Un matrimonio llena una de sus fantasías con ayuda de un arquitecto. Una escena mórbida, erótica, de placer prohibido, los instintos primarios siendo satisfechos en pecado. Yo estaba feliz, excitadísimo Mi amorosa esposa Sara llego a mi estudio a avisarme que el arquitecto que me había recomendado un amigo para remodelar la casa, había llegado. Miguel -Me dijo- Ya llegó el arquitecto, ven para que le digas lo que queremos que haga. Por tu sonrisa, tu actitud y tus movimientos coquetos, se nota que te gustó. Le dije al tiempo que le tocaba su entrepierna. Sí, es muy guapo, me dijo abriendo las piernas y alzando los pechos.
- Putita hermosa, se nota que estas caliente.
-Sí, hoy me siento susy, ven, vamos para que le platiques que hemos pensado, dijo-
-¿Le vas a proponer nuestra fantasía, o lo hago yo?
-Yo, déjame ver como se desarrollan las cosas. Me dijo.
Me presenté con el arquitecto que me cayó muy bien desde el principio, se llama Carlos y es como lo dijo Sara, guapo, alto, atlético, bien vestido. Sara me avisó que se iba a cambiar pues se sentía fachosa. Después de platicar unos minutos con Carlos, llegó Sara, se había cambiado y lucía una blusa roja muy escotada sin sujetador que resaltaba sus grandes pechos y dejaban ver la forma de sus pezones. La minifalda que escogió también roja y apretada, dejaba ver sus hermosas piernas y resaltaban su curvilíneo cuerpo. Parecía una puta de primera. Te ves guapísima mujer, te ves súper sexy, muy hermosa, -le dije- Estoy seguro que Carlos opina lo mismo que yo, te ves muy guapa. Ven dame un abrazo mujer hermosa.
Mientras nos abrazábamos, Carlos dijo que se veía muy bonita.- Bueno, tengo que trabajar. -Dije- Sara, por favor enséñale la casa y platicale que quieres tú y que nos proponga otras mejoras, pero que yo tengo que terminar un trabajo en el estudio. Al pasar junto a ella, le agarré la nalga y le dije: Atiende bien a Carlos como tú sabes Sara, cuando terminen me llamas para que me digan en que quedaron.
Ya en mi estudio pensé que quizás Carlos fuese el hombre que nos ayudaría a cumplir nuestra fantasía de un trío en la cama, de tan solo pensarlo tuve una erección. Sabía que Sara estaba contenta y coqueteando con el arquitecto, me imaginaba que se le acercaba y chocaba con él, que pedía perdón por haber chocado su teta contra él, que se le acercaba y sus cuerpos se tocaban como si fuesen muy naturales esos contactos. Trataba de concentrarme en mi trabajo pero lo único que tenía en la mente era a Sara disfrutando su calentura con Carlos. Quería que lo conquistara y sedujese, cosa fácil para ella ya que es preciosa, abierta, alegre, hermosísima para mí.
Carlos aparenta unos 40 años, la misma edad de Sara, yo tengo 46. Y parece que con el paso de.................
Este relato es solo visible para usuarios registrados
Si deseas poder acceder a todos nuestros relatos eroticos, y al 100% del contenido de la pagina, pulsa
Aqui para registrarte o loguearte
|