Empezaré diciendo que me llamo Joana y lo que cuento no es ficción sino parte de mi propia vida. Tengo 40 años.No soy una belleza, al menos no me considero tal, pero tengo una cara y un cuerpo que aún provocan miradas, silbidos y hasta palabras más o menos obscenas cuando voy sola por la calle. Mido 1,64-165.Tengo una cara ovalada pero no demasiado. Mis ojos son grandes, almendrados y de color castaño claro,igual que mi pelo. Mi piel es color miel, ni demasiado clara ni oscura y se pone color bronce cuando tomo el sol.Peso entre 56-57 kg. Tengo unos pechos no inmensos pero quizás sí un poco grandes para mis medidas lo que me trajo problemas ya desde pequeña porque eran el centro de atención de casi todo el mundo. Mi trasero es casi perfecto ,de forma de media naranja perfecta. Quizás ,con los pechos,lo que más llama la atención de la gente son mis piernas y muslos que, aunque no demasiado largas por mi estatura, sí están perfectamente torneados y los muslos son duros, llenos y rotundos.Me olvidaba: mi nariz es pequeña y clásica, mis labios muy llenos y sensuales.
Lo que voy a empezar a contar se remonta a hace unos 30 años.
Por razones lógicas he cambiado los nombres de las personas pues la mayoría,sino todas,aún viven y no es mi intención descubrir la vida privada ni la intimidad de nadie.
Desde muy pequeñita –seis, siete años- noté que mi sensualidad y sexualidad estaba muy desarrollada para mi edad. Hasta el punto que sorprendía a mis amigas y amigos.En una palabra: era demasiado precoz. Esto me llevó a que, ya desde entonces, me gustasen los contactos aunque fueran accidentales con mis amigas y amigos y, sobre todo, los "toqueteos" intencionales con mis amigas e,incluso, con algunos niños de nuestra edad. En esos años y hasta los 10, llegué a hacer exploraciones "más profundas" de nuestros cuerpos con quienes eran mis amigas más "íntimas" y aprendí a masturbarme teniendo desde esa edad consiguiendo satisfacciones que me resultaban muy agradables trasladandome a otro mundo y que llegué a practicar mutuamente con algunas amigas de mi edad que también habían descubierto ese maravilloso mundo.
Recuerdo mis dos experiencias más profundas en éste sentido y las circunstancias en que se produjeron. La primera vez fue cuando vino a jugar a casa como otras tantas veces una amiga llamada Dolores, Lolita para todo.Era por la tarde y mis hermanos pequeños estaban con nosotras.Después de cansarnos y hasta de aburrirnos de jugar a las cincuenta cosas de siempre decidimos jugar a "papás y mamás".Lolita y yo seríamos los "papás" y mis hermanos pequeños nuestros hijos. Estábamos en una salita de estar que empleábamos para jugar. Escogimos un sofá como cama y buscamos algo con que taparnos "mientras dormíamos". La niñera que cuidaba de nosotros –más bien de mis hermanos- al ver lo pacíficos que estába-mos nos facilitó encantada una vieja manta.Bajamos las persiJoanas parcialmente, dejando.................
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