Santa: Semana santa en Los Roques

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Enviado por webmaster el 08 Nov, 2004 - 02:39 PM

Esto sucedió hace ya dos años, mis padres estaban de viaje a Francia y como yo estaba en épocas de clases no me pudieron llevar así que me quedé en casa de mi abuela paterna con mi hermano menor Yo tenía 17 para ese entonces, yo era una muchacha que no imaginaba que algo así me iba a suceder, todo empezó cuando en casa de mi abuela suena el teléfono y un amigo de mi abuela nos invitan para un paseo por yate a Los Roques. Fuimos en Semana Santa después de recorrer dos horas de carretera y llegar a un club donde había un muelle y allí nos esperaba el señor, da la casualidad que el señor nos presenta a Cristina su hija de treinta años, llevaba el cabello castaño recogido y nos sonreía con una sonrisa delicada. Su bañador era de dos piezas y de un color rojizo, de caderas espectaculares y unos ojos violeta expresivos; cuando entramos al yate, nos sentamos en el sofá y empezaron a hablar, cuál sería mi sorpresa que Cristina no me quitaba la vista de encima pensé que era porque admiraba mi bañador azul pero me di cuenta que su mirada era de otra cosa.

Total que no le paré durante todo el recorrido por mar ella hacía todo lo posible por tocarme y yo trataba de adivinar qué se traía entre manos, llegamos a una playa de aguas tibias y mi abuela y el señor decidieron darse un baño, yo me quedé en el yate y me fuí a asomar por la proa del yate, me sorprendío ver a Cristina en topless acostada llevando Sol no perdí tiempo en poder detallarla: sus senos firmes estaban a la merced del viento, sus piernas torneadas estaban dobladas que se podían confundir con 2 montañas su cabello castaño estaba suelto y sus ojos violeta cerrados; era como ver a una diosa sumida en un dulce sueño no me asomé del todo porque tenía miendo de que ella sintiera que la observaba ese instinto se apoderó de ella porque enseguida se incorporó y me vió con sus ojos violeta yo con mi cara rojiza y muerta de desconcierto no supe qué hacer, si correr o disculparme. Lo sorprendente fué que ella no se colocó el sostén y se levantó, caminó hacia mí y me acarició la mejilla yo sin poderme mover escuché que ella me dijo:

-¿Me has estado viendo mientras me bronceaba?
-Ahhhh no, solamente que me perdí, estaba buscando el baño.
Ella soltó una carcajada y me dijo de manera provocativa:
-El baño está al fondo de ese pasillo.

Mi abuela no se dió cuenta del temblequeo que me dió con tal de que pasé toda la tarde disimulándolo volvimos al club al caer la noche y fuimos al hotel a arreglarnos, da la casualidad que de repente tocan la puerta de nuestra habitación y cuando fui a abrir estaba Cristina con una toalla, champú y jabón en las.................
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