Conocí a Carla hace poco más de 3 meses, ella es la niñera de los gemelos de mi hermana, desde el primer día hicimos química, es una hermosa rubia de ojos verdes, delgadita, no muy bajita y con unas piernas y nalguitas bien paraditas, el primer día en que nos conocimos nos fuimos a pasear a la playa, ella llevaba un pantalón deportivo pegado al cuerpo, y un top que dejaba ver su abdomen se veía rica de verdad Nos tratábamos como si nos hubiéramos conocido desde hace 20 años, me contaba secretos que no creo que ni a su mejor amiga le hubiera dicho, me dijo que era virgen, que tenia ganas de sentirse amada y que hasta tenia la fantasía de ser violada.
Claro que desde el primer día en que nos conocimos intente hacerla toda
mía, esa hermosa niña con cara de traviesa en realidad me volvía
loco pero no había podido pasar de los besos y las caricias hasta el día
de ayer.
Como ya era rutina, al salir de la escuela me dirigí a la casa de mi
hermana, ahí me encontraba siempre con Carola y como ya era costumbre
también, después de cuidar a los gemelos salíamos a la
misma hora y nos íbamos a pasear a cualquier parte. Nos dirigimos al
río, es un sitio tranquilo y con pocos visitantes a media semana, estuvimos
nadando, besándonos y acariciándonos, yo estaba excitadísimo
y en mi mente se fraguaba un plan para poder hacerla mía. Después
de terminar de nadar y ya cuando empezaba a oscurecer salimos del agua y nos
dirigimos a los vestidores que están a la orilla del río. Como
era costumbre entramos los dos a un vestidor, para evitar pagar doble, ya que
están acondicionados con regaderas de agua limpia y espacio para vestirse.
Una vez que estuvimos en el vestidor atrape a Carola por la cintura y le dije
que su fantasía estaba a punto de hacerse realidad. Ella pensó
que yo estaba jugando y trato de salirse de mis brazos que la aprisionaban por
detrás, comencé a besarle su cuello, con una mano tocaba sus senos
bien paraditos y con la otra su cyo bien calientita, cuando se dio cuenta
que no era un juego me dijo al oído que era un depravado y cuando vi
su cara tenia una sonrisa de oreja a oreja, lo siguiente que me dijo fue que
por fin sus negativas habían funcionado orillándome a que yo tomara
la iniciativa.
Siguió forcejeando tratando de librase de mis brazos pero yo no estaba
dispuesto a detenerme, empecé por quitarle su.................
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