Mi norma, era no conocer a nadie de Internet, pero como decía Raul. Las normas se hicieron para romperlas Raul era un amigo que conocí a través de Internet, en un Chat.. Me sorprendió. Tenía una gran ternura, que escondía un corazón fogoso e imaginativo.
Nuestra común afición que es la escritura, quizás es lo que al principio nos acercó un poco. Aprovechábamos algunos momentos cada día para compartir ideas, y como no, para dar rienda suelta a nuestras fantasías sexuales.
Una noche de domingo mientras jugábamos al domino, para hacerlo más interesante nos jugamos nuestros números de móviles. Perdí yo como de costumbre y le envié un msm para que quedara constancia de mi número. La verdad es que no me sabía mal haber perdido porque solo nos conocíamos por fotografía. Diablos, nos apetecía conocer nuestras voces, era querer saber algo más de nosotros.
Me llamó el lunes por la mañana, yo estaba trabajando y al oír el teléfono tuve el presentimiento que sería él.
--Hola…..Soy Raul—dijo con una voz un tanto susurrante, parecía como si le ahogasen las palabras por la emoción del momento.
Tenía una voz sensual y dulce. No se como me la imaginaba, quizás más blanda por la forma que tenía de escribir, acabando muchas veces las frases con puntos suspensivos. Pero me encantó su voz. El dijo que yo también le había sorprendido, que no esperaba ese acento en mi voz, que le desconcertó
--Si que lo tengo, de Canarias—dije
--Ya decía yo que lo conocía, conozco muy bien las islas, soy un enamorado de ellas y de Tenerife en particular, del Puerto de la Cruz, Garachico…Icod…,
Empezamos a hablar de mi querida Isla y así pasamos un rato, interrumpidos de vez en cuando por algún cliente que necesitaba de mi atención, pero siempre pendiente del teléfono y deseando continuar la conversación
Por la noche cuando jugábamos nuestra acostumbrada partida de domino, me dijo que durante unos días estaría desconectado. Se iba de vacaciones con su esposa a la costa. Bueno… me resigné. Continuaría jugando solitarios porque a esas horas no tengo ningún otro amigo aficionado a los juegos.
Pasaron unos días y el viernes por la tarde mientras estaba trabajando, me pareció ver una cara conocida. El no sabía donde vivo y mucho menos donde trabajo, por lo tanto pensé que debía ser alguien que se parecía mucho. No obstante lo seguí un rato con la mirada. Vi como se movía empujando un carrito de la compra detrás de la que yo deduje debía ser su mujer. Se le veía aburrido. Yo en realidad no estaba segura que fuese él, no tenía ninguna fotografía a mano para comparar y la imaginación a veces nos juega malas pasadas Mi curiosidad pudo más que mi sensatez. Yo quería asegurarme de que era él, pero sin que se enterase que me tenía tan cerca. Por eso decidí hacerle una llamada. Si.................
Este relato es solo visible para usuarios registrados
Si deseas poder acceder a todos nuestros relatos eroticos, y al 100% del contenido de la pagina, pulsa
Aqui para registrarte o loguearte
|