Mi nombre es Leda y tengo 20 años, voy a relatarles mi experiencia lésbica para que tengan idea de cómo soy: mido 1.65, cabello castaño oscuro, blanca y esbelta. Todo empezó una tarde cuando se mudó mi vecina Alaín, hace dos meses, por curiosidad me asomé a la ventana de mi habitación para ver por qué habían unos camiones de la mudanza en la casa de al lado cuando en ese preciso instante vi salir a una mujer rubia y esbelta de un auto deportivo color vino, llevaba una falda beige que dejaba ver sus esbeltas y torneadas piernas y una blusa manga larga color rosa. Desde ese día me atrajo la linda vecina y me propuse seducirla a como diera lugar, por días me asomaba por la ventana y con el telescopio de mi hermano la veía desvertirse en su habitación porque da la casualidad que ella no cerraba las cortinas y así me daba el privilegio de ver sus senos de alabastro y su depilada cyo, ver este espectáculo desde la ventana de mi habitación me ponía la chochita en carne viva y terminaba por masturbarme, hasta que en una oportunidad me tocó llevarle un pastel de moras que mi mamá había hecho; recorrí los diez pasos que me separaban de ella y toqué el timbre, mi vecina apareció detrás de la puerta vestida con unos blue jeans que se le ceñía a las piernas y pude detallar su traserito paradito y llevaba una blusa escotada y ésta marcaba las rosas de sus pezones yo me aguantaba para no tirármele encima y poder seducirla su voz aflautada me sacó del detallismo que llevaba desde hacía cinco minutos.
-¿Qué tienes en esa mano?-dijo señalando la mano con el pastel de moras.
-Vine para entregarle un pastel que hizo mi mamá.-le dije titubeando.
Ella me invitó a pasar y fuimos a la cocina en donde ella sacó unos platos de postre y luego un cuchillo para picar con delicadeza el pastel, puso los trocitos en los dos platos y me invitó a pasar a la salita, luego me habló de que se llamaba Alaín, que se había mudado por motivos personales y que no estaba casada y que su madre la quería casar pero que ella no quería, que ella tenía 26 años, etcétera, etcétera. Yo la detallaba completita y aguantaba mis ganas de poseerla completamente de sólo pensarlo mi cyo se puso en carne viva. Luego me dijo la razón de por qué no quería casarse:
-¿Sabes por qué? Porque soy lesbiana por eso.
Eso me dió motivos para dejar el plato en la mesita de la sala y acercarme a ella y besarla con fruición, ella se sorprendió por el beso apasionado que le dí pero no se inmutó, luego me desvistió y a medida que lo hacía me besaba cada parte de mi delicado cuerpo, yo gemía del placer hasta que ella empezó a besar mis muslos, sentí un cosquilleo y gemí.................
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