L i l i a: L i l i a .

relatos / Relatos de la primera vez
Enviado por webmaster el 12 Nov, 2004 - 03:43 PM

Sin lugar a dudas las vivencias eróticas de la infancia y primera juventud son inborrables. Esto es debido a la intensidad con que se viven y a que se descubren sensaciones poderosas cuya importancia y valor se intuyen desde el momento en que ocurren. En particular aquella experiencia en que se obtiene el primer orgasmo es la que más valor psicológico suele tener. Para mí, esa joya se llama Lilia.
Esto que voy a relatar no es una fantasía ni un deseo
que por frustrado dio origen a que se realizara en la imaginación.
Es historia, historia cumplida, cuya falta a la verdad será sólo
aquello de lo que no me acuerde por no haber tenido importancia
ensu momento.
A los catorce años de edad vivía yo en la Colonia
Industrial, cercana a la Villa de Guadalupe en la Ciudad de
México. La verdad es que era una zona residencial de clase media
que sólo tenía de industrial los nombres de las calles que eran
de
fábricas. Frente a nuestra casa y un poco más adelante, vivía
una
familia de gente muy morena, que según se decía, eran de la Costa
Chica del Estado de Guerrero. La familia constaba de padre y madre,
personas de cincuenta o más años, una hija de unos veintinueve
o
treinta años, (apetitosa de veras) y la nieta, una niña como de
once años que es el personaje principal de esta historia. Se
llamaba Lilia, era morena retinta, de estatura normal para su edad
pero de desarrollo muy aventajado para esta; tenía en el pecho dos
naranjitas que prometían mucho y cuando se le veía de espaldas
o de
perfil se podían apreciar las mismas formas estupendas de la mamá
pero a escala. Su conjunto identificaba la cruz de su parroquia:
era costeñita cabalmente. Cuando todavía iba yo a la escuela
primaria la veía salir muy abrigada por las mañanas y seguir mi
mismo camino mostrando siempre la actitud de quien tiene mucho
frío aun cuando no lo había en realidad. No sabía yo más
de ella.
Pero sucedió, y aquí comienza la historia, que alguien
falleció allá en su tierra y la familia tenía que estar
presente en
el funeral. No podían llevar a Lilia porque perdería las clases
y
los exámenes que estaban por venir, así que la encargaron por
tres
o cuatro días con mi tía que era la cabeza de nuestro hogar. Llegó
con su mamá quien muy agradecida le entregóa mi tía el
bultito de
ropa, un dinero para su manutención y.................
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