuimos separando. - - Nos vemos después de las clases de esta tarde.- me dijo Carola, en tono de despedida. - - Vale. - Respondí yo. ( En ese momento tenía otras intenciones en mente las cuales me dispuse a poner en marcha.)
Le dije a Mirta que me acompañara, sin que nadie se diera cuenta. Cundo ya estuvimos a solas, con un solo gesto mío bastó para que se diera por enterada de mis planes. Estos eran subir al piso superior donde hay unas camas, ¡y aprovecharlas!.
Ya en dicho lugar, entramos en una habitación, y cuando nos dirigíamos a la cama, oímos algo en la habitación de al lado, que se comunicaba con la nuestra con una puerta interior, que estaba entreabierta en gran medida. Con cuidado, hacía allí nos dirigimos y allí vimos a Javier y a Carola, unos frente al otro. Sus pasos siguientes casi se intuían. Empezaron a besarse. Me parece que nunca antes la había visto tan caliente. - - Venga, sigue así. Me gusta.- decía Carola. Javier no se hizo de rogar. Empezó a sobar sus perfectas esferas, siempre despiertas y deseosas de caricias. Quizá el ligue con Susi, (como alguna vez la llamábamos los amigos) me había hecho desatenderla un poco. Se lo estaban pasando bien, sin duda. Mientras el se deleitaba con sus senos, ella empezaba a sobarle el paquete. Debía estar chorreando su coño de lo caliente que estaba, ya que sin más preámbulos, se arrodillo delante de él, le abrió la cremallera del pantalón y le desabrochó el cinto, y después le bajó los pantalones y los calzones. Delante de ella quedó un instrumento de considerables dimensiones, de unos 20 cm. No se lo.................
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