Desvirgada poco a poco, paso a paso
Este relato sucedió hace pocos meses en Huelva, un sábado que salí de juerga por mi ciudad conocí a una chica, se llamaba Ana, era joven, veinte años, morena, guapa, alta, delgada, de piel un poco oscura, tetas duras y grandes, un culo redondito, o sea que estaba bastante bien, ella era modelo. Cuando fueron las cuatro de la madrugada, ella se fue, no sin antes darme el número de teléfono suyo para que la llamase.
Al día siguiente, contacté con ella, y quedamos para ir al cine, así estuvimos unas días, hasta que uno me dijo que ella era virgen aun, que le daba mucha vergüenza, y que por eso me lo contaba por si la quería dejar, yo le dije que eso no era nada malo, y que alguna vez sería la primera, de esta forma tuvimos nuestra primera relación sexual, en la que Ana me dijo que lo máximo que había echo era una pajilla a un amigo con la mano.
Al domingo siguiente, salimos de nuevo a ver una película al cine La Dehesa, dentro hubo algunos besos, acompañados de toqueteos por mi parte de sus pechos. Al salir ya era de noche, inmediatamente me di cuenta de que ella estaba un poco contenta ese día, su cara la delataba, nos fuimos al parque de Zafra que está próximo y nos sentamos en un banco retirado de las pocas personas que aun había en él. Allí estuvimos hablando, estuvimos un rato, hasta que comenzamos a besarnos, Ana estaba muy lanzada, parecía deseosa de lograr avanzar en su experiencia sexual, pronto empezó a besarme el cuello, luego deslizó su mano hasta mi pantalón agarrándome mi pene. Segundos después me bajó la cremallera, a continuación en botón del pantalón, y luego me descendió un poco el slip, lo siguiente fue tomar en su mano mi pene, lo miró con asombro, como algo novedoso, ya que había visto una verga solo en su vida antes.
Pasada la sorpresa inicial, empezó a acariciarlo con la mano, para minutos después comenzar a pajearme lentamente, yo la observaba mientras me masturbaba, miraba sus dos grandes tetas, hasta que no pude aguantarme más, miré alrededor del parque, estaba casi desierto, y entonces le abrí la blusa, pude ver su sujetador azul, el cual le levanté a los pocos segundos, pude ver ante mí sus dos pechos sobresaliendo entre la abertura de la camisa, no tardé mucho en acariciárselos, y después en chupárselos. Acariciaba sus tetas mientras que ella me pajeaba, gemía de excitación con el sobeo de los pechos.
Minutos después, bajé mi mano hacia su pantalón, le desabroché este y metí mi mano por dentro de sus braguitas azules hasta llegar a su coño, se depilaba, tenía escasos pelos, acaricié un poco su rajita y ella empezó a gemir más fuerte, después le metí un dedo en su coñito y comencé a masturbarla, ella estaba ya a punto de correrse, cosa que.................
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