Virginidad: Como perdí la virginidad

relatos / Relatos de la primera vez
Enviado por webmaster el 11 Ene, 2005 - 06:12 AM

Mi nombre es Ericka tengo 19 años, soy una joven alta, guapa, delgada de grandes ojos verdes. Soy de tez blanca como la leche y de excelentes proporciones. Era el mes de julio, y como siempre la presión de los exámenes semestrales se venia haciendo presente cada día. Unos meses antes había empezado una excelente amistad (que aun mantengo) con un compañero del salón de nombre Javier. La mayoría de nuestras charlas eran por messenger y por radio por lo que durábamos horas y horas charlando; sin querer cada día se tornaron mas subidas de tono. Llego un momento en que él propuso reunirnos para hacer de lo que platicábamos. Ese día hablamos por el radio temprano para ultimar detalles. Yo salí de mi casa con pretexto de reunirme con una amiga en el cine, a las 6 llegue
a su oficina. Yo llevaba puesta una blusa rosa de botones y una faldita de jeans
con su tanguita rosa. El salió a recibirme y se subió a mi coche,
platicamos aproximadamente 15 minutos dentro y yo seguía nerviosa, traía
puesta la ropa de la mañana, jeans y suéter rojo, que le sientan
muy bien, aunque se rasuro cosa que no me gusta en un hombre.
Por fin entramos a su oficina. Era un lugar frió con un sillón
negro de piel y un mostrador. Yo me senté en la silla de detrás
del mostrador y nos quedamos una hora platicando de cosas que no venían
al caso. Cuando yo pensaba salir de ahí porque no pasaba nada y llegue
a la conclusión de que no quería que pasara nada, Javier me sorprendió con
tremendo beso que me dejo viendo estrellitas.
Tengo que reconocer que besa riquísimo, y sus besos descargaban tanta
pasión, que no pude evitar fundirme inmediatamente, juraría que
vino mi primera corrida.
Comenzamos a besarnos, y entre más profundos eran nuestros besos, mas
me mojaba, él comenzó a acariciarme las piernas y el sentir como
se acercaba a mi conchita me tenia a mil. Mientras seguía sentada él
me tocaba mi conchita, primero con un dedo y acariciaba mi clítoris
con tal intensidad que no pude evitar dejar escapar un gemido de aceptación
y de placer, parece que esto lo excito mas por que a cada gemido mío él
mas aumentaba la velocidad, hasta que yo deje de respirar y vino mi primera
corrida. Fue una sensación diferente a todo, pero muy parecida a una
montaña rusa.
El continuaba besándome y no dejaba de tocarme, sus manos estaban en
una sola parte y a la vez en todos lados. Me desabotono la blusa y desabrocho
el sujetador. La forma en que besaba y lamía mis pezones me hacían
estremecer, no quería que acabara. Pero he de confesar que.................
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