Durante una visita de fin de semana a casa de su tía Juana, Celia aprende algunas cosas relacionadas con el sexo duro que no se atrevía a hacer con su hermano. Ellas tienen un encuentro muy apasionado que las lleva a realizar algunos planes para el futuro
Hola, soy Celia la hermana de Juan quien ya les ha narrado varias historias con nuestra común protagonista Lassie. Yo no les voy a hablar de la perrita complaciente, yo quiero contarles lo que me sucedió con mi tía Juana en un fin de semana que pasé en su casa. Creo que Juan les habló de ese fin de semana pero yo le dije que me dejara la parte mía para contárselas, y aquí les va.
Mi tía Juana es muy querida. Ella se quedó soltera porque según dicen no le gusta depender de nadie. Es menor que mamá, creo que entonces tenía unos 40 ańos muy bien cuidados. Todos los hombres le decían algo en la calle o tenían que mirarla con ojos de ganas porque además es bonita.
Ese fin de semana me fui con ella para acompańarla, ya antes lo había hecho pero todo había transcurrido normal, cierto es que desde hacía ya mucho tiempo no me quedaba en su casa pero todo para mí era igual que siempre, lo rutinario de una casa pero distinta a la mía. No podía imaginar lo que mi tía Juana me enseńaría, ni las horas que pasaríamos juntas.
Ese día hacía un calor insoportable y lo primero que hicimos al llegar fue tomar un refresco en la sala y mi tía me invitó a bańarnos para sacarnos el sudor, cosa que me pareció muy acertada. Me dijo que ella se bańaría primero pues así mientras yo lo hacía comenzaría a ordenar la cocina y a ver qué comeríamos esa noche. Así fue, yo me quedé en la sala viendo un programa musical mientras esperaba mi turno. Ella tenía cable y me puse a canalear pero me llamó la atención que no había muchos canales programados y decidí reprogramar la programación y ... Ą Oh, sorpresa! Como un relámpago pasó por mi vista un acto sexual. Esperé con ansias que llegara al 125, último canal de la programación y busqué afanosamente, allí estaba, era el 28, Canal Venus, pura pornografía. Lo reprogramé de manera que no saliera en el cambio de canales sino que hubiera que ponerlo con los números y lo volvía a poner, cuando escuché a mi tía llamándome:
- Celia, puedes venir un momento por favor
Me dirigí hacia el cuarto pero allí no estaba
- żDónde estás tía? - Aquí en el bańo
La puerta del bańo estaba abierta y desde afuera le dije
- Aquí estoy - Ven entra, es que no encuentro el cepillo de la espalda, żQuieres hacerme el favor de enjabonármela? - Claro tía, le respondí
Descorrí la puerta de vidrio y tomé el jabón comenzando a pasarlo por la espalda de mi.................
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