Mi debut sexual fué cuando era muy chica aunque por eso no te voy a decir que me faltaran ganas. Yo tenía 14 años y muchas ganas de sexo, pero hasta ese momento solo me tenía que conformar con mis dedos.
Mi cuerpo era muy desarrollado para esa edad, media 1,75m y tenía todo lo que tiene que tener una mujer. Yo me daba cuenta de que los hombres me miraban ya no como una niña, sino como una mujer con la cual podían pasarla muy bien. Fué en el caluroso verano de 1994 que mis padres fueron de vacaciones a Miami y nos dejaron solos en casa, a mi hermano de 18 años y a mí, durante 15 días.
El comenzó a comportarse de manera extraña conmigo, me hablaba de sexo, circulaba por la casa semi desnudo rozando con su cuerpo mis partes íntimas cada vez que podía. Esto me provocaba una mezcla de temor, curiosidad y calentura. Entonces decidí seguirle el juego y comencé a vestirme de forma muy provocativa, dejaba la puerta de mi habitación abierta cuando me cambiaba, haciendo lo mismo cuando me bañaba. Luego de 5 días de mutuo cachondeo estabamos los dos muy calientes, pero a mí ni se me ocurría la idea de acostarme con él, esto solo era un juego que me permitía satisfacer mi natural curiosidad acerca del sexo.
Hasta que una noche (la del sexto día) estaba él recostado en un sillón mirando TV, tenía puesto solo un slip, (yo unas bragas semi transparentes y una remera ajustada sin corpiño debajo) me acerqué y hablándole sobre cualquier tema me senté sobre su pene, mientras seguía hablándole comencé a moverme de atrás hacia adelante suavemente, sintiendo su erección crecer. El no aguanto más, me corrió a un lado y se fué. Yo lo seguí hasta el baño y espiaba lo que hacía por el ojo de la cerradura. Cuando vi que se estaba masturbando sentí una sensación extraña, por un lado la excitación de ver un hombre desnudo, que se masturbaba por mí y por el otro este hombre era mi hermano, lo que me causaba una inhibición. Mientras la calentura se adueñaba de mi cuerpo, empecé a acariciarme los pechos hasta que en um momento me apoyé en la puerta y esta se abrió. El me miró, se paró y se acercó hasta donde estaba yo en cuatro patas en la puerta del baño, me agarró del pelo y apoyó su glande en mis labios. Yo me asusté mucho, esto no estaba en los planes, pero la calentura era mayor y pense "Es un hombre y lo que necesito es un hombre" y abrí la boca dejando entrar su pene, lo agarré de la base y lo chupé hasta que acabó en mis labios. El, sin soltarme el pelo, me paró y apoyó mi cara contra la pared, refregando con su mano libre mis tetas, metiendo su pierna entre las mías, estaba a punto de acabar.................
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